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Ultratrail

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Chamonix, la tierra santa del montañismo, el lugar de preregrinacion obligado de todo aquel que ama la montaña y la siente desde su ser más íntimo. 

Aquí estoy yo, en Chamonix ahora. Un montañero novato, con pocos años de experiencia esperando a que en pocas horas se inicie la gran batalla, esa que todo corredor de montaña quiere luchar. 

Una batalla donde solo hay un ganadora. Ella. Ella siempre gana. Ella decide quién entra y quién sale. No hay más opciones

Hace años cuando me encuentré con la montaña, o mejor dicho, cuando ella me eligió, me atrajo toda su belleza y naturalidad, pero también me atrajo que es implacable, fría, calurosa, cruel y omnipresente. Aun así, decidí ponerme a sus pies e intentar bailar con Ella aquí y ahora. 

La montaña te transforma, te hace ver lo pequeño que eres y aprendes a respetar el entorno natural pero sobre todo, el entorno humano.

Hace tres años me propuse un reto, y hoy lo voy a conseguir. Recuerdo la primera vez que lo dije en voz alta, y se lo comente precisamente al que seria mi entrenador todo este tiempo. Le comente que quería estar lo más preparado posible una tarde de Agosto frente a una pequeña iglesia en un remoto pueblo de los Alpes. Fue la primera vez que me escuchaba decirlo y me sonaba como algo lejano y sin realismo práctico. 

Entonces, ¿por qué me embarque en esta aventura? Sinceramente, no tengo respuesta clara. 

Cada corredor tiene una razón para empezar a correr. Razones médicas, superación personal o para hacer vida social suelen ser las más habituales, cada uno con sus peculiaridades y particularidades.

En mi caso, no he tenido una razon inicial, ni una busqueda de superación, simplemente sentía la necesidad de hacerlo, de completar un camino sin direccion que empecé a construir hace tiempo. Se que en un futuro cercano entendere la razon de esta aventura, sabré el por qué invertí todo estos años en entrenamiento y fortaleza mental para este momento. 

Siempre recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs en conversaciones con un buen amigo cuando cambian nuestras situaciones personales y conseguimos conectar los puntos. 

Esta teoría dice lo siguiente:

“No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Tienes que confiar en algo: tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se conectarán luego en el camino te dará la confianza de seguir tu corazón, incluso cuando te conduce fuera del camino trillado, y eso hará toda la diferencia”

Algún día uniré los puntos que me dibujara una constelacion que me dará la respuesta a por queé estoy donde estoy ahora mismo. 

Si algo ya he ganado, ha sido el ver tanto apoyo a algo que no deja de ser un acontecimiento más. 

El Lunes volverá a ser Lunes. Todos volveremos a la rutina diaria con sus preocupaciones, penas y alegrías. No cambiará en esencia nada importante. Vendrán más carreras, más retos y otros objetivos. Míos y de otros. 

La vida no acaba este fin de semana. Pero tambien decir que esto es una Ultra, asi que una vida de duracion limitada empieza en unas horas. Por delante muchas emociones, tanto buenas como no deseables, sufrimiento, dolor mezclados con esa sensacion de libertad indescriptible y única, con el deseo de que salga todo bien, poder sortear los obstaculos que encuentre y volver de vuelta a Chamonix. Ademas, se siente una especie de responsabilidad ante quienes me han apoyado en todo este tiempo, solo por el hecho de ser como soy. 

De las muchas palabras de apoyo que he recibido estos días, todas muy agradecidas y sentidas, me quedo con esta frase:

“…. piensa siempre que eres un ejemplo para todos los bichos, para el deporte y para el mundo, mas personas responsables como tu hacen falta” 

Sinceramente, me cuesta hacer publico el mensaje, me gusta pasar desapercibido, soy más de ponerme en la ultima fila de la foto, pero sin entrar a valorar el contenido, la frase es un gran resumen de lo que ya he conseguido. 

Por un lado, el grupo humano que se ha generado en estos años y que sigue creciendo, llamado Bichos Runners, genera momentos que son dificiles de explicar con palabras. 

Algo mas que correr, decimos, y no es una simple frase con gancho, porque ese “algo” es parte de un todo, donde la amistad, compañerismo y lealtad encuentran su maxima expresion. Yo personalmente he encontrado una nueva forma de entender la amistad y es algo de lo que mas orgulloso y afortunado me siento. 

Los valores y beneficios que el deporte te aporta son ilimitados, dependientes de la inversion de cada uno y lo que este dispuesto a conseguir. 

La mezcla de deporte y amistad te lleva inexorablemente a la responsabilidad. La responsabilidad de cumplir, de devolver algo que te dan sin pedir nada a cambio, de recibir el ente no economico mas valioso de nuestros dias, el tiempo. 

Yo me he quitado mucho, pronto sabre si lo suficiente, porque entrenar este deporte exige una dedicacion intensa sin perder la concentracion, debiendo centrarse en el objetivo durante muchos meses para cumplir con el plan de entrenos. 

Atrás queda el valioso tiempo quitado a la familia, eje principal sobre el cual gira mi mundo a una revolucion variable segun mis necesidades, quitándole y dándole tiempo según mis ocupaciones y horarios, sin haber puesto nunca impedimento alguno. 

Es ese tiempo de mi entorno, mi familia y mi gente, que han ayudado a que este proyecto salga adelante y por lo que a día de hoy me siento orgulloso y sobre todo ganador, preparado  para irme a la linea de salida con la mejor de mis sonrisas, con la responsabilidad de cumplir con todos en la manera que me lo permita Ella, y rodearla durante mas de 33 horas para volver a Chamonix, gracias a la aportacion de cada persona que me a acompañado en este viaje, convertido finalmente en un montañero de verdad. 

Mr M

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Bueno, pues a escasas dos semanas de la gran prueba del año para muchos, los 101 kilómetros de Ronda, este año nos vamos a juntar un buen puñado de bichos por allí. Y, para que el común de los mortales pueda conocernos, ya sea a los corredores o a los sherpas, aquí van nuestras fotos y una pequeña descripción de cada uno -sé que faltan algunos, pero al ser incorporaciones recientes no los conozco:

PARTICIPANTES:

1.- Mr Pingui: el gacela desbocá, el rey del grés y de los camperos de pinchitos de pollo…Saldrá como una bala, se le verá poco…si acaso una estela de polvo que dejará tras de sí.

2.- Mr Bichopalo: el mente fría de las ultras, con las patas más largas que un día sin pan, no pierde la sonrisa por mucho que le duelan las piernas. Suele ir en progresión, saliendo despacio y cazando a rezagados. Si lo ves adelantarte, pégate a él, es garantía de acabar.

3.- Mr Rubio, el paraca de los bichos, el rey del postureo, el único que puede llevar con estilo casi cualquier prenda de ropa. Se le puede dar de comer, pero está totalmente prohibido darle toallitas húmedas…

4.- Mr Beatle, el malagueño gaditano in tha house. El mejor diseñador gráfico del running español, con ese cuerpecillo encanijao que gasta tira que se las pela. Si le pedís un autógrafo, os diseña un loco en 3 minutos que os tenéis que cambiar hasta la foto del DNI pa ponerlo!

5.- Mr Teacher, tras su estreno en maratón de asfalto, se lanzó a la aventura de los 101 y debuta este año. Dice que tiene ganas de ver el Tajo iluminado por la noche, que tiene que ser bonito y tal.

6.- Mr Fogg, el tío de los dátiles, el único que es capaz de hablar más que un servidor en carrera -¿será eso lo que le provoca los calambres?-. Su debut en Montecorto fue doloroso, pero se repuso en Desafío Sur. Me parece que vamos a compartir unos pocos kilómetros desde la salida hasta la meta…

7.- Mr Lauval, la torre de control del aeropuerto, el Larry Bird del running, tras divertirse por las montañas de Antequera viene pisando fuerte -y cualquiera pisa flojo con esas patas largas que gasta-, y promete arreglar el mundo conmigo durante las -esperemos- 18 horas que estemos correteando.

8.- Mr Teide, el canario hablando en guache, el mojo picón mezclao con salmorejo, dice que le apetece un día de esos de calor intenso. Veremos si no se le queda el cuerpo como una papa arrugá como pegue la calina en Ronda, pero sea como sea cruzará la meta. Solo atiende al grito de “chacho”.

9.- Mr Diego, el pipiolo de esta edición, aun que lo veas sonreir de esa forma inocentona que tiene, no te descuides, a la mínima que pueda te hace un cambio de ritmo y no lo vuelves a ver!

