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Mr White

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Quedan escasos días -21 para ser exactos- para la llegada del primer gran objetivo de la temporada, la Maratón de Sevilla, y tras leer el post de Mrs. Little –el cual podéis leer aquí-, me entró un agobio que no es normal en mi habida cuenta que ya uno lleva algunos tiros dados en este mundillo. Y es que se acercaba la última tirada larga preparatoria y, según parecía, me iba a tocar volver a recorrer el ya cansino paseo marítimo solo.

Y ahí que alguien -no recuerdo quien- me lanza la piedra sutil, pero muy efectivamente, y acabo inscrito a la que sería mi tercera participación en la Media Maratón Internacional de Torremolinos. De repente el agobio se tornó en nerviosismo, y de ahí mutó a unas ganas locas por probarme, pues la verdad es que las sensaciones son buenas y me planteé la carrera como un test de cara a Sevilla.

La cita comenzó casi 24 horas antes de lo que tocaba, pues el sábado a las 9h30 había quedado con Mr. Lauval para desayunar, recoger el dorsal, y acercarnos a la Senda a por las nuevas camisetas -que, por cierto, son absolutamente top. No fue lo que se entiende por un sábado pre-competición -pues de ahí acudí a un almuerzo que acabó alargándose hasta la cena-, por lo que a las 12 de la noche y con las piernas bastante cansadas pensé que no iba a ser un día especialmente bueno.

A las 7 de la mañana sonó el despertador, y ya entonces hice algo que no volveré a repetir: desayunar poco, muy poco -un yogurt. Cierto es que la noche anterior había cenado pizza, pero no suelo tentar a mi suerte, y prometo no hacerlo más.

Tras recoger a Mr. Wiwi y Mr. Lauval, que serían luego mis compañeros durante los 21.097 metros que duró la carrera, pusimos rumbo a Torremolinos para encontrarnos con el resto de los compañeros: Mrs. Ray Ban, Mrs, Sonichy, Mr. Fartlek Killer, Mr. White, Mr. Primo Pro, Mr, y nosotros tres.

Aquí todos muy guapos y con mucha pose, como mandan los cánones jajaja

Foto de grupo, abrazos, a calentar -unos 2 kms en mi caso, que quería meter algo más en las piernas además de los 21 de la competición- y para el cajón de salida. El ambiente era único y espectacular, casi 1500 corredores se dieron cita en ésta ocasión, y es que el día era espectacular para correr y las condiciones idóneas.

La estrategia hablada con mis compañeros de carrera era más o menos sencilla: salir a 5:30 minutos por km y mantener ese ritmo hasta el tramo final, donde las cuestas harían su trabajo. Vamos, se trataba de un entrenamiento y no de freírse las patas de mala manera. Pero oiga, que fue dar el pistoletazo de salida, encarar la salida del estadio con las primeras pendientes negativas, y el 5 dejó de verse en el reloj de forma casi involuntaria…

La salida fue rápida, mucho más de lo esperado, pero las sensaciones eran buenísimas -el pulso iba controlado, la respiración era fluida e íbamos hablando con total calma- así que no hicimos por aflojar. Mr. White tiró -Mr. Primo Pro salió zumbando y jamás se supo más de él jaja- y un grupo formado por Mrs. Sonichy, Mr. Wiwi, Mr. Lauval y yo mismo nos quedamos sosteniendo el ritmo -aproximadamente marcábamos los parciales a 5’15” por km-, hasta que en un momento dado nos alcanzó Mrs. Ray Ban, llegando al km 6 de carrera.

A partir de ahí, nada más alcanzar el primer avituallamiento, dimos caza a Mr. White y nos lanzamos hacia el paseo marítimo rodando ligeros, pero cómodos, Mr. Wiwi, Mr. Lauval y yo -que ya no nos separaríamos hasta cruzar la meta.

Se ve la torre de control del aeropuerto eh? jaja Por cierto, foto cortesía de Mr. Horse, que estando lesionado y todo se bajó a vernos, darnos ánimos y sacarnos todo lo guapos que podemos salir

El paseo se hizo un poco monótono, pero sobre el km 14 comenzamos a entrar en dirección a la cuesta de las mercedes, y comenzaba la parte más dura: un bucle al rededor del hospital marítimo -donde Mr. Minden, de Lafotodelrunner, estaba retratando corredores, como es habitual en él-, y un sin fin de toboganes rompepiernas, que hicieron mella en Mr. Lauval.

Ya casi en el último km, donde recogimos a esta simpática chavala que iba un poco justa en las cuestas, y donde Mr. Horse volvió a retratarnos -a ella algo mejor que a nosotros, para qué engañarnos.

