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Trail Running

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Chamonix, la tierra santa del montañismo, el lugar de preregrinacion obligado de todo aquel que ama la montaña y la siente desde su ser más íntimo. 

Aquí estoy yo, en Chamonix ahora. Un montañero novato, con pocos años de experiencia esperando a que en pocas horas se inicie la gran batalla, esa que todo corredor de montaña quiere luchar. 

Una batalla donde solo hay un ganadora. Ella. Ella siempre gana. Ella decide quién entra y quién sale. No hay más opciones

Hace años cuando me encuentré con la montaña, o mejor dicho, cuando ella me eligió, me atrajo toda su belleza y naturalidad, pero también me atrajo que es implacable, fría, calurosa, cruel y omnipresente. Aun así, decidí ponerme a sus pies e intentar bailar con Ella aquí y ahora. 

La montaña te transforma, te hace ver lo pequeño que eres y aprendes a respetar el entorno natural pero sobre todo, el entorno humano.

Hace tres años me propuse un reto, y hoy lo voy a conseguir. Recuerdo la primera vez que lo dije en voz alta, y se lo comente precisamente al que seria mi entrenador todo este tiempo. Le comente que quería estar lo más preparado posible una tarde de Agosto frente a una pequeña iglesia en un remoto pueblo de los Alpes. Fue la primera vez que me escuchaba decirlo y me sonaba como algo lejano y sin realismo práctico. 

Entonces, ¿por qué me embarque en esta aventura? Sinceramente, no tengo respuesta clara. 

Cada corredor tiene una razón para empezar a correr. Razones médicas, superación personal o para hacer vida social suelen ser las más habituales, cada uno con sus peculiaridades y particularidades.

En mi caso, no he tenido una razon inicial, ni una busqueda de superación, simplemente sentía la necesidad de hacerlo, de completar un camino sin direccion que empecé a construir hace tiempo. Se que en un futuro cercano entendere la razon de esta aventura, sabré el por qué invertí todo estos años en entrenamiento y fortaleza mental para este momento. 

Siempre recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs en conversaciones con un buen amigo cuando cambian nuestras situaciones personales y conseguimos conectar los puntos. 

Esta teoría dice lo siguiente:

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo: tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado, y eso hará toda la diferencia”

Algún día uniré los puntos que me dibujara una constelacion que me dará la respuesta a por queé estoy donde estoy ahora mismo. 

Si algo ya he ganado, ha sido el ver tanto apoyo a algo que no deja de ser un acontecimiento más. 

El Lunes volverá a ser Lunes. Todos volveremos a la rutina diaria con sus preocupaciones, penas y alegrías. No cambiará en esencia nada importante. Vendrán más carreras, más retos y otros objetivos. Míos y de otros. 

La vida no acaba este fin de semana. Pero tambien decir que esto es una Ultra, asi que una vida de duracion limitada empieza en unas horas. Por delante muchas emociones, tanto buenas como no deseables, sufrimiento, dolor mezclados con esa sensacion de libertad indescriptible y única, con el deseo de que salga todo bien, poder sortear los obstaculos que encuentre y volver de vuelta a Chamonix. Ademas, se siente una especie de responsabilidad ante quienes me han apoyado en todo este tiempo, solo por el hecho de ser como soy. 

De las muchas palabras de apoyo que he recibido estos días, todas muy agradecidas y sentidas, me quedo con esta frase:

“…. piensa siempre que eres un ejemplo para todos los bichos, para el deporte y para el mundo, mas personas responsables como tu hacen falta” 

Sinceramente, me cuesta hacer publico el mensaje, me gusta pasar desapercibido, soy más de ponerme en la ultima fila de la foto, pero sin entrar a valorar el contenido, la frase es un gran resumen de lo que ya he conseguido. 

Por un lado, el grupo humano que se ha generado en estos años y que sigue creciendo, llamado Bichos Runners, genera momentos que son dificiles de explicar con palabras. 

Algo mas que correr, decimos, y no es una simple frase con gancho, porque ese “algo” es parte de un todo, donde la amistad, compañerismo y lealtad encuentran su maxima expresion. Yo personalmente he encontrado una nueva forma de entender la amistad y es algo de lo que mas orgulloso y afortunado me siento. 

Los valores y beneficios que el deporte te aporta son ilimitados, dependientes de la inversion de cada uno y lo que este dispuesto a conseguir. 

La mezcla de deporte y amistad te lleva inexorablemente a la responsabilidad. La responsabilidad de cumplir, de devolver algo que te dan sin pedir nada a cambio, de recibir el ente no economico mas valioso de nuestros dias, el tiempo. 

Yo me he quitado mucho, pronto sabre si lo suficiente, porque entrenar este deporte exige una dedicacion intensa sin perder la concentracion, debiendo centrarse en el objetivo durante muchos meses para cumplir con el plan de entrenos. 

Atrás queda el valioso tiempo quitado a la familia, eje principal sobre el cual gira mi mundo a una revolucion variable segun mis necesidades, quitándole y dándole tiempo según mis ocupaciones y horarios, sin haber puesto nunca impedimento alguno. 

Es ese tiempo de mi entorno, mi familia y mi gente, que han ayudado a que este proyecto salga adelante y por lo que a día de hoy me siento orgulloso y sobre todo ganador, preparado  para irme a la linea de salida con la mejor de mis sonrisas, con la responsabilidad de cumplir con todos en la manera que me lo permita Ella, y rodearla durante mas de 33 horas para volver a Chamonix, gracias a la aportacion de cada persona que me a acompañado en este viaje, convertido finalmente en un montañero de verdad. 

Mr M

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Llega el medio día. No es uno más. Quizás es uno de los más esperados del año para mí.

El ritual es el mismo desde hace cuatro años, allá por 2014 cuando empezaba en esto de las carreras de larga distancia sin saber hacia dónde me dirigía, impulsado por una desconocida fuerza hacia la búsqueda del mas allá, como Cristobal Colón buscando el mismo borde de la tierra para confirmar que esta no era plana.

Ronda me esperaba de nuevo como cada segundo viernes del mes de Mayo, aunque esta vez he estado a punto de perderme la fiesta. El destino me hizo esperar hasta el último momento, haciendo la maleta para ir a Ronda o a otro continente, pero finalmente las fuerzas del destino eligieron que debía estar otro año más visitando la ciudad soñada.

Por delante, un par de horas de viaje y el deseo de que fuese un gran fin de semana para todos mis amigos que estarían en los 101 km de Ronda.

En mi peregrinar hacia Ronda, pienso en las anteriores veces que he corrido allí.

Desde aquella incipiente aventura en solitario del 2014, pasando por la insípida carrera del año siguiente y la disfrutona del año pasado, este año afrontaba la carrera desde un ángulo diferente.

El tiempo era el objetivo, no porque quiera ganar algo, sino todo lo contrario, no quiero perder. No quiero perder la oportunidad de estar en Chamonix, de estar en verano con el trabajo bien hecho.

Desde hace meses, decidí que cada entrenamiento lo haría al máximo de intensidad (cuando así lo requería la sesión) como si no hubiese un mañana.

Dar un apretón de rosca más y rozar el límite en los entrenamientos.

No quiero perder. Quiero ganar. Quiero ganarme en UTMB.

He aprendido en este deporte que no hay magia, solo dedicación y esfuerzo. No hay secretos ni atajos. El camino está marcado y solo hay que saber seguirlo. No hay más. Esto del rendimiento deportivo es matemáticas, una ciencia exacta con el aliciente de variables incontroladas que hacen de cada carrera un resultado predecible en resultados positivos e impredecible en los negativos.

En esta ocasión, el resultado se decantó del lado positivo.

