Historias
Corremos para competir. Somos deportistas populares. Huimos de aspirar a ganar carreras. Competimos contra nosotros mismos. Cada competición es una Historia. Cada carrera tiene tantas Historias como competidores. Competimos por amor a correr, a superarnos, a compartirlo. Huimos de las crónicas al uso. Contamos nuestras experiencias desde una perspectiva introspectiva. Cada carrera nos cambia y queremos hacerte partícipe de cómo avanzamos, aspirando a que tú avances con nosotros.

0 49

Bueno, pues a escasas dos semanas de la gran prueba del año para muchos, los 101 kilómetros de Ronda, este año nos vamos a juntar un buen puñado de bichos por allí. Y, para que el común de los mortales pueda conocernos, ya sea a los corredores o a los sherpas, aquí van nuestras fotos y una pequeña descripción de cada uno -sé que faltan algunos, pero al ser incorporaciones recientes no los conozco:

PARTICIPANTES:

1.- Mr Pingui: el gacela desbocá, el rey del grés y de los camperos de pinchitos de pollo…Saldrá como una bala, se le verá poco…si acaso una estela de polvo que dejará tras de sí.

2.- Mr Bichopalo: el mente fría de las ultras, con las patas más largas que un día sin pan, no pierde la sonrisa por mucho que le duelan las piernas. Suele ir en progresión, saliendo despacio y cazando a rezagados. Si lo ves adelantarte, pégate a él, es garantía de acabar.

3.- Mr Rubio, el paraca de los bichos, el rey del postureo, el único que puede llevar con estilo casi cualquier prenda de ropa. Se le puede dar de comer, pero está totalmente prohibido darle toallitas húmedas…

4.- Mr Beatle, el malagueño gaditano in tha house. El mejor diseñador gráfico del running español, con ese cuerpecillo encanijao que gasta tira que se las pela. Si le pedís un autógrafo, os diseña un loco en 3 minutos que os tenéis que cambiar hasta la foto del DNI pa ponerlo!

5.- Mr Teacher, tras su estreno en maratón de asfalto, se lanzó a la aventura de los 101 y debuta este año. Dice que tiene ganas de ver el Tajo iluminado por la noche, que tiene que ser bonito y tal.

6.- Mr Fogg, el tío de los dátiles, el único que es capaz de hablar más que un servidor en carrera -¿será eso lo que le provoca los calambres?-. Su debut en Montecorto fue doloroso, pero se repuso en Desafío Sur. Me parece que vamos a compartir unos pocos kilómetros desde la salida hasta la meta…

7.- Mr Lauval, la torre de control del aeropuerto, el Larry Bird del running, tras divertirse por las montañas de Antequera viene pisando fuerte -y cualquiera pisa flojo con esas patas largas que gasta-, y promete arreglar el mundo conmigo durante las -esperemos- 18 horas que estemos correteando.

8.- Mr Teide, el canario hablando en guache, el mojo picón mezclao con salmorejo, dice que le apetece un día de esos de calor intenso. Veremos si no se le queda el cuerpo como una papa arrugá como pegue la calina en Ronda, pero sea como sea cruzará la meta. Solo atiende al grito de “chacho”.

9.- Mr Diego, el pipiolo de esta edición, aun que lo veas sonreir de esa forma inocentona que tiene, no te descuides, a la mínima que pueda te hace un cambio de ritmo y no lo vuelves a ver!

10.- Mr Primo Pro, ese intrépido montañero silencioso que no le teme a nada más que a quedarse sin cerveza en meta…

11.- Mrs Monroe, nuestra Marili, la más guasona del grupo, allá por donde va lía el taco padre y va haciendo amigos. Tratadla bien si os la encontráis por el camino, y ganareis una amiga para siempre. Pero no no te asustes si la ves haciendo cosas raras de repente, como mirar detrás de cada olivo que se encuentre en el camino.

12.- Mr Buzo, que ya no sabemos si es malagueño o saudí, pero desde luego el 13 de mayo será un cientounero más. Eso sí, no lo piséis porque suele llevar chanclas!

13.- Mr Sevi, el sevillano -sí, alguno se nos tenía que colar- más malaguita que os vais a encontrar. Estará correteando por las lomas de Ronda esperando de todo corazón que le deis ánimos; y la mejor forma es gritarle la arenga de su equipo de fútbol del alma: MUSHO BETIIIIIII!!!!

14.- Mr Wiwi, el frutero de alto standing, capaz de venderle plátanos a un canario, es un martillo pilón. Con esa actitud hacia los demás y ese compañerismo que siempre tiene jamás te dejará solo si te ve en apuros -y lo sé por experiencia. Eso sí, aunque sea frutero, en meta prefiere una cerveza y una tapa de ensaladilla rusa, como todo el mundo…

15.- Mr Fartleks killer, según su propia definición: “calvito, regordete, psicólogo, politólogo, corredor, buen bebedor de vinos…” y de las mejores personas que conozco. Va a por su segundo ladrillo, y como le vaya en Ronda la mitad de bien que en su nuevo trabajo, se cruje su marca del año anterior.

16.- Mr Law, el menda lerenda, el que escribe esto. Si te gusta el cachondeo, seré buena compañía…pero lleva agua de sobra pa poner la lengua a remojar!

* Como invitado especial, siendo un Cochino Runner, está Antonio Redondo, que va a por su tercer ladrillo. A ver si no se le olvidan las zapatillas en casa con el despiste!

 

SHERPAS:

Si veis a este grupo -buscadlo en los bares bebiendo cerveza, prioritariamente jajaja- y tenéis muchas ganas de cachondeo, quedaos con ellos. Son lo más TOP de la animación en carrera!

1.- Mrs Little, la sherpa oficial y más molona del grupo, la que siempre está ahí y nunca falla Se dejará la voz y las energías animando…Pero el año que viene es carne de zapas y mochila…

2.- Mrs Flower, la flamenquín con mojo del grupo, estará repartiendo ánimo con ese “asento cordobéh” tan gracioso que gasta.

3.- Mr JC, que el año pasado fue mi sombra -o yo la suya, según en qué momentos de la carrera- durante cada puñetero metro de la carrera, este año verá los toros desde la barrera, pero seguro que se dejará el pellejo por hacernos el camino más fácil.

4.- Mr Horse, ese caballo loco desbocado que este año se ha quedado en el sherpa team por lesión. Si anima igual que en Montecorto, hará mucho más llevadero el calorcito.

5.- Mrs PepaC, la corredora con más leyes del grupo -más que nada porque es abogada y tiene muchos códigos legales- estará junto al grupo pegando más voces que en sala cuando te falten las fuerzas. Testado en persona en Montecorto.

6.- Mr Mountain, el ermitaño rondeño que ya sabe lo que es saborear la sangre en distancia ultra, estará llevando membrillo y tortilla de patatas (porfiporfiporfiporfiporfiporfi jajajajaja)

7.- Mrs Sissi, la sister de la Little, incombustible animadora, le gusta más una pancarta que a un manifestante…Y más nos gusta a nosotros verla!

8.- Mr Tee, debería estar corriendo con nosotros, pero la salud se lo ha impedido en esta ocasión, así que hará la ruta de las 101 birras junto al resto del equipo. Si anima igual que corre, más de uno recortará mucho tiempo este año!




*Mención especial en antes de terminar esta publicación para Mamerto, Mr M,  el presi, el granjero de Illinois, que debería correr buscando bajar de las 12 horas, pero que se va a encontrar una mihilla lejos ese día por motivos laborales, así que nos dará ánimos desde la distancia -eso sí, más calor va a pasar él que nosotros.

En la foto de archivo, junto a una megatortilla de patatas de Mr Chesco…aceptaremos de buen gusto que nos acerquéis cositas así!

NOS VEMOS EN RONDA! VIVA LA LEGIÓN!

 

Mr Law.

