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Chamonix, la tierra santa del montañismo, el lugar de preregrinacion obligado de todo aquel que ama la montaña y la siente desde su ser más íntimo. 

Aquí estoy yo, en Chamonix ahora. Un montañero novato, con pocos años de experiencia esperando a que en pocas horas se inicie la gran batalla, esa que todo corredor de montaña quiere luchar. 

Una batalla donde solo hay un ganadora. Ella. Ella siempre gana. Ella decide quién entra y quién sale. No hay más opciones

Hace años cuando me encuentré con la montaña, o mejor dicho, cuando ella me eligió, me atrajo toda su belleza y naturalidad, pero también me atrajo que es implacable, fría, calurosa, cruel y omnipresente. Aun así, decidí ponerme a sus pies e intentar bailar con Ella aquí y ahora. 

La montaña te transforma, te hace ver lo pequeño que eres y aprendes a respetar el entorno natural pero sobre todo, el entorno humano.

Hace tres años me propuse un reto, y hoy lo voy a conseguir. Recuerdo la primera vez que lo dije en voz alta, y se lo comente precisamente al que seria mi entrenador todo este tiempo. Le comente que quería estar lo más preparado posible una tarde de Agosto frente a una pequeña iglesia en un remoto pueblo de los Alpes. Fue la primera vez que me escuchaba decirlo y me sonaba como algo lejano y sin realismo práctico. 

Entonces, ¿por qué me embarque en esta aventura? Sinceramente, no tengo respuesta clara. 

Cada corredor tiene una razón para empezar a correr. Razones médicas, superación personal o para hacer vida social suelen ser las más habituales, cada uno con sus peculiaridades y particularidades.

En mi caso, no he tenido una razon inicial, ni una busqueda de superación, simplemente sentía la necesidad de hacerlo, de completar un camino sin direccion que empecé a construir hace tiempo. Se que en un futuro cercano entendere la razon de esta aventura, sabré el por qué invertí todo estos años en entrenamiento y fortaleza mental para este momento. 

Siempre recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs en conversaciones con un buen amigo cuando cambian nuestras situaciones personales y conseguimos conectar los puntos. 

Esta teoría dice lo siguiente:

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo: tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado, y eso hará toda la diferencia”

Algún día uniré los puntos que me dibujara una constelacion que me dará la respuesta a por queé estoy donde estoy ahora mismo. 

Si algo ya he ganado, ha sido el ver tanto apoyo a algo que no deja de ser un acontecimiento más. 

El Lunes volverá a ser Lunes. Todos volveremos a la rutina diaria con sus preocupaciones, penas y alegrías. No cambiará en esencia nada importante. Vendrán más carreras, más retos y otros objetivos. Míos y de otros. 

La vida no acaba este fin de semana. Pero tambien decir que esto es una Ultra, asi que una vida de duracion limitada empieza en unas horas. Por delante muchas emociones, tanto buenas como no deseables, sufrimiento, dolor mezclados con esa sensacion de libertad indescriptible y única, con el deseo de que salga todo bien, poder sortear los obstaculos que encuentre y volver de vuelta a Chamonix. Ademas, se siente una especie de responsabilidad ante quienes me han apoyado en todo este tiempo, solo por el hecho de ser como soy. 

De las muchas palabras de apoyo que he recibido estos días, todas muy agradecidas y sentidas, me quedo con esta frase:

“…. piensa siempre que eres un ejemplo para todos los bichos, para el deporte y para el mundo, mas personas responsables como tu hacen falta” 

Sinceramente, me cuesta hacer publico el mensaje, me gusta pasar desapercibido, soy más de ponerme en la ultima fila de la foto, pero sin entrar a valorar el contenido, la frase es un gran resumen de lo que ya he conseguido. 

Por un lado, el grupo humano que se ha generado en estos años y que sigue creciendo, llamado Bichos Runners, genera momentos que son dificiles de explicar con palabras. 

Algo mas que correr, decimos, y no es una simple frase con gancho, porque ese “algo” es parte de un todo, donde la amistad, compañerismo y lealtad encuentran su maxima expresion. Yo personalmente he encontrado una nueva forma de entender la amistad y es algo de lo que mas orgulloso y afortunado me siento. 

Los valores y beneficios que el deporte te aporta son ilimitados, dependientes de la inversion de cada uno y lo que este dispuesto a conseguir. 

La mezcla de deporte y amistad te lleva inexorablemente a la responsabilidad. La responsabilidad de cumplir, de devolver algo que te dan sin pedir nada a cambio, de recibir el ente no economico mas valioso de nuestros dias, el tiempo. 

Yo me he quitado mucho, pronto sabre si lo suficiente, porque entrenar este deporte exige una dedicacion intensa sin perder la concentracion, debiendo centrarse en el objetivo durante muchos meses para cumplir con el plan de entrenos. 

Atrás queda el valioso tiempo quitado a la familia, eje principal sobre el cual gira mi mundo a una revolucion variable segun mis necesidades, quitándole y dándole tiempo según mis ocupaciones y horarios, sin haber puesto nunca impedimento alguno. 

Es ese tiempo de mi entorno, mi familia y mi gente, que han ayudado a que este proyecto salga adelante y por lo que a día de hoy me siento orgulloso y sobre todo ganador, preparado  para irme a la linea de salida con la mejor de mis sonrisas, con la responsabilidad de cumplir con todos en la manera que me lo permita Ella, y rodearla durante mas de 33 horas para volver a Chamonix, gracias a la aportacion de cada persona que me a acompañado en este viaje, convertido finalmente en un montañero de verdad. 

Mr M

0 29

Bueno, pues a escasas dos semanas de la gran prueba del año para muchos, los 101 kilómetros de Ronda, este año nos vamos a juntar un buen puñado de bichos por allí. Y, para que el común de los mortales pueda conocernos, ya sea a los corredores o a los sherpas, aquí van nuestras fotos y una pequeña descripción de cada uno -sé que faltan algunos, pero al ser incorporaciones recientes no los conozco:

PARTICIPANTES:

1.- Mr Pingui: el gacela desbocá, el rey del grés y de los camperos de pinchitos de pollo…Saldrá como una bala, se le verá poco…si acaso una estela de polvo que dejará tras de sí.

2.- Mr Bichopalo: el mente fría de las ultras, con las patas más largas que un día sin pan, no pierde la sonrisa por mucho que le duelan las piernas. Suele ir en progresión, saliendo despacio y cazando a rezagados. Si lo ves adelantarte, pégate a él, es garantía de acabar.

3.- Mr Rubio, el paraca de los bichos, el rey del postureo, el único que puede llevar con estilo casi cualquier prenda de ropa. Se le puede dar de comer, pero está totalmente prohibido darle toallitas húmedas…

4.- Mr Beatle, el malagueño gaditano in tha house. El mejor diseñador gráfico del running español, con ese cuerpecillo encanijao que gasta tira que se las pela. Si le pedís un autógrafo, os diseña un loco en 3 minutos que os tenéis que cambiar hasta la foto del DNI pa ponerlo!

5.- Mr Teacher, tras su estreno en maratón de asfalto, se lanzó a la aventura de los 101 y debuta este año. Dice que tiene ganas de ver el Tajo iluminado por la noche, que tiene que ser bonito y tal.

6.- Mr Fogg, el tío de los dátiles, el único que es capaz de hablar más que un servidor en carrera -¿será eso lo que le provoca los calambres?-. Su debut en Montecorto fue doloroso, pero se repuso en Desafío Sur. Me parece que vamos a compartir unos pocos kilómetros desde la salida hasta la meta…

7.- Mr Lauval, la torre de control del aeropuerto, el Larry Bird del running, tras divertirse por las montañas de Antequera viene pisando fuerte -y cualquiera pisa flojo con esas patas largas que gasta-, y promete arreglar el mundo conmigo durante las -esperemos- 18 horas que estemos correteando.

8.- Mr Teide, el canario hablando en guache, el mojo picón mezclao con salmorejo, dice que le apetece un día de esos de calor intenso. Veremos si no se le queda el cuerpo como una papa arrugá como pegue la calina en Ronda, pero sea como sea cruzará la meta. Solo atiende al grito de “chacho”.