Comparativa de mis cuatro ediciones y su desarrollo. La experiencia lo es todo.

Habrán sido esos entrenamientos intensos o de haber llenado el vaso de la experiencia a niveles importantes, que la carrera se decantó por el lado deseable.

Llegaba a Ronda con un rutómetro a seguir que marcaba llegar a Ronda antes de que sonaran las campanas de la Iglesia de la Merced, junto a la Alameda, marcando las 11 de la noche. Eso suponía hacer un tiempo inferior a 12 horas del recorrido (ritmos ya establecidos hace un año justo tras acabar la carrera)

Campanario que decidiría la consecución del objetivo este año.

Este año, al igual que el año pasado, habría dueto para asaltar la marca. Si el año pasado el papel de escudero y caballero fue alternándose durante la carrera con mi compañero Belu, este año la aventura estuvo acompañada de Javi, nuestra gacela humana, que le auguraba un gran tiempo en su primera ultra.

Antes de partir, disfrutando desde el estadio los momentos previos a colocarse en el corralito

Las emociones y sensaciones que desprende esta carrera son inigualables: recogida de dorsales, cena de la pasta, entrada al estadio, salves al rey, recorrido por calle la Bola… el destino quiso que pudiera disfrutar otro año más de esos momentos únicos.

La alameda engalanada para la ocasión

Inevitable pararse a contemplar zona Bandolera desde el mirador del Tajo y recordar cada momento vivido este año.

La carrera transcurría según el plan,  hasta que  pasamos Arriate donde a mi compañero de batalla le saltaron problemas musculares.

Le costaba subir la cuesta de los cochinos. Yo le decía que no me siguiera, que mantuviera las distancias que estas carreras son muy largas. Tan tozudo como gran persona, me seguía la estela y tras pasar el Cortijo del Polear saltó la alarma.

En estos casos normalmente (yo y cualquiera de mi gente de los bichos) nos quedamos para ayudar al compañero y no abandonarle, pero tal y como le había dicho en la salida, esto es una vida entera concentrada en pocas horas, y cada uno debe vivirla a su manera.

Pactamos que había que seguir el plan, si uno se quedaba atrás, ya habría momento de encontrarnos más adelante.

Y así paso, que tras dejarle atrás y estar pensando en él durante los siguientes 20 kilómetros, me lo crucé justo cuando yo abandonaba Setenil, a escasos 5′ de diferencia. Pensé que me alcanzaría antes de llegar al cuartel, pero finalmente no pdo y llego a Ronda cunpliendo también el objetivo, unos minutos detrás mia.

Todo marchaba según el plan, incluso me atrevo a decir que sabía de antemano que me sería fácil seguir el rutómetro, ya que marque los mismo ritmos que el año anterior y la experiencia y entrenamientos de todo un año sabía que me pondrían en una mejor situación de carrera.

Paso por Benaoján todavía con mucha luz. Conseguir ver Ronda de día era lo único que tenía en mente.

Correr para no perder. Me lo repetía sin cesar en muchas ocasiones. Había que apretar dientes si quería ver Ronda de día, porque me habían dicho que desde el kilómetro 90 se ve el Tajo, y lo tenía cerca, muy cerca, tan cerca que al final de aquella larga cuesta apareció. Tengo la imagen clavada en mi mente. Una panorámica de toda Ronda, con los rayos del sol del atardecer bañando toda la alameda, el puente nuevo, la Ronda vieja y la moderna. Allí estaba, enfrente mía, y lo conseguí.

En esos pocos segundo que se tarda en cambiar el ritmo entre subir y bajar, pude mirar hacia delante y contemplar lo que muchos desean ver y este año no lo conseguirán. Me sentía un privilegiado por estar en ese momento en aquel lugar.

No paré, no saqué la cámara para inmortalizar el momento, no hacía falta. Lo tengo clavado en mi retina y siempre lo recordaré. Siempre que quiera verlo de nuevo, sólo tengo que cerrar los ojos y lo tendré, delante mia de nuevo. Ahora era el momento de ir a por el premio gordo: entrar en Ronda de día.

Miro la hora, son casi las 9 de la noche, me queda al menos 1 hora de luz y 11 kilómetros. Teniendo en cuenta que desde la cuesta del cachondeo hasta la Alameda son al menos 20 minutos, solo me dejan 40 minutos para 10 kilómetros. Misión complicada.

Llegó el momento, me digo. Ahora era el momento de correr para ganar, para ganarme, para ganarme Ronda. Había que intentarlo, llegar a las calles de Ronda de día o al menos sin usar el frontal.

Corono el Puerto de la Muela a las 21:39 con los últimos destellos de sol acompañando las últimas rampas. Sólo me quedan 5 kilómetros y el ocaso empieza a aparecer.

Justo cuando paso a los pies del Tajo, ya la luz era muy tenue, pero podía seguir avanzando por la cuesta del cachondeo sin problemas de visión y alcancé las calles de Ronda con las luces de la ciudad marcándome el camino hasta la meta.

La llegada como siempre, emotiva y espectacular, aún más por el momento que se pasa por Ronda con todas las calles llenas de gente animando y aplaudiendo. Ha merecido la pena apretar y sufrir los últimos kilómetros para sentir estos momentos.

Objetido Sub 12 conseguido

La magia de Ronda no termina cuando cruzas la meta. Quedaba una larga noche esperando a todos y cada uno de mis amigos cumplir sus sueños. Llegar el primero del grupo tiene la ventaja de que puedes vivir parte de los sentimientos que tu gente cuando cruza el arco de meta y yo, como cualquier otro miembro de los Bichos, no me lo quería perder, no me quería ir de la Alameda para ver a todos entrar. Y así fué.

Primeras luces del día esperando al último de los Bichos, donde los tiempos y ritmos dejan de tener valor, pasando a usar como armas de la batalla el coraje, tesón y constancia.

 

Mr M

 

 

 

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Bueno, pues a escasas dos semanas de la gran prueba del año para muchos, los 101 kilómetros de Ronda, este año nos vamos a juntar un buen puñado de bichos por allí. Y, para que el común de los mortales pueda conocernos, ya sea a los corredores o a los sherpas, aquí van nuestras fotos y una pequeña descripción de cada uno -sé que faltan algunos, pero al ser incorporaciones recientes no los conozco:

PARTICIPANTES:

1.- Mr Pingui: el gacela desbocá, el rey del grés y de los camperos de pinchitos de pollo…Saldrá como una bala, se le verá poco…si acaso una estela de polvo que dejará tras de sí.

2.- Mr Bichopalo: el mente fría de las ultras, con las patas más largas que un día sin pan, no pierde la sonrisa por mucho que le duelan las piernas. Suele ir en progresión, saliendo despacio y cazando a rezagados. Si lo ves adelantarte, pégate a él, es garantía de acabar.

3.- Mr Rubio, el paraca de los bichos, el rey del postureo, el único que puede llevar con estilo casi cualquier prenda de ropa. Se le puede dar de comer, pero está totalmente prohibido darle toallitas húmedas…

4.- Mr Beatle, el malagueño gaditano in tha house. El mejor diseñador gráfico del running español, con ese cuerpecillo encanijao que gasta tira que se las pela. Si le pedís un autógrafo, os diseña un loco en 3 minutos que os tenéis que cambiar hasta la foto del DNI pa ponerlo!

5.- Mr Teacher, tras su estreno en maratón de asfalto, se lanzó a la aventura de los 101 y debuta este año. Dice que tiene ganas de ver el Tajo iluminado por la noche, que tiene que ser bonito y tal.