0 34

Para empezar a contar esta historia, primero voy a remontarme y darles las gracias a los 2 culpables bichunos Mr. Barbuo y Mr. Marín que fueron los que entre risas y el ya conocido “vamos a apuntarnos al sorteo por si nos toca” acabamos metidos en esta carrera por ellos.

Estaba viendo la cabalgata de Reyes con mis padres el día 5 y me llega un email al móvil: Si ha recibido este correo ha sido usted agraciado con un dorsal en la repesca del sorteo, tengo que leerlo dos veces para asimilarlo, por tanto, primer regalo de Reyes anticipado. Comentamos la noticia por el grupo de trail y efectivamente nos ha tocado a Mamerto, Law y a mí y en cuestión de un par de días ya tenemos hasta alojamiento.

La MiM de Penyagolosa ha significado mi debut en la Ultra distancia a pie, ya que había hecho Maratón Málaga 2015 y los 101kms, pero en duatlón y en bicicleta. Así que ahí a lo loco y sin anestesia me meto en una prueba de 63k y +3100 positivos.

Han sido 4 meses de preparación que han pasado en un abrir y cerrar de ojos y lo más importante y que más me preocupaba: Sin lesiones.

Los días previos a la carrera los he vivido con una tranquilidad bastante inusual y eso que la prueba tenia tela, pero el haber llevado de sherpas experimentados a M y Law ha sido un alivio. Ponemos rumbo a Castellón y hacemos un alto en el camino por Benidorm antes de llegar al punto clave.

El apartamento nos quedaba muy cerquita de la feria del corredor y zona de entrega de dorsales, así que podemos pasarnos un buen rato y respirar el ambiente ultrero y de primer nivel que se respira, es una clásica de las carreras por montaña en el panorama nacional.

Asistimos a la charla técnica para conocer más de cerca los puntos críticos de carrera y después de esto una buena cena de pasta y para la cama que el despertador sonaba bien temprano, la salida era a las 6 de la mañana.

Cuando suena el despertador, aparte de levantarme con una tostá de sueño enorme (3:45am en pie) me entra un canguelo en el cuerpo terrible que según vamos yendo para la salida se va pasando principalmente porque ¡vaya rasca de frío pegaba en salida!

Últimos ánimos y abrazos y nos vamos Law y el menda para el corralito ya que habíamos hablado de ir juntos, Mamerto tira con el sector de más nivel de la prueba.

Pistoletazo de salida y mucho público volcado con la carrera para ser una hora tan temprana, salimos a un ritmo que nos permite ir cómodos y reservando porque todo el mundo nos había dicho que en el km 34 – Les Useres era donde empezaba realmente la MiM y la parte dura.

Ir con Law es seguridad de tener que acabar metiendo la lengua en remojo de lo que casca, pero así se hace más divertido también, esto es algo más que correr y tocaba disfrutar de la oportunidad única de carrera a la que habíamos podido asistir.

Y lo que nos decían era cierto, hasta mitad de carrera era un perfil bastante corredor y asumible, pero la historia cambia totalmente con lo que nos encontramos en la segunda parte todo en repechón continuado, recuerdo con especial dureza la subida a Lloma Bernad sin una sombra y con un zigzagueo de piedra suelta interminable.

Vamos juntos toda la carrera hasta que en el km 50 pasando Xodos decido tirar en solitario ya que mi Law había tenido problemas estomacales toda la carrera y yo iba bastante más fresco de piernas.

Hasta culminar la última subida de Banyadera y dejar el Penyagolosa a nuestros pies, es cuando empieza el verdadero momento de fagocitar en la bajada rocosa y darlo todo, cual es mi sorpresa y alegría que a 1 km de meta me encuentro a Mamerto esperando para ver si nos veía pasar, había leído por el Sherpa Team en el grupo verde de whatsapp que había llegado y había hecho un carreron, con eso ya tenía el extra necesario para encarar la recta final hasta el Santuari de Sant Joan donde ya se oía a la muchedumbre y que era donde me esperaba mi ansiada meta.

Reconozco que alguna que otra lagrimilla se me escapó recordando todos los meses de entreno y que había sido capaz de romper mis límites una vez más y superarme a mí mismo, que al fin y al cabo es lo bonito de esto, la superación, el mejorar y tener detrás una familia que te arrope como y apoye tus locuras como es la bichuna.

He disfrutado de principio a fin esta carrera porque no tiene fallos ni peros por ningún lado, y tengo claro que las Ultras han venido para quedarse.

Dar las gracias por ayudar a conseguir este ansiado reto en primer lugar a Dania que se merece un monumento por aguantarme y no fallarme nunca, a mis padres por ayudarme y enseñarme a perseverar, a Dani Pérez por sacar el máximo rendimiento de mí y a M y Law por ser mis compañeros en esta bonita aventura y a todos mis bichos por aportar tanto en el día a día.

Y esta es la historia de cómo me convertí en Ultrero.

Mr. Mountain

 

 

 

 

0 62

Una historia gráfica…

 

The origin. “Houston, we’ve got a problem!

The day before

The wound. The beginning of the end

The day after

Well

Good

Getting up

Ok

The walking alive

Great!!!

28 days later!

Dedicado a todos los que nunca se rinden, a los que encajan el golpe y se levantan para seguir luchando, a los que mantienen el ánimo, la alegría, el optimismo, y siempre tienen una sonrisa para continuar adelante. A Mr. Figter, a Mr. Boar, a todos los Bichos que nos enseñan el camino y son un ejemplo a seguir. A Mr. Fogg y Mr. Bart, siento haberos preocupado, AMIGOS. A tod@s vosotr@s, mis Bichos y Bichas, por vuestras muestras de cariño, vuestro apoyo, vuestro ánimo. GRACIAS!!!

 

 

 

Que nadie te haga dejar de soñar…

#StayStrong

Mr. TEE

 

0 65

Todo comienza con un pensamiento, ir a Veleta o Mulhacen en época invernal. Solo hay una persona que puedo llamar, Jose Manuel Lanzas Oleas alias “el primo”, el único que podría ayudarme en este pensamiento, un Montañero de los pies a la cabeza.

Se produjo la conversación y se concretó fecha: 26 diciembre, lunes y festivo, solo a expensas del buen tiempo.

Íbamos hablando conforme se iba acercando la fecha y en una de esas charlas me comentó que íbamos a subir por la cara norte del Veleta utilizando técnica de glaciar en cordada. Yo le dije que sí, que a pesar de ser novato y tenerle mucho respeto, mi espíritu aventurero me inyectó la adrenalina suficiente para tirar adelante.

Con todo el material preparado llega el día de emprender la aventura. 4:00 am de la madrugada del lunes 26. Desayuno y a esperar que venga a recogerme. También vamos a recoger a Chami, un amigo de Lanzas que es escalador y se une también a la fiesta, grandísima persona. Paramos en los Abades  a tomar café y algo de comer. Ya nos acercamos a Granada y se unen a la expedición dos pedazos de bichos de la escalada, Javier Barba y Grek, con los cuales entablamos conversación de carreras por montaña y Javi de campeonatos que él hace de escalada y que se iba a los Alpes ( Mont blanc , Cervino , Eiger) .

De izquierda a derecha Chami, Lanzas, Javi Barba y el bicho Grek

Llegamos a Hoya de la Mora, nos preparamos para iniciar la marcha y allá que vamos. Tenía un veneno interior de mí, ansias de empezar a patear la montaña, cansarme en definitiva.

En el fondo tenía mucho respeto, tanto que en ocasiones se convertía  en miedo a lo desconocido pero queriendo enfrentarme a él una vez más. Así se crece como persona en la vida, superando miedos. Necesitaba a elevar pulsaciones, empezamos la subida y empezo a relajarme.

La aproximación hacia el Canuto fue en un par de horas a un ritmo cómodo, parar a echar fotos y lo que hiciera falta. Salimos Chamo ,Lanzas y yo, después venían detrás Javi y Grek.