9.- Mr Diego, el pipiolo de esta edición, aun que lo veas sonreir de esa forma inocentona que tiene, no te descuides, a la mínima que pueda te hace un cambio de ritmo y no lo vuelves a ver!

10.- Mr Primo Pro, ese intrépido montañero silencioso que no le teme a nada más que a quedarse sin cerveza en meta…

11.- Mrs Monroe, nuestra Marili, la más guasona del grupo, allá por donde va lía el taco padre y va haciendo amigos. Tratadla bien si os la encontráis por el camino, y ganareis una amiga para siempre. Pero no no te asustes si la ves haciendo cosas raras de repente, como mirar detrás de cada olivo que se encuentre en el camino.

12.- Mr Buzo, que ya no sabemos si es malagueño o saudí, pero desde luego el 13 de mayo será un cientounero más. Eso sí, no lo piséis porque suele llevar chanclas!

13.- Mr Sevi, el sevillano -sí, alguno se nos tenía que colar- más malaguita que os vais a encontrar. Estará correteando por las lomas de Ronda esperando de todo corazón que le deis ánimos; y la mejor forma es gritarle la arenga de su equipo de fútbol del alma: MUSHO BETIIIIIII!!!!

14.- Mr Wiwi, el frutero de alto standing, capaz de venderle plátanos a un canario, es un martillo pilón. Con esa actitud hacia los demás y ese compañerismo que siempre tiene jamás te dejará solo si te ve en apuros -y lo sé por experiencia. Eso sí, aunque sea frutero, en meta prefiere una cerveza y una tapa de ensaladilla rusa, como todo el mundo…

15.- Mr Fartleks killer, según su propia definición: “calvito, regordete, psicólogo, politólogo, corredor, buen bebedor de vinos…” y de las mejores personas que conozco. Va a por su segundo ladrillo, y como le vaya en Ronda la mitad de bien que en su nuevo trabajo, se cruje su marca del año anterior.

16.- Mr Law, el menda lerenda, el que escribe esto. Si te gusta el cachondeo, seré buena compañía…pero lleva agua de sobra pa poner la lengua a remojar!

* Como invitado especial, siendo un Cochino Runner, está Antonio Redondo, que va a por su tercer ladrillo. A ver si no se le olvidan las zapatillas en casa con el despiste!

 

SHERPAS:

Si veis a este grupo -buscadlo en los bares bebiendo cerveza, prioritariamente jajaja- y tenéis muchas ganas de cachondeo, quedaos con ellos. Son lo más TOP de la animación en carrera!

1.- Mrs Little, la sherpa oficial y más molona del grupo, la que siempre está ahí y nunca falla Se dejará la voz y las energías animando…Pero el año que viene es carne de zapas y mochila…

2.- Mrs Flower, la flamenquín con mojo del grupo, estará repartiendo ánimo con ese “asento cordobéh” tan gracioso que gasta.

3.- Mr JC, que el año pasado fue mi sombra -o yo la suya, según en qué momentos de la carrera- durante cada puñetero metro de la carrera, este año verá los toros desde la barrera, pero seguro que se dejará el pellejo por hacernos el camino más fácil.

4.- Mr Horse, ese caballo loco desbocado que este año se ha quedado en el sherpa team por lesión. Si anima igual que en Montecorto, hará mucho más llevadero el calorcito.

5.- Mrs PepaC, la corredora con más leyes del grupo -más que nada porque es abogada y tiene muchos códigos legales- estará junto al grupo pegando más voces que en sala cuando te falten las fuerzas. Testado en persona en Montecorto.

6.- Mr Mountain, el ermitaño rondeño que ya sabe lo que es saborear la sangre en distancia ultra, estará llevando membrillo y tortilla de patatas (porfiporfiporfiporfiporfiporfi jajajajaja)

7.- Mrs Sissi, la sister de la Little, incombustible animadora, le gusta más una pancarta que a un manifestante…Y más nos gusta a nosotros verla!

8.- Mr Tee, debería estar corriendo con nosotros, pero la salud se lo ha impedido en esta ocasión, así que hará la ruta de las 101 birras junto al resto del equipo. Si anima igual que corre, más de uno recortará mucho tiempo este año!




*Mención especial en antes de terminar esta publicación para Mamerto, Mr M,  el presi, el granjero de Illinois, que debería correr buscando bajar de las 12 horas, pero que se va a encontrar una mihilla lejos ese día por motivos laborales, así que nos dará ánimos desde la distancia -eso sí, más calor va a pasar él que nosotros.

En la foto de archivo, junto a una megatortilla de patatas de Mr Chesco…aceptaremos de buen gusto que nos acerquéis cositas así!

NOS VEMOS EN RONDA! VIVA LA LEGIÓN!

 

Mr Law.

0 24

Año 2. 12 Enero 2017. Se ve a lo lejos la oportunidad buscada. Todo dependía de la fortuna del momento. De ese momento de estar o no estar, de seguir adelante o tener que retrasar todo 12 meses. Recuerdo perfectamente hace dos años cuando tome la decisión de estar frente a la iglesia de Chamonix el último fin de semana de Agosto, allí entre una multitud de corredores de 90 países, esperando el momento de partir a lo desconocido y vivir la experiencia UTMB desde dentro.

Mucho ha pasado desde entonces, y no solamente mi cambio físico y deportivo, sino que lo más sorprendente es el efecto que he provocado en mi entorno sin proponerlo ni buscarlo.

Lo que en principio me plantee como un reto personal y de búsqueda del límite deportivo, en este tiempo ha ido tomando otra forma, otro sabor, otra esencia, otro matiz añadido.

Los caminos no se recorren solos, es inevitable tener compañeros de viajes, unos buscados y otros encontrados en el caminar.

El año pasado, en la Ultra de Bandoleros (155km) ya se produjo algo mágico que comente en su momento (http://bichosrunners.com/utsb-155-km-capitulo-1/) y en ese instante previo a enfrentarme al destino me vienen aquellos recuerdos. La sensación de miedos iniciales se transforman de alguna manera en responsabilidad. Una responsabilidad sin obligaciones, sin requerimientos previos, simplemente la necesidad de corresponder.

Conociendo a todos ellos, solo de pesar que estarán durante más de 35h atentos a lo que pudiera acontecer, a destripar mi rutómetro y dar seguimiento visual en cada cámara del recorrido, cuanto menos me daba ese punto de necesidad de responder.

Los días previos toda mi gente me preguntaba sobre la prueba, que cuando era el sorteo, que si tenía alguna opción o que pasaría en caso de no tener la suerte de mi lado.

Lo que aconteció los minutos previos y siguientes al sorteo ya los explique hace meses (http://bichosrunners.com/refuse/)

La sensación de impotencia y de no poder hacer nada va en contra de todo lo que simboliza una ultra, de todo lo que he ido aprendiendo en estos años. Era el momento de asimilar y analizar la situación real.

Sobre las 11:24 esa misma mañana recibo un correo de la organización confirmando lo que ya había visto 81 minutos antes.

En el correo decían lo siguiente (de forma resumida)

[…  los corredores que no vengan seleccionados en el sorteo tienen dos  posibilidades:

1.- Solicitar el reembolso de la pre-inscripcion y esperar al año que viene conservando coeficiente 2 en el sorteo. 

2.- Optar a un dorsal solidario. 

…]

Por unos instantes, la palabra Refusé empieza a dejar se resonar en mi cabeza.

¿Había todavía alguna opción para estar en Chamonix este verano?

La marcha Radestzky empieza a sonar de fondo en mi cabeza de nuevo. Se respira ese silencio mágico anteponiéndose a las primeras notas. El redoble de tambor increscendo va encendiendo una pequeña y tenue luz de esperanza. Sale el director de orquesta al centro del escenario. Si, lo voy viendo cada vez más real. Si había una opción, por rocambolesca que pudiera ser, había que intentarlo.

 Siempre adelante, despacio pero adelante. Un mantra que me suelo repetir en los momentos difíciles en las ultras, y esto no es muy diferente a una carrera de larga distancia, y desde luego era el momento anímico más bajo que había estado en estos años.