10.- Mr Primo Pro, ese intrépido montañero silencioso que no le teme a nada más que a quedarse sin cerveza en meta…

11.- Mrs Monroe, nuestra Marili, la más guasona del grupo, allá por donde va lía el taco padre y va haciendo amigos. Tratadla bien si os la encontráis por el camino, y ganareis una amiga para siempre. Pero no no te asustes si la ves haciendo cosas raras de repente, como mirar detrás de cada olivo que se encuentre en el camino.

12.- Mr Buzo, que ya no sabemos si es malagueño o saudí, pero desde luego el 13 de mayo será un cientounero más. Eso sí, no lo piséis porque suele llevar chanclas!

13.- Mr Sevi, el sevillano -sí, alguno se nos tenía que colar- más malaguita que os vais a encontrar. Estará correteando por las lomas de Ronda esperando de todo corazón que le deis ánimos; y la mejor forma es gritarle la arenga de su equipo de fútbol del alma: MUSHO BETIIIIIII!!!!

14.- Mr Wiwi, el frutero de alto standing, capaz de venderle plátanos a un canario, es un martillo pilón. Con esa actitud hacia los demás y ese compañerismo que siempre tiene jamás te dejará solo si te ve en apuros -y lo sé por experiencia. Eso sí, aunque sea frutero, en meta prefiere una cerveza y una tapa de ensaladilla rusa, como todo el mundo…

15.- Mr Fartleks killer, según su propia definición: “calvito, regordete, psicólogo, politólogo, corredor, buen bebedor de vinos…” y de las mejores personas que conozco. Va a por su segundo ladrillo, y como le vaya en Ronda la mitad de bien que en su nuevo trabajo, se cruje su marca del año anterior.

16.- Mr Law, el menda lerenda, el que escribe esto. Si te gusta el cachondeo, seré buena compañía…pero lleva agua de sobra pa poner la lengua a remojar!

* Como invitado especial, siendo un Cochino Runner, está Antonio Redondo, que va a por su tercer ladrillo. A ver si no se le olvidan las zapatillas en casa con el despiste!

 

SHERPAS:

Si veis a este grupo -buscadlo en los bares bebiendo cerveza, prioritariamente jajaja- y tenéis muchas ganas de cachondeo, quedaos con ellos. Son lo más TOP de la animación en carrera!

1.- Mrs Little, la sherpa oficial y más molona del grupo, la que siempre está ahí y nunca falla Se dejará la voz y las energías animando…Pero el año que viene es carne de zapas y mochila…

2.- Mrs Flower, la flamenquín con mojo del grupo, estará repartiendo ánimo con ese “asento cordobéh” tan gracioso que gasta.

3.- Mr JC, que el año pasado fue mi sombra -o yo la suya, según en qué momentos de la carrera- durante cada puñetero metro de la carrera, este año verá los toros desde la barrera, pero seguro que se dejará el pellejo por hacernos el camino más fácil.

4.- Mr Horse, ese caballo loco desbocado que este año se ha quedado en el sherpa team por lesión. Si anima igual que en Montecorto, hará mucho más llevadero el calorcito.

5.- Mrs PepaC, la corredora con más leyes del grupo -más que nada porque es abogada y tiene muchos códigos legales- estará junto al grupo pegando más voces que en sala cuando te falten las fuerzas. Testado en persona en Montecorto.

6.- Mr Mountain, el ermitaño rondeño que ya sabe lo que es saborear la sangre en distancia ultra, estará llevando membrillo y tortilla de patatas (porfiporfiporfiporfiporfiporfi jajajajaja)

7.- Mrs Sissi, la sister de la Little, incombustible animadora, le gusta más una pancarta que a un manifestante…Y más nos gusta a nosotros verla!

8.- Mr Tee, debería estar corriendo con nosotros, pero la salud se lo ha impedido en esta ocasión, así que hará la ruta de las 101 birras junto al resto del equipo. Si anima igual que corre, más de uno recortará mucho tiempo este año!




*Mención especial en antes de terminar esta publicación para Mamerto, Mr M,  el presi, el granjero de Illinois, que debería correr buscando bajar de las 12 horas, pero que se va a encontrar una mihilla lejos ese día por motivos laborales, así que nos dará ánimos desde la distancia -eso sí, más calor va a pasar él que nosotros.

En la foto de archivo, junto a una megatortilla de patatas de Mr Chesco…aceptaremos de buen gusto que nos acerquéis cositas así!

NOS VEMOS EN RONDA! VIVA LA LEGIÓN!

 

Mr Law.

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Penyagolosa trails, una prueba que suena en todo el entorno ultrero español. ¿Por qué tenía esa fama de carera perfecta y bien organizada?

Desde que salió la oportunidad de verla en directo en Enero, se activó el protocolo Castellón e inició la aventura MIM- Maraton i mitja 63k 3.000m+.

A continuación  un resumen de lo acontecido.

Organización

Una prueba totalmente arraigada en Castellón, con 2,100 participantes,  19 ediciones y fama de ser de las mejores de España, lo cual no garantiza que todo funcione a la perfección, pero en esta carrera TODO es perfecto.

El trazado rápido y totalmente corrible desde el principio, para los que aguanten los 63k.  

La zona preciosa, me recordaba a la zona de Yunquera pero cambiando pinsapos por pinos, salvando las distancias. Prácticamente todo senderos, algo siempre de agradecer.

Voluntarios de sobra, la coordinación pre y post carrera era un baile perfectamente sincronizado con personas que viven la carrera y la miman.

Bolsa del corredor de lo mejor que he recibido, sin llegar al nivel de Bandoleros.

Tratamiento al corredor muy profesional, sin formalismos pero muy serio y  con toda la información muy clara, reflejando tantos años de experiencia de la carrera.

Pertenecer a la Ultra Trail World Tour y conseguir que el año que viene se celebre el campeonato mundial aquí no es de extrañar, y fruto de muchos años de buen hacer.

Buenas sensaciones pre carrera con gran ambiente en la feria del corredor

La carrera

Sin haber estudiado el trazado me puse el objetivo de 7h30′, ¿porque? Intuición ultrera supongo.

Tras la charla técnica, la estrategia estaba clara si quería ir a por ese tiempo.  Los primeros 33k eran rápidos, la gente va a tope y luego lo pueden pagar así que habría que ir con prudencia y no alargar el ritmo fuerte demasiado tiempo.

En el km 5 se produce un estrechamiento al iniciar el primer sendero y aparece el llamado momento lemmings (tapón, corredores en fila y adiós a la planificación). Por tanto estaba clara la estrategia: ritmo a tope desde el inicio y luego ir fuerte pero sin gastar depósitos, que la carrera realmente empieza en el km 33 donde viene más de la mitad el desnivel y es la parte más técnica, al menos así nos lo cuentan los lugareños.

Con esas premisas, me sitúo en tercera línea de salida, con los pro, con los tops, con los ultreros castellonenses,  ¿y por qué no?

Salida. Todos a fuego, salida explosiva desde el estadio de atletismo de la universidad Jaime I (alucinante salir desde el tartán a las 6 de la mañana)  por zona urbana durante 5k registrando ritmos de media maratón (4’10 km)

Kilómetro 10 en 50′, lo de salir a fuego se está alargando, pero el terreno permite correr, son senderos en los que me permite subir a mi ritmo sin problemas, así que me propongo llega al avituallamiento y buscar  reserva de gasolina.

Siguen los kilómetros y ya en posición de carrera fijada, los corredores nos vamos turnando los puestos y manteniendo el tiempo final objetivo, así que bajar el ritmo significaría no cumplir y sigo apretando y corriendo todo el tiempo.

Kilómetro 33. Mitad de carrera y punto clave. Llego con las energías un poco tocadas en los últimos 3 km, ese no era el plan así que activo el protocolo anti pájara y dedico mi tiempo en comer, beber y relajarme. Creo que estoy varios minutos en el avituallamiento, pero me compensan y salgo renovado. Un reset a tiempo es un salvavidas.

Quedan tres subidas largas donde según dicen son muy complicadas.

Decido empezar a usar bastones y subir andando a ritmo fuerte y correr llanos y bajadas para mantener la media.

En parte, me han decepcionado esas zonas difíciles que venían en este tramo. Senderos fáciles de correr salvo alguna zona con piedra suelta pero nada comparado con pruebas como cara los tajos o bandoleros.

Ya con un calor que empezaba a apretar y que sufrirían los que vinieran detrás, entro en meta en 7h31′. Objetivo cumplido y satisfacción plena.

Conclusiones

Y ahora escribiendo estas líneas junto al arco de meta esperando a mis amigos que lleguen, me emociono al recordar la carrera y todas las buenas sensaciones de las que he podido disfrutar en esas 7h 31′.

Disfrutado del ambiente post carrera, momentos unicos e irrepetibles

Creo recordar que es la primera vez que en una carrera larga la gestión de la misma ha sido perfecta, con experiencia y cumpliendo un plan que no tenía realmente planteado.

