Historias
Corremos para competir. Somos deportistas populares. Huimos de aspirar a ganar carreras. Competimos contra nosotros mismos. Cada competición es una Historia. Cada carrera tiene tantas Historias como competidores. Competimos por amor a correr, a superarnos, a compartirlo. Huimos de las crónicas al uso. Contamos nuestras experiencias desde una perspectiva introspectiva. Cada carrera nos cambia y queremos hacerte partícipe de cómo avanzamos, aspirando a que tú avances con nosotros.

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Málaga, 7 de diciembre de 2014, 8:30h.

Suena el pistoletazo de salida del V Maratón Cabberty Málaga y mi corazón late por encima de 140 pulsaciones antes de dar siquiera el primer paso. Atrás, 5 meses de escrupuloso trabajo, con 900 kilómetros a mis espaldas como garantía y un objetivo definido: Ser finisher maratoniano con un tiempo cercano a 3h35′. Mis rodajes certifican mi capacidad pero dos semanas antes de ponerme bajo el arco de salida, tras un rodaje de 32 kilómetros en Jarilla (Cáceres), fui consciente que mi sola participación en la carrera sería casi imposible. Me había roto.

Mi ambición y los 103 kilómetros acumulados en 8 días habían hecho saltar por los aires mis ilusiones de debutar en Maratón por todo lo alto. Por delante quedaron dos semanas de reposo absoluto y fisioterapia intensiva en cadera y rodilla izquierdas para intentar ponerme en la salida con intención de hacer unos kilómetros hasta que me retirase… pero aguanté. 4h10 minutos de sufrimiento y 1 solo de Gloria.

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Fui finisher en una de las experiencias más agridulces que he vivido. La angustia, el tremendo dolor y la felicidad al cruzar la meta fueron tan extremas que me hicieron vetar la distancia de Filípides para los restos. Una espina del tamaño de una estaca quedaría clavada en mi corazón hasta que algún año decidiera tratar de sacarla en una de las grandes. Pero por supuesto no en Málaga y menos en 2015.

Málaga, 6 de diciembre de 2015, 8:30h.

Ayer tuve la suerte de entrenar con uno de mis ídolos de la infancia, Abel Antón (he de confesar que le tengo especial aprecio porque siempre se me ha parecido a mi padre, jeje). El año anterior me lo perdí porque iba a correr y no podía hacer ni un kilómetro de más, pero este año hice pleno: entrenamiento por la mañana, visita a nuestros Bichos voluntarios en la feria del corredor, y voluntario por la tarde con mi compañero de batallas del año pasado, Juanillo, alias Mr Anfibio.

02Total, como solo iba a hacer de liebre durante la primera media maratón a un ritmo cómodo para el grupete bichuno de las 3h45, podía permitirme lo que quisiera.

Ya nos hemos saludado todos, hemos hecho fotos y activado los nervios del grupo. Reconozco que me mola eso de verles desde la barrera a todos con el gusanillo del que se enfrenta a un gran reto. Están ilusionados y yo emocionado porque voy a participar al menos en el logro de 5 compañeros. Cuenca, Truji, Pablo, Agus y Fran serán mi sombra durante 21 kilómetros, y después Mamerto me dará el relevo para seguir con ellos hasta el final… ¡¡ qué ganas !!

Suena el pistoletazo de salida del VI Maratón Cabberty Málaga y mi corazón late a 130, son altas pero estoy tranquilo. Se nota que es competición. Me encuentro bien, no suben mucho en los primeros metros y voy a poder disfrutar sin esfuerzo con mi gente… ¡¡ espero no fallarles !!

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A partir de ese momento, mientras buscaba el ritmo que habíamos acordado entre bromas varias, empezaron a venirme a la cabeza muchos pensamientos y recuerdos de la pasada edición. El quiero y no puedo de 2014 se iba convirtiendo en el quiero y no debo de 2015. Y según avanzaban los kilómetros, cuanto más disfrutaba con mis Bichos, más me pesaba la idea de separarme de ellos a mitad de carrera. Ver a mi mujer animando por sorpresa llegando al Palo me hizo subir aún más la moral de cara al objetivo.

Llegando al Km15 nos cruzamos con los primeros del grupo que iban por delante, Miguel, Gus y Zuri. Al dar el giro de 180 grados, el resto de pretorianos venían iluminando con su felicidad toda la avenida. Es difícil de explicar lo que se siente al vernos cumpliendo un reto si no lo vives desde dentro, porque sabemos lo que cada uno ha trabajado durante meses para poder estar justo donde está. Poco a poco el grupillo fue creciendo con atletas que se unían al calor del buen ambiente que reinaba entre todos, llegando a ser unos 15 en el paso por la media.

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Y mi momento llegó. En el kilómetro 21 esperaba puntual Mamerto para relevarme en el puesto. Mi cabeza no paraba de dar vueltas. 3 días antes hablaba en mi post sobre salud y deporte de aquéllos que se enfrentan a duras pruebas sin estar preparados pero, jolín, me encontraba fuerte y tenía una base muy buena de la montaña, tampoco era tanta locura, ¿no? Pero entonces varias voces del grupo resonaron en mi cabeza animándome a seguir, disipando mis dudas. Decidí probar suerte unos kilómetros más.

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Los minutos pasaban. Uno tras otro iban cayendo los carteles que marcaban cada punto kilométrico. Íbamos clavando el ritmo con puntualidad suiza y sin ápice de cansancio, nos adentramos en el Estadio de Atletismo los 6 mosqueteros con Mamerto todavía escoltándonos. Habíamos completado los 2/3 de carrera juntos y parecía que así seguiríamos.

Pero el kilómetro 30 hizo que se produjesen las primeras bajas, y M decidió quedarse más atrás para ir ayudando a quien pudiera necesitarlo. Continuamos Fran, Pablo y yo hacia adelante al mismo ritmo medio de 5:19’/km, con la moral por las nubes, desafiando al temido muro mientras veíamos cada metro pasado como un boleto más para cruzar la meta juntos. Así hasta el 36.

Tras 3h10 largas, quise echar mano del último plátano que había guardado en la mochila. Ese debía ser mi extra de gasolina que me hiciera llegar “entero” hasta el final. Pero por más que rebuscaba, no lo encontré. Se había caído sabe Dios cuándo. Ya estaba hecho, no quería darle vueltas para no condicionar mi rendimiento. No obstante, unos minutos más tarde noté la falta de glucógeno y empecé a perder fuelle.

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El ritmo bajó solo unos pocos segundos aunque psicológicamente parecían un mundo. Daba comienzo el maratón puro, el que pone a prueba tu fortaleza mental. Es entonces cuando un verdadero compañero entra en escena y marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Y así fue, dos grandes me escoltaban, uno a cada lado para que no me diera por vencido y me echase a andar. Sabía que si andaba con el trabajo casi terminado no me lo iba a perdonar. Sabía que la meta era mía, pero la espina se astillaría al sacarla simplemente con haber andado 10 metros por fatiga.

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Pero Sir Francelot y Lordoñez sacaron de mí lo mejor que podía dar y juntos superamos la crisis tremenda del km39. La meta estaba cerca y mi amor esperaba en ella para ser testigo del momento. Y tras nuestro paso escalofriante por calle Larios donde la gente aplaudía solo escuchando a mis compis animarme, se abrió ante mí el Elíseo. La inmensa Avenida del Paseo del Parque que un año antes me vio arrastrar, este año iba a ser escenario del lugar donde el lobo lamería su herida para sanarla definitivamente. Y cobré mi recompensa. Me lo debía y se lo debía a mi Bego, que en el fondo sabía que la herida era más profunda de lo que dejaba ver.