6.- Mr Fogg, el tío de los dátiles, el único que es capaz de hablar más que un servidor en carrera -¿será eso lo que le provoca los calambres?-. Su debut en Montecorto fue doloroso, pero se repuso en Desafío Sur. Me parece que vamos a compartir unos pocos kilómetros desde la salida hasta la meta…

7.- Mr Lauval, la torre de control del aeropuerto, el Larry Bird del running, tras divertirse por las montañas de Antequera viene pisando fuerte -y cualquiera pisa flojo con esas patas largas que gasta-, y promete arreglar el mundo conmigo durante las -esperemos- 18 horas que estemos correteando.

8.- Mr Teide, el canario hablando en guache, el mojo picón mezclao con salmorejo, dice que le apetece un día de esos de calor intenso. Veremos si no se le queda el cuerpo como una papa arrugá como pegue la calina en Ronda, pero sea como sea cruzará la meta. Solo atiende al grito de “chacho”.

9.- Mr Diego, el pipiolo de esta edición, aun que lo veas sonreir de esa forma inocentona que tiene, no te descuides, a la mínima que pueda te hace un cambio de ritmo y no lo vuelves a ver!

10.- Mr Primo Pro, ese intrépido montañero silencioso que no le teme a nada más que a quedarse sin cerveza en meta…

11.- Mrs Monroe, nuestra Marili, la más guasona del grupo, allá por donde va lía el taco padre y va haciendo amigos. Tratadla bien si os la encontráis por el camino, y ganareis una amiga para siempre. Pero no no te asustes si la ves haciendo cosas raras de repente, como mirar detrás de cada olivo que se encuentre en el camino.

12.- Mr Buzo, que ya no sabemos si es malagueño o saudí, pero desde luego el 13 de mayo será un cientounero más. Eso sí, no lo piséis porque suele llevar chanclas!

13.- Mr Sevi, el sevillano -sí, alguno se nos tenía que colar- más malaguita que os vais a encontrar. Estará correteando por las lomas de Ronda esperando de todo corazón que le deis ánimos; y la mejor forma es gritarle la arenga de su equipo de fútbol del alma: MUSHO BETIIIIIII!!!!

14.- Mr Wiwi, el frutero de alto standing, capaz de venderle plátanos a un canario, es un martillo pilón. Con esa actitud hacia los demás y ese compañerismo que siempre tiene jamás te dejará solo si te ve en apuros -y lo sé por experiencia. Eso sí, aunque sea frutero, en meta prefiere una cerveza y una tapa de ensaladilla rusa, como todo el mundo…

15.- Mr Fartleks killer, según su propia definición: “calvito, regordete, psicólogo, politólogo, corredor, buen bebedor de vinos…” y de las mejores personas que conozco. Va a por su segundo ladrillo, y como le vaya en Ronda la mitad de bien que en su nuevo trabajo, se cruje su marca del año anterior.

16.- Mr Law, el menda lerenda, el que escribe esto. Si te gusta el cachondeo, seré buena compañía…pero lleva agua de sobra pa poner la lengua a remojar!

* Como invitado especial, siendo un Cochino Runner, está Antonio Redondo, que va a por su tercer ladrillo. A ver si no se le olvidan las zapatillas en casa con el despiste!

 

SHERPAS:

Si veis a este grupo -buscadlo en los bares bebiendo cerveza, prioritariamente jajaja- y tenéis muchas ganas de cachondeo, quedaos con ellos. Son lo más TOP de la animación en carrera!

1.- Mrs Little, la sherpa oficial y más molona del grupo, la que siempre está ahí y nunca falla Se dejará la voz y las energías animando…Pero el año que viene es carne de zapas y mochila…

2.- Mrs Flower, la flamenquín con mojo del grupo, estará repartiendo ánimo con ese “asento cordobéh” tan gracioso que gasta.

3.- Mr JC, que el año pasado fue mi sombra -o yo la suya, según en qué momentos de la carrera- durante cada puñetero metro de la carrera, este año verá los toros desde la barrera, pero seguro que se dejará el pellejo por hacernos el camino más fácil.

4.- Mr Horse, ese caballo loco desbocado que este año se ha quedado en el sherpa team por lesión. Si anima igual que en Montecorto, hará mucho más llevadero el calorcito.

5.- Mrs PepaC, la corredora con más leyes del grupo -más que nada porque es abogada y tiene muchos códigos legales- estará junto al grupo pegando más voces que en sala cuando te falten las fuerzas. Testado en persona en Montecorto.

6.- Mr Mountain, el ermitaño rondeño que ya sabe lo que es saborear la sangre en distancia ultra, estará llevando membrillo y tortilla de patatas (porfiporfiporfiporfiporfiporfi jajajajaja)

7.- Mrs Sissi, la sister de la Little, incombustible animadora, le gusta más una pancarta que a un manifestante…Y más nos gusta a nosotros verla!

8.- Mr Tee, debería estar corriendo con nosotros, pero la salud se lo ha impedido en esta ocasión, así que hará la ruta de las 101 birras junto al resto del equipo. Si anima igual que corre, más de uno recortará mucho tiempo este año!




*Mención especial en antes de terminar esta publicación para Mamerto, Mr M,  el presi, el granjero de Illinois, que debería correr buscando bajar de las 12 horas, pero que se va a encontrar una mihilla lejos ese día por motivos laborales, así que nos dará ánimos desde la distancia -eso sí, más calor va a pasar él que nosotros.

En la foto de archivo, junto a una megatortilla de patatas de Mr Chesco…aceptaremos de buen gusto que nos acerquéis cositas así!

NOS VEMOS EN RONDA! VIVA LA LEGIÓN!

 

Mr Law.

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Penyagolosa trails, una prueba que suena en todo el entorno ultrero español. ¿Por qué tenía esa fama de carera perfecta y bien organizada?

Desde que salió la oportunidad de verla en directo en Enero, se activó el protocolo Castellón e inició la aventura MIM- Maraton i mitja 63k 3.000m+.

A continuación  un resumen de lo acontecido.

Organización

Una prueba totalmente arraigada en Castellón, con 2,100 participantes,  19 ediciones y fama de ser de las mejores de España, lo cual no garantiza que todo funcione a la perfección, pero en esta carrera TODO es perfecto.

El trazado rápido y totalmente corrible desde el principio, para los que aguanten los 63k.  

La zona preciosa, me recordaba a la zona de Yunquera pero cambiando pinsapos por pinos, salvando las distancias. Prácticamente todo senderos, algo siempre de agradecer.

Voluntarios de sobra, la coordinación pre y post carrera era un baile perfectamente sincronizado con personas que viven la carrera y la miman.

Bolsa del corredor de lo mejor que he recibido, sin llegar al nivel de Bandoleros.

Tratamiento al corredor muy profesional, sin formalismos pero muy serio y  con toda la información muy clara, reflejando tantos años de experiencia de la carrera.

Pertenecer a la Ultra Trail World Tour y conseguir que el año que viene se celebre el campeonato mundial aquí no es de extrañar, y fruto de muchos años de buen hacer.

Buenas sensaciones pre carrera con gran ambiente en la feria del corredor

La carrera

Sin haber estudiado el trazado me puse el objetivo de 7h30′, ¿porque? Intuición ultrera supongo.

Tras la charla técnica, la estrategia estaba clara si quería ir a por ese tiempo.  Los primeros 33k eran rápidos, la gente va a tope y luego lo pueden pagar así que habría que ir con prudencia y no alargar el ritmo fuerte demasiado tiempo.