Vamos llegando al cresteo final y ya se ve el Canuto de más cerca. Te impresiona mucho estar a sus pies, empiezo a estar más nervioso pero estoy muy atento a todas las indicaciones de Lanzas. Es un buen momento para avituallarse: bocadillos de jamón y aceite de Casabermeja, naranjas , nueces y un poquito de té verde.

Sacamos crampones, piolets, arnés y casco. Nos vestimos para la batalla tranquilos sin prisas disfrutando también las vistas que te dan esos 3000 m de altitud , brutales.

Cresteo donde avituallamos y nos  colocamos el material técnico piolets, crampones y casco el día es excepcional como lo veis en el fotograma.

Nuestro colega el Esquimal nos invitó a su casa je je

Llega la hora de la verdad, se crea un sentimiento dentro de mi inexplicable ,nuevo en mi cuerpo, no se describirlo, aparentemente no se me nota, pero se dónde me estoy metiendo y es serio aquello que veo ,pero que muy serio. A lo lejos los grupos que iban primeros se observaban como bultos de colores , podía ver que eran montañeros por lo juntitos que iban y ese avance lento pero seguro que yo divisaba desde el cresteo. Allí había que llegar, donde ellos estaban, incluso más alto aun exactamente.

Lanzas nos comenta muy seriamente varios temas seguridad, tranquilidad y cómo afrontar técnicamente todo, y así nos dice que la zona de antes de Canuto iremos sin encordar ya que la nieve está en buenas condiciones. Comenzamos la parte media de la expedición travesía de las cornisas y corredor.

Bajada desde el cresteo y que lleva a la zona de las cornisas en una especie de “V” con buen clima. Ahí no hubo mucho problema, bajamos despacio pero seguros y había muchas fuerzas hay aun (el bocata de jamón serrano vino muy muy bien)

Solo con ver la inclinación de la nieve no hay que describir lo salvaje de la subida. El sitio es brutal y nos adentramos hacia las cornisas. Poco a poco vamos subiendo, es costosa así que vamos lateralmente y cuesta cojer la huella marcada, todo es más lento aun, muy lento a más de 3000 metros con toda la mochila y el equipo técnico la proeza es monumental.

Se me sale una correa de la polaina y veo que se va subiendo. oh oh!! puede entrar nieve y humedecer el pie pues, y así fue. A eso añadirle que al ir con el piolet en parte derecha para ir metiéndolo en nieve (el piolet es un salvavidas espectacular ) el guante empieza a calar (los hay con mas impermeabilidad para que engañaros).

El camino se pone chungo hay que ir con mucho cuidado, Lanzas primero seguido de Chami y luego yo, ascendíamos 50 metros y parabamos. Lanzas miraba, hacia señas a los dos ¿todo bien? No nos dejó ni un momento, nos guiñaba, el pulgar hacia arriba y adelante siempre nos avisaba de todos los pasos mas difíciles: ojo aquí , extremar allá , nuestro maestro ,el guía . Chami aflojó el paso en unas de las cornisas a eso que yo me encontraba con fuerzas y me coloque detrás de Lanzas, muy de cerca. No me quería distanciar de él para ver sus movimientos pero subía muy fácil.

Esta parte fué la más crítica. A todos los inconvenientes se le añadía el tema psicológico, el más importante. Algo no va bien, empiezo a mostrarme inseguro, me puede el lugar donde estoy. La montaña dice aquí estoy yo, tú has venido porque has querido. No coordino nada, ni pasos ni piolets ni nada.

Miro atrás y no veo a Chami. Se queda rezagado. Miro hacia arriba y no veo a Lanzas. Él ha pasado ya uno de los salientes más peligrosos y por mi orientación deduzco que no queda mucho para el canuto pero queda algo, voy subiendo como puedo pero sin un sentido, el miedo se apodera de mí y me paro. Recobro respiración y observo todo el paisaje y me tomo mi tiempo. Respiro lento, miro las pisadas y me digo: vas a lograrlo y no te vas a arrugar, tranquilo.

Retomo pasos más coordinadamente, respirando, perfeccionando la técnica y estando seguro de cada paso. Al fin consigo salir de la cornisa y veo a Lanzas que está esperándonos. Llego a su lado y ve que voy mal. Me quito guantes, manos y dedos muy helados. Los muevo, los seco y me arreglo polainas. Lanzas habla por walkitalkie con Chami, el cual nos conté después que s sufrió un susto bastante comprometido. Le comunica que saque la cuerda y avanzanzamos con técnica de encordamiento en glacial .

Una vez encordados fuimos ascendiendo más tranquilos y seguros pero siempre sabiendo donde estamos, quedan unos 20 metros para llegar a la repisa donde se inicia la escalada clásica.

Nos pasan un  grupo de 4 personas en el que van montañeros muy experimentados , eso me alivia aun más. Dos de ellos son corredores de montaña y más concretamente Bandoleros, casi nà.

Ya estamos en la repisa. Todo se vuelve de otra perspectiva. La imagen de Mulhacén, Alcazaba y todos los picos hace que se me olvide los malos ratos, el paisaje merece la pena.

Empieza el preparo de escalada: cuerdas, mosquetones, etc… Quedan unos 80 metros para la ansiada cumbre pero me veo más seguro en esta parte sin saber porqué .

Inicio de la pared en escalada clásica

Segundo largo. Sólo quedan 25 metros para cumbre, en esta parte estoy más seguro de mí a pesar de salirse el crampón en un momento.

La parte final fue muy emocionante e inquietante tanto por el sitio como por el ansia de terminar llevamos más de 3 horas ascendiendo por cara norte y las fuerzas flojean, pero finalmente conseguimos alcanzar la cumbre del Veleta .

No tengo palabras para describir tal emoción. Siempre digo que cuando el ser humano se encuentra acorralado en sus miedos, es cuando se acuerda de las personas que tiene a su alrededor: hijos, mujer, familia, mascotas,… todo sale a relucir, ¿es por ello por lo que luchamos? ¿merece la pena arriesgar tu vida? si se lucha es por que hay una ilusión, una meta que alcanzar y cada día estoy más día estoy más cerca de ella.

Mr Barbuo

0 55

No podía ser de otra Manera. Enero y Jaén, un frio que cortaba la cara, las manos, el cuerpo entero…pero no cortó las ganas de correr de los 12000 participantes de la carrera de San Antón, entre ellos nuestro bicho Manuel, que le echaba valor y la terminaba en 48 minutos, una carrera en la que la multitud, las calles estrechas y el mismo recorrido dificulta poder competirla con soltura. El pistoletazo de salida fue puntual, y hasta cinco minutos después no atravesaba la línea de salida el último corredor. Los espectadores disfrutamos de un ambiente atlético inigualable, los corredores por su parte, pudieron disfrutar de los ánimos del público que se agolpaba durante todos los puntos de paso de la carrera con antorchas que dejaban una estampa que emocionaba.

El vencedor completaba el recorrido en 30min exactos.

En definitiva una experiencia más una carrera más y un motivo más para no dejar de hacer lo que tanto nos gusta, correr.

Mrs Ana Ana

0 57

Diciembre, desde hace ya unos dos años era el mes de la Maraton Cabberty de Málaga. Y este 2016 no podía ser distinto, y comencé mi planning de cara a la Maratón 2016 para intentar alcanzar esa mmp, pero sobre el mes de octubre se me presento la oportunidad de poder evadirme un poco de la rutina del mundo e irme de escapada con mi novia. Y dado que laboralmente me es un poco difícil coincidir con Carmela en vacaciones pues tuve que descartar (no sin pena) el objetivo de Maratón 2016. Y parece ser que la Maratón también ha querido esperarme a mí este año.