En carrera siempre voy concentrado, serio y pensativo, solo en los avituallamientos suelto cualquier gracejo a los voluntarios (que bien que se lo trabajan y es la única forma de responderles por mi parte) y me olvido de sensaciones más allá de las musculares o energéticas que no sea la propia carrera.

Ahora ya relajado es cuando me doy cuenta de que estas sensaciones tan buenas no son casuales, es fruto de más de 2 años dedicado a esto y siguiendo cada sesión de entrenamiento al pie de la letra de mi entrenador y amigo Dani Perez.

Sin pestañear, sin dudar ni tan siquiera preguntar por qué, simplemente lo hago, no hay más. Hoy puedo decir eso que me gusta tanto escuchar, y que lo he vivido en total plenitud esta mañana: hoy he jugado con la montaña….y ella ha querido jugar conmigo.

Mr M

 

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Para empezar a contar esta historia, primero voy a remontarme y darles las gracias a los 2 culpables bichunos Mr. Barbuo y Mr. Marín que fueron los que entre risas y el ya conocido “vamos a apuntarnos al sorteo por si nos toca” acabamos metidos en esta carrera por ellos.

Estaba viendo la cabalgata de Reyes con mis padres el día 5 y me llega un email al móvil: Si ha recibido este correo ha sido usted agraciado con un dorsal en la repesca del sorteo, tengo que leerlo dos veces para asimilarlo, por tanto, primer regalo de Reyes anticipado. Comentamos la noticia por el grupo de trail y efectivamente nos ha tocado a Mamerto, Law y a mí y en cuestión de un par de días ya tenemos hasta alojamiento.

La MiM de Penyagolosa ha significado mi debut en la Ultra distancia a pie, ya que había hecho Maratón Málaga 2015 y los 101kms, pero en duatlón y en bicicleta. Así que ahí a lo loco y sin anestesia me meto en una prueba de 63k y +3100 positivos.

Han sido 4 meses de preparación que han pasado en un abrir y cerrar de ojos y lo más importante y que más me preocupaba: Sin lesiones.

Los días previos a la carrera los he vivido con una tranquilidad bastante inusual y eso que la prueba tenia tela, pero el haber llevado de sherpas experimentados a M y Law ha sido un alivio. Ponemos rumbo a Castellón y hacemos un alto en el camino por Benidorm antes de llegar al punto clave.

El apartamento nos quedaba muy cerquita de la feria del corredor y zona de entrega de dorsales, así que podemos pasarnos un buen rato y respirar el ambiente ultrero y de primer nivel que se respira, es una clásica de las carreras por montaña en el panorama nacional.

Asistimos a la charla técnica para conocer más de cerca los puntos críticos de carrera y después de esto una buena cena de pasta y para la cama que el despertador sonaba bien temprano, la salida era a las 6 de la mañana.

Cuando suena el despertador, aparte de levantarme con una tostá de sueño enorme (3:45am en pie) me entra un canguelo en el cuerpo terrible que según vamos yendo para la salida se va pasando principalmente porque ¡vaya rasca de frío pegaba en salida!

Últimos ánimos y abrazos y nos vamos Law y el menda para el corralito ya que habíamos hablado de ir juntos, Mamerto tira con el sector de más nivel de la prueba.

Pistoletazo de salida y mucho público volcado con la carrera para ser una hora tan temprana, salimos a un ritmo que nos permite ir cómodos y reservando porque todo el mundo nos había dicho que en el km 34 – Les Useres era donde empezaba realmente la MiM y la parte dura.

Ir con Law es seguridad de tener que acabar metiendo la lengua en remojo de lo que casca, pero así se hace más divertido también, esto es algo más que correr y tocaba disfrutar de la oportunidad única de carrera a la que habíamos podido asistir.

Y lo que nos decían era cierto, hasta mitad de carrera era un perfil bastante corredor y asumible, pero la historia cambia totalmente con lo que nos encontramos en la segunda parte todo en repechón continuado, recuerdo con especial dureza la subida a Lloma Bernad sin una sombra y con un zigzagueo de piedra suelta interminable.

Vamos juntos toda la carrera hasta que en el km 50 pasando Xodos decido tirar en solitario ya que mi Law había tenido problemas estomacales toda la carrera y yo iba bastante más fresco de piernas.

Hasta culminar la última subida de Banyadera y dejar el Penyagolosa a nuestros pies, es cuando empieza el verdadero momento de fagocitar en la bajada rocosa y darlo todo, cual es mi sorpresa y alegría que a 1 km de meta me encuentro a Mamerto esperando para ver si nos veía pasar, había leído por el Sherpa Team en el grupo verde de whatsapp que había llegado y había hecho un carreron, con eso ya tenía el extra necesario para encarar la recta final hasta el Santuari de Sant Joan donde ya se oía a la muchedumbre y que era donde me esperaba mi ansiada meta.

Reconozco que alguna que otra lagrimilla se me escapó recordando todos los meses de entreno y que había sido capaz de romper mis límites una vez más y superarme a mí mismo, que al fin y al cabo es lo bonito de esto, la superación, el mejorar y tener detrás una familia que te arrope como y apoye tus locuras como es la bichuna.

He disfrutado de principio a fin esta carrera porque no tiene fallos ni peros por ningún lado, y tengo claro que las Ultras han venido para quedarse.

Dar las gracias por ayudar a conseguir este ansiado reto en primer lugar a Dania que se merece un monumento por aguantarme y no fallarme nunca, a mis padres por ayudarme y enseñarme a perseverar, a Dani Pérez por sacar el máximo rendimiento de mí y a M y Law por ser mis compañeros en esta bonita aventura y a todos mis bichos por aportar tanto en el día a día.

Y esta es la historia de cómo me convertí en Ultrero.

Mr. Mountain

 

 

 

 

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Año 2. 12 Enero 2017. Se ve a lo lejos la oportunidad buscada. Todo dependía de la fortuna del momento. De ese momento de estar o no estar, de seguir adelante o tener que retrasar todo 12 meses. Recuerdo perfectamente hace dos años cuando tome la decisión de estar frente a la iglesia de Chamonix el último fin de semana de Agosto, allí entre una multitud de corredores de 90 países, esperando el momento de partir a lo desconocido y vivir la experiencia UTMB desde dentro.

Mucho ha pasado desde entonces, y no solamente mi cambio físico y deportivo, sino que lo más sorprendente es el efecto que he provocado en mi entorno sin proponerlo ni buscarlo.

Lo que en principio me plantee como un reto personal y de búsqueda del límite deportivo, en este tiempo ha ido tomando otra forma, otro sabor, otra esencia, otro matiz añadido.

Los caminos no se recorren solos, es inevitable tener compañeros de viajes, unos buscados y otros encontrados en el caminar.

El año pasado, en la Ultra de Bandoleros (155km) ya se produjo algo mágico que comente en su momento (http://bichosrunners.com/utsb-155-km-capitulo-1/) y en ese instante previo a enfrentarme al destino me vienen aquellos recuerdos. La sensación de miedos iniciales se transforman de alguna manera en responsabilidad. Una responsabilidad sin obligaciones, sin requerimientos previos, simplemente la necesidad de corresponder.

Conociendo a todos ellos, solo de pesar que estarán durante más de 35h atentos a lo que pudiera acontecer, a destripar mi rutómetro y dar seguimiento visual en cada cámara del recorrido, cuanto menos me daba ese punto de necesidad de responder.

Los días previos toda mi gente me preguntaba sobre la prueba, que cuando era el sorteo, que si tenía alguna opción o que pasaría en caso de no tener la suerte de mi lado.

Lo que aconteció los minutos previos y siguientes al sorteo ya los explique hace meses (http://bichosrunners.com/refuse/)

La sensación de impotencia y de no poder hacer nada va en contra de todo lo que simboliza una ultra, de todo lo que he ido aprendiendo en estos años. Era el momento de asimilar y analizar la situación real.

Sobre las 11:24 esa misma mañana recibo un correo de la organización confirmando lo que ya había visto 81 minutos antes.

En el correo decían lo siguiente (de forma resumida)

[…  los corredores que no vengan seleccionados en el sorteo tienen dos  posibilidades:

1.- Solicitar el reembolso de la pre-inscripcion y esperar al año que viene conservando coeficiente 2 en el sorteo. 

2.- Optar a un dorsal solidario. 

…]

Por unos instantes, la palabra Refusé empieza a dejar se resonar en mi cabeza.

¿Había todavía alguna opción para estar en Chamonix este verano?

La marcha Radestzky empieza a sonar de fondo en mi cabeza de nuevo. Se respira ese silencio mágico anteponiéndose a las primeras notas. El redoble de tambor increscendo va encendiendo una pequeña y tenue luz de esperanza. Sale el director de orquesta al centro del escenario. Si, lo voy viendo cada vez más real. Si había una opción, por rocambolesca que pudiera ser, había que intentarlo.