En el km 5 se produce un estrechamiento al iniciar el primer sendero y aparece el llamado momento lemmings (tapón, corredores en fila y adiós a la planificación). Por tanto estaba clara la estrategia: ritmo a tope desde el inicio y luego ir fuerte pero sin gastar depósitos, que la carrera realmente empieza en el km 33 donde viene más de la mitad el desnivel y es la parte más técnica, al menos así nos lo cuentan los lugareños.

Con esas premisas, me sitúo en tercera línea de salida, con los pro, con los tops, con los ultreros castellonenses,  ¿y por qué no?

Salida. Todos a fuego, salida explosiva desde el estadio de atletismo de la universidad Jaime I (alucinante salir desde el tartán a las 6 de la mañana)  por zona urbana durante 5k registrando ritmos de media maratón (4’10 km)

Kilómetro 10 en 50′, lo de salir a fuego se está alargando, pero el terreno permite correr, son senderos en los que me permite subir a mi ritmo sin problemas, así que me propongo llega al avituallamiento y buscar  reserva de gasolina.

Siguen los kilómetros y ya en posición de carrera fijada, los corredores nos vamos turnando los puestos y manteniendo el tiempo final objetivo, así que bajar el ritmo significaría no cumplir y sigo apretando y corriendo todo el tiempo.

Kilómetro 33. Mitad de carrera y punto clave. Llego con las energías un poco tocadas en los últimos 3 km, ese no era el plan así que activo el protocolo anti pájara y dedico mi tiempo en comer, beber y relajarme. Creo que estoy varios minutos en el avituallamiento, pero me compensan y salgo renovado. Un reset a tiempo es un salvavidas.

Quedan tres subidas largas donde según dicen son muy complicadas.

Decido empezar a usar bastones y subir andando a ritmo fuerte y correr llanos y bajadas para mantener la media.

En parte, me han decepcionado esas zonas difíciles que venían en este tramo. Senderos fáciles de correr salvo alguna zona con piedra suelta pero nada comparado con pruebas como cara los tajos o bandoleros.

Ya con un calor que empezaba a apretar y que sufrirían los que vinieran detrás, entro en meta en 7h31′. Objetivo cumplido y satisfacción plena.

Conclusiones

Y ahora escribiendo estas líneas junto al arco de meta esperando a mis amigos que lleguen, me emociono al recordar la carrera y todas las buenas sensaciones de las que he podido disfrutar en esas 7h 31′.

Disfrutado del ambiente post carrera, momentos unicos e irrepetibles

Creo recordar que es la primera vez que en una carrera larga la gestión de la misma ha sido perfecta, con experiencia y cumpliendo un plan que no tenía realmente planteado.

En carrera siempre voy concentrado, serio y pensativo, solo en los avituallamientos suelto cualquier gracejo a los voluntarios (que bien que se lo trabajan y es la única forma de responderles por mi parte) y me olvido de sensaciones más allá de las musculares o energéticas que no sea la propia carrera.

Ahora ya relajado es cuando me doy cuenta de que estas sensaciones tan buenas no son casuales, es fruto de más de 2 años dedicado a esto y siguiendo cada sesión de entrenamiento al pie de la letra de mi entrenador y amigo Dani Perez.

Sin pestañear, sin dudar ni tan siquiera preguntar por qué, simplemente lo hago, no hay más. Hoy puedo decir eso que me gusta tanto escuchar, y que lo he vivido en total plenitud esta mañana: hoy he jugado con la montaña….y ella ha querido jugar conmigo.

Mr M

 

Mirada al frente.

Nervioso e intimidado. Las palabras que podrían definir mi percepción de lo que me rodea ahora. 

Sentado esperando mi comida, a pocas horas de empezar la ultra, con el dorsal recogido, las mochilas entregadas y el trabajo realizado, la incertidumbre que siempre me acompaña en estos momentos se convierte en nervios y dudas. 

La noche no acompañara, se prevé viento, lluvia, niebla e incluso nieve en las cumbres. Desde luego que este panorama ayuda a tener nervios sobre lo que acechara cuando caiga la noche. 

Llego a la prueba con el plan de entrenos cumplido al 96%, siguiendo cada instrucción de mi entrenador y adecuando familia y tiempo libre a el objetivo. 

Esta vez, todo lo controlable no esta controlado. Los meses previos han sido muy atareados, poco tiempo para preparar los entrenamientos y la cabeza siempre ocupada con el día a día. Eso me ha llevado a no tener buenas sensaciones en estos 4 meses cuando los entrenos eran exigentes. 

Ahora mas que nunca hay que tirar de cabeza y casta. He de usar la experiencia de ultras anteriores y buscar la concentración máxima para evitar malos pensamientos que me lleven al fondo del abismo. 

Toca sacar la rabia contenida, mirar al frente y buscar con la mirada el siguiente punto.

Repetiremos una vez mas el mantra que me lleva persiguiendo mas de dos años en cada momento de bajón:

“Lo que se empieza, se termina”

M

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“La vida no es una caja de bombones Forrest, es una ultra maratón – Mr. M

“Los 101: la vida en 24 horas” – Mr. Surman 1

 

Prólogo

Mr. M, Mr. Surman1 de Marea Naranja, D. Emilio Chamizo y otros pocos forman parte del imaginario de héroes que se plantearon antes que yo realizar 101 Km y lo consiguieron. A ellos les debo esta crónica, pues abarcaron gran parte de mis pensamientos durante 101 Km y de ellos robo esta idea. A ellos y a todos y cada uno de los Bichos y de los NSB… y por encima de todos a mi mujer. Ellos son los que despertaron en mí una simple pregunta retórica… ¿Qué es la vida sin sufrir?…. 

… Ahora ya lo sé  yo también… una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

…. Paso pues a narrar mi vida a quien quiera compartir mi sufrimiento.

 

Concepción

Todo ciclo de la ovulación contiene días que alcanzan el zénit de la fertilidad. Para los 101 Km de Ronda de 2016, esta fertilidad duró sólo 49 segundos.  O conseguías fecundar y hacerte con un dorsal en ese minuto, o quedabas condenado al ostracismo, a intentarlo en otra ocasión, a no disfrutar de toda una vida.

Yo y mis compañeros de esta vida (mis amigos de la infancia y otros Bichos Runners) tuvimos suerte. Nuestros códigos entraron en periodo fértil. Tuvimos dorsal y con ellos, la posibilidad de nacer.

 

Embarazo

El embarazo prepara al embrión para convertirse en feto, y al feto para poder nacer y convertirse en bebé. Para mi vida durante los 101 Km, el embarazo consistió en 12 semanas de entrenamiento específico, diseñadas por Mr. Sensei.

A lo largo de este tiempo, preparé a mi cuerpo para soportar distancias épicas sin desfallecer, a través de constancia, pasión, compromiso y diálogo con mi entorno, especialmente con Virchy y Sofía,  a las que agradezco el apoyo incondicional brindado durante este periodo.

 

Parto

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Los marchadores nacimos el 14 de Mayo de 2016 a las 11:00 AM. La atmósfera legionaria; la emoción contenida del resto de participantes; la legendaria sombra de personas a la altura de Super Paco; el momento de saludar fraternalmente al resto de bichos la cena de la pasta del día anterior, compartida con Mr Montain y el resto de bichos; la recogida de dorsales y especialmente, las salves cantadas desde el palco, facilitaban un nacimiento mítico, donde en el rostro de familiares que contemplaban el espectáculo desde las gradas, ya se reflejaban algunas lágrimas y sólo con esto ya se erizaba la piel. ¡Dios mío, si sólo estamos empezando… ¿Qué nos esperarían las próximas horas?!! – pensé.

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Nos esperaban todas las emociones sensibles por el ser humano y condensadas en 101 Km, que bailarían entre ellas, mezclándose: Alegría con miedo. Ira con tristeza. Felicidad con sorpresa y con afecto…. emociones llenas de vida.