Ya dentro del estadio, entramos los tres juntos sonrisa en boca, tras haber disfrutado muchísimo de toda la prueba, y esperamos al resto de compañeros, que no tardaron demasiado en llegar.

Cazados!

Foto con el gran Jorge Garbajosa. Que lo de meter triples se le daba bien, pero corriendo nos lo llevamos de calle, eh? jajaja


Detallazo del grandísimo Mr Horse, que nos trajo ALHAMBRA VERDE A LA META! 

Y con esto llegamos a las dos semanas previas a la Maratón de Sevilla, con las pilas cargadas y la mente al 100%, tan sólo a la espera de recuperar un poco la musculatura, cargar los hidratos necesarios, y disfrutar ese día. Y aquí se mezclan sonrisas y nervios…

PD: mucho ánimo a toda la enfermería de los Bichos Runners: Elo, Paco, Marili, Juanma, Manu y demás…MEJORAD PRONTO!

Mr Law

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No será ésta una crónica de las comunes, de esas que cuentan el transcurrir de una carrera. Esta es la crónica de cómo cambió una vida, pasando del sedentarismo y la obesidad a algo que puede acercarse a ser llamado como vida atlética.

Hace escasas dos semanas, debutaba por primera vez en un deporte hasta entonces nuevo -y casi desconocido- para mí: el triatlón; y lo haría en su modalidad sprint -750 metros nadando, 20 kms en bicicleta y 5 kms corriendo, en la localidad malagueña de Estepona. Y, más recientemente -ayer para ser exactos- volvía a calzarme las asics gel fuji trabuco para participar en la CxM del Zenete, tras un tiempo de abandono de la montaña.

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Con todo el equipo antes de comenzar

Pero, para llegar hasta aquí y poder contar toda la historia con cierta fidelidad, se hace necesario remontarme años atrás.

Allá por el año 2009, yo y mis 110 kgs de peso solíamos rondar los bares más típicos de la noche malagueña, de modo que era sencillo localizarme entre vasos de tubo, hielos y ron; o comiendo un showarma a las tantas de la mañana para apaciguar algo el estómago después de tanto desfase.

Pero, un buen día, de repente algo cambió muy dentro de mí, sin saber todavía por qué: comenzaba a sentirme incómodo con esa vida, con mi propio cuerpo, y con todo lo que, hasta entonces, era mi vida normal.

Fue así como comenzó a dar mis primeros pasos en el running, primero con unos pocos kilómetros -3 o 4, y acabando fundido- para perder peso; luego superando la barrera de los 45 minutos; y, posteriormente, planteándome un reto que parecía imposible: acabar la carrera urbana de Málaga, de 10 kilómetros, que acabaría en 59 minutos tras horas y horas de entrenamiento. Desde este preciso instante -y ya con un físico considerablemente mejor al que tenía-la historia tornó su rumbo: ya no se trataba de correr para perder peso, sino de superar mis propias barreras y miedos, de explorar mis límites, de exprimir mi cuerpo al máximo.

Y poco a poco fui cumpliendo con ello, hasta el punto de haber superado el último miedo que me quedaba: meterme en el agua para nadar en mar abierto. Por ello, cuando el pasado 16 de agosto me vi con el neopreno puesto entrando al agua, supe que había vuelto a vencerme, otra vez, a mí mismo. Primero fue el miedo a correr lo desconocido por la distancia, más tarde sería el miedo a correr en la oscuridad, y ya en última instancia el vértigo. Ahora tocaba el turno a la claustrofobia -que es lo que me provocaba la idea de nadar en el mar.

El triatlón en sí dio para poco por su duración, pero fue lo suficientemente largo como para poder disfrutar de cada brazada, cada pedaleo y cada zancada que di.

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Salida del agua. Primer miedo superado.

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Sobre la bici. El trazado era duro, pero lo superamos.

11143625_10206439430759982_3108197638439492608_nPor fin en el segmento que más me gusta.

11148641_10206439433240044_4091246277690851342_nEl placer de disfrutar con todos del trabajo conseguido.


El cómo he llegado hasta aquí no lo tengo muy claro, pero lo que sí se es que a día de hoy he pasado de correr un 10k a una media maratón, una maratón, carreras por montaña, ultra trails y triatlones, y que sólo hay una palabra para entenderlo todo: CONSTANCIA. Rendirse es una opción que no contemplamos los que vestimos la naranja y negra que nos equipa. Ayer, en Zenete, lo volvimos a demostrar:

