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Maratón de Sevilla

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Quedan escasos días -21 para ser exactos- para la llegada del primer gran objetivo de la temporada, la Maratón de Sevilla, y tras leer el post de Mrs. Little –el cual podéis leer aquí-, me entró un agobio que no es normal en mi habida cuenta que ya uno lleva algunos tiros dados en este mundillo. Y es que se acercaba la última tirada larga preparatoria y, según parecía, me iba a tocar volver a recorrer el ya cansino paseo marítimo solo.

Y ahí que alguien -no recuerdo quien- me lanza la piedra sutil, pero muy efectivamente, y acabo inscrito a la que sería mi tercera participación en la Media Maratón Internacional de Torremolinos. De repente el agobio se tornó en nerviosismo, y de ahí mutó a unas ganas locas por probarme, pues la verdad es que las sensaciones son buenas y me planteé la carrera como un test de cara a Sevilla.

La cita comenzó casi 24 horas antes de lo que tocaba, pues el sábado a las 9h30 había quedado con Mr. Lauval para desayunar, recoger el dorsal, y acercarnos a la Senda a por las nuevas camisetas -que, por cierto, son absolutamente top. No fue lo que se entiende por un sábado pre-competición -pues de ahí acudí a un almuerzo que acabó alargándose hasta la cena-, por lo que a las 12 de la noche y con las piernas bastante cansadas pensé que no iba a ser un día especialmente bueno.

A las 7 de la mañana sonó el despertador, y ya entonces hice algo que no volveré a repetir: desayunar poco, muy poco -un yogurt. Cierto es que la noche anterior había cenado pizza, pero no suelo tentar a mi suerte, y prometo no hacerlo más.

Tras recoger a Mr. Wiwi y Mr. Lauval, que serían luego mis compañeros durante los 21.097 metros que duró la carrera, pusimos rumbo a Torremolinos para encontrarnos con el resto de los compañeros: Mrs. Ray Ban, Mrs, Sonichy, Mr. Fartlek Killer, Mr. White, Mr. Primo Pro, Mr, y nosotros tres.

Aquí todos muy guapos y con mucha pose, como mandan los cánones jajaja

Foto de grupo, abrazos, a calentar -unos 2 kms en mi caso, que quería meter algo más en las piernas además de los 21 de la competición- y para el cajón de salida. El ambiente era único y espectacular, casi 1500 corredores se dieron cita en ésta ocasión, y es que el día era espectacular para correr y las condiciones idóneas.

La estrategia hablada con mis compañeros de carrera era más o menos sencilla: salir a 5:30 minutos por km y mantener ese ritmo hasta el tramo final, donde las cuestas harían su trabajo. Vamos, se trataba de un entrenamiento y no de freírse las patas de mala manera. Pero oiga, que fue dar el pistoletazo de salida, encarar la salida del estadio con las primeras pendientes negativas, y el 5 dejó de verse en el reloj de forma casi involuntaria…

La salida fue rápida, mucho más de lo esperado, pero las sensaciones eran buenísimas -el pulso iba controlado, la respiración era fluida e íbamos hablando con total calma- así que no hicimos por aflojar. Mr. White tiró -Mr. Primo Pro salió zumbando y jamás se supo más de él jaja- y un grupo formado por Mrs. Sonichy, Mr. Wiwi, Mr. Lauval y yo mismo nos quedamos sosteniendo el ritmo -aproximadamente marcábamos los parciales a 5’15” por km-, hasta que en un momento dado nos alcanzó Mrs. Ray Ban, llegando al km 6 de carrera.

A partir de ahí, nada más alcanzar el primer avituallamiento, dimos caza a Mr. White y nos lanzamos hacia el paseo marítimo rodando ligeros, pero cómodos, Mr. Wiwi, Mr. Lauval y yo -que ya no nos separaríamos hasta cruzar la meta.

Se ve la torre de control del aeropuerto eh? jaja Por cierto, foto cortesía de Mr. Horse, que estando lesionado y todo se bajó a vernos, darnos ánimos y sacarnos todo lo guapos que podemos salir

El paseo se hizo un poco monótono, pero sobre el km 14 comenzamos a entrar en dirección a la cuesta de las mercedes, y comenzaba la parte más dura: un bucle al rededor del hospital marítimo -donde Mr. Minden, de Lafotodelrunner, estaba retratando corredores, como es habitual en él-, y un sin fin de toboganes rompepiernas, que hicieron mella en Mr. Lauval.