 

Lactancia

Ronda se volcó al 100%. Una vez nací, experimenté los colores de su paisaje, la calidez de su gente, la monumentalidad de su estructura. Aromas a pan recién hecho, a humedad de la lluvia, a jovialidad y espectáculo, a comercios que rebosaban energía. Con gritos de vamos, vamos, levité sobre el tajo. Tras el puente, la plaza. Ronda abrió las puertas de su corazón y nos permitió ser bombeados por su ruedo, como sangre fresca por arterias. Tras la plaza, más Ronda, más vamos, vamos… más viva, viva… más emoción… más vida.

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El casco urbano se fue alejando poco a poco, a través de una larga recta a través de la que se desplazaba un enorme gusano, lleno de color, vitalidad, esperanza y gloria. En su cola, los militares cerrando el paso. Olía a barro. Fango inofensivo que apenas frenaba. Refrescaba. Si esto era el barro que presagiaban las lluvias, bienvenido era ¡¡¡Cuan equivocado estaba!!!

Atravesé el brillante bosque mediterráneo, deslumbrante por la lluvia, por la vía de los pescadores y llegué al círculo cerrado de las navetas, donde aprendí a andar, a comer, a hidratarnos, a consolidar mi cuerpo a la carrera.

Cuando yo entraba en este círculo de aprendizaje, Mr. M y Mr. Belu salían, vaticinando un nivel de vida impresionante. Me alegré, al igual que me alegró muchísimo ver a Mrs Litle, apoyando a los bichos. Iba bastante suelto. Adelantaba. Buenos augurios.

 

Infancia

Al salir de las navetas, ya era todo un niño. Trotaba a velocidad de crucero, me alimentaba de forma autónoma, me hacía con la carrera. El campo verde, fresco, iluminado, brotando, jovial como también lo era mi ritmo de carrera.

Aún era un niño y con los niños de Arriate me fundí, chocando las manos. Nos trataban como héroes.

– ¡¡¡Choca, Choca!!! ¡¡¡ Eres un “PRO”!!!!. – Decían inocentes.

Pros son los que acaban en menos de 10 horas, o en 13, como M o Belu… yo sólo era un triste figura que disfutaba de una de sus experiencias top 5 de su vida, aunque en verdad, esa inocencia de niño me hizo sentir pro.

– ¡¡¡ ARRIBA ARRIATEEEEEE!!!!!, ¡¡¡VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ARRIBA ARRIATEEEEE!!!! – grité.

La multitud respondía dejándose hasta el último aliento. El pueblo entero se levantaba, y aplaudía, y ovacionaba…. Y eso te crecía… y pasabas sin ser consciente de ello a la adolescencia de la carrera.

 

Adolescencia

Toda adolescencia se hace muy cuesta arriba, pues es una edad cochina. Efectivamente, con precisión en el paralelismo de este relato, Arriate acabó en la cuesta de los cochinos, posiblemente la pendiente más larga de la carrera. Desde ahí brinqué de cortijo en cortijo, dimensionando mis pasos a velocidad que me podía permitir en subida. Toda competición exigente te pone en tu sitio, y en este instante, la carrera distinguía entre senderistas entrenados en cuestas y corredores que daban lo mejor de sí en llanos y bajadas. No por ello me dejaba amedrentar, pues cada uno tiene su ventaja competitiva a la que debe saber sacarle partido, aunque la mía estaba en otro instante. Lo mío no eran las cuestas. Me adelantaban por la derecha y por la izquierda.

Tras coronar el Polear, la situación cambió, las piernas se soltaban de forma sostenida y en pendiente pronunciaba. Volaba. Adelantaba a los que optaban por andar o trotar muy lentamente. Sentía que avanzaba. Sentía vida y esta fuerza te acompañaba hasta Alcalá, donde de nuevo los niños te llamaban “Pro” u optaban por reírse de ti, sin término medio, si te veían desencajado. Los lugareños vitoreaban:

– ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!! – decía, y la multitud se dejaba hasta el último aliento otra vez.

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Justo en el zénit de kilómetros atravesé la cuesta con más gradiente, que te catapultaba para abandonar Alcalá y sumirte en un paisaje glorioso de naturaleza abundante, maleza enriquecida por las últimas lluvias, aromas desconocidos para un urbanita y sonido de pájaros y otros bichos. Humedad, verdor, frescor, ritmo y microclimas danzaban hasta impulsarte a Setenil, a través del sonido del agua que cargaba con violencia sobre las paredes de los arroyos, fundiéndose con los pasos de los que trotábamos.

Setenil fue una fiesta comunitaria. Jóvenes y mayores bebían en las calles y se amontonaban, estrechando aún más sus pequeños carriles, apoyando a la carrera.

– ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!! – decíamos, y la multitud se dejaba hasta el último aliento una vez más.

… y los oriundos estrechaban aún más espacio en un escenario que te recordaba a los pueblos del Tour de Francia, o a los de la mítica UTMB, y conseguías llegar hasta el polideportivo, hito donde pasabas de la adolescencia a la madurez.

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En el polideportivo, a través del cambio de mochila, maduré de adolescente a adulto. Una ampolla irrumpió con fuerza al cambiar de calcetines. Fea y gorda. Me podía causar problemas en un futuro no muy lejano. Mi compañero Toni optó por amputar, con la inestimable ayuda de Mr. Lauval que me sujetó la cabeza para no mirar. Con pericia militar, Toni pasó aguja e hilo y saneó el líquido de la herida.

-¡Dos minutos y a correr!, – me dijo

-¿Qué hago con el hilo? – Pregunté.

-El hilo forma parte de ti hasta llegar a meta. Ni caso. ¡Vámonos!

… y así nos fuimos, aunque se nos esfumaron 45 minutos de vida en ese polideportivo, entre cambios de mochila, avituallamientos y ampollas. Costó retomar la inercia de carrera. Durante un par de kilómetros, estuve pensando en Annie Wilkes de Misery.

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Adultez

Setenil me hizo mayor. Asumí con responsabilidad el resto de la carrera, sabiendo que lo más duro estaba por llegar.  Me planteé racionar los kilómetros, asegurar los pasos cuando debiera y disfrutar trotando cuando pudiera.

La vida adulta pasa deprisa. Durante este tramo de carrera disfrutas menos. Recuerdas menos. Vives menos. Sólo te centras en avanzar y devorar kilómetros.

– ¡¡¡ Oooooootro ¡!!.- Gritábamos los NSB cada vez que el garmin sumaba uno.

La subida desde la Huerta del cura hasta Chinchilla fue bastante nefasta. Perdí posiciones. La carrera volvía a ponerme en mi sitio: entre los que no han entrenado suficientemente bien las subidas. Adopté la única estrategia válida posible, la de la mirada al frente y hacia delante, contando los kilómetros.

Al coronar chinchilla, pocos trotaban. Los NSB luchamos. ¿Quién dijo que a partir del 65, los participantes de nuestra talla no podían correr?¿Dónde estaba escrito?. David, Toni, Miguel y yo no nos resignamos a seguir marchando. Teníamos chispa, nos sentíamos frescos y conservábamos ganas, así que hicimos lo que habíamos venido a hacer: Trotar y dar lo mejor de nosotros.

Primero adelantamos a dos primeguis, luego a una decena más de participantes. Conforme pasábamos a gente, más rápido corríamos, hasta enfilar la mítica cuesta previa a la fuente de la higuera. La mayor parte andaba, nosotros levitábamos. 10, 20, 30…. Seguíamos adelantando.

-¡Son los kilómetros de la verdad!!! ¡¡Si adelantamos aquí, llegamos!!!! – animó Miguel.