Pero como aquí, uno es un alma inquieta, y aprovechando que este año tenia también casa por Almería, vi una Ultra por la zona de Cabo de Gata, en fecha cercana y posible. Zona que conocía tras varios recorriendo sus innumerables calas y que la verdad que me atraía mucho. Y así fue, inscrito para el 10 de diciembre a la Ultra Costa de Almería 2016. 90 km +1800 m de desnivel, de Aguamarga a Almería en un tope de 17 horas. Una Ultra sin excesivo desnivel, con unos 30 km finales de llaneo pero larga distancia en definitiva. Pues a entrenar se ha dicho.

Amaneciendo en pleno Cabo de Gata

Tras unos 2-3 meses dedicados a afinar hasta ese día, creo que llegué a la carrera en buena condición, soy de los que piensan que siempre se puede afinar más, pero como somos guasones y disfrutones, también nos gusta lo épico. Así que tras bueno ratos de entreno y carreras con grandes bicharracos allí me planté a las 07:00h en Aguamarga, sin más compañero que mi mochila y mi frontal.

A mitad de pelotón, comencé mi marcha, esos primeros kilómetros de subida donde con la noche aún presente y en la serpiente de corredores íbamos tomando algo de altura para después bajar y de nuevo subir por la Cala de San Pedro. Sin duda de los mejores momentos de la carrera, con el amanecer en el horizonte, la mar hecha casi un plato y la postal de los acantilados. Poco a poco tras pasar el pueblo de Las Negras, sobre el km 10-12 fue cogiendo poco a poco mi sitio y ya se iba estirando la carrera.

Subida y bajada a la Cala de San Pedro

Sobre las 3 horas de carrera enfilábamos la que sería la subida más larga y dura, por el barranco de Requena. Ahí con ritmo cómodo y alentado en la posterior bajada en la que me sentiría cómodo fui avanzando. Y en la bajada previa a San Jose, por unos senderos bastantes técnicos pude pegarme a otro pelotoncillo de corredores y pasarlos antes de entrar al pueblo a reponer fuerzas con un plato de pasta y con la mitad de la carrera ventilada.

Salgo de San José (desde donde a las 10:00h se inició la prueba de 45km), con una hora de adelanto sobre mi planning así que animado encaro una de las últimas subidas que tendríamos. Este tramo tras la euforia de salir de San Jose se me empieza a hacer pesado, el calor empieza a caer, me cuesta mucho avanzar, voy solo, sin ningún corredor a la vista, no tengo nadie para ir tomando referencias, con quien poder hacer “la goma”, con quien hablar o distraerme… pajarón gordo durante unos kilómetros. Hasta que acierto que me aproximo a la última bajada pasando el Arrecife de las Sirenas, mis padres, hermano y novia están cerca en el pueblo de Cabo de Gata, sobre el km 60, comienzo a retomar sensaciones y con la gravedad a favor retomo buen ritmo. Veo a mis padres y novia, se me olvidan por un momento los 60 km que llevo en las patas y como no, me tomo una cerveza que me da alas para los siguientes 30 km.

Kilometro 60, última bajada.

Estos últimos 30 km sin duda los más duros de la prueba, ningún desnivel, carriles bonitos, cerca de marismas, tramos de arena, y siempre la costa a tu izquierda. Ves al fondo de la bahía a Almería pero no llegas. Comienzan a pesar las piernas, vamos haciendo el elástico 3-4 corredores, se hace imposible el aguantar 3km seguidos al trote. El calor ya es otro lastre muy pesado, la arena tampoco ayuda. En estos momentos es cuando la cabeza es la que manda, solo avanzar, solo avanzar, solo avanzar hasta el siguiente avituallamiento. En el km 77 me alcanzan un grupo de 3 donde iba la primera clasificada femenina y me animan a que me enganche con ellos, corren 600 metros y andan 400 metros…aguanto 3-4 km con ellos, pero se me hace imposible aguantar.

Yo y el paisaje…más secos que una mojama a esas alturas.

Entro en la zona de la universidad, ya es asfalto, paseo marítimo, últimos 5 km, último avituallamiento, fuerzas poquitas, ganas de llegar muchas, velocidad de crucero en el caminar y cuando a falta de 2,5 km me llama mi padre diciéndome que apriete que estoy al caer. Veo los focos del estadio de los Juegos del Mediterráneo, retomo el trote, aguanto como puedo y entro en meta en 10 horas 43 minutos. Tiempo mejor del esperado y sorprendentemente en el top 30.

Alegría y orgullo de haber terminado. En los últimos 20 km, en esa soledad del corredor, llegué a dudar de si sentiría ese gozo y alegría al entrar en meta, pero efectivamente, compensa todo el sufrimiento el entrar y decir sí señor, he llegado.

Finisher

Y hoy unos días después de la prueba, físicamente aun un poco convaleciente, puedo decir que es una prueba sobre la que tenía mis dudas, no tenía referencias casi de apenas nadie, iba solo, y no confiaba al 100% en mis opciones de llegar en condiciones “favorables”. Pero ya puedo decir que merece la pena, el entorno espectacular, organización de 10, avituallamientos de lujo, poco más que pedir. Los que tiramos más pa’l monte es una opción distinta a las carreras trail al uso, mucho acantilado, costa y no excesivamente dura. Ahora, eso si, mi recomendación es hacerla acompañada de alguien con el que puedas ir compaginando la carga mental en esos últimos 30 km (dupla tipo M&Belu en 101), es una prueba de mucho coco por ese tramo final de carrera y por esos largos ratos solos bajo el sol solo con la vista de un carril y una ciudad al final de la costa.

Y para terminar como no agradecer a mis padres y Carmela el fundamental apoyo y animo que me dieron en carrera, y de igual forma el aguantarme durante los meses de entreno. También dar las gracias a todo ese pedazo de grupo de los Bichos Runners por esos mensajes de apoyo alentando, y a todos con los que he compartido y compartiré ratos de pateo por los montes…hay que volverse un bandolero de aquí a nada: Raulillo, M, Law, Juanfran, Belu, Sebas, mi primo Juan, etc etc.

Mr Marín

0 44

Como cada año, llega la fecha marcada en rojo en el calendario, esta semana es especial.

El domingo está ahí. Cuatro meses de esfuerzo, de sacrificio, de entrega, de lucha, de trabajo, cuidando los detalles.

Una última semana de muchos nervios, consejos de los veteranos a los noveles, carga de hidratos, noches sin dormir de los nervios esperando la gran salida.

Entre el viernes y el sábado pasamos por la feria del corredor como pasan los cofrades a recoger las velas para la procesión a recoger nuestros dorsales y a saludar al resto de los hermanos de la manada.

img_3628Muchas caras nuevas y muchas caras veteranas, los hermanos mayores dando ejemplo como siempre.

Algunos de nosotros como voluntarios entregando ilusión en un sobre mágico con un número que para siempre quedara en nuestra memoria, el dorsal.

La noche del sábado se plantea complicada, las webs de previsiones meteorológicas no dan buenas noticias, correremos con lluvia parece.

img_3626Empezamos a buscar en los armarios cortavientos, chubasqueros, flotadores, pero no hay quien nos detenga.

Suena el despertador, tomamos el desayuno y nos vamos para la zona de salida, bajamos las escaleras de la casa hasta la calle y miramos al cielo, aun sin amanecer, llueve, se espera una carrera dura, no conseguiremos buenas marcas, pero terminaremos la carrera, para eso nos hemos levantado.

Mientras nos desplazamos hasta la Alameda, nos damos cuenta que llueve más de lo que pensamos, miramos el teléfono, y nuestras ganas nos siguen diciendo que va a escampar,  a través de los mensajes de wasap del grupo nos llegan los atuendos submarinos del resto de los miembros del grupo y las dificultades para salir de sus casas y de llegar a la línea de Salida.

Parece que van a tener que retrasar la salida, pensamos, la organización confirma al rato que se tomará una decisión más adelante.

img_3629Todos inquietos , con ganas de correr, la locura en nuestras mentes nos impide pensar en otros términos que no sean épica, aventura , lucha y esfuerzo y por supuesto terminar de manera heroica la maratón y conseguir nuestra medalla con nuestro tiempo.