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Siento el tochazo, no suelo escribir crónicas de las carreras que hago porque me cuesta resumir lo que vivo en ellas, pero es que esto es algo más que una crónica; es un bonito capítulo de mi vida que quiero recordar siempre.

Desde ese día sé que cada vez que tire una moneda al aire, dé las vueltas que dé, con los Bichos cerca siempre saldrá “cara”.

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Mr Lizard.

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Cuando a comienzos de año decidí preparar los míticos 42.195 metros, estaba aún recuperándome de una lesión. Quizás lo hice para crear un aliciente que me ayudara a salir de esos meses de suplicio, rodeado de físios, osteópatas, plantillas y demás.

Quien me iba a decir que, tras los inesperados tropiezos en los entrenamientos y los numerosos madrugones, igualmente acusados por mi sufridora mayor,  me encontraría ese día 5 en aquella feria del corredor recogiendo el dorsal para besar el cielo de Málaga, y además que mi hijo también debutaría en competición, por iniciativa propia.

Tras una noche con pocas horas de sueño, como era de esperar, mi hermana y mi cuñado me acercan al Paseo del Parque. Era mi primera carrera con mis Bichos y no una cualquiera. A medida que nos fuimos saludando, iban creciendo nuestras fuerzas ante tal evento.

IMG-20151206-WA0039Foto de familia bichuna

IMG-20151207-WA0017Grupete de 3h 45′ en el cajón de salida

Foto de rigor y a los rediles! donde me agrego al grupo de valientes que buscábamos cumplir la estrategia diseñada. La primera mitad se inundó de bromas y agregados al grupo gracias al ritmo controlado y el buen rollo que se desprendía. Entonces lo que iba a ser un relevo de liebre fue una recarga de energía extra al grupeto.

La carrera fue cambiando de color, el cuarteto de cabeza tomaba distancia junto a la primera fémina, rodeamos al desangelado Martín Carpena donde, tras otra parada para evacuar líquidos, fui quedándome rezagado junto a mi compañero de asalto al muro. Fue la parte más dura y en la que más se valora cualquier mínimo detalle de quienes te acompañan para conseguir que esos kilómetros se conviertan hoy en anécdota.

Cerca de La Rosaleda me emocioné al ver a mi hermano, mi cuñada y mi ahijado. Entonces me vine arriba, ayudado por la insistencia de mi compi, y despegué hacia la recta final, donde el entorno histórico y el calor del público que gritaba sin conocerme: “venga esos Bichoooos!” me llevaron en volandas y empapado de emoción hacia la recta final.

IMG_20151211_003328Km 36

Allí, el éxtasis final y el abrazo con mis padres y madrina, Serán momentos imborrables en los que tantos días de esfuerzo se convierten en satisfacción por la meta lograda. Gracias a mi familia por estar ahí y confiar, por soportarme, aconsejarme, alentarme y a mi familia deportiva (apenas conociéndonos) por hacer un poco más fácil este reto. Gran jornada que fue culminada con una comida en la que comentamos las grandes  experiencias vividas, embriagados por el ambiente de buen rollismo que se respiraba.

Enhorabuena a los que se sitúan algún día en la línea de salida y después cruzan la meta acompañados de sacrificio y confianza. Show must go on!!

IMG_20151207_104424Saboreando la medalla finisher

Mr Beetle

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Casi todos celebramos los años que cumplimos… aunque cierto es que conforme los vamos cumpliendo, las celebraciones se vuelven menos intensas… pero en mayor o menor medida, la rememoración del día de nuestro nacimiento, es algo que gusta y por ello es celebrado en todo el mundo.

Sin embargo, casi nadie celebra el día de su concepción, entre otras cosas, porque no siempre es fácil identificar con exactitud, cuándo ocurre ese momento. Cuestiones religiosas aparte (aunque no excluyentes), considero que la concepción es un momento para celebrar con emoción, si el embarazo es deseado, y esta cualidad se acentúa mucho más si además, es esperado. La fusión entre amor y placer orgásmico supone el pistoletazo de salida a la vida de un ser que nacerá aproximadamente 9 meses después. Spermrace

Ilustración de Mr Lizard

Dejemos reposar esta enigmática introducción por el momento y hablemos del domingo. El próximo 6 de Diciembre, día constitucional por excelencia, tendrá lugar la VI Maratón Cabberty de Málaga. Escribo estas líneas emocionado y con la incertidumbre propia de un niño en la víspera de Reyes, donde sus pensamientos acerca de lo que pasará en tan señalado día monopolizan la atención. En mi caso las dudas (¿Podré bajar de 4 horas?) se fusionan con la ilusión (“Da igual si no lo consigo, lo importante es volver a acabar”). Dudas e ilusión vibrarán juntas hasta la línea de salida, donde se fusionarán con las dudas y las ilusiones del resto de corredores.

El domingo, 3.750 runners coincidiremos en cumplir un objetivo: acabar un episodio de nuestra historia. Porque detrás de cada maratonista hay un motivo épico que forma parte del impulso de correr y que al cruzar la meta se transforma en relato. 3.750 historias que merecerán la pena ser contadas. El relato épico de Filípides fue salvar Atenas. La primera vez que corrí un maratón fue para completar mi recorrido desde el sedentarismo hacia la confrontación de mis propias limitaciones (podéis leer la primera parte de este episodio en el post “Los 10 Km del Corte Inglés: Giros de vida”). Oscar correrá para volver reivindicar que SÍ SE PUEDE; José Manuel para honrar a su padre; Miguel para vengarse de su pinchazo muscular; habrá quien corra para ganar dinero o para hacer méritos dentro de un reputado club. Se me vienen a la cabeza decenas de relatos épicos relacionados con la Maratón…

…Yo esta vez correré para celebrar el día de invocación de Sofía.

¿Qué es para mí eso del día de la invocación de Sofía?

Hace dos años, completé mi primera maratón. Hice un discreto 4 H 11 M. Cruzar la meta supuso una de las experiencias Top 5 de mi vida. Dos años y medio antes de cruzar aquella meta, hubiera tomado por loco a quien me hubiera dicho que un día cruzaría la frontera de los 42 Km, ya que sería capaz de apostar 1.000 € a 1 a que jamás lo haría.

Por aquel entonces, no conocía a nadie de mi entorno cercano que hubiera completado una maratón. Ese día mi situación dio un nuevo GIRO DE VIDA. Hoy puedo pensar con facilidad en los nombres de más de 100 personas que me rodean y que se han iniciado en la distancia de Filípides. De hecho, BICHOS RUNNERS germinó en aquel momento.

Pero no nos desviemos del elemento central de este post, que enlaza con su introducción. Mi primer maratón, transcurrió sin demasiadas incidencias. En el 32, el banderín de las 4 h se alejó. Parecía que el pelotón de repente aceleraba, cuando realmente era yo el que iba más despacio. Los siguientes 9 Km me debatí entre parar o seguir. Salí airoso gracias a un único pensamiento: “Sí, esto es un maratón. Sufre y vive!!!”. (Este año, si me vuelve a pasar, el pensamiento será… “…A tope…”)

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En el 41 me esperó Raúl y me regaló algo que nunca olvidaré y que hizo forjar a hierro caliente su nombre en mi listado de grandes amigos: la grabación con su móvil de lo que pasara en mi último km hasta la meta. En el 42 estaba mi mujer, con mi familia y mis amigos. El trecho hasta los 195 me supo a gloria y este es un sabor que el domingo quiero recordar.