 Siempre adelante, despacio pero adelante. Un mantra que me suelo repetir en los momentos difíciles en las ultras, y esto no es muy diferente a una carrera de larga distancia, y desde luego era el momento anímico más bajo que había estado en estos años.

Me informo de la opción de dorsal solidario, era lo único a lo que me podía agarrar en ese momento. Según la web, existen disponibles un total de 150 dorsales solidarios que ofrece la organización para aquellos corredores que consigan una donación mínima (de cuantía importante) a una de las 10 ONG’s con las que colabora la UTMB.

Los siguientes días fueron verdaderamente intensos. Intercambio de correos electrónicos con la ONG’s seleccionada para colaborar, ver alternativas para obtener la donación y mucha incertidumbre (los dorsales solidarios suelen agotarse también en pocos días).

Tras varios meses de gestiones, el resultado lo resumiría en una palabra: Agradecimiento.

Agradecimiento a Frères des Hommes, organización que me ha elegido como su corredor para representarlos en la carrera.

Agradecimiento a mi empresa por apoyarme sin dudarlo y hacer la donación íntegra.

Agradecimiento a los que me animaban a seguir adelante y no parar de soñar despierto.

Hoy, a poco más de 5 meses para la prueba, recibo el correo que tanto tiempo he estado esperando. Nicolás, un señor francés de la organización me escribe un mail oficial informándome de lo que tanto anhelaba estas semanas atrás:

 “Your participation to the UTMB® is now guaranteed and you can enjoy one of the solidarity bib”

 Pocos segundos después, casi sin pestañear y sin darme cuenta de la situación, estaba registrando mi plaza, enviando el certificado médico y realizando el abono de la prueba.

 Ya si puedo decirlo. Ya si puedo decir que tengo dorsal. Ya si puedo decir que tengo 5 meses para preparar el gran momento, ese donde se escuche a escasos minutos de la salida la canción de Vangelis (el tema principal de la película “1492 La conquista del paraíso”, la banda sonora que probablemente hará emerger todo ese esfuerzo, dedicación y constancia para estar en el lugar y momento que me propuse voluntariamente años atrás, cuando el 1 de Enero de 2015, viendo el concierto de año nuevo me dió por pensar, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

 

Mr M

0 19

Miro al frente y solo veo nubes bajas. No puedo ver el camino que debería atravesar en el siguiente tramo, ni tan siquiera se intuye. El frío se unió como compañero de viaje desde hace ya demasiadas horas.  Mientras el viento me golpea de nuevo y la lluvia sigue quitándome energías, alzo la vista,  subo una de las últimas cuestas camino al siguiente avituallamiento y me sale en voz alta un pensamiento:

“Cuando llegue a Villaluenga abandono…”

“!No! ¡Lo has dicho, lo has dicho!” –  me repito en voz alta con desesperación.

22 horas de carrera y 126km recorridos. No se me había pasado ni por la cabeza abandonar, a pesar de que las últimas 7 horas han sido especialmente duras, muy duras, y ni tan siquiera estaba en mis pensamientos esa hipótesis.

Simplemente alzó la voz mi yo lógico y racional. Mi subconsciente fue más fuerte que mi intención de terminar lo que empecé y mi pasión por el trail, casi apagada por cruzar ríos con agua hasta las rodillas en condiciones meteorológicas extremas. Según oía mi propia voz entremezclada con la lluvia y el viento, sabía que la decisión no tendría retorno.

Unas horas antes, en el avituallamiento de Cortes de la frontera (118km) ya sabía que la situación se complicaba. Llegué sin entrar en calor, a pesar de ir a buen ritmo de carrera, pero con los primeros síntomas de frio calado en el cuerpo.

Me tomo mi tiempo en ese avituallamiento, comiendo pasta para coger energías y sopa caliente para entrar en calor. Los guantes y el buff los coloqué encima de un pequeño radiador, en un intento de secarlos el tiempo que estuviese allí.

Junto a él veo una silla. Me siento buscando algo de calor mientras no paro de pensar en qué condiciones estará la Sierra de Grazalema, si también se habrán convertido los senderos en ríos.

Solo veía como única vía para poder enfrentarme con garantías a la noche del sábado conseguir ropa térmica en Villaluenga. Cogí el teléfono, activé la red y llamé a mi amigo Pablo. Él vive en Ronda, era mi opción más cercana y le daría tiempo a llevarme ropa a Villaluenga, estimaba casi 3h el tiempo que tardaría en llegar.

Cae la noche alrededor de El Bosque, nadie esperaba lo que acontecería mas adelante. 

No me coge el teléfono. Le mando un mensaje y desconecto de nuevo la red. La suerte estaba echada, el destino marcaría mi carrera, no podía hacer otra cosa más que alcanzar el siguiente punto y esperar a que mi mensaje llegara a su destino a tiempo.

Desde ese momento ya era consciente de mi error, el error que me hizo abandonar a falta de 40k de carrera y no poder completar mi primer 100 millas. Ese error no lo cometí durante la carrera, ni antes de ella ni en su preparación. Es un error que se comete desde el primer momento que decides enfrentarte a la montaña sin suficiente experiencia en ella.

Es ley de vida, la confianza es parte de nuestro entrenamiento, creer en nosotros mismos para salir indemnes ante tantas horas de esfuerzo, pero por contra la confianza hace que te confíes, que descuides los detalles más básicos y sobre todo subestimes a la madre naturaleza desde la siempre soleada Málaga.

A efectos prácticos, sentencié la carrera en dos momentos. El primero en no prever que tras intensas lluvias del viernes y sábado, los senderos podrían estar muy mal y eso conllevaría estar mojado, siendo necesario (y vital en esas circunstancias) ropa seca para mantener el máximo tiempo posible el calor corporal.

El segundo, haberme quitado la ropa térmica que tanto me protegió la noche del viernes en el avituallamiento de Ronda (km 88). Esa primera noche, para mí y me atrevo a decir que también para muchos de los participantes de la prueba, ha marcado un antes y un después.

Solo se es consciente de las condiciones de frio, ventisca, lluvia, hielo y nieve que sufrimos cuando se piensa a tiempo pasado.

Al  salir del avituallamiento del puerto del Boyar (km 33), momento en el cual estaba cayendo una gran tromba de agua, me comentó un voluntario que las condiciones en el Simancón eran muy malas, que había que abrigarse mucho y que estaban abandonado mucha gente al llegar al siguiente punto de control ( Villaluenga km 46). En ese momento me puse la camiseta térmica y el guante caliente para poder contrarrestar lo que vendría.

Momento previo al inicio de la subida al Simancon

Tan solo a pocos minutos de salir del gélido avituallamiento (soportales de refugio abierto al exterior) los caminos empezaban a mostrarse en lo que se había convertido ya para todo el recorrido. Los senderos se convirtieron en arroyos, donde pisar en seco era una misión complicada. En esos momentos empiezo a no sentir los dedos de las manos, una sensación muy extraña y preocupante que permanecía durante largo tiempo.

El uso de bastones me hacía tener las manos en alto, así que solo me quedó dejarlos y avanzar con las manos abajo moviendo los dedos constantemente para favorecer el riego sanguíneo. Pude salvar la papeleta antes de llegar a la ascensión del Simancón, donde la aparición de la nieve hacía el tramo muy entretenido hasta que el manto blanco cubrió todo lo que alumbraba el frontal y la ventisca empezó a hacer acto de presencia.

En la parte más alta, donde una larga explanada recorre su cumbre hasta volver a descender, no había tiempo de pensar con un viento polar que empujaba fuera del camino. Solo había una opción: correr lo más rápido posible para salir de allí cuanto antes.

La nieve acumulada desvelaba el camino a seguir, siguiendo los pasos de los corredores que dejaban su huella al pasar. Las pisadas de los corredores marcaban el camino centrando la concentración en protegerse de la ventisca

El cielo ya avisaba de lo que nos esperaría

Un antes y un después es lo que marca esta edición en cada uno de los participantes, voluntarios y organizadores por las condiciones que se desarrolló. Los tiempos de carrera, los tramos y pueblos de paso, la belleza del paisaje y los deseos por llegar a Pradollano tomaron un sentido muy distinto al que todos hubiésemos querido.

La montaña saco su lado más crudo y cruel sobre nosotros, recordándonos que es ella la que marca los tiempos, la que nos deja entrar en su ser y que debemos ser parte de ella, admirarla  y saber respetarla, porque sus riscos, ríos, senderos, cimas y montañas no son más que cicatrices en su piel de su larga vida.