Puse velocidad sub 6 min por Km. La carrera nos recolocó en nuestro sitio y es lugar eran bastantes posiciones por delante. El dibujo del circuito hace que toques Ronda, que toques la meta, que sientas la muerte de la carrera… pero realmente se encuentra a unos 20 Km de distancia.

– ¡¡¡¡Oooootrooooo!!! ¡¡¡Oooootrroooo!!!!- Seguíamos cantando cada vez que superábamos un Km.

Con la moral por los cielos, nos adentramos en el cuartel de la legión, punto mítico de la carrera, donde se producen cada año la mayor parte de los abandonos.

-“Al cuartel hay que entrar aún chispa”.- recomendó Mr. M a los bichos en los momentos previos a la salida. “Aún me queda mucha chispa. Voy muy bien”.- Pensé.

En la puerta, avituallamiento frío. En el comedor, avituallamiento caliente. Al entrar, el cambio de temperatura se hace notorio. Fuera el termómetro debía situarse en torno a los 10 grados. Dentro pasaría de 25. Al cruzar las puertas del comedor, el desvencijado edificio parece un paraíso: las sillas, lujosos y acolchados tronos; las mesas y la comida, auténticos manjares; las cocineras, auténticas sacerdotisas que suministran miel y ambrosía, el manjar de los dioses. ¡¡¡Había televisión!!!

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-¡¡¡ Ni se nos ocurra sentarnos!!!.- Dijo David. .- Vamos a salir de aquí rápido o la carrera habrá acabado para nosotros. – Añadió como si le estuviera aconsejando la mismísima Cirse, quien advirtió a Ulises de los peligros de los cantos de sirena…

Ciertamente el bullicio del resto de los participantes, sus familiares y los televisores, invitaban a reposar. Un estridente ruido enmudeció la sala. Un corredor desfalleció, cayendo de súbito desplomado. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero nos animó devorar la sopa, el arroz y el perrito caliente para salir cuanto antes de allí, de vuelta a los 10 grados.

Cambiamos las mochilas, saludamos al resto de heroicos bichos que encontramos (Mrs Monroe, titánica; Mr. Sebas; Mr. Rubio; Mr. Boar; Mr. Buzo y Mr. Beetle y enfilamos a trote la senectud, hasta llegar a la cuesta de la Ermita de Montejaque, donde entramos de pleno en la vejez.

Vejez

Sabía que la subida a la ermita era la cuesta más dura de la prueba, quizá no tanto por su pendiente o por su trayecto, sino por la propia escasez de fuerzas, algo ya decrépitas. Toni, David, Miguel y Yo debíamos llegar juntos. Guardamos fuerzas. A partir de aquí, se acabó el trotar. Ciertamente, ya no se producían adelantamientos significativos, ni por parte nuestra, ni por parte del resto. La carrera dictó sentencia en las posiciones a partir de este momento: así se quedarían los que consigan llegar. Aun así, se producían abandonos, muy a pesar de quienes, aun habiendo sobrevivido a las seductoras sirenas del cuartel, sufrían calambres, desfallecimientos o simplemente ausencia de voluntad para continuar.

Coronar la ermita dejó un sabor agradable. Esperaba un templo cargado de magnificencia y decoro, pero encontré a la izquierda un simpático, austero y humilde templete. Tras él, inicié la bajada, sumido en la más absoluta oscuridad. Miré arriba, me sentí pleno acompañado por las estrellas. En estas condiciones, la capacidad de introspección se agudiza. Contestas a preguntas de tu yo interior. Ordenar armónicamente la información. Los sentidos pasan a segundo plano, salvo por la belleza de las montañas que bordean Benaojan.

Al mirar atrás, vislumbraba centenares de frontales que desfilan tras de mí, dejando una línea de puntos que se perdía lo lejos. El escenario me recordó al relato de Bécquer del monte de las ánimas, o al desfile de almas errantes de la escena de Poltergeist.

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Cruzamos Benaojan. Admirable como a las 3 de la mañana aún había lugareños animando, aunque a esas alturas carecía de fuerzas para un ¡¡¡ ARRIBA BENAOJÁN!!!!!  Les miraba a los ojos, pero no tenía fuerzas para articular palabra. No hacía falta, en su mirada había complicidad y apoyo y que estuvieran ahí a esa hora, también me hizo sentir como me hicieron sentir los niños de Arriate…. muy “pro”.

Pensé en Sofía. Pensé en Virginia. Pensé en mis padres y mis familiares. Pensé en todos los que me rodean. Pensé en los Bichos, en los que están aún en carrera, en los que han llegado y en los que estaban expectantes alegrándose por nosotros. Pensé en Mr. White, cuyos pasos ya han llegado más lejos que cualquiera de los nuestros. Pensé en mi hermana, que había vencido a su batalla. Pensé en los que están, en los que no están (Ramón Martínez, entre otros). Pensé en Dios y di gracias. Detrás de esta plenitud, sólo podía estar él. Pensé en los NSB que estaban a mi lado, acompañando mis pasos y me sentí afortunado. Pocos terminan los 101 en compañía de sus mejores amigos de la infancia. Pensé en Doc Brown, cuando revelaba a los del salvaje oeste que un día el hombre sólo correría por placer. Sonreí.

Pronto me adentro en el infierno y salgo del estado introspectivo al estado “constant tensión”. El barro aparece. Aunque se le esperaba, ataca con una virulencia desprevenida. Conseguimos a duras penas, ascendiendo con precaución. Resbalamos, caemos, nos levantamos, caemos. Nos quedamos anclados. Nos resbalamos. A las 4 AM nos pasa factura el cansancio y el lodo para el que no estamos entrenados. Coronamos el ascenso, pero el descenso fue aún peor. Caemos. Nos levantamos. Nos resignamos a seguir, luchando por no correr la misma suerte que Artax, devorado por el pantano de la tristeza. 25 minutos por kilómetro, más de una hora en ese lodazal.

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Tras el barro, pocos son mis recuerdos. Entre el 95 y el 99, el cansancio me vuelve muy viejo. Senil. Recuerdo vagamente pasar por un estado de frondosa vegetación. Al fondo, en el cielo se intuían las primeras llamaradas del amanecer. Recuerdo el aroma a café de los puestos de avituallamiento. Recuerdo avistar el tajo a mi izquierda, iluminado como el sol, señalando la gloria. Recuerdo como pensé que la victoria sería nuestra y ya nadie podría arrebatárnosla. Recuerdo como ya no caminaba, deambulaba sonámbulo. Luchaba por mantener los ojos abiertos.

Llegamos al KM 100, el inicio de la cuesta del cachondeo. Subimos con muchísima emoción. Nos felicitamos. La carrera llegaba a su fin. Ronda nos recibía madrugador. La cuesta daba paso a la monumentalidad de la ciudad. En silencio, vuelvo a pensar. Pienso en este deporte como instrumento psicoterapeutico. Pienso en este deporte como instrumento de paz. Tal vez el secreto para la concordia resida en fomentar que  los seres humanos corran largas distancias junto a otros, y no huyendo de otros.

– “Felicidades…. cómo sois los bichos… os machacan, os trituran, parece que morís pero luego siempre estáis ahí… enhorabuena!!”.- Me giro y veo a Mena de Runs App. Yo contesto con un simple “gracias” y una mirada de complicidad, acompañada de un abrazo.

Cruzamos el suelo de uno de los puentes más bellos del mundo. Giramos a la derecha, rumbo al arco de meta.