Me informo de la opción de dorsal solidario, era lo único a lo que me podía agarrar en ese momento. Según la web, existen disponibles un total de 150 dorsales solidarios que ofrece la organización para aquellos corredores que consigan una donación mínima (de cuantía importante) a una de las 10 ONG’s con las que colabora la UTMB.

Los siguientes días fueron verdaderamente intensos. Intercambio de correos electrónicos con la ONG’s seleccionada para colaborar, ver alternativas para obtener la donación y mucha incertidumbre (los dorsales solidarios suelen agotarse también en pocos días).

Tras varios meses de gestiones, el resultado lo resumiría en una palabra: Agradecimiento.

Agradecimiento a Frères des Hommes, organización que me ha elegido como su corredor para representarlos en la carrera.

Agradecimiento a mi empresa por apoyarme sin dudarlo y hacer la donación íntegra.

Agradecimiento a los que me animaban a seguir adelante y no parar de soñar despierto.

Hoy, a poco más de 5 meses para la prueba, recibo el correo que tanto tiempo he estado esperando. Nicolás, un señor francés de la organización me escribe un mail oficial informándome de lo que tanto anhelaba estas semanas atrás:

 “Your participation to the UTMB® is now guaranteed and you can enjoy one of the solidarity bib”

 Pocos segundos después, casi sin pestañear y sin darme cuenta de la situación, estaba registrando mi plaza, enviando el certificado médico y realizando el abono de la prueba.

 Ya si puedo decirlo. Ya si puedo decir que tengo dorsal. Ya si puedo decir que tengo 5 meses para preparar el gran momento, ese donde se escuche a escasos minutos de la salida la canción de Vangelis (el tema principal de la película “1492 La conquista del paraíso”, la banda sonora que probablemente hará emerger todo ese esfuerzo, dedicación y constancia para estar en el lugar y momento que me propuse voluntariamente años atrás, cuando el 1 de Enero de 2015, viendo el concierto de año nuevo me dió por pensar, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

 

Mr M

Mirada al frente.

Nervioso e intimidado. Las palabras que podrían definir mi percepción de lo que me rodea ahora. 

Sentado esperando mi comida, a pocas horas de empezar la ultra, con el dorsal recogido, las mochilas entregadas y el trabajo realizado, la incertidumbre que siempre me acompaña en estos momentos se convierte en nervios y dudas. 

La noche no acompañara, se prevé viento, lluvia, niebla e incluso nieve en las cumbres. Desde luego que este panorama ayuda a tener nervios sobre lo que acechara cuando caiga la noche. 

Llego a la prueba con el plan de entrenos cumplido al 96%, siguiendo cada instrucción de mi entrenador y adecuando familia y tiempo libre a el objetivo. 

Esta vez, todo lo controlable no esta controlado. Los meses previos han sido muy atareados, poco tiempo para preparar los entrenamientos y la cabeza siempre ocupada con el día a día. Eso me ha llevado a no tener buenas sensaciones en estos 4 meses cuando los entrenos eran exigentes. 

Ahora mas que nunca hay que tirar de cabeza y casta. He de usar la experiencia de ultras anteriores y buscar la concentración máxima para evitar malos pensamientos que me lleven al fondo del abismo. 

Toca sacar la rabia contenida, mirar al frente y buscar con la mirada el siguiente punto.

Repetiremos una vez mas el mantra que me lleva persiguiendo mas de dos años en cada momento de bajón:

“Lo que se empieza, se termina”

M

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Todo comienza con un pensamiento, ir a Veleta o Mulhacen en época invernal. Solo hay una persona que puedo llamar, Jose Manuel Lanzas Oleas alias “el primo”, el único que podría ayudarme en este pensamiento, un Montañero de los pies a la cabeza.

Se produjo la conversación y se concretó fecha: 26 diciembre, lunes y festivo, solo a expensas del buen tiempo.

Íbamos hablando conforme se iba acercando la fecha y en una de esas charlas me comentó que íbamos a subir por la cara norte del Veleta utilizando técnica de glaciar en cordada. Yo le dije que sí, que a pesar de ser novato y tenerle mucho respeto, mi espíritu aventurero me inyectó la adrenalina suficiente para tirar adelante.

Con todo el material preparado llega el día de emprender la aventura. 4:00 am de la madrugada del lunes 26. Desayuno y a esperar que venga a recogerme. También vamos a recoger a Chami, un amigo de Lanzas que es escalador y se une también a la fiesta, grandísima persona. Paramos en los Abades  a tomar café y algo de comer. Ya nos acercamos a Granada y se unen a la expedición dos pedazos de bichos de la escalada, Javier Barba y Grek, con los cuales entablamos conversación de carreras por montaña y Javi de campeonatos que él hace de escalada y que se iba a los Alpes ( Mont blanc , Cervino , Eiger) .

De izquierda a derecha Chami, Lanzas, Javi Barba y el bicho Grek

Llegamos a Hoya de la Mora, nos preparamos para iniciar la marcha y allá que vamos. Tenía un veneno interior de mí, ansias de empezar a patear la montaña, cansarme en definitiva.

En el fondo tenía mucho respeto, tanto que en ocasiones se convertía  en miedo a lo desconocido pero queriendo enfrentarme a él una vez más. Así se crece como persona en la vida, superando miedos. Necesitaba a elevar pulsaciones, empezamos la subida y empezo a relajarme.

La aproximación hacia el Canuto fue en un par de horas a un ritmo cómodo, parar a echar fotos y lo que hiciera falta. Salimos Chamo ,Lanzas y yo, después venían detrás Javi y Grek.

Vamos llegando al cresteo final y ya se ve el Canuto de más cerca. Te impresiona mucho estar a sus pies, empiezo a estar más nervioso pero estoy muy atento a todas las indicaciones de Lanzas. Es un buen momento para avituallarse: bocadillos de jamón y aceite de Casabermeja, naranjas , nueces y un poquito de té verde.

Sacamos crampones, piolets, arnés y casco. Nos vestimos para la batalla tranquilos sin prisas disfrutando también las vistas que te dan esos 3000 m de altitud , brutales.

Cresteo donde avituallamos y nos  colocamos el material técnico piolets, crampones y casco el día es excepcional como lo veis en el fotograma.

Nuestro colega el Esquimal nos invitó a su casa je je

Llega la hora de la verdad, se crea un sentimiento dentro de mi inexplicable ,nuevo en mi cuerpo, no se describirlo, aparentemente no se me nota, pero se dónde me estoy metiendo y es serio aquello que veo ,pero que muy serio. A lo lejos los grupos que iban primeros se observaban como bultos de colores , podía ver que eran montañeros por lo juntitos que iban y ese avance lento pero seguro que yo divisaba desde el cresteo. Allí había que llegar, donde ellos estaban, incluso más alto aun exactamente.

Lanzas nos comenta muy seriamente varios temas seguridad, tranquilidad y cómo afrontar técnicamente todo, y así nos dice que la zona de antes de Canuto iremos sin encordar ya que la nieve está en buenas condiciones. Comenzamos la parte media de la expedición travesía de las cornisas y corredor.

Bajada desde el cresteo y que lleva a la zona de las cornisas en una especie de “V” con buen clima. Ahí no hubo mucho problema, bajamos despacio pero seguros y había muchas fuerzas hay aun (el bocata de jamón serrano vino muy muy bien)

Solo con ver la inclinación de la nieve no hay que describir lo salvaje de la subida. El sitio es brutal y nos adentramos hacia las cornisas. Poco a poco vamos subiendo, es costosa así que vamos lateralmente y cuesta cojer la huella marcada, todo es más lento aun, muy lento a más de 3000 metros con toda la mochila y el equipo técnico la proeza es monumental.

Se me sale una correa de la polaina y veo que se va subiendo. oh oh!! puede entrar nieve y humedecer el pie pues, y así fue. A eso añadirle que al ir con el piolet en parte derecha para ir metiéndolo en nieve (el piolet es un salvavidas espectacular ) el guante empieza a calar (los hay con mas impermeabilidad para que engañaros).