Ya casi en el último km, donde recogimos a esta simpática chavala que iba un poco justa en las cuestas, y donde Mr. Horse volvió a retratarnos -a ella algo mejor que a nosotros, para qué engañarnos.

Ya dentro del estadio, entramos los tres juntos sonrisa en boca, tras haber disfrutado muchísimo de toda la prueba, y esperamos al resto de compañeros, que no tardaron demasiado en llegar.

Cazados!

Foto con el gran Jorge Garbajosa. Que lo de meter triples se le daba bien, pero corriendo nos lo llevamos de calle, eh? jajaja


Detallazo del grandísimo Mr Horse, que nos trajo ALHAMBRA VERDE A LA META! 

Y con esto llegamos a las dos semanas previas a la Maratón de Sevilla, con las pilas cargadas y la mente al 100%, tan sólo a la espera de recuperar un poco la musculatura, cargar los hidratos necesarios, y disfrutar ese día. Y aquí se mezclan sonrisas y nervios…

PD: mucho ánimo a toda la enfermería de los Bichos Runners: Elo, Paco, Marili, Juanma, Manu y demás…MEJORAD PRONTO!

Mr Law

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Puede ser el tercero, quedan sólo 21 días y ya noto ese cosquilleo y temblar interno tan difícil de controlar.

La verdad es que le estamos perdiendo el respeto a esto de correr, a salir cada tarde y hacer 10-15km como si fuese un paseo, a veces me pregunto si en un futuro será bueno esto que hacemos hoy.

Puede ser el tercero… me repito una y otra vez.

¿Has entrenado bien? Se pregunta mi cabeza. He cumplido, mejor o peor, días más rápidos, días más lentos, pero en líneas generales puedo decir que he cumplido. No he seguido el planning a rajatabla, para poder hacerlo tendría que ser deportista y dejar de ser enfermera, hija y novia. Me vienen largas semanas con 5 días de entrenamientos, tengo que reducirlo a 4 días y a veces privarme de cosas, así que puedo decir que si privarme de cosas y salir a entrenar es cumplir, yo he cumplido.

Siento miedo, sé que hasta el km 21 será relativamente fácil, será como un paseo acompañado al son de las palmas de los sevillanos y familiares que desplazados hasta Sevilla animen a sus corredores y al resto de maratonianos. Me da miedo el MURO; que llegue y no sea capaz de “saltarlo”, que mi cabeza diga hasta aquí aunque mis piernas puedan un poquito más…

Me pregunto en qué pensarán el resto de corredores cuando les sobreviene el temido muro. ¿Agachamos la cabeza y nos vamos? ¿Dejamos el sueño incompleto?  ¿Abandonamos esa ilusión?…

El mundo no entiende a los que corren, y no lo entienden porque no lo han hecho; ninguno de ellos ha disfrutado una maratón, ninguno ha sentido ese dolor físico que casi te parte en dos, ninguno ha visto a otro corredor acalambrado y le ha ayudado con el último gel o la última sal que te queda a pesar de saber que quizás tú puedas necesitarla más adelante… ninguno ha hablado con alguien que no conoce de nada, ninguno ha levantado jamás el brazo de otra persona al entrar en meta y se ha abrazado con un desconocido sólo por haber corrido junto a él; porque señoras y señores, maratón es eso, enseñanzas de vida.

Os voy a contar que fue lo que me llevé de mis dos maratones, no sólo una medalla y una camiseta que guardo como un tesoro, me lleve mucho más, algo casi indescriptible con palabras, muchas emociones, muchísimos recuerdos.

En mi primera maratón (Málaga 2014) aprendí que si quieres ir rápido es mejor ir sólo, pero que si quieres llegar lejos es mejor ir acompañado. Conocí a JC, si, a nuestro pelocho, un niño especial que cada día que pasa se nos hace mayor. Nos dió tiempo a hablar de muchas cosas, os podéis imaginar en 5h11’… supe de su vida, y creo que eso fue lo que me llevo a la meta, ¿cómo alguien tan especial tenía una historia así?

En mi segunda maratón (Málaga 2015) aprendí lo importante que es la ayuda del otro. Ver al presi en el km 30… fue mejor que encontrar agua en el desierto!

