Lunes y martes: siguiendo con la tónica de los últimos días, el trabajo no me deja entrenar. Quizá sólo sean excusas y podría sacar tiempo si, de verdad, quisiera, pero debo reconocer que mi ánimo no es el mejor. El lunes, después de trabajar la noche anterior, estaba cansado para ir a la piscina así que desayuné y me fui a la cama un rato. Me pasé el resto del día malhumorado conmigo mismo, y lo que es peor, pagándolo con los que están cerca, por que la pereza y el cansancio me habían vencido.

Es difícil compatibilizar trabajo y deporte. Por supuesto, el trabajo es prioritario y, cuando estoy cansado prescindo del deporte. Eso me lleva a la frustración pero, sin embargo, si me limito a entrenar cuando estoy descansado no puedo dedicarle el tiempo que querría…

Pero no tengo derecho a ser pesimista, por primera vez desde la maratón de Málaga del pasado diciembre he vuelto a hacerme un plan de entrenamientos. Hasta ahora he hecho deporte cuando y como he podido. No me planteaba la continuidad, sólo entrenar cuando pudiera. Después de mucho tiempo vuelvo a verme capaz de alcanzar un objetivo a medio plazo (no quiero nombrarlo para que no se gafe. Ya os lo iré comentando si todo sigue bien).

Miércoles: Por fin un buen día de entrenamiento. A primera hora voy a la piscina y, aunque me cuesta muchísimo esfuerzo, no pierdo el interés ni las ganas de progresar.

Una hora después de salir de la piscina me calzo las zapatillas y salgo a correr. Las molestias de la pierna disminuyen y eso hace que vaya recuperando las buenas sensaciones.

Natación: 675 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,5 k en una hora.

Jueves: Descanso.

Viernes: Otra buena jornada de entrenamiento (aunque acabaré pagando las consecuencias). Salgo de trabajar a las 8 y, sin dormir, desayuno y me voy a la piscina: trabajo y trabajo, no queda otra.

Después vuelvo a hacer una hora de carrera, meto más tramos de desnivel y soy capaz de mantener un ritmo final bastante bueno. Estoy contento.

Natación: 600 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,7 k en una hora.

Sábado: Tenía pensado salir con la bicicleta pero no he tenido fuerzas. A eso me refería cuando he dicho antes que pagaría las consecuencias. Intento entrenar incluso estando saliente del trabajo pero, más antes que después, el agotamiento me vence (es inevitable).

Domingo: Otra vez saliente del trabajo. Llego a casa y hasta el último momento dudo de si salir a correr o quedarme en casa. Al final “la responsabilidad autoimpuesta” (¿acaso hay otra?) y el contagio de saber que hay compañeros participando tanto en la Media Maratón de Alfarnate como en la Maratón de Sevilla me dan el empujón necesario para calzarme las zapatillas. Cumplo el plan previsto bastante mejor de lo que pensaba: 18kms por la Gran Senda entre Churriana y Alhaurín de la Torre. ¿Será verdad que he vuelto?…

Carrera: 18kms en 1:40.

La semana que viene…Dios proveerá.

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