El camino se pone chungo hay que ir con mucho cuidado, Lanzas primero seguido de Chami y luego yo, ascendíamos 50 metros y parabamos. Lanzas miraba, hacia señas a los dos ¿todo bien? No nos dejó ni un momento, nos guiñaba, el pulgar hacia arriba y adelante siempre nos avisaba de todos los pasos mas difíciles: ojo aquí , extremar allá , nuestro maestro ,el guía . Chami aflojó el paso en unas de las cornisas a eso que yo me encontraba con fuerzas y me coloque detrás de Lanzas, muy de cerca. No me quería distanciar de él para ver sus movimientos pero subía muy fácil.

Esta parte fué la más crítica. A todos los inconvenientes se le añadía el tema psicológico, el más importante. Algo no va bien, empiezo a mostrarme inseguro, me puede el lugar donde estoy. La montaña dice aquí estoy yo, tú has venido porque has querido. No coordino nada, ni pasos ni piolets ni nada.

Miro atrás y no veo a Chami. Se queda rezagado. Miro hacia arriba y no veo a Lanzas. Él ha pasado ya uno de los salientes más peligrosos y por mi orientación deduzco que no queda mucho para el canuto pero queda algo, voy subiendo como puedo pero sin un sentido, el miedo se apodera de mí y me paro. Recobro respiración y observo todo el paisaje y me tomo mi tiempo. Respiro lento, miro las pisadas y me digo: vas a lograrlo y no te vas a arrugar, tranquilo.

Retomo pasos más coordinadamente, respirando, perfeccionando la técnica y estando seguro de cada paso. Al fin consigo salir de la cornisa y veo a Lanzas que está esperándonos. Llego a su lado y ve que voy mal. Me quito guantes, manos y dedos muy helados. Los muevo, los seco y me arreglo polainas. Lanzas habla por walkitalkie con Chami, el cual nos conté después que s sufrió un susto bastante comprometido. Le comunica que saque la cuerda y avanzanzamos con técnica de encordamiento en glacial .

Una vez encordados fuimos ascendiendo más tranquilos y seguros pero siempre sabiendo donde estamos, quedan unos 20 metros para llegar a la repisa donde se inicia la escalada clásica.

Nos pasan un  grupo de 4 personas en el que van montañeros muy experimentados , eso me alivia aun más. Dos de ellos son corredores de montaña y más concretamente Bandoleros, casi nà.

Ya estamos en la repisa. Todo se vuelve de otra perspectiva. La imagen de Mulhacén, Alcazaba y todos los picos hace que se me olvide los malos ratos, el paisaje merece la pena.

Empieza el preparo de escalada: cuerdas, mosquetones, etc… Quedan unos 80 metros para la ansiada cumbre pero me veo más seguro en esta parte sin saber porqué .

Inicio de la pared en escalada clásica

Segundo largo. Sólo quedan 25 metros para cumbre, en esta parte estoy más seguro de mí a pesar de salirse el crampón en un momento.

La parte final fue muy emocionante e inquietante tanto por el sitio como por el ansia de terminar llevamos más de 3 horas ascendiendo por cara norte y las fuerzas flojean, pero finalmente conseguimos alcanzar la cumbre del Veleta .

No tengo palabras para describir tal emoción. Siempre digo que cuando el ser humano se encuentra acorralado en sus miedos, es cuando se acuerda de las personas que tiene a su alrededor: hijos, mujer, familia, mascotas,… todo sale a relucir, ¿es por ello por lo que luchamos? ¿merece la pena arriesgar tu vida? si se lucha es por que hay una ilusión, una meta que alcanzar y cada día estoy más día estoy más cerca de ella.

Mr Barbuo

0 17

6:54 am. Suena el despertador como todos los días, Radio Nacional me despereza con sus voces, esos no duermen nunca y me aseguran un despertar a ritmo de palabras. Apuro unos minutos y me levanto de un salto para iniciar el día. Es 12 de Enero de 2017. No es otro día. Es el día.

Mi reloj me lo recuerda desde hace 2 años que este es el día donde se debe empezar a gestar el sueño, el día que se pasa de ilusión lejana a sueño realizable, el inicio de un viaje apasionante a lo desconocido, directo al corazón de Europa para rodear su cumbre más alta en menos de 46 horas.

La mañana transcurre con cierta normalidad, similar a cualquier otro día mientras que se acerca la hora del momento decisivo.

Sé que no las tengo todas conmigo, que las probabilidades no me dan la victoria asegurada, de hecho pierdo el partido antes de empezar por 2 a 5, pero hay que usar el poder oculto del pensamiento positivo y cualquier otro elemento de persuasión y me aferro a él los días previos.

Palabras cruzadas con la manada los momentos antes de que se publique el sorteo me tranquilizan. Ellos, mi gente de correr, siempre los he sentido detrás empujándome en cada ultra que he hecho. Es como si les debiera en parte estar aquí ahora mismo y no quería defraudarles. Aunque parezca que practicar ultras es algo solitario, no es así. Todas esas horas de soledad en el monte genera vínculos más fuertes con los tuyos. Se piensa y mucho, unas veces en silencio y otras en voz alta. Y esos lazos forjados en soledad se trasladan al día a día en forma de cariño y amistad.

Se acercan las 10 de la mañana. Resuena en mi cabeza una vez más la marcha Radetzky (Johann Strauss padre, 1896). Al igual que en todo inicio de año, esta marcha sirve de banda sonora para purgar y resetear, mirar hacia el futuro y proponerse objetivos a cumplir, así que es buen momento para invocar al mariscal de campo Joseph Wenzel Radetzky una vez más.

Lo tengo todo preparado. Los vuelos seleccionados y el alojamiento localizado tras buscar y rebuscar la mejor ubicación con el mínimo coste, todo a tan solo un clic de ratón. Me imagino que los otros 7.000 corredores estarán haciendo lo mismo que yo y se agotará pronto la oferta.

Son las 10 de la mañana del 12 de Enero de 2017. Es mi momento. Es hora de mirar al destino cara a cara, entro en la web de la prueba y allí está mi nombre.

Refusé. No se Francés, pero no lo necesito para saber el resultado del sorteo.

Miro la pantalla del ordenador y allí estaban las ventanas abiertas de easyjet y booking preparadas para darle al botón de pagar  que me llevarían al epicentro del ultra trail mundial y no podía.

Vuelvo a mirar la web de la organización. Refusé. Ahora parece que leo el francés como si fuera mi lengua nativa, porque lo entiendo a la perfección, incluso me atrevo a decir que hasta hubiera pronunciado perfectamente la “R” francesa como si hubiera nacido en el mismísimo Chamonix.

Refusé. No había nada más que hacer que esperar otros 12 meses hasta que llegara mi hora. No entraba en mis planes esta situación. Intento tener todo lo controlable controlado, pero obviamente este punto estaba fuera de control, así que simplemente me sentía consternado por no poder seguir mi estrategia, de seguir mi segunda fase del plan.

Hablo con mi círculo más cercano. Les doy la noticia. Vuelvo a mirar la pantalla y allí estaba la palabra centelleante enfrente de mis ojos. Refusé.

En un acto de autodefensa, me intento convencer de que la vida sigue igual, que si no ha podido ser este año, el año que viene tendré más oportunidades, ya que tendré doble boleto en el sorteo, y me hago la eterna pregunta que te persigue cuando estás de bajón en toda carrera, ¿y para qué quieres correrla?.

Unos segundos de silencio y sin tener respuesta a mi pregunta, de repente me viene a la mente la primera vez que tuve constancia de esta carrera.

Era el 2014, acababa de empezar a correr trails y por casualidad me encontré por la red una retransmisión en directo de una carrera, en donde había muchos españoles y dos de ellos iban en segundo y tercer lugar. Cuando me enteré de que era una carrera de 170 km simplemente me quedé sin palabras. ¿Es posible correr esa distancia sin descansar ni dormir?

Mi interés por la retransmisión aumentó aún más cuando el comentarista explicaba que los dos españoles llevaban corriendo juntos desde el kilómetro 100, porque auque con muchos problemas fisicos, uno iba bien bajando y el otro subiendo, y así se ayudaban para poder llegar a meta y hacer pódium los dos juntos.

Aquello me dejó enganchado a la pantalla y desando ver a esos dos guerreros cruzar la meta juntos.