Fueron 12km donde lo único que le repetía una y otra vez era que no dejara que la liebre de 4h30′ nos adelantara y si me tengo que quedar con algo es con ese abrazo tuyo al llegar al km 42… justo donde comienza la alfombra azul que te lleva a la gloria donde me dijistes “enhorabuena campeona, lo tienes hecho y lo único que verá la liebre de 4h30′ será tu culo”.

Para quienes lo veáis de fuera quizás no lo veáis importante pero estos gestos son los que agrandecen a las personas y son los que se recuerdan siempre.

Ahora sólo quedan 21 días, y lo voy a hacer. Tengo 42km por delante, para pensar, recordar, aprender y emocionarme; hay 42 motivos para seguir adelante, para no flaquear, y este año lo haré por ti papi; porque él fue y demostró ser un campeón cuando tuvo que hacerlo, lidiando con el hombre de la guadaña a escasos metros, ese sí que fue un muro difícil de superar y si tú lo hicistes… a mí el 19 F no me va a parar nadie.

Sevilla 2017 sera mío y de toda la manada, porque no debemos celebrarlo por llegar, sino por estar.

Mrs.Little

 

 

 

 

 

0 15

Después de leer “Crónica de la maratón de Sevilla 2.015” por Mr. Law, no os puedo contar nada nuevo. Lo ha clavado.

Todo lo que cuenta en su post ocurrió tal cual, aunque se le olvidó mencionar…….que unas chicas perjudicadas por el agua misteriosa nos preguntaron si éramos enfermeros y hablar sobre el asunto de la vaselina en su habitación. Por qué? no lo sé, igual no quiere que nadie lo sepa 😉

Bueno…….fuera de bromas y una vez hecha la introducción, os voy a contar como viví el antes, el durante y el final.

La historia empieza tal que así………

Una vez finalizada la IV edición de la Maratón de Málaga en diciembre’14, Mrs. Boots y yo fuimos a ver a nuestro gran amigo Juani Sarria a Bikila Málaga (tienda de running). Allí conversando sobre las sensaciones de la carrera y entre guasa y bromas con Mr. Boar (este miraba unas zapas) Juani nos dice como el que no quiere la cosa…… “pillando estas zapatillas te regalan el dorsal para la maratón de Sevilla”.IMG_3232

Para qué dijo nada, en menos que canta un gallo, mi mano agarró el teléfono e informó de esto al resto de la manada……pasadas unas semanas, y después de algún que otro contratiempo, 4 Bichos estábamos inscritos: Mr. Boots, Mr. White, Mr. Law y un servidor, Mr. Anfibio.

 

Una maratón en febrero cuando mi reto para este año es acabar un Triatlón MD pues como que no…… pero ya me había comprometido, así que ahora tocaba cuidarse y no lesionarse.

 

Llegado, y antes de ir a Sevilla, había que cumplir con mi jornada laboral como hacemos todos los runners populares: 8 horas con 30’ para desayunar. Ya de camino a Sevilla, el tiempo no acompañaba. Había niebla, hacía frío, llovía y estaba cansado.IMG_3227

Lo tenía muy muy claro terminarla acompañado de Mr. Boots y que no me pasara factura. Disfrutarla, no en vano está considerada como una de las mejores maratones de Europa.IMG_3228

A las 03:30 a.m. Mrs. Boots tenía puesto un paño de agua fría en la frente. Teníamos que bajar los 38’5 grados de fiebre. 5 horas más tarde tomaba la salida sin ella.

 

Mr. Law y yo quedamos con Mr. White para ir juntos y terminarla. Media hora antes de la salida estaba dispuesto a intentar bajar de sub 4 h., o al menos intentarlo.

9:00 horas de la mañana y dan el pistoletazo de salida……

Durante unos metros corrí solo, a lo lejos vi el globo de las 4 h. y allí que me acoplé. Fue una decisión acertada aunque en ese momento no lo supiera.

-“Hola soy Juan y tu?”

-“Yo Emilio”

-“A 4 horas no?”

-“Sí”

-“Pues aquí me quedo contigo”

Nos dimos la mano y comenzamos una carrera que terminaría en el km 30. Hasta ese km tuve una liebre para mí solo (mi percepción).