Con algo de distancia en el tiempo desde que abandone mi primera carrera, los sentimientos siguen siendo los mismos. No me arrepiento de que mi yo racional se impusiera en aquel momento, me hizo sentir débil, con frio y sin ganas de seguir.

No gusta tener que abandonar, a nadie le gusta tirar la toalla aun en aquellas condiciones, y se puede llegar a justificar la retirada y parecer que era lo más sensato. Y lo era, pero los errores de previsión no me lo perdono, se queda grabado en mi diario personal y no puede volver a pasar.

Nos alimentamos de vivencias que van sumando momentos clave a recordar a lo largo de nuestra vida de corredor e incluso en nuestra vida cotidiana, y desde luego que Bandoleros 2017 forma parte especial de ese tarro de experiencias que da forma a nuestra forma de ver y entender la vida.

Momento previo a la salida. 

Mr M

Mirada al frente.

Nervioso e intimidado. Las palabras que podrían definir mi percepción de lo que me rodea ahora. 

Sentado esperando mi comida, a pocas horas de empezar la ultra, con el dorsal recogido, las mochilas entregadas y el trabajo realizado, la incertidumbre que siempre me acompaña en estos momentos se convierte en nervios y dudas. 

La noche no acompañara, se prevé viento, lluvia, niebla e incluso nieve en las cumbres. Desde luego que este panorama ayuda a tener nervios sobre lo que acechara cuando caiga la noche. 

Llego a la prueba con el plan de entrenos cumplido al 96%, siguiendo cada instrucción de mi entrenador y adecuando familia y tiempo libre a el objetivo. 

Esta vez, todo lo controlable no esta controlado. Los meses previos han sido muy atareados, poco tiempo para preparar los entrenamientos y la cabeza siempre ocupada con el día a día. Eso me ha llevado a no tener buenas sensaciones en estos 4 meses cuando los entrenos eran exigentes. 

Ahora mas que nunca hay que tirar de cabeza y casta. He de usar la experiencia de ultras anteriores y buscar la concentración máxima para evitar malos pensamientos que me lleven al fondo del abismo. 

Toca sacar la rabia contenida, mirar al frente y buscar con la mirada el siguiente punto.

Repetiremos una vez mas el mantra que me lleva persiguiendo mas de dos años en cada momento de bajón:

“Lo que se empieza, se termina”

M

0 68

6:54 am. Suena el despertador como todos los días, Radio Nacional me despereza con sus voces, esos no duermen nunca y me aseguran un despertar a ritmo de palabras. Apuro unos minutos y me levanto de un salto para iniciar el día. Es 12 de Enero de 2017. No es otro día. Es el día.

Mi reloj me lo recuerda desde hace 2 años que este es el día donde se debe empezar a gestar el sueño, el día que se pasa de ilusión lejana a sueño realizable, el inicio de un viaje apasionante a lo desconocido, directo al corazón de Europa para rodear su cumbre más alta en menos de 46 horas.

La mañana transcurre con cierta normalidad, similar a cualquier otro día mientras que se acerca la hora del momento decisivo.

Sé que no las tengo todas conmigo, que las probabilidades no me dan la victoria asegurada, de hecho pierdo el partido antes de empezar por 2 a 5, pero hay que usar el poder oculto del pensamiento positivo y cualquier otro elemento de persuasión y me aferro a él los días previos.

Palabras cruzadas con la manada los momentos antes de que se publique el sorteo me tranquilizan. Ellos, mi gente de correr, siempre los he sentido detrás empujándome en cada ultra que he hecho. Es como si les debiera en parte estar aquí ahora mismo y no quería defraudarles. Aunque parezca que practicar ultras es algo solitario, no es así. Todas esas horas de soledad en el monte genera vínculos más fuertes con los tuyos. Se piensa y mucho, unas veces en silencio y otras en voz alta. Y esos lazos forjados en soledad se trasladan al día a día en forma de cariño y amistad.

Se acercan las 10 de la mañana. Resuena en mi cabeza una vez más la marcha Radetzky (Johann Strauss padre, 1896). Al igual que en todo inicio de año, esta marcha sirve de banda sonora para purgar y resetear, mirar hacia el futuro y proponerse objetivos a cumplir, así que es buen momento para invocar al mariscal de campo Joseph Wenzel Radetzky una vez más.

Lo tengo todo preparado. Los vuelos seleccionados y el alojamiento localizado tras buscar y rebuscar la mejor ubicación con el mínimo coste, todo a tan solo un clic de ratón. Me imagino que los otros 7.000 corredores estarán haciendo lo mismo que yo y se agotará pronto la oferta.

Son las 10 de la mañana del 12 de Enero de 2017. Es mi momento. Es hora de mirar al destino cara a cara, entro en la web de la prueba y allí está mi nombre.

Refusé. No se Francés, pero no lo necesito para saber el resultado del sorteo.

Miro la pantalla del ordenador y allí estaban las ventanas abiertas de easyjet y booking preparadas para darle al botón de pagar  que me llevarían al epicentro del ultra trail mundial y no podía.

Vuelvo a mirar la web de la organización. Refusé. Ahora parece que leo el francés como si fuera mi lengua nativa, porque lo entiendo a la perfección, incluso me atrevo a decir que hasta hubiera pronunciado perfectamente la “R” francesa como si hubiera nacido en el mismísimo Chamonix.

Refusé. No había nada más que hacer que esperar otros 12 meses hasta que llegara mi hora. No entraba en mis planes esta situación. Intento tener todo lo controlable controlado, pero obviamente este punto estaba fuera de control, así que simplemente me sentía consternado por no poder seguir mi estrategia, de seguir mi segunda fase del plan.

Hablo con mi círculo más cercano. Les doy la noticia. Vuelvo a mirar la pantalla y allí estaba la palabra centelleante enfrente de mis ojos. Refusé.

En un acto de autodefensa, me intento convencer de que la vida sigue igual, que si no ha podido ser este año, el año que viene tendré más oportunidades, ya que tendré doble boleto en el sorteo, y me hago la eterna pregunta que te persigue cuando estás de bajón en toda carrera, ¿y para qué quieres correrla?.

Unos segundos de silencio y sin tener respuesta a mi pregunta, de repente me viene a la mente la primera vez que tuve constancia de esta carrera.

Era el 2014, acababa de empezar a correr trails y por casualidad me encontré por la red una retransmisión en directo de una carrera, en donde había muchos españoles y dos de ellos iban en segundo y tercer lugar. Cuando me enteré de que era una carrera de 170 km simplemente me quedé sin palabras. ¿Es posible correr esa distancia sin descansar ni dormir?

Mi interés por la retransmisión aumentó aún más cuando el comentarista explicaba que los dos españoles llevaban corriendo juntos desde el kilómetro 100, porque auque con muchos problemas fisicos, uno iba bien bajando y el otro subiendo, y así se ayudaban para poder llegar a meta y hacer pódium los dos juntos.

Aquello me dejó enganchado a la pantalla y desando ver a esos dos guerreros cruzar la meta juntos.

Desde ese momento, cada vez con más entusiasmo e interés miraba de reojo la prueba, los artículos, las fotografías y los videos de aquellos parajes espectaculares de dónde venían historias de sufrimiento y superación. El resto de la historia, ya la he ido contando desde hace 2 años en esta web.

Ahora me tocaba empezar de nuevo, retrasar 12 meses el plan y esperar de nuevo mi hora. Siempre se confirma que la vida es una ultra trail, y en este caso no iba a ser muy diferente.

En una ultra siempre hay momentos de bajón y momentos pletóricos llenos de efusividad, los sentimientos positivos se mezclan con negativos y generan una oleada de sentimientos en un corto espacio de tiempo.

Ahora estaba en uno de esos momentos de bajón, de pinchazo como llamamos en las carreras. ¿Pero va a acabar todo aquí? ¿De verdad que no puedo hacer nada para conseguir dorsal y cumplir mi reto UTMB 2017?

Aún no tengo una respuesta clara a mi pregunta de por qué hago ultras, pero si algo he aprendido en esto de correr, es que si se sabe aguantar los momentos malos, casi de forma mágica emergen energías de la nada que te hacen levantar vuelo que finalmente te llevan a la línea de meta. Son momentos en los que hay que pararse a evaluar la situación y tomar las decisiones correctas. Ahora es uno de esos momentos. Toca pensar, ver opciones y reformularse la pregunta que inició todo esto, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

Esto no acaba aquí. Objetivo UTMB 2017 sigue adelante.

Mr M

 

 

 

 

 

 

 

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Julio del 2016. Empieza el verano. Tras acabar el Gran Trail de Peñalara el objetivo estaba conseguido. Los puntos para UTMB estaban ya en casa a espera solamente de la suerte en el sorteo para poder empezar a mirar más de cerca los Alpes y soñar con Chamonix.