Desde ese momento, cada vez con más entusiasmo e interés miraba de reojo la prueba, los artículos, las fotografías y los videos de aquellos parajes espectaculares de dónde venían historias de sufrimiento y superación. El resto de la historia, ya la he ido contando desde hace 2 años en esta web.

Ahora me tocaba empezar de nuevo, retrasar 12 meses el plan y esperar de nuevo mi hora. Siempre se confirma que la vida es una ultra trail, y en este caso no iba a ser muy diferente.

En una ultra siempre hay momentos de bajón y momentos pletóricos llenos de efusividad, los sentimientos positivos se mezclan con negativos y generan una oleada de sentimientos en un corto espacio de tiempo.

Ahora estaba en uno de esos momentos de bajón, de pinchazo como llamamos en las carreras. ¿Pero va a acabar todo aquí? ¿De verdad que no puedo hacer nada para conseguir dorsal y cumplir mi reto UTMB 2017?

Aún no tengo una respuesta clara a mi pregunta de por qué hago ultras, pero si algo he aprendido en esto de correr, es que si se sabe aguantar los momentos malos, casi de forma mágica emergen energías de la nada que te hacen levantar vuelo que finalmente te llevan a la línea de meta. Son momentos en los que hay que pararse a evaluar la situación y tomar las decisiones correctas. Ahora es uno de esos momentos. Toca pensar, ver opciones y reformularse la pregunta que inició todo esto, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

Esto no acaba aquí. Objetivo UTMB 2017 sigue adelante.

Mr M

 

 

 

 

 

 

 

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Soy un romántico.

Así de rotundo y de tajante, sin matices ni medias tintas. Soy de los que anhelan esa sensación que se produce al realizar algo que ansías por primera vez. Y es por eso que suelo rememorar a menudo aquel primer fin se semana de Diciembre del año 2014, cuando enfundado en una camiseta que representa los mejores valores que el deporte puede albergar, rebosante de miedo, incertidumbre y ganas, comenzaba mi andadura en la mítica distancia.

Dos años y mucha experiencia acumulada después, aqui estamos nuevamente, a escasas dos semanas de comenzar a recorrer la mejor ciudad del mundo a pie. Y esto, para un romántico declarado como yo, es muy bueno, pues no conozco otro acontecimiento en la vida que me haga sentir estos nervios en la boca del estómago cada vez que se acerca (y eso que llevo a mis espaldas varias maratones de montaña y 3 ultras, mas dos maratones de asfalto). ¿Os imaginais sentir cada vez que teneis sexo la misma sensación de nerviosismo y ganas de vuestra primera vez? ¿Esos nervios del conductor novato en cada ocasión que se sube al coche? Pues eso es exactamente lo que sucede con la maratón: por muchas que pasen, los nervios y la incertidumbre no hay quien los evite.

Y no nos engañemos, del mismo modo que vuelven los nervios por comenzar, soy consciente de que no todo serán alegrías y risas, sino que llegaran los calambres, dolores musculares, rodillas inflamadas, pájaras monumentales, y mucho, pero que mucho sufrimiento. Pero no creo que exista satisfacción sin una pequeña dosis de sacrificio, y cuando este es compartido junto a buenos amigos, es mucho más fácil de sobrellevar y mucho mas gratificante cuando se ha superado.

Si a esto le unimos que el club que por aquellos días estaba en sus albores ahora es todo un referente en Málaga  (y casi diria que también fuera de ella) por los valores que transmite, por la bondad de sus integrantes, por el compañerismo, la solidaridad…todo ello crea una mezcla de sensaciones que hacen imposible no emocionarse en estos dias previos, una vez que se va de la cabeza la presión por el entrenamiento y se sustituye por el sosiego del descanso y la buena alimentación.

Y a raíz de estos pensamientos es imposible no rememorar el porqué de que este nuevamente a escasos días de cruzar la línea de salida de la mítica distancia. En aquella ocasión fue mi padre, en esta es mi segundo padre -mi abuelo- el que no estará para coger el teléfono y escucharme emocionado contarle las mil batallitas que surgen en apenas 4 horas.

Por eso, en esta ocasión, cuando llegue la ostia -porque sabed que llegará- serán dos personas las que ocupen mi pensamiento y me hagan avanzar hasta cruzar el paseo del parque y reunirme con mis amigos.

Porque la vida se conforma de vivencias; pero también de recuerdos. Porque, qué le voy a hacer: soy un romántico…

Mr Law

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MLG.11/04/2010.- XX MEDIA MARATON CIUDAD DE MALAGA.-ARCINIEGA

Correré mi primera maratón a los 50, correré mi primera maratón a los 50, correré mi…

Reconozco que soy un bicho raro: que una mujer decida estrenar la cincuentena corriendo su primera maratón no es lo habitual, aunque afortunadamente cada vez somos más las que, jóvenes y menos jóvenes, alternamos “zapas” y tacones con decisión, dispuestas a hacer nuestras las calles.

La primera cuestión que surge es cómo he llegado hasta aquí; en líneas sucesivas trataré de dar una respuesta, aunque no sea fácil ni de explicar ni de entender. La segunda, más que una pregunta es una sombra pegajosa que a ratos me lastra, ¿Lo conseguiré?.

Dudas, dudas, dudas…

Empecé a correr porque quería quitarme los kilos que me habían quedado después de dar a luz a mi hijo; seguí porque me ayudaba a despejarme, a poner un poco de paz en el bullicio de mi mundo interior, mis múltiples personalidades y yo nos dábamos una tregua y dejábamos de incordiarnos mutuamente. Observé que al cabo de un rato de carrera, los sentimientos no eran tan sangrantes, los miedos, angustias y preocupaciones suavizaban sus aristas y surgían las ideas, a veces francamente buenas, otras no tanto, pero el resultado siempre era que de vuelta me encontraba más serena y con mejor disposición para afrontar el día, y así llegué a una conclusión importantísima: correr me proporciona felicidad.

Han pasado casi 23 años, durante los cuales la carrera ha sido un refugio seguro al que recurrir, sobre todo, en los malos momentos, que no eran tan malos, o al menos no dolían tanto, si llevaba unos kilómetros en las piernas. Eso sí, debo decir que durante la mayor parte de estos años he corrido a lo loco: sin medida, sin medir tiempo ni distancias, en definitiva, sin ese apéndice maldito que ahora vibra en mi muñeca izquierda cada vez que recorro un kilómetro.

La segunda mitad de 2014 fue trascendente en mi vida, tomé decisiones difíciles y dolorosas, que cambiarían mi vida para siempre y que había postergado durante demasiado tiempo. Como no podía ser de otra forma, una parte importante de esas decisiones se gestaron al ritmo de mi zancada; tal fue así que en diciembre decidí inscribirme para la Media de Málaga de 2015. Por entonces corría siempre sola, sola tomé la decisión y sola me inscribí, pero enseguida encontré el coach ideal, sin el que hoy no se vivir y que corrió metro y medio por delante de mí, para que terminara en 1:47:59 de tiempo real. A partir de ahí, más carreras, el caballo loco galopando en libertad y mi pulsómetro bien ajustado ayudándome a controlar el ritmo, a valorar mis progresos y a planificar mi carrera.

Más carreras y más competiciones –siempre medias o 10K- y descubro que soy una adicta más, adicta al running: empiezo a salir a correr de madrugada, antes de trabajar, o de noche al volver, a invertir la mayor parte del tiempo libre en correr, así que busco la manada y la encuentro: otros bichos raros con los que me siento identificada; que cuentan sus historias, como yo esbozo la mía, unas divertidas, muchas de superación, de sufrimiento, y también de ilusión, de la ilusión que nos une y nos llevará a la meta.

pacopepa-bichosNada es comparable como cabalgar con libertad y locura

No se si conseguiré llegar al paseo del parque el próximo 4 de diciembre, porque las lesiones, que siempre me han respetado, me van minando; he reducido mis expectativas, pero sigo entrenando, acostumbrándome al dolor, aunque consciente de que me puede parar; sin embargo pocas veces he estado tan segura de algo, y es que seguiré luchando por llegar, por encontrarme con vosotros en meta. Gracias manada.