Los corrillos de corredores llegados de todos los lugares, de la provincia, del resto de España y desde el extranjero empiezan a cambiar sus caras, los voluntarios continúan bajo el temporal, pero la lluvia no se detiene, nos llegan imágenes de inundaciones y empezamos a pensar en el segundo desayuno.

Al final se confirma, dolorosa decisión de la organización, la maratón se suspende.

Pero bueno nosotros los bichos ya la hemos terminado, cuatro meses de esfuerzo, de quedadas de tiradas largas, la hemos recorrido mentalmente cientos de veces, hemos pasado por Calle Larios con los brazos levantados y hemos entrado en meta sonriendo, bajando nuestros cronos, sufriendo en el kilómetro 32, disfrutando en cada avituallamiento y saludando a nuestra familia en varios puntos del recorrido, hemos visto al resto de los bichos cruzando la meta, los dorsales así lo atestiguan.

Somos finisher, porque todo el que sea capaz de ponerse en la línea de salida es ya un finisher, hemos finalizado nuestra maratón particular, aunque no haya fotos , hemos pasado por la media mejor de lo que pensábamos , hemos conseguido superar esas molestias físicas que nos molestaban al correr, hemos llegado a la meta.

img_3630Como dice alguien muy querido somos los campeones por equipos de la maratón de Málaga.

Estamos orgullosos de nuestras marcas, la lluvia no nos puede parar, para el que no entienda de carreras  la maratón de Málaga no se ha celebrado, la lluvia la ha suspendido, para mi todos los corredores han terminado la prueba.

El año que viene nos volvemos a ver en la línea de salida, la marca roja en el calendario ya está puesta, 1 de septiembre, comienza una nueva aventura, Maratón de Málaga 2017. Esto es algo más que correr.

img_3618Mr Turtle

 

0 52

Valencia 18 de noviembre de 2.016

Si la memoria no me falla, no escribo desde el pasado 28 de febrero del 2.015. Y fue para hablaros de mi maratón de Sevilla. Después de esta, he seguido haciendo pruebas, pero dejé de escribir por desidia.

¿Y por qué ahora? Porque me apetece contaros mí última carrera en modo disfrutón. Desde mi lado más Anfibio.

La maratón de Valencia no fue una carrera que tuviéramos planificada. Surgió. Como surge un embarazo no deseado, de un día para otro.

Es más, podría decir que ha sido un regalo navideño por adelantado. Como si los de Zapas Solidarias hubiesen leído mi pensamiento y se hubieran propuesto realizar el reto #Hazfeliza1Anfi.

Valencia fue un pues ya que, pues ya que vamos la corremos. Y es más, fue mi última carrera antes de mi último gran Reto del año. El próximo día 17 que correré uno de los Ultrafondo más duro de la vida.

20161119_121924

A Valencia fui a ver a este señor. Amigo mío. Amigo desde hace más de 10 años. Compañero valenciano, concretamente de Gandía. Un municipio al sur de la capital del Turia.

Pero la cabra siempre tira al monte ¿verdad? Y dijimos, ¿pues ya que vamos a Valencia por qué no corremos la maratón?

Dicho y hecho. En cuestión de cero coma cero teníamos hotel y medio de transporte reservado.

Pero claro, en Valencia no estaba solo Paco, también estaba mi amigo Vicente y mi amigo Don José. En cuanto los llamé ya estábamos cerrando día y hora para vernos.

img-20161118-wa0010thumbnail_pastedimage Vicente el chaval de arriba y Don José y señora abajo. El señorito de la camisa azul un camarero muy zalamero y la rubia mi futura esposa.

Con este panorama, la carrera era lo de menos. Aunque ya hacía series y cambios de ritmos. Como los Sioperras de bichos runners.

Una vez alojados en el hotel y ordenado el equipaje, nos fuimos a recoger los dorsales y visitar la feria del corredor. Dorsal en mano nos fuimos hacer turismo por la ciudad del running.

                                                         p Foto postureo 1

pp Foto postureo 2

Al llegar la noche fuimos a cenar, pero antes, por el camino a 400 m de la catedral nos quisimos retratar como falleras porque ser un bicho es algo más que correr.

img-20161118-wa0061-1Los comercios nos hicieron descuento del corredor. Solo tuvimos que entregar el DNI y nº de dorsal.

Así que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid nos pusimos como el quico sin que se enterase el Tato, ya que muy pocos comensales sabían de dicha oferta (según la camarera).

Al día siguiente Paco y señora nos recogieron. Visitamos el puerto y la Malvarrosa (La playa más conocida de Valencia). No fue necesario ponernos al día, ya que hablamos por teléfono cada dos por tres. En nuestro caso la distancia no es un problema.

20161119_103519 El tumbaito

Hicimos nuestro clásico tumbaito y mil tonterías más. Había que aprovechar el tiempo y dejarnos de historias.

Después de despedirnos con un hasta pronto, porque nos veremos en diciembre si todo va bien, nos fuimos a hidratarnos.

Todo bicho que se aprecie bebe cerveza antes, durante y después de una carrera. Pues yo no quise ser menos y tomarme alguna que otra.

20161119_135656Foto postureo 3

Después de la merienda/cena con Copi y señora, la cual invitó el muy “nano”, nos fuimos a dormir. Ahora tocaba ponerse “un poco” serio, ya que cuando nos despertáramos al día siguiente tocaría correr.

Lo que os voy a contar es muy personal, tan personal que voy hacerme la idea que nadie lo va a leer. Como si lo que fuera a escribir quedara en una libreta, que al cerrarla y guardarla en el cajón de mi mesita de noche nadie supiera de estas palabras.

Mrs. Boots esto va por ti.

Una vez más me vuelves a sorprender. Una vez más reconozco tu fuerza de voluntad. Una vez más me siento orgulloso de ser parte de tu vida.

Terminaste los 42.195 m. Sufriste cada zancada. Bailamos, cantamos. Visitamos cada “puesto médico” o ambulancia que encontrábamos por el camino por un chorro de réflex. Así desde el km 5.

Me hiciste sentir importante en una carrera que para mí era un ni fú ni fá, porque ya con estar en la salida y ver a mis amigos era suficiente.

Y ahora tenía que cuidarte, mimarte y “hacerte” la carrera “fácil”.

pppLo conseguimos……entramos juntos, como a mí me gusta entrar, cogidos de la mano. Porque esto del correr no sería lo mismo sin ti. Sería… pero diferente.

Y esto fue Valencia, la maratón de Valencia. Contada desde un punto de vista Anfibio. La que al menos debes hacer (si puedes) una vez en la vida y disfrutar de cada rincón, de su aroma y de su color.

Mr. Anfibio

0 45

En el año 2004 un chico de 17 años, acompañado de sus amigos del barrio, hacía su primera carrera, la edición número XXVI de la tradicional carrera del Corte Ingles. Consiguió un discreto tiempo de 1:12:00 aproximadamente. No estaba mal para alguien que no corre de forma habitual, prueba superada.

cmalagaItinerario de la carrera en 2004. Solo ha variado la salida en este año.

Poco tiempo después, un doctor le diagnostica una enfermedad degenerativa que irá acortando su vista y lo dejará ciego tarde o temprano y poco o nada podrá hacer para evitarlo. Sin embargo, tras el shock inicial, decide seguir con su vida, ya que rendirse no era una opción para él y emprende un largo viaje en forma de carrera universitaria. Nadie piensa que vaya a conseguir llegar a la meta: padres, amigos, a veces ni siquiera él… pero van pasando los años y poco a poco va subiendo peldaños para alcanzar esa meta.