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Tras el almuerzo, me eché una reparadora siesta. Me acosté como un cansado mortal. Me desperté autoproclamado héroe. Sólo aquel que soporta por primera vez el peso de una camiseta de finisher, es capaz de entenderme con toda plenitud.

Mi mujer despertó conmigo. Hacía un par de meses que planeábamos tener hijos y la ocasión era propicia para intentarlo. Del amor y del placer de esa tarde, conseguimos invocar a Sofía. Algunas semanas más tarde, se confirmaron las sospechas y la incertidumbre se volvió bienaventuranza, que culminó en septiembre con un glorioso desenlace: el nacimiento de Sofía.muchas gracias, vida mía.

Pocos son afortunados de clarificar con exactitud cuándo conciben a un ser querido. Muy escasos han de ser los que lo recuerdan y que además sean tan afortunados que tengan la suerte de que ese hecho esté asociado a algo tan grandioso. Épica, lucha, cansancio, amor, placer y felicidad jamás podrían estar tan sincronizados.

El domingo aportaré al imaginario colectivo de la maratón una de 3.750 historias. En mi historia se celebrará… la invocación de Sofía. Entre los agónicos 195 últimos metros, entre mis cansados pasos me encontraré con unos ojillos brillantes que apenas lograrán reconocerme y mucho menos comprender qué estoy haciendo. Con este inocente gesto, sub 4 o no, daré por victoriosa mi participación en la VI Maratón de Málaga.

El paso del tiempo convertirá anécdotas en hábitos… el habíto de correr para ella y ojalá, algún día si ella quiere, con ella.

Larga y feliz vida a Sofía!!!

mr farleks

 

Mr Fartleks Killer

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A continuación se pueden leer las andanzas de un ultrero primerizo que se embarcaba en un viaje a lo inesperado de 125 km por el parque natural de Cazorla.

Voy a desvelar el final, ya que en esta historia es lo de menos. Se completó la prueba en 23 h y algunos minutos en una gélida madrugada de un Domingo.

En todo ese tiempo, casi un día completo según se mire, pueden pasar muchas cosas, buenas y malas, divertidas y dolorosas, inesperadas o viéndolas venir. De todas ellas, algunas de ellas me sucedieron a mí.

Aquí comparto mi experiencia en formato gancho directo a la mandíbula, sin dar rodeos y evitando artilugios literarios para que sirva a quien pueda convenir y para que la lea quien le pueda interesar.

Pre carrera

Buenas sensaciones desde semanas atrás. Me encontraba bien, muy bien, tanto de mente como de cuerpo. Tenía la sensación de haber hecho los deberes perfectamente y que el profesor Dani Pérez me daría una nota alta. La visita al fisio tres días antes me sentó muy bien y eso que tenía mis dudas: descarga ligera en las piernas y descarga intensa en la espalda.

Muscularmente me encontraba fuerte y sin sobrecargas tras 4 meses de entrenamiento específico, lo que era el objetivo número 1 del plan. Objetivo cumplido.

Al ser la primera vez que disputaba una ultra trail “de verdad” (los 101 no los considero ultra trail, sino una carrera de larga distancia), estaba algo despistado: entrega de mochila, revisión del material obligatorio, charla técnica, bla, bla, bla…. Al ser una carrera con pocos participantes, solo 350 aguerridos valientes, no había aglomeraciones y se podía sentir el ambiente ultrero de forma especial.

IMG_8016Recogida de dorsal el día antes. Ambiente relajado y bien organizado

IMG_8018Me siento ganador por poder estar en la línea de salida. Lo que pase después es otra historia.

La noche antes, como viene siendo ya un ritual, carga de hidratos, preparación de todo el material de la carrera y a intentar dormir. Cama nueva, cuerpo extraño, complicado coger el sueño. Es lo que me suele pasar siempre que voy a hoteles y sumado a la incertidumbre del día siguiente, el cocktail molotov estaba servido.

Pero la noche de ilusión no me la quitaría nadie. Vueltas y vueltas en la cama y por insistencia, al fin desconecté.

IMG_8022Si, a los runners nos gusta fotografiar la armadura antes de la batalla. No solo para evitar olvidos, sino para recordarnos una vez más que la preparación de toda carrera termina en este momento.

Dia D. ¡ Que empiecen los juegos ¡

6 a.m. Me levanto con energía, he dormido algunas horas de continuo que me permiten afrontar esos primeros momentos con mucha motivación. Es el gran día. Es mi día.

IMG_8017Levantarte y ver la pulsera identificativa te hace recordar que que no hay marcha atrás.
Ya estoy anillado y listo para volar.

Llegada a la zona de salida. Corralito y minutos para empezar. Miro a mi alrededor y me parece ver a gente muy experimentada, ultreros con años de experiencia, todos ellos con sus mochilas con muy poco volumen, mientras que yo, llevando el mismo material que ellos, me cabe a duras penas todo dentro. Primera lección del día: organización del material en la mochila (el cortavientos siempre en la malla exterior, ocupa menos)

Arranca la aventura. Este es el momento donde siempre me sale una sonrisa al pasar por el arco de salida. Significa que lo he conseguido, meses de entrenamiento con planificaciones complejas para sacar tiempo y llegar sin molestias físicas para afrontar lo mejor posible la prueba. Es mi momento y debía disfrutar de él todo el tiempo posible.

La prueba me la tomé con calma desde el principio, no sabía como respondería el cuerpo al final de la carrera y mi objetivo hoy era claro: ser finisher sin molestias. Tendría concentración extrema en beber y comer, así que decidí no tomar ningún gel ni refuerzos alimenticios artificiales y solamente comer alimentos naturales. Aparte de lo que encontraba en los avituallamientos (fruta y sándwich de jamón) llevaba conmigo fruta desecada para comer entre medias. La ingesta de sales sería otro elemento de control en toda la carrera.

Este fue uno de mis mayores logros: conseguir que durante toda la carrera no tuviera problemas estomacales, lo que me permitía poder comer y beber según mis necesidades energéticas. Las decisiones que tenía que tomar en cada momento creo que fueron las más acertadas, lo que me permitieron finalizar la prueba en buenas condiciones.

Antes de partir, como suele ser habitual en mí, me preparé mi rutómetro con los tiempos estimados de paso para tener una idea del tiempo que me llevaría la prueba.

IMG_8015Rutómetro con los tiempos de pasos y desniveles por tramos. Los ritmos los determiné según mis últimos 101km de Ronda. Tenía mis dudas si podrían ser comparables.

Lo que pasaría de aquí en las siguientes 23 h lo detallo por tramos de aproximadamente 16 km, coincidentes con cada uno de los 8 avituallamientos:

Salida.- km 0. Salgo controlando mucho el ritmo. Quiero ser prudente y no salir fuerte llevado por el momento y el resto de corredores. Quiero hacer una buena carrera y sobre todo disfrutar el máximo posible. Quiero ver si mis estimaciones de ritmos son correctas así que me mantengo en bajas pulsaciones y esperar a tomar referencias tras el primer avituallamiento, y así saber cómo tendría que afrontar el resto de la carrera.