Mrs PepaC

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En el año 2004 un chico de 17 años, acompañado de sus amigos del barrio, hacía su primera carrera, la edición número XXVI de la tradicional carrera del Corte Ingles. Consiguió un discreto tiempo de 1:12:00 aproximadamente. No estaba mal para alguien que no corre de forma habitual, prueba superada.

cmalagaItinerario de la carrera en 2004. Solo ha variado la salida en este año.

Poco tiempo después, un doctor le diagnostica una enfermedad degenerativa que irá acortando su vista y lo dejará ciego tarde o temprano y poco o nada podrá hacer para evitarlo. Sin embargo, tras el shock inicial, decide seguir con su vida, ya que rendirse no era una opción para él y emprende un largo viaje en forma de carrera universitaria. Nadie piensa que vaya a conseguir llegar a la meta: padres, amigos, a veces ni siquiera él… pero van pasando los años y poco a poco va subiendo peldaños para alcanzar esa meta.

Estos años de sedentarismo hacen que este chico olvide todo lo relacionado con el deporte durante años. Pero después de una mala experiencia decide empezar a correr para cumplir un sueño de niñez, acabar una Maratón. Se propone pequeños objetivos. Correr durante 15 minutos seguidos, luego 8km, luego 10, 12… llega a participar en el Medio Maratón de 2015. Después de eso, lesiones de todo tipo, cintilla, piramidal, rodilla… un calvario tras otro y vuelta a empezar una y otra vez en soledad. Pero rendirse sigue sin ser una opción.

Los meses van pasando y llega de nuevo la carrera del Corte Ingles en su edición número XXXVIII. Sabe que no está preparado del todo pero decide correrla para reencontrarse con sus ilusiones de juventud. En los días previos se suceden una serie de acontecimientos que le hacen replantearse su participación en esta edición. Pasa semanas sin entrenar y prácticamente sin dormir para intentar acabar su carrera universitaria, lo que no consigue y tiene que posponer. Además, problemas sentimentales recientes y otras historias. Pero finalmente, decide que rendirse nunca fue una opción.

Día 23 de Octubre de 2016. Me enfundo mi camiseta de Bichos Runners y me dirijo hacia el punto de encuentro para la foto oficial con la familia bichuna. Media hora después, me dirijo hacia la línea de salida donde me espera un amigo. Me siento extraño porque es la primera vez que no tengo los nervios pre carrera, como si supiera que no va a ser una fiesta para mí, hoy va a tocar sufrir.

14-05Foto pre carrera con la familia bichuna

Disparo de salida y empiezo mi camino, 10 km de viaje me esperan. El primer kilómetro a 6:30 junto a mi compañero y, pese a que quede a más de un minuto de mis mejores ritmos, siento buenas sensaciones. Otro kilómetro a 6:10, quizás me haya equivocado y esté mejor de lo esperado. El camino se inclina y me pone en mi sitio. Le digo a mi amigo que no me espere, definitivamente toca sufrir. Me pasan los bichos más rezagados que me dan ánimos, y sigo hacia delante.

En torno al kilómetro 5 el enésimo grupo de la marea verde me corta y quedo por momentos en tierra de nadie. El cansancio y la nube de problemas de los días previos me alcanzan y hacen que me plantee abandonar. Nunca antes me había pasado ni en tiradas ni carreras, siempre tuve una gran fortaleza mental aun cuando las fuerzas flojeaban. Pero esta vez realmente estaba sufriendo por momentos, no quería seguir, ¡ojalá no hubiese tomado la salida! En ese momento recordé que rendirse seguía sin ser una opción y menos con esa camiseta, no me iba a permitir parar. Abandoné mis pensamientos y el cansancio, solté todos los lastres y solo miré hacia adelante, pasó a paso, metro a metro de sufrimiento hasta que pasé el cartel de los 100 metros hasta meta. En ese momento, aun roto de cansancio, corrí con toda mi alma para llegar en 1:12:00 con una sonrisa en la cara. Nunca pensé que volver a correr en ese tiempo me pudiera hacer feliz.

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Foto finisher

No hice marca personal, ni siquiera entré antes que la mitad de los participantes, pero doce años después me reencontré con aquel chico que hizo su primera carrera. No importa que no estés en tu punto más dulce, volar sin lastres es fácil. Lo realmente importante es soltar las piedras que te impiden avanzar y que eso te permita crecer como persona. Creo que lo importante no es el crono sino el camino, las sensaciones y experiencias vividas, a veces malas a veces buenas. Y a menudo lo olvidamos, yo el primero.

Doy las gracias a aquel chico de 17 años que cruzó la meta en 1:12:00, que me ha conectado por momentos con aquella época, y que ha hecho como si el tiempo nunca hubiera pasado, dándome un soplo de aire que necesitaba. Y que dure… espero estar el año próximo para superar otra meta.

Mr Vanma

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“La vida no es una caja de bombones Forrest, es una ultra maratón – Mr. M

“Los 101: la vida en 24 horas” – Mr. Surman 1

 

Prólogo

Mr. M, Mr. Surman1 de Marea Naranja, D. Emilio Chamizo y otros pocos forman parte del imaginario de héroes que se plantearon antes que yo realizar 101 Km y lo consiguieron. A ellos les debo esta crónica, pues abarcaron gran parte de mis pensamientos durante 101 Km y de ellos robo esta idea. A ellos y a todos y cada uno de los Bichos y de los NSB… y por encima de todos a mi mujer. Ellos son los que despertaron en mí una simple pregunta retórica… ¿Qué es la vida sin sufrir?…. 

… Ahora ya lo sé  yo también… una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

…. Paso pues a narrar mi vida a quien quiera compartir mi sufrimiento.

 

Concepción

Todo ciclo de la ovulación contiene días que alcanzan el zénit de la fertilidad. Para los 101 Km de Ronda de 2016, esta fertilidad duró sólo 49 segundos.  O conseguías fecundar y hacerte con un dorsal en ese minuto, o quedabas condenado al ostracismo, a intentarlo en otra ocasión, a no disfrutar de toda una vida.

Yo y mis compañeros de esta vida (mis amigos de la infancia y otros Bichos Runners) tuvimos suerte. Nuestros códigos entraron en periodo fértil. Tuvimos dorsal y con ellos, la posibilidad de nacer.

 

Embarazo

El embarazo prepara al embrión para convertirse en feto, y al feto para poder nacer y convertirse en bebé. Para mi vida durante los 101 Km, el embarazo consistió en 12 semanas de entrenamiento específico, diseñadas por Mr. Sensei.

A lo largo de este tiempo, preparé a mi cuerpo para soportar distancias épicas sin desfallecer, a través de constancia, pasión, compromiso y diálogo con mi entorno, especialmente con Virchy y Sofía,  a las que agradezco el apoyo incondicional brindado durante este periodo.

 

Parto

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Los marchadores nacimos el 14 de Mayo de 2016 a las 11:00 AM. La atmósfera legionaria; la emoción contenida del resto de participantes; la legendaria sombra de personas a la altura de Super Paco; el momento de saludar fraternalmente al resto de bichos la cena de la pasta del día anterior, compartida con Mr Montain y el resto de bichos; la recogida de dorsales y especialmente, las salves cantadas desde el palco, facilitaban un nacimiento mítico, donde en el rostro de familiares que contemplaban el espectáculo desde las gradas, ya se reflejaban algunas lágrimas y sólo con esto ya se erizaba la piel. ¡Dios mío, si sólo estamos empezando… ¿Qué nos esperarían las próximas horas?!! – pensé.

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Nos esperaban todas las emociones sensibles por el ser humano y condensadas en 101 Km, que bailarían entre ellas, mezclándose: Alegría con miedo. Ira con tristeza. Felicidad con sorpresa y con afecto…. emociones llenas de vida.

 

Lactancia

Ronda se volcó al 100%. Una vez nací, experimenté los colores de su paisaje, la calidez de su gente, la monumentalidad de su estructura. Aromas a pan recién hecho, a humedad de la lluvia, a jovialidad y espectáculo, a comercios que rebosaban energía. Con gritos de vamos, vamos, levité sobre el tajo. Tras el puente, la plaza. Ronda abrió las puertas de su corazón y nos permitió ser bombeados por su ruedo, como sangre fresca por arterias. Tras la plaza, más Ronda, más vamos, vamos… más viva, viva… más emoción… más vida.