Este mes de Julio lo tomaría de descanso. Tras 18 meses siguiendo un plan cada semana y focalizando los esfuerzos siempre al objetivo me costaba no salir a correr. El cuerpo y las piernas me pedían actividad, salir al monte y perderme entre los árboles. Pero en verano, y si vives en Málaga, no hay nada mejor que ir al atardecer al paseo marítimo a rodar por su bahía.

Este viaje de correr sin parar empezó precisamente aquí, recorriendo esas baldosas cuadradas del paseo y respirando la brisa malagueña.

Este descanso no iba  a ser muy extenso. Desde Agosto ya estaba pensando en la próxima aventura, esta vez por el mero hecho de correr, sin necesidad de obtener puntos, aunque me sirvieran para el 2018 en caso de no obtener plaza el año próximo.

Y tras 3 meses de preparación me dispongo a ir al pueblo de Gaucín, a disputar la Gran Vuelta al Valle del Genal, una carrera por bosques de cobre y castaños que recorre 15 pueblos de la comarca en un total de 130 km y un desnivel total de 12.000 m.

Decían de ella que es bonita y dura, como suelen ser las Ultras, y que sus gentes y pueblos tienen un encanto especial. Pronto lo descubriría.

Mirando el valle que en pocas horas recorrería por completo.

Castañas y Ultratrail, buena combinación.

Tras los problemas físicos de la anterior Ultra, el objetivo en esta prueba era comprobar si los entrenamientos específicos de tibiales y propiocepción habían dado resultados, y poder completar la prueba sin problemas musculares severos.

La carrera en sí no transcurrió como esperaba, y aunque suene redundante, era de esperar.

La semana previa la paso con virus estomacal, lo que supone no haber recargado los depósitos correctamente y ello me condicionaría el rendimiento muscular a la larga, aunque apareció antes de lo esperado.

Comenzando este relato desde su inicio, la salida la hago como de costumbre, aplicando la estrategia “anti-Lemmings”: salir fuerte con los de cabeza para evitar tapones por concentración de corredores.

Operación anti-lemmings activadaMomentos previos a la salida, donde se mezclan la incertidumbre y la ilusión por igual

La carrera discurrió con normalidad los primeros kilómetros sintiendo en mis pies el famoso cortafuegos del Capitán, incluso estando en posiciones muy adelantadas del pelotón y llegando con las primeras luces a Jubrique, con un retraso sobre mi tiempo estimado de 9 minutos en los primeros 26 kilómetros. Los que me conocen saben ya que algo pasaba, y no tardaría mucho en saber el qué.

Avituallamiento de Genalgaucil. Km 21. Me acordaría de ese plato de salchichón más tarde.

Pasan unos pocos kilómetros desde que abandono el pueblo y parece que llevo 100  en las piernas. Cansado, con sueño y con falta de energías avanzo lentamente hacia el Jardón, punto con más altitud de la prueba.

Todos los corredores de ultras  tenemos momentos de bajón anímico o físico en estas pruebas, pero que me llegaran tan pronto me descolocó bastante. Analizo la situación: Por la intensidad que estaba haciendo la carrera, no he comido nada desde la salida, y de eso hace 3h 30´. Gran error.

Lo asumo, poco más podía hacer mientras andaba a paso lento mientras me apartaba a que los lemmings de la salida me pasaran como rayos. Ahora era yo el único lemming que había en la carrera (eso me imaginaba) y era el que hacia tapón. Cuando ya se abre el sendero me encuentro solo, con dolor de estómago y empieza la parte psicológica del problema.

Estos momentos son duros y muy personales. Hay que caer para poder levantarse y será por ello que la mente empieza a culparme de todo el tiempo invertido, el tiempo robado y el tiempo ganado al tiempo los últimos meses. Me autolesiono mentalmente por no haber hecho bien los deberes la semana anterior y por haber cometido un error de principiante y no dar energías al cuerpo con antelación.

Siempre que se tienen estos momentos se asumen como parte de la prueba, ¿pero con tan solo 30 kilómetros por detrás y con 100  kilómetros por delante? ¿No era demasiado pronto? ¿Porque estoy aquí y no en casa viendo a los niños desayunar?

Los minutos pasan y la auto culpabilidad también. Es parte del proceso, es algo natural que hay que soportar. No recuerdo si fueron 5 minutos o 20, cuando de repente me paro, miro al frente, a lo lejos se divisa el inicio de lo que parece un cortafuegos. Bebo agua, me seco el sudor y saco los bastones. Es el momento de salir a flote y empezar a comer kilómetros poco a poco. Andar siempre se me ha dado bien, así que andemos hasta que el camino permita empezar a trotar. Y troté, después corrí e incluso llegue a adelantar corredores. Había encontrado de nuevo el equilibrio. En el kilómetro 55 volvía a estar en mis tiempos previstos de carrera y comenzaba una nueva Ultra.

Las cosas solo pueden ir mal cuando antes van bien. Esto podría ser el resumen del resto de la carrera.

Como se puede ver en la gráfica de tiempos estimados-Tiempos reales, desde Parauta (Km 55) empezó una nueva carrera.

Tabla comparativa de tiempos estimados y reales.

Desde este momento los problemas musculares serán las revienta fiestas del baile de fin de curso. Correr, andar masajear, estirar. Así transcurren los kilómetros hasta la meta. La falta de una correcta alimentación pre carrera se debe pagar, y yo lo hacía al contado.

Subiendo iba muy fuerte, controlaba la intensidad lo justo para que no se me subieran los cuádriceps (en un momento se me subieron los dos a la vez,  incomoda situación como te puedes imaginar y más incómoda aun cuando te pilla orinando, visualiza la situación y lo comprenderás) y cada llano o bajada arrancaba a trotar a pesar de los dolores, sabiendo que eso es lo que me haría reducir el tiempo de carrera (y el tiempo de sufrimiento). Casi no disfrute la carrera, pero se terminó. No fue mi día. No hay más.

Siempre se está contento cuando se termina una Ultra, aunque no de la forma que uno quisiera.

Aunque no esté satisfecho  totalmente de como  discurrió la carrera, visto en perspectiva si estoy contento de como gestioné la situación. A fin de cuentas se trata de terminar la carrera, y eso es lo que hice.

Miro atrás y veo 5 ultras en 13 meses. Esto me da experiencia, rodaje y  saber cómo enfrentarme a las situaciones.  Me quedo con eso en todo este año, a fin de cuentas, es una carrera de larga distancia (y tiempo) y el objetivo todavía queda lejos de la vista.

Mr M

 

 

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“La vida no es una caja de bombones Forrest, es una ultra maratón – Mr. M

“Los 101: la vida en 24 horas” – Mr. Surman 1

 

Prólogo

Mr. M, Mr. Surman1 de Marea Naranja, D. Emilio Chamizo y otros pocos forman parte del imaginario de héroes que se plantearon antes que yo realizar 101 Km y lo consiguieron. A ellos les debo esta crónica, pues abarcaron gran parte de mis pensamientos durante 101 Km y de ellos robo esta idea. A ellos y a todos y cada uno de los Bichos y de los NSB… y por encima de todos a mi mujer. Ellos son los que despertaron en mí una simple pregunta retórica… ¿Qué es la vida sin sufrir?…. 

… Ahora ya lo sé  yo también… una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

…. Paso pues a narrar mi vida a quien quiera compartir mi sufrimiento.

 

Concepción

Todo ciclo de la ovulación contiene días que alcanzan el zénit de la fertilidad. Para los 101 Km de Ronda de 2016, esta fertilidad duró sólo 49 segundos.  O conseguías fecundar y hacerte con un dorsal en ese minuto, o quedabas condenado al ostracismo, a intentarlo en otra ocasión, a no disfrutar de toda una vida.

Yo y mis compañeros de esta vida (mis amigos de la infancia y otros Bichos Runners) tuvimos suerte. Nuestros códigos entraron en periodo fértil. Tuvimos dorsal y con ellos, la posibilidad de nacer.

 

Embarazo

El embarazo prepara al embrión para convertirse en feto, y al feto para poder nacer y convertirse en bebé. Para mi vida durante los 101 Km, el embarazo consistió en 12 semanas de entrenamiento específico, diseñadas por Mr. Sensei.

A lo largo de este tiempo, preparé a mi cuerpo para soportar distancias épicas sin desfallecer, a través de constancia, pasión, compromiso y diálogo con mi entorno, especialmente con Virchy y Sofía,  a las que agradezco el apoyo incondicional brindado durante este periodo.