Una subida fuerte nada más empezar y creo que ya voy de los últimos. Dejé pasar a la masa nada más salir del pueblo y no me ha preocupado que me adelanten muchos en la subida. Estoy concentrado en mi objetivo. Levantar la vista hacia la sierra de Cazorla es espectacular.

IMG_8037Primeros kilómetros y ya se divisa a lo lejos la espectacular sierra de Cazorla. Me espera un largo día pero con muchas ganas de vivirlo.

AVT 1.- Km 16. Llego 3 minutos después del tiempo estimado. Teniendo en cuenta que es un tramo que he tardado 2h 35’, pienso que he acertado en mis estimaciones de ritmo y me motiva mucho. Sigo con la misma estrategia, ir conservador hasta el siguiente punto y ver si he acertado ritmos en este tramo también.

Siento molestias en el pie derecho. Me acuerdo de los 101 de este año donde tenía las mismas sensaciones y tomé la acertada decisión de pararme y ponerme un compeed para evitar una ampolla. Eso haría en el próximo avituallamiento.

AVT 2.- Km 33. Recupero lo perdido y además llego 4 minutos antes de lo previsto. Me sorprendo de mis cálculos ya que en 5h 5´he tenido un error de 4’. No le doy mucha importancia y sigo con mi plan: comer, beber y disfrutar. No me preocupa el tiempo y mucho menos el cumplir mi programa, me siento bien y sin molestia alguna. Seguimos adelante.

Con cierto temor hago lo que no se debe hacer: descalzarme ambos pies, pero necesitaba revisar la planta por si veía inicios de ampollas. Los calcetines que siempre he usado en montaña (calcetines de compresión compressport) creo que están dando sus últimos coletazos y me generan algunos roces sin importancia por ahora. Tenía otro par en la mochila pero veía muy pronto usar los de recambio, los guardaría como reserva, no se sabe lo que pudiera pasar más adelante. Decisión acertada como comprobaría más adelante.

AVT 3.- Km 55. Sigo con buenas sensaciones y controlando el ritmo, pero aquí llego con 15´de retraso sobre el tiempo total previsto de casi 8 horas. Parar más de lo previsto en los avituallamientos ha sido la causa. En este punto me siento a descansar un rato, noto ya la acumulación de kilómetros en el cuerpo y necesito comer sentado mientras veo llegar los corredores al avituallamiento. Empiezan los primeros abandonos y veía muchos corredores que llevaban allí mucho tiempo parados intentando recuperarse por haber apretado más de lo debido desde el principio, eso pensaba yo.

El siguiente tramo nos avisaron en la charla técnica que era el más árido de toda la carrera, un paisaje rocoso sin vegetación que las nubes negras y los rayos que se veían a lo lejos nos hacían presagiar que no sería muy agradable pasar por esa zona. Efectivamente empezía luego a llover muy fuerte y salir de allí lo antes posible era algo vital para evitar mojarse en exceso.

Tras salir del avituallamiento y andar varios minutos (ritual que seguía siempre para dejar al estómago digerir la comida tranquilamente) empiezo un tramo muy bueno de sensaciones. Me vino a la cabeza una conversación de los días antes entre los bichos sobre los 101 km de Ronda y cómo íbamos el año próximo a participar, que si en grupo, en bici, en canoa… solo pensando en los bueno momentos que pasaremos allí este año se me pasaron los kilómetros rápidamente y deseando de llegar al AVT 4, donde habría wifi para poder dar el primer parte de guerra a familia y amigos.

AVT 4.- Km 64. Mitad de carrera. La organización permitía dejar una mochila en este punto para cambiar de ropa. Cambio de ropa mojada por la tormenta y cambio de calcetines, que afortunadamente no me los usé en el km 33, así tendría los pies secos para la segunda parte de la carrera.

Me cambio, me siento y mientras me como un buen bocadillo de jamón para coger fuerzas, me conecto con los míos para darles el parte de guerra (único punto de la carrera con cobertura). Ese momento es sin duda muy especial. Saber que tienes a mucha gente detrás apoyándote y preocupándose por ti, me hace sentir especial y muy querido, algo que se valora aún más tras pasar 10 horas prácticamente en soledad en la sierra.

IMG_8028Yo y mis calcetines secos. Gran acierto.

Esta parte del recorrido es la más bonita de todas. Una zona totalmente de senderos en bajada hasta el siguiente avituallamiento. Con las energías repuestas en el avituallamiento anterior y después de haber descansado, me dejo llevar por el espectáculo de la naturaleza y me dejo caer colina bajo. Entusiasmado con el espectáculo que tenía frente a mí, no me di cuenta de que un habitante del parque venía colina abajo para cruzar el sendero por el que transcurría. De repente, un imponente ciervo con sus cornamentas se me cruzó a escasos metros. Me paré, no podía perder la oportunidad de contemplar esa maravilla. Hasta que lo perdí de vista me quedé unos minutos allí en medio contemplando su majestuosidad, el rey del bosque se mostró ante mí y debía aprovecharlo.

Al salir del tramo de senderos quedaban unos 8km para llegar el siguiente punto, y seguiría mi estrategia de rodar cómodo sin apretar por lo que pudiera pasar. Alternando carrera y marcha fueron pasando los kilómetros y cada vez se hacía más de noche. Mi intención era llegar al avituallamiento 5 de día para coger el frontal y empezar la parte de noche, pero el gemelo derecho empezaba a dar la sensación de un pinchazo y decidí bajar el ritmo y andar hasta el siguiente punto para allí tomar medidas.

AVT 5.- Km 81. Llego al punto 5 con la noche totalmente cerrada. Claramente ya mi rutómetro se había ido al traste en este tramo, y veía que debía cambiar el concepto de tiempos en una carrera como esta. Me equivoqué al establecer ritmos de carrera para la segunda parte, y lo asumí desde el primer momento que me di cuenta de mi error. Esta carrera se me iría con seguridad a más de 20 horas, lo que no sabía era cuanto más me llevaría competirla.

UTBS tiemposTabla comparativa de los tiempos teóricos y los reales de la UTBS 2015.
Debo aplicar un coeficiente de acumulación de kilómetros a los ritmos de la segunda mitad del recorrido para acercarme a mis ritmos reales.

No me importó esa incertidumbre. Seguiría el plan de ir paso a paso, avituallamiento a avituallamiento, y ahora tocaba ir por el número 6.

Para minimizar el dolor de gemelos me aplique fisiocrem y me hice un auto masaje. Me coloqué la perneras de compresión para que el riego sanguíneo me reparase el posible daño muscular. Esta es otra de las decisiones que creo acertadas. Normalmente las llevo desde el principio en carreras pero esta vez decidí tener ese extra de riego sanguíneo llegado el momento. El momento llegó y lo aproveché.

Este tramo me pareció eterno. Me daba cuenta que necesito experiencia corriendo por la noche, es muy diferente las sensaciones, la oscuridad te abraza y las sombras en las piedras del suelo parecen tener formas diversas.

Cuando veía una cuesta abajo trotaba para probar el gemelo. No me dolía pero al quedarme por lo menos 8 horas mi temor venía en un posible daño muscular lesivo. Me acordaba de mi amigo Fran (Mr Beluga) y su rotura de gemelo que le tuvo apartado muchos meses de hacer deporte. Me aterraba la idea de un parón forzado. No correría hasta estar seguro de que me había recuperado.