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El casco urbano se fue alejando poco a poco, a través de una larga recta a través de la que se desplazaba un enorme gusano, lleno de color, vitalidad, esperanza y gloria. En su cola, los militares cerrando el paso. Olía a barro. Fango inofensivo que apenas frenaba. Refrescaba. Si esto era el barro que presagiaban las lluvias, bienvenido era ¡¡¡Cuan equivocado estaba!!!

Atravesé el brillante bosque mediterráneo, deslumbrante por la lluvia, por la vía de los pescadores y llegué al círculo cerrado de las navetas, donde aprendí a andar, a comer, a hidratarnos, a consolidar mi cuerpo a la carrera.

Cuando yo entraba en este círculo de aprendizaje, Mr. M y Mr. Belu salían, vaticinando un nivel de vida impresionante. Me alegré, al igual que me alegró muchísimo ver a Mrs Litle, apoyando a los bichos. Iba bastante suelto. Adelantaba. Buenos augurios.

 

Infancia

Al salir de las navetas, ya era todo un niño. Trotaba a velocidad de crucero, me alimentaba de forma autónoma, me hacía con la carrera. El campo verde, fresco, iluminado, brotando, jovial como también lo era mi ritmo de carrera.

Aún era un niño y con los niños de Arriate me fundí, chocando las manos. Nos trataban como héroes.

– ¡¡¡Choca, Choca!!! ¡¡¡ Eres un “PRO”!!!!. – Decían inocentes.

Pros son los que acaban en menos de 10 horas, o en 13, como M o Belu… yo sólo era un triste figura que disfutaba de una de sus experiencias top 5 de su vida, aunque en verdad, esa inocencia de niño me hizo sentir pro.

– ¡¡¡ ARRIBA ARRIATEEEEEE!!!!!, ¡¡¡VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ARRIBA ARRIATEEEEE!!!! – grité.

La multitud respondía dejándose hasta el último aliento. El pueblo entero se levantaba, y aplaudía, y ovacionaba…. Y eso te crecía… y pasabas sin ser consciente de ello a la adolescencia de la carrera.

 

Adolescencia

Toda adolescencia se hace muy cuesta arriba, pues es una edad cochina. Efectivamente, con precisión en el paralelismo de este relato, Arriate acabó en la cuesta de los cochinos, posiblemente la pendiente más larga de la carrera. Desde ahí brinqué de cortijo en cortijo, dimensionando mis pasos a velocidad que me podía permitir en subida. Toda competición exigente te pone en tu sitio, y en este instante, la carrera distinguía entre senderistas entrenados en cuestas y corredores que daban lo mejor de sí en llanos y bajadas. No por ello me dejaba amedrentar, pues cada uno tiene su ventaja competitiva a la que debe saber sacarle partido, aunque la mía estaba en otro instante. Lo mío no eran las cuestas. Me adelantaban por la derecha y por la izquierda.

Tras coronar el Polear, la situación cambió, las piernas se soltaban de forma sostenida y en pendiente pronunciaba. Volaba. Adelantaba a los que optaban por andar o trotar muy lentamente. Sentía que avanzaba. Sentía vida y esta fuerza te acompañaba hasta Alcalá, donde de nuevo los niños te llamaban “Pro” u optaban por reírse de ti, sin término medio, si te veían desencajado. Los lugareños vitoreaban:

– ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!! – decía, y la multitud se dejaba hasta el último aliento otra vez.

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Justo en el zénit de kilómetros atravesé la cuesta con más gradiente, que te catapultaba para abandonar Alcalá y sumirte en un paisaje glorioso de naturaleza abundante, maleza enriquecida por las últimas lluvias, aromas desconocidos para un urbanita y sonido de pájaros y otros bichos. Humedad, verdor, frescor, ritmo y microclimas danzaban hasta impulsarte a Setenil, a través del sonido del agua que cargaba con violencia sobre las paredes de los arroyos, fundiéndose con los pasos de los que trotábamos.

Setenil fue una fiesta comunitaria. Jóvenes y mayores bebían en las calles y se amontonaban, estrechando aún más sus pequeños carriles, apoyando a la carrera.

– ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!! – decíamos, y la multitud se dejaba hasta el último aliento una vez más.

… y los oriundos estrechaban aún más espacio en un escenario que te recordaba a los pueblos del Tour de Francia, o a los de la mítica UTMB, y conseguías llegar hasta el polideportivo, hito donde pasabas de la adolescencia a la madurez.

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En el polideportivo, a través del cambio de mochila, maduré de adolescente a adulto. Una ampolla irrumpió con fuerza al cambiar de calcetines. Fea y gorda. Me podía causar problemas en un futuro no muy lejano. Mi compañero Toni optó por amputar, con la inestimable ayuda de Mr. Lauval que me sujetó la cabeza para no mirar. Con pericia militar, Toni pasó aguja e hilo y saneó el líquido de la herida.

-¡Dos minutos y a correr!, – me dijo

-¿Qué hago con el hilo? – Pregunté.

-El hilo forma parte de ti hasta llegar a meta. Ni caso. ¡Vámonos!

… y así nos fuimos, aunque se nos esfumaron 45 minutos de vida en ese polideportivo, entre cambios de mochila, avituallamientos y ampollas. Costó retomar la inercia de carrera. Durante un par de kilómetros, estuve pensando en Annie Wilkes de Misery.

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Adultez

Setenil me hizo mayor. Asumí con responsabilidad el resto de la carrera, sabiendo que lo más duro estaba por llegar.  Me planteé racionar los kilómetros, asegurar los pasos cuando debiera y disfrutar trotando cuando pudiera.

La vida adulta pasa deprisa. Durante este tramo de carrera disfrutas menos. Recuerdas menos. Vives menos. Sólo te centras en avanzar y devorar kilómetros.

– ¡¡¡ Oooooootro ¡!!.- Gritábamos los NSB cada vez que el garmin sumaba uno.

La subida desde la Huerta del cura hasta Chinchilla fue bastante nefasta. Perdí posiciones. La carrera volvía a ponerme en mi sitio: entre los que no han entrenado suficientemente bien las subidas. Adopté la única estrategia válida posible, la de la mirada al frente y hacia delante, contando los kilómetros.

Al coronar chinchilla, pocos trotaban. Los NSB luchamos. ¿Quién dijo que a partir del 65, los participantes de nuestra talla no podían correr?¿Dónde estaba escrito?. David, Toni, Miguel y yo no nos resignamos a seguir marchando. Teníamos chispa, nos sentíamos frescos y conservábamos ganas, así que hicimos lo que habíamos venido a hacer: Trotar y dar lo mejor de nosotros.

Primero adelantamos a dos primeguis, luego a una decena más de participantes. Conforme pasábamos a gente, más rápido corríamos, hasta enfilar la mítica cuesta previa a la fuente de la higuera. La mayor parte andaba, nosotros levitábamos. 10, 20, 30…. Seguíamos adelantando.

-¡Son los kilómetros de la verdad!!! ¡¡Si adelantamos aquí, llegamos!!!! – animó Miguel.

Puse velocidad sub 6 min por Km. La carrera nos recolocó en nuestro sitio y es lugar eran bastantes posiciones por delante. El dibujo del circuito hace que toques Ronda, que toques la meta, que sientas la muerte de la carrera… pero realmente se encuentra a unos 20 Km de distancia.

– ¡¡¡¡Oooootrooooo!!! ¡¡¡Oooootrroooo!!!!- Seguíamos cantando cada vez que superábamos un Km.

Con la moral por los cielos, nos adentramos en el cuartel de la legión, punto mítico de la carrera, donde se producen cada año la mayor parte de los abandonos.

-“Al cuartel hay que entrar aún chispa”.- recomendó Mr. M a los bichos en los momentos previos a la salida. “Aún me queda mucha chispa. Voy muy bien”.- Pensé.