Muerte

Dicen que al morir contemplas toda tu vida en un segundo y que te acompañan tus seres queridos. En ese segundo me pasaron flashes de la plaza de toros, de ¡¡¡Arriba arriate!!!, de la ampolla de Setenil, del canto de sirena, del olor del café, del lodo y sobretodo de un pensamiento: los NSB lo habíamos conseguido. Alcé la mirada. Vi la sudadera de Law, ya vestido como finisher cientounero. Lo había logrado!!! Y Jc!!!!!! Bravo!!!! Vi a Mrs Little y al lado vi al rostro más angelical de la faz de la tierra. La madre de mi hija. Mi querida Virchy. Pensé en Sofía. Rompí a llorar. Saludé a María, que aguardaba paciente y emocionaba a David.

– ¡Lo has hecho cabrón, eres un crack! – Me dijo Mr. Beluga señalándome. Le abracé. Él sí que fue un crack, debutando en apenas 13 horas y sin entreno específico.

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Los NSB nos colocamos con paso decidido en meta. Paramos a pie de línea. Nos hicimos una foto. Nos abrazamos. Giré. Alcé los brazos y lancé un grito matando la carrera.

– ¡¡¡¡ Toooomaaaaaaaaa!!!!!!

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Fin de la vida.

Al otro lado me esperaba Mr. M, que sin percatarme grababa la escena, en un regalo a la altura del de Mr. Lizard dos años y medio cuando grabó mi último kilómetro en mi primer maratón.

– “Gracias por recomendarme esta mierda”.- Le confesé. Te lo debo, M.

Así de cierto…  una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

¿Qué es la vida sin sufrir?

Mr. Fartleks Killer

0 60

A falta de, exactamente, 8 días para el gran reto del año, puedo decir que estoy plenamente satisfecho del trabajo realizado hasta el momento. Tras superar el agotamiento físico provocado por la carrera Desafío Sur del Torcal, en el cual tuve unas sensaciones horribles, llegando en 6h39′ cuando esperaba bajar de las 6 horas -culpa de muchos factores, pero, principalmente, de la mala alimentación de los días previos-, de la cual al menos pude sacar como elemento positivo el fenomenal binomio que formo con mi inseparable Mr Jc Sprinter, llegaron nuevas y mejores sensaciones.

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Aquí una foto donde se observa la cara que se te queda después de hacer 25 kms con una pájara de escándalo. Felicidades a nuestro psicólogo de referencia por su primera maratón de montaña.

Parece ser que, al retomar la senda de la alimentación y el descanso, eso a lo que llaman supercompensación comenzaba a dejarse ver tímidamente, de forma que he podido ir encadenando sin problemas todos los entrenamientos de calidad marcados en el plan, disfrutando un par de semanas después de la preciosa carrera del Trail Villa de Teba junto con Mrs Monroe y Mrs Little.

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 Refrescante baño en el río!

 

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Más deslizante que los toboganes del Aguapark. Foto de Jesús García, Lafotodelrunner

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Volando vooooy, volando veeeengooo!!!

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Cruzando la meta, acompañando a Mrs Little.

Los siguientes entrenamientos junto a Mr Jc, Mr Lauval y Mrs Monroe no han hecho más que afianzar la confianza que tengo este año en mí mismo -y que, sinceramente, necesitaba, pues el miedo al fracaso no es algo que se olvide con facilidad. De modo que a éstas alturas de la película, ya sólo queda mantener el tono muscular con sesiones sin excesivo esfuerzo, comer bien, descansar todo lo que se pueda, y entrenar el aspecto mental!

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Recién acabado el entrenamiento de mayor intensidad en mucho tiempo. Subida y bajada al boticario como si nos persiguiese un oso.

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Tirada de 40 kms con los que creo que serán compañeros de batalla en Ronda. Resultado inmejorable: a ritmo de carrera, 5h09′

Mr Law

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Algo debe tener. Todavía no acierto a saber el que, pero desde el momento en que se cruzó en mi camino, te he estado siguiendo desde la distancia, con el respeto y admiración que merecen los que se atreven a dar el paso.

Año tras año, curioseando entre fotografías y crónicas de sus participantes, mi interés por la prueba se hacía cada vez más intenso, intentando comprender que lleva a tantos desconocidos a dedicar una gran parte de su tiempo en fríos meses del invierno para estar el primer viernes de Marzo en Prado del Rey (Cádiz) junto con muchos otros valientes inconscientes para enfrentarse a lo desconocido a través de los pedregosos caminos que antaño servían de refugio a los bandoleros.

Este año es diferente, en esta ocasión soy uno de ellos, probablemente con las mismas dudas y miedos, y mientras dejo la mente imaginar lo que acontecerá este fin de semana, vuelvo a pensar: “algo debe tener”.

Ese algo que atrae, enamora y conquista a todo aquel que ha conseguido o quiere convertirse en bandolero.

Espero descubrir ese algo en breve, quizás lo encuentre en la dura caliza de sus montañas, en la fría tierra de sus senderos, en la oscura noche de la sierra o en los embarrados cruces de caminos.

Una mezcla de miedo e ilusión luchan entre sí ahora que se acerca el momento.

En pocas horas se despejarán mis dudas, cuando el estruendo del trabuco resuene en la plaza del pueblo y se inicie la aventura, y como suelo decir en cada post de una ultra, ahora empieza una vida de menos de 40h, ahora empieza Ultra Trail Sierra de Bandoleros.

Mr M

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“Javi, terminar Calamorro te hace héroe. No questions!” – Mr. Belu

Cada pueblo tiene sus mitos, leyendas y lugares significativos que impregnan tus recuerdos para siempre. Nacer y crecer en Arroyo de la Miel, te dota de un gentilicio: el de chichilindri.  Esta palabra  te condiciona a contemplar a diario la belleza del mar, y en dirección opuesta, enfrentarte al contraste de la magnificencia de su Skyline, dibujado por sus dos cerros más significativos, que sirven de Atalaya: el Carramolo (así llamamos los chichilindris al Calamorro), y el Cerro del Moro, coronado por el repetidor, y que justamente dibujan el trazado de la Calamorro Trail, prueba reputada y ya consolidada en el calendario de CxM.

Para un niño pequeño de mi generación (nací en el 78), el repetidor es un lugar mítico. Aquel amasijo de hierros posibilitaba que la primera y la segunda se vieran con una mayor nitidez en la tele, frente a los mismos canales que recogían la señal desde el Mulhacen, donde la imagen aparecía cargada de “palomitas” que roían el vidrio del televisor y el audio cargado de interferencias.

Todos los chichilindris de mi generación, guardan recuerdos entrañables impregnados con esos lugares. Por ejemplo, allá por el 83, el Arroyo apareció más frío que nunca. Al ir al colegio, niños y mayores contemplaban con ilusión, extrañeza y embobamiento una estampa histórica. El Calamorro y el repetidor… ¡¡¡estaban nevados!!!!!

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También recordamos como un par de años más tardes, el fuego fagocitó toda la montaña y la densa arboleda de pinos, quedó reducida a tragedia calcinada, para tristeza de los lugareños.

Mi padre solía llevarnos hasta esa antena. Para ello, había que subir en coche hasta cerca de Mijas y desviarte por una estrecha carretera plagada de curvas que ascendía serpenteante. Desde allí, el aire era puro y el horizonte, infinito. Una vez, ya de adolescente, incluso conseguí coronarlo en bici. Su trabajo costó, pero el esfuerzo mereció la pena.

Llevaba ya un tiempo queriéndome iniciar en alguna competición de Trail Running. Si bien había cumplido varias veces con el ritual de subir al lobo, característico de los bichos y en alguna ocasión incluso coronar el Calamorro, nunca había realizado rutas mayores a 12 Km y mucho menos competir.