Estos años de sedentarismo hacen que este chico olvide todo lo relacionado con el deporte durante años. Pero después de una mala experiencia decide empezar a correr para cumplir un sueño de niñez, acabar una Maratón. Se propone pequeños objetivos. Correr durante 15 minutos seguidos, luego 8km, luego 10, 12… llega a participar en el Medio Maratón de 2015. Después de eso, lesiones de todo tipo, cintilla, piramidal, rodilla… un calvario tras otro y vuelta a empezar una y otra vez en soledad. Pero rendirse sigue sin ser una opción.

Los meses van pasando y llega de nuevo la carrera del Corte Ingles en su edición número XXXVIII. Sabe que no está preparado del todo pero decide correrla para reencontrarse con sus ilusiones de juventud. En los días previos se suceden una serie de acontecimientos que le hacen replantearse su participación en esta edición. Pasa semanas sin entrenar y prácticamente sin dormir para intentar acabar su carrera universitaria, lo que no consigue y tiene que posponer. Además, problemas sentimentales recientes y otras historias. Pero finalmente, decide que rendirse nunca fue una opción.

Día 23 de Octubre de 2016. Me enfundo mi camiseta de Bichos Runners y me dirijo hacia el punto de encuentro para la foto oficial con la familia bichuna. Media hora después, me dirijo hacia la línea de salida donde me espera un amigo. Me siento extraño porque es la primera vez que no tengo los nervios pre carrera, como si supiera que no va a ser una fiesta para mí, hoy va a tocar sufrir.

14-05Foto pre carrera con la familia bichuna

Disparo de salida y empiezo mi camino, 10 km de viaje me esperan. El primer kilómetro a 6:30 junto a mi compañero y, pese a que quede a más de un minuto de mis mejores ritmos, siento buenas sensaciones. Otro kilómetro a 6:10, quizás me haya equivocado y esté mejor de lo esperado. El camino se inclina y me pone en mi sitio. Le digo a mi amigo que no me espere, definitivamente toca sufrir. Me pasan los bichos más rezagados que me dan ánimos, y sigo hacia delante.

En torno al kilómetro 5 el enésimo grupo de la marea verde me corta y quedo por momentos en tierra de nadie. El cansancio y la nube de problemas de los días previos me alcanzan y hacen que me plantee abandonar. Nunca antes me había pasado ni en tiradas ni carreras, siempre tuve una gran fortaleza mental aun cuando las fuerzas flojeaban. Pero esta vez realmente estaba sufriendo por momentos, no quería seguir, ¡ojalá no hubiese tomado la salida! En ese momento recordé que rendirse seguía sin ser una opción y menos con esa camiseta, no me iba a permitir parar. Abandoné mis pensamientos y el cansancio, solté todos los lastres y solo miré hacia adelante, pasó a paso, metro a metro de sufrimiento hasta que pasé el cartel de los 100 metros hasta meta. En ese momento, aun roto de cansancio, corrí con toda mi alma para llegar en 1:12:00 con una sonrisa en la cara. Nunca pensé que volver a correr en ese tiempo me pudiera hacer feliz.

3

Foto finisher

No hice marca personal, ni siquiera entré antes que la mitad de los participantes, pero doce años después me reencontré con aquel chico que hizo su primera carrera. No importa que no estés en tu punto más dulce, volar sin lastres es fácil. Lo realmente importante es soltar las piedras que te impiden avanzar y que eso te permita crecer como persona. Creo que lo importante no es el crono sino el camino, las sensaciones y experiencias vividas, a veces malas a veces buenas. Y a menudo lo olvidamos, yo el primero.

Doy las gracias a aquel chico de 17 años que cruzó la meta en 1:12:00, que me ha conectado por momentos con aquella época, y que ha hecho como si el tiempo nunca hubiera pasado, dándome un soplo de aire que necesitaba. Y que dure… espero estar el año próximo para superar otra meta.

Mr Vanma

0 54

“La vida no es una caja de bombones Forrest, es una ultra maratón – Mr. M

“Los 101: la vida en 24 horas” – Mr. Surman 1

 

Prólogo

Mr. M, Mr. Surman1 de Marea Naranja, D. Emilio Chamizo y otros pocos forman parte del imaginario de héroes que se plantearon antes que yo realizar 101 Km y lo consiguieron. A ellos les debo esta crónica, pues abarcaron gran parte de mis pensamientos durante 101 Km y de ellos robo esta idea. A ellos y a todos y cada uno de los Bichos y de los NSB… y por encima de todos a mi mujer. Ellos son los que despertaron en mí una simple pregunta retórica… ¿Qué es la vida sin sufrir?…. 

… Ahora ya lo sé  yo también… una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

…. Paso pues a narrar mi vida a quien quiera compartir mi sufrimiento.

 

Concepción

Todo ciclo de la ovulación contiene días que alcanzan el zénit de la fertilidad. Para los 101 Km de Ronda de 2016, esta fertilidad duró sólo 49 segundos.  O conseguías fecundar y hacerte con un dorsal en ese minuto, o quedabas condenado al ostracismo, a intentarlo en otra ocasión, a no disfrutar de toda una vida.

Yo y mis compañeros de esta vida (mis amigos de la infancia y otros Bichos Runners) tuvimos suerte. Nuestros códigos entraron en periodo fértil. Tuvimos dorsal y con ellos, la posibilidad de nacer.

 

Embarazo

El embarazo prepara al embrión para convertirse en feto, y al feto para poder nacer y convertirse en bebé. Para mi vida durante los 101 Km, el embarazo consistió en 12 semanas de entrenamiento específico, diseñadas por Mr. Sensei.

A lo largo de este tiempo, preparé a mi cuerpo para soportar distancias épicas sin desfallecer, a través de constancia, pasión, compromiso y diálogo con mi entorno, especialmente con Virchy y Sofía,  a las que agradezco el apoyo incondicional brindado durante este periodo.

 

Parto

IMG-20160513-WA0059

Los marchadores nacimos el 14 de Mayo de 2016 a las 11:00 AM. La atmósfera legionaria; la emoción contenida del resto de participantes; la legendaria sombra de personas a la altura de Super Paco; el momento de saludar fraternalmente al resto de bichos la cena de la pasta del día anterior, compartida con Mr Montain y el resto de bichos; la recogida de dorsales y especialmente, las salves cantadas desde el palco, facilitaban un nacimiento mítico, donde en el rostro de familiares que contemplaban el espectáculo desde las gradas, ya se reflejaban algunas lágrimas y sólo con esto ya se erizaba la piel. ¡Dios mío, si sólo estamos empezando… ¿Qué nos esperarían las próximas horas?!! – pensé.

IMG-20160514-WA0011

Nos esperaban todas las emociones sensibles por el ser humano y condensadas en 101 Km, que bailarían entre ellas, mezclándose: Alegría con miedo. Ira con tristeza. Felicidad con sorpresa y con afecto…. emociones llenas de vida.

 

Lactancia

Ronda se volcó al 100%. Una vez nací, experimenté los colores de su paisaje, la calidez de su gente, la monumentalidad de su estructura. Aromas a pan recién hecho, a humedad de la lluvia, a jovialidad y espectáculo, a comercios que rebosaban energía. Con gritos de vamos, vamos, levité sobre el tajo. Tras el puente, la plaza. Ronda abrió las puertas de su corazón y nos permitió ser bombeados por su ruedo, como sangre fresca por arterias. Tras la plaza, más Ronda, más vamos, vamos… más viva, viva… más emoción… más vida.

CYMERA_20160522_100736

El casco urbano se fue alejando poco a poco, a través de una larga recta a través de la que se desplazaba un enorme gusano, lleno de color, vitalidad, esperanza y gloria. En su cola, los militares cerrando el paso. Olía a barro. Fango inofensivo que apenas frenaba. Refrescaba. Si esto era el barro que presagiaban las lluvias, bienvenido era ¡¡¡Cuan equivocado estaba!!!

Atravesé el brillante bosque mediterráneo, deslumbrante por la lluvia, por la vía de los pescadores y llegué al círculo cerrado de las navetas, donde aprendí a andar, a comer, a hidratarnos, a consolidar mi cuerpo a la carrera.