No sé cómo, pero en dicho km vino a mi mente esta frase “Los que no arriesgan no tienen recompensa” y apreté hasta llegar a meta.

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El final es predecible, recogí la medalla de finisher y el poncho de plástico para no enfriarme, fui en busca de Emilio (liebre), de Mr. Law y Mr. White.

Emilio y yo nos fundimos en un fuerte abrazo cerca del arco de meta. Es anecdótico y sorprendente como una simple carrera puede conseguir esto.

Momentos después vi como mis compis entraron en meta rebajando ambos su mejor marca personal.

Chapó por ellos y por Mrs. Boots que aun estando débil se acercó al estadio para verme (nos) llegar.

Las circunstancias no permitieron que ella corriera la Maratón.

El próximo año intentaremos estar de nuevo en el arco de salida. IMG_3226

0 20

Meses atrás, recién acabada la Maratón de Málaga, un grupo de valientes y aguerridos runners se plantearon un nuevo reto: correr el 22 de Febrero de 2015 la Maratón de Sevilla -de las que dicen, y con razón, que es de las mejores de España, si no de Europa. Esos valientes -o locos, según se mire- fueron Mrs. Boots, Mr. Anfibio, Mr. White y Mr. Law.

Cada uno de ellos tenía su reto personal posterior -101 kms de Ronda y la preparación de un triatlón, básicamente-, por lo que sus preparaciones se centraron en dichos retos, y no en la maratón de forma específica. Esto le daba un puntito más de épica y emoción a la prueba.

Por una inoportuna dolencia física, Mr Law se vio obligado a ceder el dorsal a un corredor amigo de Mr Anfibio, pues el médico le recomendó reposo durante un mes, lo que haría imposible que llegase con garantías de salir vivo a la cita. Pero todos sabemos ya a estas alturas que Mr Law no es conocido por su cordura y capacidad de mantener la mente fría, verdad?

Así las cosas, el viernes 20 de febrero, y sabiendo que no iba a correr, Mr Law se concedió el pequeño homenaje de visitar el Pimpi con su más que tradicional -y embriagador- vino dulce, con posterior visita a la afamada Plaza Mitjana malagueña, conocida por todos por la escasa influencia de alcohol que allí hay…

Sábado 21 de Febrero de 2015: Ya en primera persona, partida hacia Sevilla, llegada al hotel y, sorpresas de la vida, vuelta hasta la punta contraria de la ciudad a recoger el dorsal. Allí estaba Mr Sensei, al cual le comenté mi plan de acompañar durante los segundos 21 kms del recorrido al resto de participantes, ante lo cual me respondió que porqué no me animaba a correrla entera. Entre el ambiente y ese comentario, mi mente estaba más caliente que el centro de un volcán.

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Foto con Mrs Little -que se plantó en Sevilla de visita sprint- y Mr Sensei en la feria del corredor.

Una vez acabada la comida -con demasiada cerveza para ser el previo de una maratón, pero yo seguía sin ver claro eso de correr, sobre todo porque ya me había comprometido a ceder el dorsal-, llegaron Mr Boots y Mr Anfibio. Y las peores de las noticias llegaban a mis oidos: Mr Boots estaba mala malísima con fiebre, y era muy seria duda para el día D, aunque se fue a la cama de inmediato intentando apurar sus opciones. Mientras tanto, Mr White estaba de tiendas por Sevilla con su familia -también muy propicio para correr 42 kms al día siguiente- y Mr Anfibio y yo mismo nos fuimos a dar un leve paseo por los aledaños del hotel y comprar la cena -pizza, por aquello de los hidratos.

IMG_2425Nosotros siempre tan sociables. De hecho, fuimos tan sociables que incluso dos chicas -un poco alcoholizadas, todo sea dicho de paso- nos empezaron a piropear de forma bastante contundente y tuvimos que huir del lugar!

IMG_2430Disfrutando un poco de las vistas del puente de Triana

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La espera de la cena es más llevadera con una cervecita -eso sí, ya sin alcohol.

Domingo 22 de Febrero de 2015: Suena el despertador pronto, a las 06:15 de la mañana. Lo primero que hago es coger mi teléfono y preguntar por el estado de Mrs Boots -ojalá, de todo corazón, estuviese recuperada-, pero las peores de las noticias posibles fueron las que leí: no iba a correr porque seguía con fiebre.