En la puerta, avituallamiento frío. En el comedor, avituallamiento caliente. Al entrar, el cambio de temperatura se hace notorio. Fuera el termómetro debía situarse en torno a los 10 grados. Dentro pasaría de 25. Al cruzar las puertas del comedor, el desvencijado edificio parece un paraíso: las sillas, lujosos y acolchados tronos; las mesas y la comida, auténticos manjares; las cocineras, auténticas sacerdotisas que suministran miel y ambrosía, el manjar de los dioses. ¡¡¡Había televisión!!!

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-¡¡¡ Ni se nos ocurra sentarnos!!!.- Dijo David. .- Vamos a salir de aquí rápido o la carrera habrá acabado para nosotros. – Añadió como si le estuviera aconsejando la mismísima Cirse, quien advirtió a Ulises de los peligros de los cantos de sirena…

Ciertamente el bullicio del resto de los participantes, sus familiares y los televisores, invitaban a reposar. Un estridente ruido enmudeció la sala. Un corredor desfalleció, cayendo de súbito desplomado. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero nos animó devorar la sopa, el arroz y el perrito caliente para salir cuanto antes de allí, de vuelta a los 10 grados.

Cambiamos las mochilas, saludamos al resto de heroicos bichos que encontramos (Mrs Monroe, titánica; Mr. Sebas; Mr. Rubio; Mr. Boar; Mr. Buzo y Mr. Beetle y enfilamos a trote la senectud, hasta llegar a la cuesta de la Ermita de Montejaque, donde entramos de pleno en la vejez.

Vejez

Sabía que la subida a la ermita era la cuesta más dura de la prueba, quizá no tanto por su pendiente o por su trayecto, sino por la propia escasez de fuerzas, algo ya decrépitas. Toni, David, Miguel y Yo debíamos llegar juntos. Guardamos fuerzas. A partir de aquí, se acabó el trotar. Ciertamente, ya no se producían adelantamientos significativos, ni por parte nuestra, ni por parte del resto. La carrera dictó sentencia en las posiciones a partir de este momento: así se quedarían los que consigan llegar. Aun así, se producían abandonos, muy a pesar de quienes, aun habiendo sobrevivido a las seductoras sirenas del cuartel, sufrían calambres, desfallecimientos o simplemente ausencia de voluntad para continuar.

Coronar la ermita dejó un sabor agradable. Esperaba un templo cargado de magnificencia y decoro, pero encontré a la izquierda un simpático, austero y humilde templete. Tras él, inicié la bajada, sumido en la más absoluta oscuridad. Miré arriba, me sentí pleno acompañado por las estrellas. En estas condiciones, la capacidad de introspección se agudiza. Contestas a preguntas de tu yo interior. Ordenar armónicamente la información. Los sentidos pasan a segundo plano, salvo por la belleza de las montañas que bordean Benaojan.

Al mirar atrás, vislumbraba centenares de frontales que desfilan tras de mí, dejando una línea de puntos que se perdía lo lejos. El escenario me recordó al relato de Bécquer del monte de las ánimas, o al desfile de almas errantes de la escena de Poltergeist.

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Cruzamos Benaojan. Admirable como a las 3 de la mañana aún había lugareños animando, aunque a esas alturas carecía de fuerzas para un ¡¡¡ ARRIBA BENAOJÁN!!!!!  Les miraba a los ojos, pero no tenía fuerzas para articular palabra. No hacía falta, en su mirada había complicidad y apoyo y que estuvieran ahí a esa hora, también me hizo sentir como me hicieron sentir los niños de Arriate…. muy “pro”.

Pensé en Sofía. Pensé en Virginia. Pensé en mis padres y mis familiares. Pensé en todos los que me rodean. Pensé en los Bichos, en los que están aún en carrera, en los que han llegado y en los que estaban expectantes alegrándose por nosotros. Pensé en Mr. White, cuyos pasos ya han llegado más lejos que cualquiera de los nuestros. Pensé en mi hermana, que había vencido a su batalla. Pensé en los que están, en los que no están (Ramón Martínez, entre otros). Pensé en Dios y di gracias. Detrás de esta plenitud, sólo podía estar él. Pensé en los NSB que estaban a mi lado, acompañando mis pasos y me sentí afortunado. Pocos terminan los 101 en compañía de sus mejores amigos de la infancia. Pensé en Doc Brown, cuando revelaba a los del salvaje oeste que un día el hombre sólo correría por placer. Sonreí.

Pronto me adentro en el infierno y salgo del estado introspectivo al estado “constant tensión”. El barro aparece. Aunque se le esperaba, ataca con una virulencia desprevenida. Conseguimos a duras penas, ascendiendo con precaución. Resbalamos, caemos, nos levantamos, caemos. Nos quedamos anclados. Nos resbalamos. A las 4 AM nos pasa factura el cansancio y el lodo para el que no estamos entrenados. Coronamos el ascenso, pero el descenso fue aún peor. Caemos. Nos levantamos. Nos resignamos a seguir, luchando por no correr la misma suerte que Artax, devorado por el pantano de la tristeza. 25 minutos por kilómetro, más de una hora en ese lodazal.

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Tras el barro, pocos son mis recuerdos. Entre el 95 y el 99, el cansancio me vuelve muy viejo. Senil. Recuerdo vagamente pasar por un estado de frondosa vegetación. Al fondo, en el cielo se intuían las primeras llamaradas del amanecer. Recuerdo el aroma a café de los puestos de avituallamiento. Recuerdo avistar el tajo a mi izquierda, iluminado como el sol, señalando la gloria. Recuerdo como pensé que la victoria sería nuestra y ya nadie podría arrebatárnosla. Recuerdo como ya no caminaba, deambulaba sonámbulo. Luchaba por mantener los ojos abiertos.

Llegamos al KM 100, el inicio de la cuesta del cachondeo. Subimos con muchísima emoción. Nos felicitamos. La carrera llegaba a su fin. Ronda nos recibía madrugador. La cuesta daba paso a la monumentalidad de la ciudad. En silencio, vuelvo a pensar. Pienso en este deporte como instrumento psicoterapeutico. Pienso en este deporte como instrumento de paz. Tal vez el secreto para la concordia resida en fomentar que  los seres humanos corran largas distancias junto a otros, y no huyendo de otros.

– “Felicidades…. cómo sois los bichos… os machacan, os trituran, parece que morís pero luego siempre estáis ahí… enhorabuena!!”.- Me giro y veo a Mena de Runs App. Yo contesto con un simple “gracias” y una mirada de complicidad, acompañada de un abrazo.

Cruzamos el suelo de uno de los puentes más bellos del mundo. Giramos a la derecha, rumbo al arco de meta.

Muerte

Dicen que al morir contemplas toda tu vida en un segundo y que te acompañan tus seres queridos. En ese segundo me pasaron flashes de la plaza de toros, de ¡¡¡Arriba arriate!!!, de la ampolla de Setenil, del canto de sirena, del olor del café, del lodo y sobretodo de un pensamiento: los NSB lo habíamos conseguido. Alcé la mirada. Vi la sudadera de Law, ya vestido como finisher cientounero. Lo había logrado!!! Y Jc!!!!!! Bravo!!!! Vi a Mrs Little y al lado vi al rostro más angelical de la faz de la tierra. La madre de mi hija. Mi querida Virchy. Pensé en Sofía. Rompí a llorar. Saludé a María, que aguardaba paciente y emocionaba a David.

– ¡Lo has hecho cabrón, eres un crack! – Me dijo Mr. Beluga señalándome. Le abracé. Él sí que fue un crack, debutando en apenas 13 horas y sin entreno específico.

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Los NSB nos colocamos con paso decidido en meta. Paramos a pie de línea. Nos hicimos una foto. Nos abrazamos. Giré. Alcé los brazos y lancé un grito matando la carrera.

– ¡¡¡¡ Toooomaaaaaaaaa!!!!!!

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Fin de la vida.

Al otro lado me esperaba Mr. M, que sin percatarme grababa la escena, en un regalo a la altura del de Mr. Lizard dos años y medio cuando grabó mi último kilómetro en mi primer maratón.

– “Gracias por recomendarme esta mierda”.- Le confesé. Te lo debo, M.

Así de cierto…  una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

¿Qué es la vida sin sufrir?

Mr. Fartleks Killer