AVT 6.- Km 92. Por fin, necesitaba sentarme y descansar. Este era mi punto de referencia más importante. Me había dicho que aquí empezaba otra carrera, que había que llegar con fuerzas para afrontar los últimos 30 km. Me sentía bien, cansado por estar tantas horas en la lucha pero con muchos ánimos de seguir.

El gemelo ya dejó de molestarme hace tiempo, mi decisión de andar y de ponerme las perneras había hecho efecto y volvía a no tener ningún problema muscular.

En el avituallamiento decidí estar lo necesario para comer y relajarme. Veía mucha gente decidiendo abandonar. Veía sus caras desencajadas por el esfuerzo realizado y me comparaba con ellos. Llevan el mismo tiempo que yo en carrera y sin embargo siendo consciente de que me quedaban mucho por recorrer, quería seguir. Me daba cuenta lo importante que es un buen entrenamiento. Hacer 92 km y unos 3000 m de desnivel positivo y llegar sin problemas musculares importantes y la moral muy alta es síntoma de que el entrenamiento de mi entrenador funciona. Es donde quería estar. Disfrutando del momento, pudiendo sentir la naturaleza todo este tiempo, poder dejar mi mente libre, divertirme, sonreír y sobre todo comer y beber sin problemas, que pare mí fue la clave de la carrera.

Me sentía bien, muy bien, y quería seguir con este sentimiento.

Nada mas dejar el avituallamiento me quedaban por delante 10 km de subida constante y me los tomaría tranquilos, a mi ritmo. Al principio de la subida me rebasaron un grupo de tres personas que según podía oír por sus comentarios debían de ser de la zona, ya que se sabían todo el recorrido de memoria.

Subían a un buen ritmo, mucho mejor que el mío, y decidí pegarme a ellos y no dejarles marchar. El desconocimiento de los siguientes kilómetros me hacía ir más lento de lo que debiera y tener referencias suyas me ayudaría mucho.

Esta fue una de las mejores decisiones que tome en la carrera. Me costó ir a su ritmo infernal (la que tiraba del grupo era una chica que la llegaron a llamar algunos corredores que pasábamos “el diablo” por el ritmo tan demoledor que tenía en las cuestas más pronunciadas). Por cierto, esta chica fue finalmente la tercera clasificada de la ultra. Ya no me despegaría de ellos hasta los últimos kilómetros, es decir, pasamos juntos las siguientes 7 horas de carrera.

Su compañía, hablar de carreras, de qué tipo de terreno venía después o de cuando se podría correr me ayudó mucho a que pasaran las horas rápidamente. Tras coronar el puerto de las Palomas venían 8 km de bajada constante por carril que se podían correr para reducir el tiempo de carrera. Estaba con fuerzas como para correr pero mi temor a que volviera algún problema muscular me hizo no dejarme llevar, y además me sentía seguro con ellos y no me importaba hacer más tiempo.

Ya muchos kilómetros atrás decidí que el fin de esta carrera era coger experiencia, mi objetivo era terminar si dificultades, sin problemas musculares ni estomacales, para poder ir aprendiendo de esta disciplina. Así que decidí seguir andando con ellos, que iban a un ritmo de marcha muy bueno, para aprender a estar horas de caminata nocturna, ya que es algo que me pasará en otras carreras y debo estar preparado para situaciones más complicadas que esta. Era el momento de aprender a estar muchas horas en montaña.

AVT. 7.- Km 109. Este ya era el último antes de meta. Quedaban escasos 12 kilómetros y a mi GPS se le acabó la batería. Nos habían avisado de que los últimos 10 km se hacen eternos, se ve Cazorla a los pies y pareces tocarla pero ese tramo puede llevar 2 o 3 horas completarlos, ya que es la parte más técnica de toda la carrera con una fuerte subida al final antes de entrar en el pueblo.

Afortunadamente, mis compañeros de viaje se conocían esa parte a la perfección, ya que es zona de entrenamiento habitual en ellos y me informaban de cada tramo y su problemática.

A escasos 5 km ya el camino era conocido, eran los kilómetros que hace 22h habíamos hecho pero ahora en sentido inverso. Pensé que era el momento de probarme, de saber si estos 25 km andando y estando reservón servirían para poder correr ahora y reducir algo de tiempo.

El terreno se ponía favorable así que decidí lanzarme a ver qué pasaba… y pasó.

Pasó lo que quería. Pasó que podía correr perfectamente, sin dolores y solamente notando el cansancio de tantas horas en el cuerpo, pasó que toda la estrategia que había aplicado en la carrera había dado sus frutos. Concentrarse en beber cada 15’, comer cada hora, no tomar geles, comer solo cosas probadas en los entrenamientos, usar los calcetines de reserva en su momento adecuado, cuidar mi gemelo cuando tenía que hacerlo, andar cuando tenía que hacerlo, correr cuando podía hacerlo y el terreno lo permitía.

Una sensación de querer acabar cuanto antes pero de disfrutar de cada momento me acompañó los últimos kilómetros, que a pesar de ir disfrutando estaba deseando que acabaran cuanto antes.

Por fin llego a meta. Son casi las 7 de la mañana. 23 horas atrás despedía a Cazorla con la incertidumbre de un novato que se enfrentaba a una Ultra Trail con mucha ilusión y poca experiencia. Lleno de dudas y con mucha cautela dejaba el pueblo para volver 23 horas después con las energía gastadas, las fuerzas al límite, pero con una alegría inmensa de haber comprobado que todo había salido bien.

IMG_8029Buen trabajo. Volvemos a casa.

Tiempo atrás cuando empecé esta aventura me imaginé la zona de meta desértica, sin público, con pocas personas dela organización para control de finishers y entrega de medallas, algún que otro corredor de vuelta y poco más. Y así fue. Tal y como me lo había imaginado.

Estas carreras, para el corredor del pelotón no son solo solitarias durante su participación, también en el momento de llegar al Olimpo. Pero la satisfacción interior y saber que los tuyos en la distancia, te han apoyado y empujado a conseguirlo es suficiente.

La llegada fue a fin de cuentas como me la había imaginado, desangelada pero con una sonrisa en mi cara de haberlo conseguido. Todo según el plan. Nada más.

De vuelta al hotel, me conecto para dar parte a la familia y amigos antes de irme a dormir.

Desde el km 65, hacía 14 horas desde entonces, no me había podido comunicar con ellos y al no estar la carrera controlada por GPS no sabían nada de mí. No había cobertura en todo el parque natural, así que no me quedaba otra que hasta terminar la carrera no podría informarles.

No soy de emocionarme en meta por lograr el objetivo, pero he de decir que me emocioné al ver tanta y tanta gente preocupada por mí y queriendo saber cómo me había ido y si había llegado ya. Al ver ese apoyo incondicional de gente que apenas veo personalmente y que demuestran una calidad humana inconmensurable, me hizo emocionarme y lo hace ahora mientras escribo estas líneas.

Lo que pensaba, lo que sentía y lo que sigo pensando está escrito en este otro post, dentro de mi serie Desafío UTMB 2017, dentro de la cual se enmarca esta locura de la UTBS, que sin duda me ha hecho crecer como corredor de montaña y sobre todo me ha dado una fortaleza mental que me permite ver las cosas de distinta forma a partir de ahora.

Mr M

 

 

0 17

Como el título de una mítica película del Oeste, nos reunimos en la línea de salida del polideportivo de Atletismo de Torremolinos, para un duelo al sol.