GUERRERA, CAMPEONA, PEDAZO DE BICHARRACA, HABRÁ MÁS EDICIONES Y DESDE AQUÍ TE REPITO LO QUE TE DIJE: QUE EL AÑO QUE VIENE REPITO EN SEVILLA CONTIGO Y CON MR ANFIBIO HASTA CRUZAR LA META EN EL ESTADIO DE LA CARTUJA!

Dicho esto, sólo quedaba por hacer una cosa: ceder el dorsal de Mrs Boots y quedarme yo con el mío. De esta forma tan peculiar, como poco esperada, me planté en la cafetería del hotel a intentar desayunar -no entraba nada, cosa de los nervios. Como no lo llevaba preparado, cogí el portadorsal y los geles de Mrs Boots, y Mr Anfibio y yo salimos hacia la Cartuja, donde nos esperaba el bueno de Mr White.

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El pretendido desayuno.

Tras dejar todo en el guardarropa, enfilamos el camino hacia la salida con una ligera brisa que hacía tiritar de frío -ya me acordaría yo de esa brisa tres horas más tarde-, aunque nos quedamos sólos Mr White y yo, pues Mr Anfibio tenía una oferta de su amigo -el del dorsal- para hacerle de liebre de sub 4 horas -3:45 le prometió- ante lo cual no pudimos hacer otra cosa más que echarlo a patadas para que se aprovechara de ello (la única pena, que la liebre saliera corriendo a 4:30 el km sin avisar y dejase tirado a Mr Anfibio a los 100 metros de comenzar la carrera; pero eso son otras historias que enturbiarían esta crónica)

Así las cosas, me propuse hacer toda la carrera junto a Mr White, y así lo hice, desde principio hasta el final, desde el priemer metro hasta el último centímetro; pasando por barrios más animados y por otros un poco menos, contándole chistes en el km 32 cuando sus fuerzas fallaron momentáneamente y empujándome él a seguir cuando me tironeó el isquio de la pierna derecha; riéndonos con los novatos que decían aquello de “llegar con garantías al km 30” -ni garantías ni nada, se llega con dolores hasta en el alma, que dijo el poeta-, disfrutando de un ambiente inmejorable, devorando kilómetros casi sin darnos cuenta, y escuchando batallas de otros corredores -por ejemplo, unos vascos que, ante mi pregunta de si estaban soltando piernas antes del Zegama, me contestaban con toda la guasa del mundo que desde la meta se subían corriendo para Hernani.

No obstante, llegados a la plaza de España -allá por el km 35 o 36- la cosa se puso seria, dolores por todo el cuerpo, agotamiento físico y mental…vamos, lo normal. Aún así, Mr White pudo aguantar el tipo y hacerme a mí aguantarlo con él, y apretamos casi 20 segundos por km -sí, yo también pensé que eso no se podía hacer a esas alturas- hasta ponernos a 5:30 el km.

El final no pudo ser más épico cuando Mr White se encontraba con su familia a la entrada de la Cartuja, para llegar hasta la meta ya con un suave paseo y cumplir una vez más con la gloria soñada: cruzar el arco de meta. Te costó, te ha costado durante años, pero ahí estás, campeón!

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Disfrutando del sabor de la gloria!

Al final, Mr Anfibio cumplió con su objetivo de bajar de 4 horas y encima lo hizo solo. Chapeax, crack! Mr White y yo cumplimos con nuestro objetivo: 4 horas, 12 minutos y 48 segundos. En mi caso, además, mejoré mi mejor marca personal en 18 minutos -y eso que la semana había sido de carga, con 32 kms en las piernas y 2 sesiones de gimnasio-, y Mrs Boots tuvo el detalle de, mala como estaba, acercarse a vernos a la meta.

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Grandes todos!!!!!! Mrs Boots, tú también te merecías la medalla, por eso la llevas colgada!!!

Y lo mejor, cómo no…la comida-cervecita POST MARATON!!!!!!


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Mr Law

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Vamos a cumplir con la “obligada” cita semanal narrando mis peripecias de cara a los 101 kms de Ronda:

Lunes: Sesión de fuerza máxima en el gimnasio (sin hacer piernas, que venía tocado de la sesión de montaña con Mamerto el domingo) y 30′ de bici estática muy suave para oxigenar.

