En el año 2004 un chico de 17 años, acompañado de sus amigos del barrio, hacía su primera carrera, la edición número XXVI de la tradicional carrera del Corte Ingles. Consiguió un discreto tiempo de 1:12:00 aproximadamente. No estaba mal para alguien que no corre de forma habitual, prueba superada.

cmalagaItinerario de la carrera en 2004. Solo ha variado la salida en este año.

Poco tiempo después, un doctor le diagnostica una enfermedad degenerativa que irá acortando su vista y lo dejará ciego tarde o temprano y poco o nada podrá hacer para evitarlo. Sin embargo, tras el shock inicial, decide seguir con su vida, ya que rendirse no era una opción para él y emprende un largo viaje en forma de carrera universitaria. Nadie piensa que vaya a conseguir llegar a la meta: padres, amigos, a veces ni siquiera él… pero van pasando los años y poco a poco va subiendo peldaños para alcanzar esa meta.

Estos años de sedentarismo hacen que este chico olvide todo lo relacionado con el deporte durante años. Pero después de una mala experiencia decide empezar a correr para cumplir un sueño de niñez, acabar una Maratón. Se propone pequeños objetivos. Correr durante 15 minutos seguidos, luego 8km, luego 10, 12… llega a participar en el Medio Maratón de 2015. Después de eso, lesiones de todo tipo, cintilla, piramidal, rodilla… un calvario tras otro y vuelta a empezar una y otra vez en soledad. Pero rendirse sigue sin ser una opción.

Los meses van pasando y llega de nuevo la carrera del Corte Ingles en su edición número XXXVIII. Sabe que no está preparado del todo pero decide correrla para reencontrarse con sus ilusiones de juventud. En los días previos se suceden una serie de acontecimientos que le hacen replantearse su participación en esta edición. Pasa semanas sin entrenar y prácticamente sin dormir para intentar acabar su carrera universitaria, lo que no consigue y tiene que posponer. Además, problemas sentimentales recientes y otras historias. Pero finalmente, decide que rendirse nunca fue una opción.

Día 23 de Octubre de 2016. Me enfundo mi camiseta de Bichos Runners y me dirijo hacia el punto de encuentro para la foto oficial con la familia bichuna. Media hora después, me dirijo hacia la línea de salida donde me espera un amigo. Me siento extraño porque es la primera vez que no tengo los nervios pre carrera, como si supiera que no va a ser una fiesta para mí, hoy va a tocar sufrir.

14-05Foto pre carrera con la familia bichuna

Disparo de salida y empiezo mi camino, 10 km de viaje me esperan. El primer kilómetro a 6:30 junto a mi compañero y, pese a que quede a más de un minuto de mis mejores ritmos, siento buenas sensaciones. Otro kilómetro a 6:10, quizás me haya equivocado y esté mejor de lo esperado. El camino se inclina y me pone en mi sitio. Le digo a mi amigo que no me espere, definitivamente toca sufrir. Me pasan los bichos más rezagados que me dan ánimos, y sigo hacia delante.

En torno al kilómetro 5 el enésimo grupo de la marea verde me corta y quedo por momentos en tierra de nadie. El cansancio y la nube de problemas de los días previos me alcanzan y hacen que me plantee abandonar. Nunca antes me había pasado ni en tiradas ni carreras, siempre tuve una gran fortaleza mental aun cuando las fuerzas flojeaban. Pero esta vez realmente estaba sufriendo por momentos, no quería seguir, ¡ojalá no hubiese tomado la salida! En ese momento recordé que rendirse seguía sin ser una opción y menos con esa camiseta, no me iba a permitir parar. Abandoné mis pensamientos y el cansancio, solté todos los lastres y solo miré hacia adelante, pasó a paso, metro a metro de sufrimiento hasta que pasé el cartel de los 100 metros hasta meta. En ese momento, aun roto de cansancio, corrí con toda mi alma para llegar en 1:12:00 con una sonrisa en la cara. Nunca pensé que volver a correr en ese tiempo me pudiera hacer feliz.

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Foto finisher

No hice marca personal, ni siquiera entré antes que la mitad de los participantes, pero doce años después me reencontré con aquel chico que hizo su primera carrera. No importa que no estés en tu punto más dulce, volar sin lastres es fácil. Lo realmente importante es soltar las piedras que te impiden avanzar y que eso te permita crecer como persona. Creo que lo importante no es el crono sino el camino, las sensaciones y experiencias vividas, a veces malas a veces buenas. Y a menudo lo olvidamos, yo el primero.

Doy las gracias a aquel chico de 17 años que cruzó la meta en 1:12:00, que me ha conectado por momentos con aquella época, y que ha hecho como si el tiempo nunca hubiera pasado, dándome un soplo de aire que necesitaba. Y que dure… espero estar el año próximo para superar otra meta.

Mr Vanma

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