Nos citamos arriba en la Cantera, el sol nos daba de frente y  los nervios hacían que las gotas de sudor bajaran por nuestra frente.

Estábamos con ganas de desenfundar, nuestras camisetas nos hacían parecer cazarecompensas con un destino común la línea de meta.

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Sonó el disparo, el de la salida, comienza el duelo y todos a correr 8 km para encontrarnos de nuevo en la meta.

Ahí estábamos los Bichos, el bueno, el feo, el malo, el rápido (Mr.Beluga) y el lento (Mr.Turtle), para el bueno el feo y el malo os dejo elegir a vosotros.

La recompensa estaba arriba, en la cima, y había que ir a por ella, sonaban las zapatillas como las espuelas de plata cuando entran en el salón.

Al final todos llegamos a la meta, todos ganamos nuestro duelo al sol y  en la entrada sonaba la banda sonora silbada por Ennio Morricone.

Wanted live or dead .

Allí estábamos los cinco bichos con nuestro deber cumplido , a por la próxima muesca en el revolver.

Mr Turtle

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Lo primero antes de nada pedir disculpas, por escribir este post tan tarde… pero es difícil escribir con tantas emociones en la cabeza. Es más, a día de hoy sigo emocionándome solo con pensar en Zenete 2.0. Cuando terminéis de leerlo sabréis que el orden de llegada es solo un número y que no es comparable con ninguno de los sentimientos vividos por llegar a meta.

Porque como ya he dicho… NUNCA EL LLEGAR EL ÚLTIMO, SUPO TAMBIÉN COMO GANAR UNA CARRERA.

Bueno vamos al lío…

VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE

Comienza la aventura, con muchos nervios y con mil cosas en mi cabeza…¿podrá Zenete conmigo? ¿Caeré bien en el grupo y estaré a gusto en la convivencia? Muy pronto me dí cuenta que era un bicho más, que parecía conocer a mis compañer@s desde hace años.

Nervios fuera y a disfrutar de nuestra pasión:  el running. El resultado de Zenete 2.0 sería secundario, mi convivencia sería inolvidable. Pero esta aventura depararía muchas más emociones.

01Último rodaje con los compañeros para soltar piernas y reconocer el terreno. !Nos lo pasamos como niños!

02El primer km… faltarían 26 en dos días

SABADO 5 DE SEPTIEMBRE

03Comienza el día de turismo en Guadix

Segundo día de convivencia, ya vamos compartiendo experiencias, nervios y miedos. Cada vez  quedan menos horas para la salida. Después de una charla técnica y recogida de nuestros dorsales mis nervios poquito a poco se transforman en subidón de adrenalina e impaciencia por que empiece la carrera. Llegan muchos bichos más y  mi familia crece, cada cual a su manera me van llegando y tocando la fibra. Pero como bien dice Fali…* Lo mejor está por llegar*

Gran verdad, de una gran persona, que aunque sin estar físicamente  en  la carrera estaría muy presente en mi cabeza y en la de cada uno de los bich@s allí presentes.

04Recogida de dorsales

05!Los toros se esconden en el burladero cuando nos ven venir!

06!Birras team! Hidratación la noche previa

07Mr Anfibio me arropa por la noche antes de dormir

DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE

Vamos al turrón. Después de una noche previa algo nerviosa, pues todos los días no se debuta en el Trail y era una distancia nunca había hecho, tan sólo 27 Km me separaban de completar mi reto y una serie de circunstancias que aún ni me esperaba.

08Es la hora de partir. !Nervios fuera!

Línea de salida, mil cosas en mente, distancia nunca superada, mi primera trail, mi primera carrera como bicho y algo que me tranquilizaba había que disfrutar aunque se sufriera.

09Postureo máximo esperando al bus que nos llevaría a la salida.

Cuenta atrás, música de rock y empieza el desafío…La manada saliendo junta, para mi es una gozadera como está ahora de moda decir, pero pronto se van haciendo los grupos de la batalla.

xxxLlegué a ir en cabeza durante unos cientos de metros!

Cada cual a su rollete… El Dúo Pimpinela, los Zipi y Zape, el  Grupito Pro con sus piques sanos y el grupo de “Me conformo con salir vivo y terminar”.

Comienzo a correr con Little y Elo, pero recuerdo algo: con la emoción de salida uno no se acuerda de nada, pero faltaba alguien, Mrs Marilin, que no estaba con nosotros. Recuerdo que le dije que no estaría sola en esta guerra y mi palabra se cumple… Total mi guerra era terminar, el tiempo y el puesto era secundario.

Más tarde que pronto descubriría que tendríamos dos compañeros más  con nosotros,  Juan y Antonio de la organización, ellos cerraban la carrera y serían nuestros aliados de montaña.

En principio no quiero engañar a nadie, el quedar el último no me hacía gracia, pero fueron pasando los km y por ciertas circunstancias, me dí cuenta que mi filosofía, de que la lucha sería conmigo mismo se haría realidad.

Mientras  pasaban los km, nuestra relación entre Marilin, Juan, Antonio y una corredora francesa de Granada se hacía más íntima. Comente incluso como sería nuestra llegada, juntos Marili y yo de la mano en línea de meta.

Pero mi planning de carrera cambiarían de guión en la bajada del km 15, más o menos. Tropiezo y por no caer pego un puntapié a una piedra destrozándome la uña del dedo gordo, así que lo de recortar tiempo en las bajadas sería difícil.

La subida hasta el pico del km 19 fue durísima, Marilin aunque su rodillas mal trechas le limitaban, decide tirar…. Yo pienso en frio y decido no arriesgar… y menos mal, ya que la uña en mal estado no sería mi único impedimento, además Marilin  hubiera sufrido al verme mal y con uno que sufra ya hay suficiente.

Marili y Antonio se van alejando, yo recapacito, pienso en terminar y en la media de Marbella. Cada vez cuesta más incluso trotar.

Comienza a surgir nuevas sensaciones escalofríos y dolor de cabeza. Antonio me tranquiliza, es por la altitud, asi que si es normal es soportable, y van apareciendo los fantasmas del abandono.

Pero sin saber por qué me acuerdo de los bichos, me acuerdo de Fali de su lucha diaria y de cada una de nuestras historias, me acuerdo de  mis cambios y retos superados, de mi sensei  Raúl  y  de que hoy no era el día de fallarle, de mi gordi que en la lejanía estaría pensando en mí. Se las comento a Juan y la barra de energía del videojuego se va cargando solita…la ayuda extra llega, y mi mente se hace fuerte.

Llegada al km 20, nuestro kilómetro, a partir de aquí la idea era apretar hasta la meta, empiezo a trotar y aparece otro nuevo compañero de equipaje, calambrazo en los isquiotibiales, ya ni trotar era posible. Pienso en el abandono por que ya añadimos el plus de que se me terminaba el tiempo de carrera y solo podía andar.

Había que pensar en algo que me diera fuerzas hasta llegar mínimo al pueblo aunque fuera andando. Me acuerdo que habíamos venido a Zenete y no para llevarme una derrota personal… pensé esto te duele hoy, el no terminar te va a doler todo un año. Pedí la hora, eran 4.5 km en 30 minutos, difícil pero no imposible, muchos kilómetros atrás para tirar la toalla.

Llegaría aunque fuera después de las 4 horas y media del cierre de carrera, ya veo  el pueblo a lo lejos y consigo correr algo a tirones.