 

Parto

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Los marchadores nacimos el 14 de Mayo de 2016 a las 11:00 AM. La atmósfera legionaria; la emoción contenida del resto de participantes; la legendaria sombra de personas a la altura de Super Paco; el momento de saludar fraternalmente al resto de bichos la cena de la pasta del día anterior, compartida con Mr Montain y el resto de bichos; la recogida de dorsales y especialmente, las salves cantadas desde el palco, facilitaban un nacimiento mítico, donde en el rostro de familiares que contemplaban el espectáculo desde las gradas, ya se reflejaban algunas lágrimas y sólo con esto ya se erizaba la piel. ¡Dios mío, si sólo estamos empezando… ¿Qué nos esperarían las próximas horas?!! – pensé.

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Nos esperaban todas las emociones sensibles por el ser humano y condensadas en 101 Km, que bailarían entre ellas, mezclándose: Alegría con miedo. Ira con tristeza. Felicidad con sorpresa y con afecto…. emociones llenas de vida.

 

Lactancia

Ronda se volcó al 100%. Una vez nací, experimenté los colores de su paisaje, la calidez de su gente, la monumentalidad de su estructura. Aromas a pan recién hecho, a humedad de la lluvia, a jovialidad y espectáculo, a comercios que rebosaban energía. Con gritos de vamos, vamos, levité sobre el tajo. Tras el puente, la plaza. Ronda abrió las puertas de su corazón y nos permitió ser bombeados por su ruedo, como sangre fresca por arterias. Tras la plaza, más Ronda, más vamos, vamos… más viva, viva… más emoción… más vida.

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El casco urbano se fue alejando poco a poco, a través de una larga recta a través de la que se desplazaba un enorme gusano, lleno de color, vitalidad, esperanza y gloria. En su cola, los militares cerrando el paso. Olía a barro. Fango inofensivo que apenas frenaba. Refrescaba. Si esto era el barro que presagiaban las lluvias, bienvenido era ¡¡¡Cuan equivocado estaba!!!

Atravesé el brillante bosque mediterráneo, deslumbrante por la lluvia, por la vía de los pescadores y llegué al círculo cerrado de las navetas, donde aprendí a andar, a comer, a hidratarnos, a consolidar mi cuerpo a la carrera.

Cuando yo entraba en este círculo de aprendizaje, Mr. M y Mr. Belu salían, vaticinando un nivel de vida impresionante. Me alegré, al igual que me alegró muchísimo ver a Mrs Litle, apoyando a los bichos. Iba bastante suelto. Adelantaba. Buenos augurios.

 

Infancia

Al salir de las navetas, ya era todo un niño. Trotaba a velocidad de crucero, me alimentaba de forma autónoma, me hacía con la carrera. El campo verde, fresco, iluminado, brotando, jovial como también lo era mi ritmo de carrera.

Aún era un niño y con los niños de Arriate me fundí, chocando las manos. Nos trataban como héroes.

– ¡¡¡Choca, Choca!!! ¡¡¡ Eres un “PRO”!!!!. – Decían inocentes.

Pros son los que acaban en menos de 10 horas, o en 13, como M o Belu… yo sólo era un triste figura que disfutaba de una de sus experiencias top 5 de su vida, aunque en verdad, esa inocencia de niño me hizo sentir pro.

– ¡¡¡ ARRIBA ARRIATEEEEEE!!!!!, ¡¡¡VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ARRIBA ARRIATEEEEE!!!! – grité.

La multitud respondía dejándose hasta el último aliento. El pueblo entero se levantaba, y aplaudía, y ovacionaba…. Y eso te crecía… y pasabas sin ser consciente de ello a la adolescencia de la carrera.

 

Adolescencia

Toda adolescencia se hace muy cuesta arriba, pues es una edad cochina. Efectivamente, con precisión en el paralelismo de este relato, Arriate acabó en la cuesta de los cochinos, posiblemente la pendiente más larga de la carrera. Desde ahí brinqué de cortijo en cortijo, dimensionando mis pasos a velocidad que me podía permitir en subida. Toda competición exigente te pone en tu sitio, y en este instante, la carrera distinguía entre senderistas entrenados en cuestas y corredores que daban lo mejor de sí en llanos y bajadas. No por ello me dejaba amedrentar, pues cada uno tiene su ventaja competitiva a la que debe saber sacarle partido, aunque la mía estaba en otro instante. Lo mío no eran las cuestas. Me adelantaban por la derecha y por la izquierda.

Tras coronar el Polear, la situación cambió, las piernas se soltaban de forma sostenida y en pendiente pronunciaba. Volaba. Adelantaba a los que optaban por andar o trotar muy lentamente. Sentía que avanzaba. Sentía vida y esta fuerza te acompañaba hasta Alcalá, donde de nuevo los niños te llamaban “Pro” u optaban por reírse de ti, sin término medio, si te veían desencajado. Los lugareños vitoreaban:

– ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!! – decía, y la multitud se dejaba hasta el último aliento otra vez.

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Justo en el zénit de kilómetros atravesé la cuesta con más gradiente, que te catapultaba para abandonar Alcalá y sumirte en un paisaje glorioso de naturaleza abundante, maleza enriquecida por las últimas lluvias, aromas desconocidos para un urbanita y sonido de pájaros y otros bichos. Humedad, verdor, frescor, ritmo y microclimas danzaban hasta impulsarte a Setenil, a través del sonido del agua que cargaba con violencia sobre las paredes de los arroyos, fundiéndose con los pasos de los que trotábamos.

Setenil fue una fiesta comunitaria. Jóvenes y mayores bebían en las calles y se amontonaban, estrechando aún más sus pequeños carriles, apoyando a la carrera.

– ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!! – decíamos, y la multitud se dejaba hasta el último aliento una vez más.

… y los oriundos estrechaban aún más espacio en un escenario que te recordaba a los pueblos del Tour de Francia, o a los de la mítica UTMB, y conseguías llegar hasta el polideportivo, hito donde pasabas de la adolescencia a la madurez.

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En el polideportivo, a través del cambio de mochila, maduré de adolescente a adulto. Una ampolla irrumpió con fuerza al cambiar de calcetines. Fea y gorda. Me podía causar problemas en un futuro no muy lejano. Mi compañero Toni optó por amputar, con la inestimable ayuda de Mr. Lauval que me sujetó la cabeza para no mirar. Con pericia militar, Toni pasó aguja e hilo y saneó el líquido de la herida.

-¡Dos minutos y a correr!, – me dijo

-¿Qué hago con el hilo? – Pregunté.

-El hilo forma parte de ti hasta llegar a meta. Ni caso. ¡Vámonos!

… y así nos fuimos, aunque se nos esfumaron 45 minutos de vida en ese polideportivo, entre cambios de mochila, avituallamientos y ampollas. Costó retomar la inercia de carrera. Durante un par de kilómetros, estuve pensando en Annie Wilkes de Misery.

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Adultez

Setenil me hizo mayor. Asumí con responsabilidad el resto de la carrera, sabiendo que lo más duro estaba por llegar.  Me planteé racionar los kilómetros, asegurar los pasos cuando debiera y disfrutar trotando cuando pudiera.

La vida adulta pasa deprisa. Durante este tramo de carrera disfrutas menos. Recuerdas menos. Vives menos. Sólo te centras en avanzar y devorar kilómetros.

– ¡¡¡ Oooooootro ¡!!.- Gritábamos los NSB cada vez que el garmin sumaba uno.

La subida desde la Huerta del cura hasta Chinchilla fue bastante nefasta. Perdí posiciones. La carrera volvía a ponerme en mi sitio: entre los que no han entrenado suficientemente bien las subidas. Adopté la única estrategia válida posible, la de la mirada al frente y hacia delante, contando los kilómetros.

Al coronar chinchilla, pocos trotaban. Los NSB luchamos. ¿Quién dijo que a partir del 65, los participantes de nuestra talla no podían correr?¿Dónde estaba escrito?. David, Toni, Miguel y yo no nos resignamos a seguir marchando. Teníamos chispa, nos sentíamos frescos y conservábamos ganas, así que hicimos lo que habíamos venido a hacer: Trotar y dar lo mejor de nosotros.

Primero adelantamos a dos primeguis, luego a una decena más de participantes. Conforme pasábamos a gente, más rápido corríamos, hasta enfilar la mítica cuesta previa a la fuente de la higuera. La mayor parte andaba, nosotros levitábamos. 10, 20, 30…. Seguíamos adelantando.

-¡Son los kilómetros de la verdad!!! ¡¡Si adelantamos aquí, llegamos!!!! – animó Miguel.

Puse velocidad sub 6 min por Km. La carrera nos recolocó en nuestro sitio y es lugar eran bastantes posiciones por delante. El dibujo del circuito hace que toques Ronda, que toques la meta, que sientas la muerte de la carrera… pero realmente se encuentra a unos 20 Km de distancia.