Martes:  500 metros de natación (unos 17 minutos) seguidos de 5 kms de carrera continua (en 30’28 minutos)

Miércoles: sesión dura de carrera, series de 1 km a ritmo fuerte (5′ el km o menos) alternando con 1 km de recuperación a 6′ el km. Total: 12 kms en 1 hora y 6 minutos.

Jueves: 700 metros de natación (23’44”), sesión de entrenamiento HIIT en el gimnasio, y 5 kms de carrera continua en media hora.

Viernes: 10 kms de carrera continua en 55 minutos. Lo mejor de todo, que mi frecuencia cardíaca ha bajado sustancialmente (150 ppm a 5’30 el km, inmensa mejoría).

Sábado: Descanso.

Domingo: se me fue de las manos, me calenté, y me casqué la Maratón de Sevilla entera, haciendo MMP por 18 minutos (4 horas, 12 minutos y 53 segundos) . Mañana publicaré crónica, por cierto!

 

Total, que acabo la semana con 72 kms de asfalto en las piernas, 1200 metros de natación, y dos sesiones bien intensas de gimnasio.

La cosa pinta bien!!

La próxima semana será de descarga, por la cuenta que me trae. Ya os contaré!

 

Mr. Law

Lunes y martes: siguiendo con la tónica de los últimos días, el trabajo no me deja entrenar. Quizá sólo sean excusas y podría sacar tiempo si, de verdad, quisiera, pero debo reconocer que mi ánimo no es el mejor. El lunes, después de trabajar la noche anterior, estaba cansado para ir a la piscina así que desayuné y me fui a la cama un rato. Me pasé el resto del día malhumorado conmigo mismo, y lo que es peor, pagándolo con los que están cerca, por que la pereza y el cansancio me habían vencido.

Es difícil compatibilizar trabajo y deporte. Por supuesto, el trabajo es prioritario y, cuando estoy cansado prescindo del deporte. Eso me lleva a la frustración pero, sin embargo, si me limito a entrenar cuando estoy descansado no puedo dedicarle el tiempo que querría…

Pero no tengo derecho a ser pesimista, por primera vez desde la maratón de Málaga del pasado diciembre he vuelto a hacerme un plan de entrenamientos. Hasta ahora he hecho deporte cuando y como he podido. No me planteaba la continuidad, sólo entrenar cuando pudiera. Después de mucho tiempo vuelvo a verme capaz de alcanzar un objetivo a medio plazo (no quiero nombrarlo para que no se gafe. Ya os lo iré comentando si todo sigue bien).

Miércoles: Por fin un buen día de entrenamiento. A primera hora voy a la piscina y, aunque me cuesta muchísimo esfuerzo, no pierdo el interés ni las ganas de progresar.

Una hora después de salir de la piscina me calzo las zapatillas y salgo a correr. Las molestias de la pierna disminuyen y eso hace que vaya recuperando las buenas sensaciones.

Natación: 675 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,5 k en una hora.

Jueves: Descanso.

Viernes: Otra buena jornada de entrenamiento (aunque acabaré pagando las consecuencias). Salgo de trabajar a las 8 y, sin dormir, desayuno y me voy a la piscina: trabajo y trabajo, no queda otra.

Después vuelvo a hacer una hora de carrera, meto más tramos de desnivel y soy capaz de mantener un ritmo final bastante bueno. Estoy contento.

Natación: 600 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,7 k en una hora.

Sábado: Tenía pensado salir con la bicicleta pero no he tenido fuerzas. A eso me refería cuando he dicho antes que pagaría las consecuencias. Intento entrenar incluso estando saliente del trabajo pero, más antes que después, el agotamiento me vence (es inevitable).

Domingo: Otra vez saliente del trabajo. Llego a casa y hasta el último momento dudo de si salir a correr o quedarme en casa. Al final “la responsabilidad autoimpuesta” (¿acaso hay otra?) y el contagio de saber que hay compañeros participando tanto en la Media Maratón de Alfarnate como en la Maratón de Sevilla me dan el empujón necesario para calzarme las zapatillas. Cumplo el plan previsto bastante mejor de lo que pensaba: 18kms por la Gran Senda entre Churriana y Alhaurín de la Torre. ¿Será verdad que he vuelto?…

Carrera: 18kms en 1:40.

La semana que viene…Dios proveerá.