Entrando al pueblo un simpático Guardia Civil me recuerda amablemente que me quedan  7 minutos para el corte de carrera y mis tropezones anteriores… mil gracias, nadie iba a pisar mi orgullo y sin ese plus no hubiera sido posible, por mis santos cojones que llegaba a tiempo… por lo civil o lo criminal… si o sí.

De repente aparecen a mi encuentro Law  y Lizard, cuesta pronunciada pero mi mente está en el “no vas a poder” anterior. Mi orgullo me hace subirla como si nada, pero un nuevo calambre aparece. Aprieto  dientes, me agarro la pierna y para delante, 500 metros  me separaban de meta.

Lo mejor quedaba por llegar. Una recta final, aparecen todos mis bichos, empujándome hasta la meta, mis lágrimas brotan y no pararan hasta llegar a meta.

 

bFaltaba poco. Mr Lizard sacando la foto y animando como él solo sabe.

Un lobo herido con su manada detrás, todo cobra sentido… el logotipo de los bichos, nuestro lema ALGO MAS QUE CORRER… gente que conocía de días, me demotraban mas que gente que conozco de siempre y nunca me habían demostrado nada. Me querían y yo a ellos…

Ya no duele nada, la alegría y mis lágrimas eran anestesia pura. Mi meta estaba ahí.

4 horas y 23 minutos lo había coseguido… terminé y dentro del tiempo, un pueblo entero de pie y aplaudiendo emocinado…una piña de besos, abrazos y lágrimas de todos los bichos, orgullosos de mí y yo de ellos.

 

xxPor fin! Cruzando la línea de meta!

10No mentía: el isquio estaba fastidiado

11El grupo me esperaba para entrar juntos en meta.

12Gran sensei Mr Lizard

13Mi compañera de camino, Mrs Marilyn

Entre Zenete, los bichos y yo se había creado algo especial y difícil de explicar. Como dice Mr. M, yo ya había ganado mi carrera.

A partir de este día  Zenete 2.0 será mi carrera y la de los bichos runners. Me despido con lágrimas en los ojos, dicen que recordar es volver a vivir y este recuerdo es imborrable…

ZENETE 3.0 NOS ESPERA DENTRO DE UN AÑO, PARA VOLVER Y DARLO TODO

Mr Zuki

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No será ésta una crónica de las comunes, de esas que cuentan el transcurrir de una carrera. Esta es la crónica de cómo cambió una vida, pasando del sedentarismo y la obesidad a algo que puede acercarse a ser llamado como vida atlética.

Hace escasas dos semanas, debutaba por primera vez en un deporte hasta entonces nuevo -y casi desconocido- para mí: el triatlón; y lo haría en su modalidad sprint -750 metros nadando, 20 kms en bicicleta y 5 kms corriendo, en la localidad malagueña de Estepona. Y, más recientemente -ayer para ser exactos- volvía a calzarme las asics gel fuji trabuco para participar en la CxM del Zenete, tras un tiempo de abandono de la montaña.

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Con todo el equipo antes de comenzar

Pero, para llegar hasta aquí y poder contar toda la historia con cierta fidelidad, se hace necesario remontarme años atrás.

Allá por el año 2009, yo y mis 110 kgs de peso solíamos rondar los bares más típicos de la noche malagueña, de modo que era sencillo localizarme entre vasos de tubo, hielos y ron; o comiendo un showarma a las tantas de la mañana para apaciguar algo el estómago después de tanto desfase.

Pero, un buen día, de repente algo cambió muy dentro de mí, sin saber todavía por qué: comenzaba a sentirme incómodo con esa vida, con mi propio cuerpo, y con todo lo que, hasta entonces, era mi vida normal.

Fue así como comenzó a dar mis primeros pasos en el running, primero con unos pocos kilómetros -3 o 4, y acabando fundido- para perder peso; luego superando la barrera de los 45 minutos; y, posteriormente, planteándome un reto que parecía imposible: acabar la carrera urbana de Málaga, de 10 kilómetros, que acabaría en 59 minutos tras horas y horas de entrenamiento. Desde este preciso instante -y ya con un físico considerablemente mejor al que tenía-la historia tornó su rumbo: ya no se trataba de correr para perder peso, sino de superar mis propias barreras y miedos, de explorar mis límites, de exprimir mi cuerpo al máximo.

Y poco a poco fui cumpliendo con ello, hasta el punto de haber superado el último miedo que me quedaba: meterme en el agua para nadar en mar abierto. Por ello, cuando el pasado 16 de agosto me vi con el neopreno puesto entrando al agua, supe que había vuelto a vencerme, otra vez, a mí mismo. Primero fue el miedo a correr lo desconocido por la distancia, más tarde sería el miedo a correr en la oscuridad, y ya en última instancia el vértigo. Ahora tocaba el turno a la claustrofobia -que es lo que me provocaba la idea de nadar en el mar.

El triatlón en sí dio para poco por su duración, pero fue lo suficientemente largo como para poder disfrutar de cada brazada, cada pedaleo y cada zancada que di.

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Salida del agua. Primer miedo superado.

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Sobre la bici. El trazado era duro, pero lo superamos.

11143625_10206439430759982_3108197638439492608_nPor fin en el segmento que más me gusta.

11148641_10206439433240044_4091246277690851342_nEl placer de disfrutar con todos del trabajo conseguido.


El cómo he llegado hasta aquí no lo tengo muy claro, pero lo que sí se es que a día de hoy he pasado de correr un 10k a una media maratón, una maratón, carreras por montaña, ultra trails y triatlones, y que sólo hay una palabra para entenderlo todo: CONSTANCIA. Rendirse es una opción que no contemplamos los que vestimos la naranja y negra que nos equipa. Ayer, en Zenete, lo volvimos a demostrar:

  • Mr M, cumpliendo a rajatabla con su plan previsto, demostrando un impresionante dominio y conocimiento de su propio cuerpo.
  • Mr Beluga, siguiendo a Mr M aunque se diese la talega del siglo, sin desfallecer en el intento.
  • Mr Lizard, y pese a su absurdo pensamiento de que no era buen tiempo, haciendo un tiempazo tras conseguir, POR FIN!!, controlar sus pulsaciones con el dorsal puesto.
  • Mr Moto y Mr Tatanka, desquitándose de Montejaque y llegando en un tiempo más que bueno.
  • Mr Anfibio pudo con su aquiles y su habitual cansancio.
  • Mr Cuenca demostró lo duro que puede resultar un ciclista acabando medio lesionado.
  • Mr White debutó en montaña por la puerta grande, y tuve el honor de ser su compañero de camino.
  • Mrs Boots, Mrs Little y Mr JC Sprinter lo dieron todo, superando todas las barreras mentales que se habían impuesto.
  • Mrs Marilyn y Mr Zuki, sencillamente, demostraron que tienen muchas pelotas.


PICT0034Payasos como nosotros solos, soltando piernas antes de la competición.

PICT0089Con mi inseparable compañero de carreras, Mr White.

11990676_521770667985679_6119013172622600918_nTocaba parar!

No hay mucho más que añadir a esta historia. Sólo cabe decir que esta historia, que es la mía pero también la de todos los que me acompañan en el camino, no es más que una historia de lucha, constancia, superación, trabajo, esfuerzo y mucho sacrificio.

¿Cuál será el próximo miedo a superar, la próxima barrera que derribar, o el próximo límite que mover?