Mr M me provocó: “Calamorro hace héroes. Es muy dura. Elige otra más fácil para empezar, pero si decides hacerla y la terminas, te ganas el derecho de entrar en el Olimpo” –  Las palabras héroe y olimpo resonaron en mis neuronas durante meses. Definitivamente había que debutar allí, me pesara lo que me pesara.

Arrastraba molestias en el metatarso desde la última maratón, que me impidieron entrenar específicamente la carrera, no obstante decidí mirar hacia delante. Mi pasaporte al Olimpo no podía postergarse.

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El resto, es historia…. Subidas, bajadas, toboganes que rememoran la escena de las vagonetas de la mina en Indiana Jones y el templo maldito. Comí y bebí como si no hubiera un mañana en los avituallamientos y sentí el micro clima característico de la zona de los bancales, donde necesitas emplear más de 20 minutos para avanzar unos escasos 400 metros. Allí es donde te dejas la piel de humano y, si consigues coronar el pico, el horizonte se te hace infinito y la majestuosidad del repetidor te corona como héroe para el resto de tu vida.

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El dolor agonizante del metatarso, se mitigó con la ayuda de Mr. Law, fiel escudero iniciático en esta aventura, además de la ayuda del grupo de Mrs Rayban, la organización y el resto de corredores, especialmente aquellos provenientes del gran Club Axarlon.

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Definitivamente llegué a meta, donde me esperaban los besos de mi mujer y de mi hija que me supieron a miel y ambrosía, y el resto de los bichos que participaron de la épica.

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Gracias Law, por guiarme hasta la meta del Calamorro Trail… ALLÁ DONDE SE FORJAN LOS HÉROES!!!!

Mr. Fartleks Killer

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Han pasado dos semanas desde el primer capítulo, y ya hay algunas cosas interesantes que contar. Para comenzar, debo reconocer que, teniendo a tiro lo que ha sido la carrera más dura que he hecho hasta la fecha, el primer Trail Sierra de Aguas, en Álora, me dediqué estas dos semanas a hacer entrenamientos de mantenimiento para llegar en óptimas condiciones. O, para ser más exactos, eso hice hasta el miércoles anterior -día 3 de febrero-, que me dio un calentón por las malas sensaciones que estaba teniendo y salí a destrozarme las piernas corriendo. Mentalmente fue un éxito, para mis piernas fue una apuesta demasiado arriesgada.

Tras dos sesiones de gimnasio, un día de natación y, creo, 5 de salidas varias a correr, nos plantamos cuatro locos en la línea de salida del mencionado Trail -Mr Belu, Mr Marín, Mr Primo Pro y servidor- dispuestos a dejarnos las pelotas allí. Y tanto que lo hicimos.

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Aquí los Fantastic4

Tras el pistoletazo de salida, puse ritmo crucero y disfrutón, bastones ya en ristre listos para ser utilizados, dejando pasar a todo el que tenía prisa. Me sorprendí a mí mismo al comprobar que el ritmo crucero es bastante más rápido que hace si quiera medio año, aunque el ánimo se vino abajo de repente al tropezar con el primer obstáculo del día: un tapón en una subida que nos tuvo más de 5 minutos parados.

Una vez salvado el primer escollo, enganché a Alejandro Mena y su compañera Angi, de Runns’app, y me quedé con ellos hasta que no quise forzar para seguirles el ritmo; más tarde les daría caza y les tomaría una cierta ventaja.

Entre senderos impresionantes, bajadas embarradas y, sobre todo, subidas que daban ganas de echarse a llorar, me planté en el avituallamiento previo al primer corte, que era en Carratraca, donde hice un mini break para reponer fuerzas.

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A ponerme ciego de naranjas!

Y, por las mismas, comenzaba uno de los tramos que peor recuerdo de la carrera: una subida sinuosa, no muy pronunciada, pero sí larga y dura a causa de la arena, que hacía que se hundieran los pies. Por suerte, tras la ascensión, di caza a los dos corredores que tenía delante -era una pequeña motivación que me había impuesto para no bajar el ritmo- y en la bajada me quedé bastante a gusto dando rienda suelta a las piernas, llegando por fin a Carratraca -donde, por cierto, fueron bastante crueles haciéndonos pasar por la puerta de La Fonda de la Pepa!!.

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La carita que se te queda después de bajar como alma que lleva el diablo.

Primer corte superado, mejor de lo que esperaba: 3h36′. Tocaba parar, sentarse cinco minutos, tomarse un respiro, informar, comer y beber bien, y continuar. Al partir me encontré con Mr Turtle, que venía de hacer la carrera de 17 kms, el cual me deseaba suerte. Y la iba a necesitar, porque es a partir de aquí donde comienza lo bueno, pues nada más salir de Carratraca toca pelearse con una subida de más de 5 kms que me dejó las piernas más tiesas que un gato de yeso, recorriendo la zona de los molinos de viento, para coronar en el km 32 y afrontar, de golpe, una bajada de 9 kms.

El primer tramo de bajada llevaba hasta el km 36, el segundo corte de tiempo, un tramo técnico que hice a todo lo que daban mis piernas. Quería probarme y arriesgué, y la jugada me salió bien a medias: me vi fuerte, pero al llegar al avituallamiento -con el corte pasado por una hora, llegué en algo más de 5h30′- tenía la rodilla izquierda bastante perjudicada. Tras un breve descanso, y encantado de recibir ánimos de Felipe Navarro, colega de profesión, proseguí la marcha.

De ahí en adelante, lo que tocaba era apretar los dientes y avanzar lo más rápido posible. Podía trotar en llano a un ritmo aceptable pese a la rodilla -a 6′ por km iba bien- pero las bajadas eran un infierno, y en las subidas tenía los isquiotibiales tan cargados que casi me echo a llorar al ver una rampa. Si no llego a ir con los bastones, me quedo en el km 42 sentado en el avituallamiento.

Ahora voy a dedicarle unas palabras al que diseñase el recorrido de la prueba: SI TE PILLO EN ESE MOMENTO, TE JURO QUE TE DESMEMBRO A BASE DE PELLIZCOS, SIMPÁTICO! No se de quien fue la brillante idea, pero el hecho es que, con 43 kms en las patas, ponen una subida de 5 kms sin tregua alguna, con un tramo final de subida de 1’5 kms donde había que trepar cual gato. A llorar me puse en un momento de la impotencia, increíble el desnivel de esa subida.

Por suerte, al coronar en el 48 había una bajada de 3 kms hasta la meta, y ahí ya no importaba ni el dolor, ni el cansancio, ni Rita la cantaora: solo correr como un poseso para cruzar la meta lo antes posible, lo que sucedería, tras adelantar a un buen puñado de corredores en la bajada, con un tiempo final de 8h05´49”. Muy contento, teniendo en cuenta que buscaba bajar de 8h y que desde el km 36 iba con la rodilla fastidiada. YA PUEDO DECIR QUE SOY ULTRERO! jajaja

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Aquí el post carrera con el enano gruñón, que me dio un hachazo en el km 30 y no lo volví a ver hasta la meta.

En cuanto a los demás, Marín se cascó 5h5’´, Belu 6h40′ y Primo Pro algo más de 7. Vaya con el trío la la la, están más fuertes que el vinagre!

Ahora toca recuperar las piernas dos semanas hasta Calamorro, en la cual iré de sherpa de Mr Fartlek Killer en su debut en trail, y, a partir de ahí, a preparar específicamente los 101 kms de Ronda!

PD: debo reconocer que lo que más me dolió no fue la rodilla, sino la pecha de horas que me tuve que pegar calladito sin hablar con nadie jajaja

Mr Law