Cuando yo entraba en este círculo de aprendizaje, Mr. M y Mr. Belu salían, vaticinando un nivel de vida impresionante. Me alegré, al igual que me alegró muchísimo ver a Mrs Litle, apoyando a los bichos. Iba bastante suelto. Adelantaba. Buenos augurios.

 

Infancia

Al salir de las navetas, ya era todo un niño. Trotaba a velocidad de crucero, me alimentaba de forma autónoma, me hacía con la carrera. El campo verde, fresco, iluminado, brotando, jovial como también lo era mi ritmo de carrera.

Aún era un niño y con los niños de Arriate me fundí, chocando las manos. Nos trataban como héroes.

– ¡¡¡Choca, Choca!!! ¡¡¡ Eres un “PRO”!!!!. – Decían inocentes.

Pros son los que acaban en menos de 10 horas, o en 13, como M o Belu… yo sólo era un triste figura que disfutaba de una de sus experiencias top 5 de su vida, aunque en verdad, esa inocencia de niño me hizo sentir pro.

– ¡¡¡ ARRIBA ARRIATEEEEEE!!!!!, ¡¡¡VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ARRIBA ARRIATEEEEE!!!! – grité.

La multitud respondía dejándose hasta el último aliento. El pueblo entero se levantaba, y aplaudía, y ovacionaba…. Y eso te crecía… y pasabas sin ser consciente de ello a la adolescencia de la carrera.

 

Adolescencia

Toda adolescencia se hace muy cuesta arriba, pues es una edad cochina. Efectivamente, con precisión en el paralelismo de este relato, Arriate acabó en la cuesta de los cochinos, posiblemente la pendiente más larga de la carrera. Desde ahí brinqué de cortijo en cortijo, dimensionando mis pasos a velocidad que me podía permitir en subida. Toda competición exigente te pone en tu sitio, y en este instante, la carrera distinguía entre senderistas entrenados en cuestas y corredores que daban lo mejor de sí en llanos y bajadas. No por ello me dejaba amedrentar, pues cada uno tiene su ventaja competitiva a la que debe saber sacarle partido, aunque la mía estaba en otro instante. Lo mío no eran las cuestas. Me adelantaban por la derecha y por la izquierda.

Tras coronar el Polear, la situación cambió, las piernas se soltaban de forma sostenida y en pendiente pronunciaba. Volaba. Adelantaba a los que optaban por andar o trotar muy lentamente. Sentía que avanzaba. Sentía vida y esta fuerza te acompañaba hasta Alcalá, donde de nuevo los niños te llamaban “Pro” u optaban por reírse de ti, sin término medio, si te veían desencajado. Los lugareños vitoreaban:

– ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!! – decía, y la multitud se dejaba hasta el último aliento otra vez.

IMG-20160515-WA0078

Justo en el zénit de kilómetros atravesé la cuesta con más gradiente, que te catapultaba para abandonar Alcalá y sumirte en un paisaje glorioso de naturaleza abundante, maleza enriquecida por las últimas lluvias, aromas desconocidos para un urbanita y sonido de pájaros y otros bichos. Humedad, verdor, frescor, ritmo y microclimas danzaban hasta impulsarte a Setenil, a través del sonido del agua que cargaba con violencia sobre las paredes de los arroyos, fundiéndose con los pasos de los que trotábamos.

Setenil fue una fiesta comunitaria. Jóvenes y mayores bebían en las calles y se amontonaban, estrechando aún más sus pequeños carriles, apoyando a la carrera.

– ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!! – decíamos, y la multitud se dejaba hasta el último aliento una vez más.

… y los oriundos estrechaban aún más espacio en un escenario que te recordaba a los pueblos del Tour de Francia, o a los de la mítica UTMB, y conseguías llegar hasta el polideportivo, hito donde pasabas de la adolescencia a la madurez.

IMG-20160514-WA0025

IMG-20160514-WA0023

En el polideportivo, a través del cambio de mochila, maduré de adolescente a adulto. Una ampolla irrumpió con fuerza al cambiar de calcetines. Fea y gorda. Me podía causar problemas en un futuro no muy lejano. Mi compañero Toni optó por amputar, con la inestimable ayuda de Mr. Lauval que me sujetó la cabeza para no mirar. Con pericia militar, Toni pasó aguja e hilo y saneó el líquido de la herida.

-¡Dos minutos y a correr!, – me dijo

-¿Qué hago con el hilo? – Pregunté.

-El hilo forma parte de ti hasta llegar a meta. Ni caso. ¡Vámonos!

… y así nos fuimos, aunque se nos esfumaron 45 minutos de vida en ese polideportivo, entre cambios de mochila, avituallamientos y ampollas. Costó retomar la inercia de carrera. Durante un par de kilómetros, estuve pensando en Annie Wilkes de Misery.

Annie-Wilkes-Misery

Adultez

Setenil me hizo mayor. Asumí con responsabilidad el resto de la carrera, sabiendo que lo más duro estaba por llegar.  Me planteé racionar los kilómetros, asegurar los pasos cuando debiera y disfrutar trotando cuando pudiera.

La vida adulta pasa deprisa. Durante este tramo de carrera disfrutas menos. Recuerdas menos. Vives menos. Sólo te centras en avanzar y devorar kilómetros.

– ¡¡¡ Oooooootro ¡!!.- Gritábamos los NSB cada vez que el garmin sumaba uno.

La subida desde la Huerta del cura hasta Chinchilla fue bastante nefasta. Perdí posiciones. La carrera volvía a ponerme en mi sitio: entre los que no han entrenado suficientemente bien las subidas. Adopté la única estrategia válida posible, la de la mirada al frente y hacia delante, contando los kilómetros.

Al coronar chinchilla, pocos trotaban. Los NSB luchamos. ¿Quién dijo que a partir del 65, los participantes de nuestra talla no podían correr?¿Dónde estaba escrito?. David, Toni, Miguel y yo no nos resignamos a seguir marchando. Teníamos chispa, nos sentíamos frescos y conservábamos ganas, así que hicimos lo que habíamos venido a hacer: Trotar y dar lo mejor de nosotros.

Primero adelantamos a dos primeguis, luego a una decena más de participantes. Conforme pasábamos a gente, más rápido corríamos, hasta enfilar la mítica cuesta previa a la fuente de la higuera. La mayor parte andaba, nosotros levitábamos. 10, 20, 30…. Seguíamos adelantando.

-¡Son los kilómetros de la verdad!!! ¡¡Si adelantamos aquí, llegamos!!!! – animó Miguel.

Puse velocidad sub 6 min por Km. La carrera nos recolocó en nuestro sitio y es lugar eran bastantes posiciones por delante. El dibujo del circuito hace que toques Ronda, que toques la meta, que sientas la muerte de la carrera… pero realmente se encuentra a unos 20 Km de distancia.

– ¡¡¡¡Oooootrooooo!!! ¡¡¡Oooootrroooo!!!!- Seguíamos cantando cada vez que superábamos un Km.

Con la moral por los cielos, nos adentramos en el cuartel de la legión, punto mítico de la carrera, donde se producen cada año la mayor parte de los abandonos.

-“Al cuartel hay que entrar aún chispa”.- recomendó Mr. M a los bichos en los momentos previos a la salida. “Aún me queda mucha chispa. Voy muy bien”.- Pensé.

En la puerta, avituallamiento frío. En el comedor, avituallamiento caliente. Al entrar, el cambio de temperatura se hace notorio. Fuera el termómetro debía situarse en torno a los 10 grados. Dentro pasaría de 25. Al cruzar las puertas del comedor, el desvencijado edificio parece un paraíso: las sillas, lujosos y acolchados tronos; las mesas y la comida, auténticos manjares; las cocineras, auténticas sacerdotisas que suministran miel y ambrosía, el manjar de los dioses. ¡¡¡Había televisión!!!