 

Mr Law

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En este post os vamos a desvelar el secreto que Mr y Mrs Turtle, hemos descubierto en nuestra última carrera…hay muchos más bichos en la tierra, muchos más de los que nos podemos imaginar. _E
mpecemos por el principio de una manera un poco más clásica.

En un lugar muy, muy lejano, dos  tortugas que querían hacer una carrera con otros animales del bosque se despertaron, estaban en un bosque muy diferente, los animales de su alrededor tenían un color más oscuro, negro incluso diría yo y una complexión física diferente.

Les mirabas sus pies y utilizaban las mismas zapatillas que en el bosque de dónde venían las tortugas, pero eso sí de ocho o diez ediciones anteriores, no tenían pulso metros ni relojes, y dicen que el secreto de su rapidez se debía en gran parte a la dieta que seguían a base de un cereal autóctono de la zona el Tef.

02

Todos a la línea de salida y… colorín colorado este cuento se ha acabado, no los volvimos a ver más, volaban más que corrían.

Esa es la experiencia de correr en África, ves balas negras pasándote por todos lados, todo lo que te cuentan es verdad, niños descalzos corriendo a tu lado acompañándote y animándote, con la sonrisa de estar disfrutando.

De compartir entrenamiento con un corredor Etíope  Jousef que tiene 14 ‘ en los 5K y 29 en 10 K

Nosotros nos traemos el secreto corren porque para ellos esto es Algo más que correr, esta su vida en ello , pero cuando digo su vida es su vida real , no como nosotros que tenemos en mente una mmp , quieren ser como Gebreselassie, Gebremarian, Bekele… para poder comprarse sus zapatillas y no tener que pedírselas a los turistas, mis glycerin se quedaron allí, y hoy seguramente estén corriendo por algún camino africano y no se desgastaran porque ellos no las gastan , las utilizan durante miles y miles de kilómetros.

Los ves reunidos en la Meskel Square en Addis Abeba, el equivalente a la plaza del sol en Madrid y los ves entrenando juntos antes de ir a trabajar duro, ves sus camisetas raidas y sus ojos perdidos mirando a la meta, los entrenos en ayuno allí son a la fuerza, no tienen que desayunar, no quieren ir al fisio y corren lesionados para poder optar a algún premio.

Esa es la diferencia y aun nosotros nos quejamos.

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Dar las gracias a organizaciones como Run In Africa que mediante estas carreras contribuyen a intentar mejorar las condiciones de vida de estos atletas con un porcentaje de las inscripciones y dan a conocer la realidad de la zona

Del resto de cómo fue la carrera , la verdad que después de la experiencia de sentirme privilegiado por haber tenido la suerte de nacer unos kilómetros al norte, que más os puedo contar , lo de siempre buenas sensaciones….en definitiva esto sí que es ALGO MAS QUE CORRER, es la carrera de la vida

 Mr Turtle

 

0 17

Justicia gratuita, yo no entiendo mucho del tema, pero tengo amigos abogados que no hacen más que hablarme de las deficiencias del sistema jurídico español y de las penurias que pasan muchos compañeros del turno de oficio.

Como no entiendo de leyes, ni tampoco de carreras, en esta carrera me salte varias leyes antes de colocarme el dorsal fruto de la mala cabeza.

Esta era la carrera programada para mi bautizo, el año pasado, pero no me atreví a correrla, solo había un tiempo límite de 1 h y media y yo no había corrido nunca 10 km seguidos. Tuve miedo de no terminarla. hoy un año después, me quité la espina.

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No tenía que haber salido, no estaba en condiciones de correr, y esa es la primera ley con la que hay que cumplir, hay que estar bien físicamente y yo el día antes había estado de celebración con amigos y me había hidratado pero a base de cervecitas… el que al día siguiente de pegarse un festival intenta hacer un esfuerzo ya sabe cómo suele ser el resultado.

Pero también a veces el corazón es más importante que las piernas, y como yo la cabeza no la he tenido nunca demasiado bien pues me tiré al barro, son solo diez kilómetros me convencía, como si yo fuera el primo pacense de Bikila.

Menos mal que salió un día nublado pero la humedad era bastante intensa.

Segunda ley, menospreciar a los compañeros de carrera. Salí bastante rápido, bueno para mí y me puse a pasar como loco a corredores y a pensar: “me los meriendo con la gorra”. Se me olvidó que mi nombre , Mr. Turtle, está elegido por algo y me desfondé rápidamente. Ahí vi cómo me volvían a pasar pero decidí no tirar la toalla,  llegó la cura a mi soberbia y a duras penas y arrastrándome psicológicamente llegue a la meta.

Como todo hay que sacar una importante lección para el futuro, quiero correr la Maratón de Málaga y terminarla dignamente, tengo que prepararme a fondo, con humildad, con esfuerzo y con respeto, LA CARRERA HACE JUSTICIA, te devuelve lo que tú le das.

 Por eso me gusta este deporte porque es ALGO MAS QUE CORRER.

 Mr Turtle

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Suena el despertador en la Turtle’s Home , contrariamente a nuestra naturaleza nos levantamos rápidamente y nos vestimos con el uniforme preparados para la batalla y las pinturas de guerra.

Estamos nerviosos, nos vamos de Trail y no sabemos que es…

Cuatro bichos han estado en Montejaque mientras nosotros dormíamos, esos son criaturas nocturnas no como las Tortugas,  al menos por ahora … nunca se sabe.

Llegamos a la línea de salida y vemos como siempre un montón de liebres que van a salir rápidas, nosotros a nuestro ritmo.

Son solo 14 Kilómetros nos decimos, pero no sabemos que los kilómetros en el campo no miden todos igual.

Dan la salida, nos indican que como nos vamos a cruzar en varios puntos vayamos siempre por la izquierda.

Salimos, los primeros vuelan y nosotros a ganar, a terminar nuestra carrera.

Por suerte el día está un poco nublado en Bobadilla, otra de las cosas buenas de correr es que vas adquiriendo cultura geográfica, eso sí, después de perderse en varias ocasiones. Empezamos a correr por una pista entre olivos y en diez minutos vemos una fila de corredores delante nuestra en fila cada uno a su ritmo y al fondo una subida por un sendero a un montecillo que  nos deja las piernas duras

Continúan los kilómetros, unos más lentos y otros más rápidos, subidas andando y bajadas corriendo y pasamos junto a unos pinares, y seguimos corriendo y en uno de los tramos más llanos miro el reloj que marca los ritmos 6’33” y ahí mi cabeza me lleva al 6 de Diciembre, empiezo a estar en modo Maratón y empiezo a ver la Alameda, y a los Bichos corriendo a mi lado, vuelvo al presente, me centro de nuevo en lo que nos queda y disfruto.

En el Kilómetro 12 Mrs. Turtle me hace una señal, 12 km lo que vamos a correr en Etiopía, esto ya está hecho, África nos espera,

Llegamos a meta, una vez más hemos vuelto a ganar, he estrenado la camel-bag.

Nos espera una paellita que dicen que ha supervisado el Chef Roncero con estrella Michelin, y entre unas cañas brindamos por las próximas carreras, ahí esta Jose María otro loco que va a correr Málaga, y Pablo al que intentamos liar para que se una a los maratonianos.

Nos volvemos, mandamos nuestra foto por wasap al resto de Bichos que están de Barbacoa con el Sensei, y volvemos a casa con la sensación del deber cumplido.

De nuevo en Turtle´s Home. Al final va a ser verdad que esto es algo más que correr.

Mr Turtle