Casi todos celebramos los años que cumplimos… aunque cierto es que conforme los vamos cumpliendo, las celebraciones se vuelven menos intensas… pero en mayor o menor medida, la rememoración del día de nuestro nacimiento, es algo que gusta y por ello es celebrado en todo el mundo.

Sin embargo, casi nadie celebra el día de su concepción, entre otras cosas, porque no siempre es fácil identificar con exactitud, cuándo ocurre ese momento. Cuestiones religiosas aparte (aunque no excluyentes), considero que la concepción es un momento para celebrar con emoción, si el embarazo es deseado, y esta cualidad se acentúa mucho más si además, es esperado. La fusión entre amor y placer orgásmico supone el pistoletazo de salida a la vida de un ser que nacerá aproximadamente 9 meses después. Spermrace

Ilustración de Mr Lizard

Dejemos reposar esta enigmática introducción por el momento y hablemos del domingo. El próximo 6 de Diciembre, día constitucional por excelencia, tendrá lugar la VI Maratón Cabberty de Málaga. Escribo estas líneas emocionado y con la incertidumbre propia de un niño en la víspera de Reyes, donde sus pensamientos acerca de lo que pasará en tan señalado día monopolizan la atención. En mi caso las dudas (¿Podré bajar de 4 horas?) se fusionan con la ilusión (“Da igual si no lo consigo, lo importante es volver a acabar”). Dudas e ilusión vibrarán juntas hasta la línea de salida, donde se fusionarán con las dudas y las ilusiones del resto de corredores.

El domingo, 3.750 runners coincidiremos en cumplir un objetivo: acabar un episodio de nuestra historia. Porque detrás de cada maratonista hay un motivo épico que forma parte del impulso de correr y que al cruzar la meta se transforma en relato. 3.750 historias que merecerán la pena ser contadas. El relato épico de Filípides fue salvar Atenas. La primera vez que corrí un maratón fue para completar mi recorrido desde el sedentarismo hacia la confrontación de mis propias limitaciones (podéis leer la primera parte de este episodio en el post “Los 10 Km del Corte Inglés: Giros de vida”). Oscar correrá para volver reivindicar que SÍ SE PUEDE; José Manuel para honrar a su padre; Miguel para vengarse de su pinchazo muscular; habrá quien corra para ganar dinero o para hacer méritos dentro de un reputado club. Se me vienen a la cabeza decenas de relatos épicos relacionados con la Maratón…

…Yo esta vez correré para celebrar el día de invocación de Sofía.

¿Qué es para mí eso del día de la invocación de Sofía?

Hace dos años, completé mi primera maratón. Hice un discreto 4 H 11 M. Cruzar la meta supuso una de las experiencias Top 5 de mi vida. Dos años y medio antes de cruzar aquella meta, hubiera tomado por loco a quien me hubiera dicho que un día cruzaría la frontera de los 42 Km, ya que sería capaz de apostar 1.000 € a 1 a que jamás lo haría.

Por aquel entonces, no conocía a nadie de mi entorno cercano que hubiera completado una maratón. Ese día mi situación dio un nuevo GIRO DE VIDA. Hoy puedo pensar con facilidad en los nombres de más de 100 personas que me rodean y que se han iniciado en la distancia de Filípides. De hecho, BICHOS RUNNERS germinó en aquel momento.

Pero no nos desviemos del elemento central de este post, que enlaza con su introducción. Mi primer maratón, transcurrió sin demasiadas incidencias. En el 32, el banderín de las 4 h se alejó. Parecía que el pelotón de repente aceleraba, cuando realmente era yo el que iba más despacio. Los siguientes 9 Km me debatí entre parar o seguir. Salí airoso gracias a un único pensamiento: “Sí, esto es un maratón. Sufre y vive!!!”. (Este año, si me vuelve a pasar, el pensamiento será… “…A tope…”)

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En el 41 me esperó Raúl y me regaló algo que nunca olvidaré y que hizo forjar a hierro caliente su nombre en mi listado de grandes amigos: la grabación con su móvil de lo que pasara en mi último km hasta la meta. En el 42 estaba mi mujer, con mi familia y mis amigos. El trecho hasta los 195 me supo a gloria y este es un sabor que el domingo quiero recordar.

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Tras el almuerzo, me eché una reparadora siesta. Me acosté como un cansado mortal. Me desperté autoproclamado héroe. Sólo aquel que soporta por primera vez el peso de una camiseta de finisher, es capaz de entenderme con toda plenitud.

Mi mujer despertó conmigo. Hacía un par de meses que planeábamos tener hijos y la ocasión era propicia para intentarlo. Del amor y del placer de esa tarde, conseguimos invocar a Sofía. Algunas semanas más tarde, se confirmaron las sospechas y la incertidumbre se volvió bienaventuranza, que culminó en septiembre con un glorioso desenlace: el nacimiento de Sofía.muchas gracias, vida mía.

Pocos son afortunados de clarificar con exactitud cuándo conciben a un ser querido. Muy escasos han de ser los que lo recuerdan y que además sean tan afortunados que tengan la suerte de que ese hecho esté asociado a algo tan grandioso. Épica, lucha, cansancio, amor, placer y felicidad jamás podrían estar tan sincronizados.

El domingo aportaré al imaginario colectivo de la maratón una de 3.750 historias. En mi historia se celebrará… la invocación de Sofía. Entre los agónicos 195 últimos metros, entre mis cansados pasos me encontraré con unos ojillos brillantes que apenas lograrán reconocerme y mucho menos comprender qué estoy haciendo. Con este inocente gesto, sub 4 o no, daré por victoriosa mi participación en la VI Maratón de Málaga.

El paso del tiempo convertirá anécdotas en hábitos… el habíto de correr para ella y ojalá, algún día si ella quiere, con ella.

Larga y feliz vida a Sofía!!!

mr farleks

 

Mr Fartleks Killer

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