IMG-20160515-WA0086

-¡¡¡ Ni se nos ocurra sentarnos!!!.- Dijo David. .- Vamos a salir de aquí rápido o la carrera habrá acabado para nosotros. – Añadió como si le estuviera aconsejando la mismísima Cirse, quien advirtió a Ulises de los peligros de los cantos de sirena…

Ciertamente el bullicio del resto de los participantes, sus familiares y los televisores, invitaban a reposar. Un estridente ruido enmudeció la sala. Un corredor desfalleció, cayendo de súbito desplomado. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero nos animó devorar la sopa, el arroz y el perrito caliente para salir cuanto antes de allí, de vuelta a los 10 grados.

Cambiamos las mochilas, saludamos al resto de heroicos bichos que encontramos (Mrs Monroe, titánica; Mr. Sebas; Mr. Rubio; Mr. Boar; Mr. Buzo y Mr. Beetle y enfilamos a trote la senectud, hasta llegar a la cuesta de la Ermita de Montejaque, donde entramos de pleno en la vejez.

Vejez

Sabía que la subida a la ermita era la cuesta más dura de la prueba, quizá no tanto por su pendiente o por su trayecto, sino por la propia escasez de fuerzas, algo ya decrépitas. Toni, David, Miguel y Yo debíamos llegar juntos. Guardamos fuerzas. A partir de aquí, se acabó el trotar. Ciertamente, ya no se producían adelantamientos significativos, ni por parte nuestra, ni por parte del resto. La carrera dictó sentencia en las posiciones a partir de este momento: así se quedarían los que consigan llegar. Aun así, se producían abandonos, muy a pesar de quienes, aun habiendo sobrevivido a las seductoras sirenas del cuartel, sufrían calambres, desfallecimientos o simplemente ausencia de voluntad para continuar.

Coronar la ermita dejó un sabor agradable. Esperaba un templo cargado de magnificencia y decoro, pero encontré a la izquierda un simpático, austero y humilde templete. Tras él, inicié la bajada, sumido en la más absoluta oscuridad. Miré arriba, me sentí pleno acompañado por las estrellas. En estas condiciones, la capacidad de introspección se agudiza. Contestas a preguntas de tu yo interior. Ordenar armónicamente la información. Los sentidos pasan a segundo plano, salvo por la belleza de las montañas que bordean Benaojan.

Al mirar atrás, vislumbraba centenares de frontales que desfilan tras de mí, dejando una línea de puntos que se perdía lo lejos. El escenario me recordó al relato de Bécquer del monte de las ánimas, o al desfile de almas errantes de la escena de Poltergeist.

poltergeist-spirit-richard-lawson-martin-casella

Cruzamos Benaojan. Admirable como a las 3 de la mañana aún había lugareños animando, aunque a esas alturas carecía de fuerzas para un ¡¡¡ ARRIBA BENAOJÁN!!!!!  Les miraba a los ojos, pero no tenía fuerzas para articular palabra. No hacía falta, en su mirada había complicidad y apoyo y que estuvieran ahí a esa hora, también me hizo sentir como me hicieron sentir los niños de Arriate…. muy “pro”.

Pensé en Sofía. Pensé en Virginia. Pensé en mis padres y mis familiares. Pensé en todos los que me rodean. Pensé en los Bichos, en los que están aún en carrera, en los que han llegado y en los que estaban expectantes alegrándose por nosotros. Pensé en Mr. White, cuyos pasos ya han llegado más lejos que cualquiera de los nuestros. Pensé en mi hermana, que había vencido a su batalla. Pensé en los que están, en los que no están (Ramón Martínez, entre otros). Pensé en Dios y di gracias. Detrás de esta plenitud, sólo podía estar él. Pensé en los NSB que estaban a mi lado, acompañando mis pasos y me sentí afortunado. Pocos terminan los 101 en compañía de sus mejores amigos de la infancia. Pensé en Doc Brown, cuando revelaba a los del salvaje oeste que un día el hombre sólo correría por placer. Sonreí.

Pronto me adentro en el infierno y salgo del estado introspectivo al estado “constant tensión”. El barro aparece. Aunque se le esperaba, ataca con una virulencia desprevenida. Conseguimos a duras penas, ascendiendo con precaución. Resbalamos, caemos, nos levantamos, caemos. Nos quedamos anclados. Nos resbalamos. A las 4 AM nos pasa factura el cansancio y el lodo para el que no estamos entrenados. Coronamos el ascenso, pero el descenso fue aún peor. Caemos. Nos levantamos. Nos resignamos a seguir, luchando por no correr la misma suerte que Artax, devorado por el pantano de la tristeza. 25 minutos por kilómetro, más de una hora en ese lodazal.

artax

Tras el barro, pocos son mis recuerdos. Entre el 95 y el 99, el cansancio me vuelve muy viejo. Senil. Recuerdo vagamente pasar por un estado de frondosa vegetación. Al fondo, en el cielo se intuían las primeras llamaradas del amanecer. Recuerdo el aroma a café de los puestos de avituallamiento. Recuerdo avistar el tajo a mi izquierda, iluminado como el sol, señalando la gloria. Recuerdo como pensé que la victoria sería nuestra y ya nadie podría arrebatárnosla. Recuerdo como ya no caminaba, deambulaba sonámbulo. Luchaba por mantener los ojos abiertos.

Llegamos al KM 100, el inicio de la cuesta del cachondeo. Subimos con muchísima emoción. Nos felicitamos. La carrera llegaba a su fin. Ronda nos recibía madrugador. La cuesta daba paso a la monumentalidad de la ciudad. En silencio, vuelvo a pensar. Pienso en este deporte como instrumento psicoterapeutico. Pienso en este deporte como instrumento de paz. Tal vez el secreto para la concordia resida en fomentar que  los seres humanos corran largas distancias junto a otros, y no huyendo de otros.

– “Felicidades…. cómo sois los bichos… os machacan, os trituran, parece que morís pero luego siempre estáis ahí… enhorabuena!!”.- Me giro y veo a Mena de Runs App. Yo contesto con un simple “gracias” y una mirada de complicidad, acompañada de un abrazo.

Cruzamos el suelo de uno de los puentes más bellos del mundo. Giramos a la derecha, rumbo al arco de meta.

Muerte

Dicen que al morir contemplas toda tu vida en un segundo y que te acompañan tus seres queridos. En ese segundo me pasaron flashes de la plaza de toros, de ¡¡¡Arriba arriate!!!, de la ampolla de Setenil, del canto de sirena, del olor del café, del lodo y sobretodo de un pensamiento: los NSB lo habíamos conseguido. Alcé la mirada. Vi la sudadera de Law, ya vestido como finisher cientounero. Lo había logrado!!! Y Jc!!!!!! Bravo!!!! Vi a Mrs Little y al lado vi al rostro más angelical de la faz de la tierra. La madre de mi hija. Mi querida Virchy. Pensé en Sofía. Rompí a llorar. Saludé a María, que aguardaba paciente y emocionaba a David.

– ¡Lo has hecho cabrón, eres un crack! – Me dijo Mr. Beluga señalándome. Le abracé. Él sí que fue un crack, debutando en apenas 13 horas y sin entreno específico.

IMG-20160515-WA0013

Los NSB nos colocamos con paso decidido en meta. Paramos a pie de línea. Nos hicimos una foto. Nos abrazamos. Giré. Alcé los brazos y lancé un grito matando la carrera.

– ¡¡¡¡ Toooomaaaaaaaaa!!!!!!

IMG-20160516-WA0031

Fin de la vida.

Al otro lado me esperaba Mr. M, que sin percatarme grababa la escena, en un regalo a la altura del de Mr. Lizard dos años y medio cuando grabó mi último kilómetro en mi primer maratón.

– “Gracias por recomendarme esta mierda”.- Le confesé. Te lo debo, M.

Así de cierto…  una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

¿Qué es la vida sin sufrir?

Mr. Fartleks Killer