– ¡¡¡¡Oooootrooooo!!! ¡¡¡Oooootrroooo!!!!- Seguíamos cantando cada vez que superábamos un Km.

Con la moral por los cielos, nos adentramos en el cuartel de la legión, punto mítico de la carrera, donde se producen cada año la mayor parte de los abandonos.

-“Al cuartel hay que entrar aún chispa”.- recomendó Mr. M a los bichos en los momentos previos a la salida. “Aún me queda mucha chispa. Voy muy bien”.- Pensé.

En la puerta, avituallamiento frío. En el comedor, avituallamiento caliente. Al entrar, el cambio de temperatura se hace notorio. Fuera el termómetro debía situarse en torno a los 10 grados. Dentro pasaría de 25. Al cruzar las puertas del comedor, el desvencijado edificio parece un paraíso: las sillas, lujosos y acolchados tronos; las mesas y la comida, auténticos manjares; las cocineras, auténticas sacerdotisas que suministran miel y ambrosía, el manjar de los dioses. ¡¡¡Había televisión!!!

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-¡¡¡ Ni se nos ocurra sentarnos!!!.- Dijo David. .- Vamos a salir de aquí rápido o la carrera habrá acabado para nosotros. – Añadió como si le estuviera aconsejando la mismísima Cirse, quien advirtió a Ulises de los peligros de los cantos de sirena…

Ciertamente el bullicio del resto de los participantes, sus familiares y los televisores, invitaban a reposar. Un estridente ruido enmudeció la sala. Un corredor desfalleció, cayendo de súbito desplomado. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero nos animó devorar la sopa, el arroz y el perrito caliente para salir cuanto antes de allí, de vuelta a los 10 grados.

Cambiamos las mochilas, saludamos al resto de heroicos bichos que encontramos (Mrs Monroe, titánica; Mr. Sebas; Mr. Rubio; Mr. Boar; Mr. Buzo y Mr. Beetle y enfilamos a trote la senectud, hasta llegar a la cuesta de la Ermita de Montejaque, donde entramos de pleno en la vejez.

Vejez

Sabía que la subida a la ermita era la cuesta más dura de la prueba, quizá no tanto por su pendiente o por su trayecto, sino por la propia escasez de fuerzas, algo ya decrépitas. Toni, David, Miguel y Yo debíamos llegar juntos. Guardamos fuerzas. A partir de aquí, se acabó el trotar. Ciertamente, ya no se producían adelantamientos significativos, ni por parte nuestra, ni por parte del resto. La carrera dictó sentencia en las posiciones a partir de este momento: así se quedarían los que consigan llegar. Aun así, se producían abandonos, muy a pesar de quienes, aun habiendo sobrevivido a las seductoras sirenas del cuartel, sufrían calambres, desfallecimientos o simplemente ausencia de voluntad para continuar.

Coronar la ermita dejó un sabor agradable. Esperaba un templo cargado de magnificencia y decoro, pero encontré a la izquierda un simpático, austero y humilde templete. Tras él, inicié la bajada, sumido en la más absoluta oscuridad. Miré arriba, me sentí pleno acompañado por las estrellas. En estas condiciones, la capacidad de introspección se agudiza. Contestas a preguntas de tu yo interior. Ordenar armónicamente la información. Los sentidos pasan a segundo plano, salvo por la belleza de las montañas que bordean Benaojan.

Al mirar atrás, vislumbraba centenares de frontales que desfilan tras de mí, dejando una línea de puntos que se perdía lo lejos. El escenario me recordó al relato de Bécquer del monte de las ánimas, o al desfile de almas errantes de la escena de Poltergeist.

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Cruzamos Benaojan. Admirable como a las 3 de la mañana aún había lugareños animando, aunque a esas alturas carecía de fuerzas para un ¡¡¡ ARRIBA BENAOJÁN!!!!!  Les miraba a los ojos, pero no tenía fuerzas para articular palabra. No hacía falta, en su mirada había complicidad y apoyo y que estuvieran ahí a esa hora, también me hizo sentir como me hicieron sentir los niños de Arriate…. muy “pro”.

Pensé en Sofía. Pensé en Virginia. Pensé en mis padres y mis familiares. Pensé en todos los que me rodean. Pensé en los Bichos, en los que están aún en carrera, en los que han llegado y en los que estaban expectantes alegrándose por nosotros. Pensé en Mr. White, cuyos pasos ya han llegado más lejos que cualquiera de los nuestros. Pensé en mi hermana, que había vencido a su batalla. Pensé en los que están, en los que no están (Ramón Martínez, entre otros). Pensé en Dios y di gracias. Detrás de esta plenitud, sólo podía estar él. Pensé en los NSB que estaban a mi lado, acompañando mis pasos y me sentí afortunado. Pocos terminan los 101 en compañía de sus mejores amigos de la infancia. Pensé en Doc Brown, cuando revelaba a los del salvaje oeste que un día el hombre sólo correría por placer. Sonreí.

Pronto me adentro en el infierno y salgo del estado introspectivo al estado “constant tensión”. El barro aparece. Aunque se le esperaba, ataca con una virulencia desprevenida. Conseguimos a duras penas, ascendiendo con precaución. Resbalamos, caemos, nos levantamos, caemos. Nos quedamos anclados. Nos resbalamos. A las 4 AM nos pasa factura el cansancio y el lodo para el que no estamos entrenados. Coronamos el ascenso, pero el descenso fue aún peor. Caemos. Nos levantamos. Nos resignamos a seguir, luchando por no correr la misma suerte que Artax, devorado por el pantano de la tristeza. 25 minutos por kilómetro, más de una hora en ese lodazal.

artax

Tras el barro, pocos son mis recuerdos. Entre el 95 y el 99, el cansancio me vuelve muy viejo. Senil. Recuerdo vagamente pasar por un estado de frondosa vegetación. Al fondo, en el cielo se intuían las primeras llamaradas del amanecer. Recuerdo el aroma a café de los puestos de avituallamiento. Recuerdo avistar el tajo a mi izquierda, iluminado como el sol, señalando la gloria. Recuerdo como pensé que la victoria sería nuestra y ya nadie podría arrebatárnosla. Recuerdo como ya no caminaba, deambulaba sonámbulo. Luchaba por mantener los ojos abiertos.

Llegamos al KM 100, el inicio de la cuesta del cachondeo. Subimos con muchísima emoción. Nos felicitamos. La carrera llegaba a su fin. Ronda nos recibía madrugador. La cuesta daba paso a la monumentalidad de la ciudad. En silencio, vuelvo a pensar. Pienso en este deporte como instrumento psicoterapeutico. Pienso en este deporte como instrumento de paz. Tal vez el secreto para la concordia resida en fomentar que  los seres humanos corran largas distancias junto a otros, y no huyendo de otros.

– “Felicidades…. cómo sois los bichos… os machacan, os trituran, parece que morís pero luego siempre estáis ahí… enhorabuena!!”.- Me giro y veo a Mena de Runs App. Yo contesto con un simple “gracias” y una mirada de complicidad, acompañada de un abrazo.

Cruzamos el suelo de uno de los puentes más bellos del mundo. Giramos a la derecha, rumbo al arco de meta.

Muerte

Dicen que al morir contemplas toda tu vida en un segundo y que te acompañan tus seres queridos. En ese segundo me pasaron flashes de la plaza de toros, de ¡¡¡Arriba arriate!!!, de la ampolla de Setenil, del canto de sirena, del olor del café, del lodo y sobretodo de un pensamiento: los NSB lo habíamos conseguido. Alcé la mirada. Vi la sudadera de Law, ya vestido como finisher cientounero. Lo había logrado!!! Y Jc!!!!!! Bravo!!!! Vi a Mrs Little y al lado vi al rostro más angelical de la faz de la tierra. La madre de mi hija. Mi querida Virchy. Pensé en Sofía. Rompí a llorar. Saludé a María, que aguardaba paciente y emocionaba a David.

– ¡Lo has hecho cabrón, eres un crack! – Me dijo Mr. Beluga señalándome. Le abracé. Él sí que fue un crack, debutando en apenas 13 horas y sin entreno específico.

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Los NSB nos colocamos con paso decidido en meta. Paramos a pie de línea. Nos hicimos una foto. Nos abrazamos. Giré. Alcé los brazos y lancé un grito matando la carrera.

– ¡¡¡¡ Toooomaaaaaaaaa!!!!!!

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Fin de la vida.

Al otro lado me esperaba Mr. M, que sin percatarme grababa la escena, en un regalo a la altura del de Mr. Lizard dos años y medio cuando grabó mi último kilómetro en mi primer maratón.

– “Gracias por recomendarme esta mierda”.- Le confesé. Te lo debo, M.

Así de cierto…  una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

¿Qué es la vida sin sufrir?

Mr. Fartleks Killer