  • Mr M, cumpliendo a rajatabla con su plan previsto, demostrando un impresionante dominio y conocimiento de su propio cuerpo.
  • Mr Beluga, siguiendo a Mr M aunque se diese la talega del siglo, sin desfallecer en el intento.
  • Mr Lizard, y pese a su absurdo pensamiento de que no era buen tiempo, haciendo un tiempazo tras conseguir, POR FIN!!, controlar sus pulsaciones con el dorsal puesto.
  • Mr Moto y Mr Tatanka, desquitándose de Montejaque y llegando en un tiempo más que bueno.
  • Mr Anfibio pudo con su aquiles y su habitual cansancio.
  • Mr Cuenca demostró lo duro que puede resultar un ciclista acabando medio lesionado.
  • Mr White debutó en montaña por la puerta grande, y tuve el honor de ser su compañero de camino.
  • Mrs Boots, Mrs Little y Mr JC Sprinter lo dieron todo, superando todas las barreras mentales que se habían impuesto.
  • Mrs Marilyn y Mr Zuki, sencillamente, demostraron que tienen muchas pelotas.


PICT0034Payasos como nosotros solos, soltando piernas antes de la competición.

PICT0089Con mi inseparable compañero de carreras, Mr White.

11990676_521770667985679_6119013172622600918_nTocaba parar!

No hay mucho más que añadir a esta historia. Sólo cabe decir que esta historia, que es la mía pero también la de todos los que me acompañan en el camino, no es más que una historia de lucha, constancia, superación, trabajo, esfuerzo y mucho sacrificio.

¿Cuál será el próximo miedo a superar, la próxima barrera que derribar, o el próximo límite que mover?

 

Mr Law

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Después de leer “Crónica de la maratón de Sevilla 2.015” por Mr. Law, no os puedo contar nada nuevo. Lo ha clavado.

Todo lo que cuenta en su post ocurrió tal cual, aunque se le olvidó mencionar…….que unas chicas perjudicadas por el agua misteriosa nos preguntaron si éramos enfermeros y hablar sobre el asunto de la vaselina en su habitación. Por qué? no lo sé, igual no quiere que nadie lo sepa 😉

Bueno…….fuera de bromas y una vez hecha la introducción, os voy a contar como viví el antes, el durante y el final.

La historia empieza tal que así………

Una vez finalizada la IV edición de la Maratón de Málaga en diciembre’14, Mrs. Boots y yo fuimos a ver a nuestro gran amigo Juani Sarria a Bikila Málaga (tienda de running). Allí conversando sobre las sensaciones de la carrera y entre guasa y bromas con Mr. Boar (este miraba unas zapas) Juani nos dice como el que no quiere la cosa…… “pillando estas zapatillas te regalan el dorsal para la maratón de Sevilla”.IMG_3232

Para qué dijo nada, en menos que canta un gallo, mi mano agarró el teléfono e informó de esto al resto de la manada……pasadas unas semanas, y después de algún que otro contratiempo, 4 Bichos estábamos inscritos: Mr. Boots, Mr. White, Mr. Law y un servidor, Mr. Anfibio.

 

Una maratón en febrero cuando mi reto para este año es acabar un Triatlón MD pues como que no…… pero ya me había comprometido, así que ahora tocaba cuidarse y no lesionarse.

 

Llegado, y antes de ir a Sevilla, había que cumplir con mi jornada laboral como hacemos todos los runners populares: 8 horas con 30’ para desayunar. Ya de camino a Sevilla, el tiempo no acompañaba. Había niebla, hacía frío, llovía y estaba cansado.IMG_3227

Lo tenía muy muy claro terminarla acompañado de Mr. Boots y que no me pasara factura. Disfrutarla, no en vano está considerada como una de las mejores maratones de Europa.IMG_3228

A las 03:30 a.m. Mrs. Boots tenía puesto un paño de agua fría en la frente. Teníamos que bajar los 38’5 grados de fiebre. 5 horas más tarde tomaba la salida sin ella.

 

Mr. Law y yo quedamos con Mr. White para ir juntos y terminarla. Media hora antes de la salida estaba dispuesto a intentar bajar de sub 4 h., o al menos intentarlo.

9:00 horas de la mañana y dan el pistoletazo de salida……

Durante unos metros corrí solo, a lo lejos vi el globo de las 4 h. y allí que me acoplé. Fue una decisión acertada aunque en ese momento no lo supiera.

-“Hola soy Juan y tu?”

-“Yo Emilio”

-“A 4 horas no?”

-“Sí”

-“Pues aquí me quedo contigo”

Nos dimos la mano y comenzamos una carrera que terminaría en el km 30. Hasta ese km tuve una liebre para mí solo (mi percepción).

No sé cómo, pero en dicho km vino a mi mente esta frase “Los que no arriesgan no tienen recompensa” y apreté hasta llegar a meta.

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El final es predecible, recogí la medalla de finisher y el poncho de plástico para no enfriarme, fui en busca de Emilio (liebre), de Mr. Law y Mr. White.

Emilio y yo nos fundimos en un fuerte abrazo cerca del arco de meta. Es anecdótico y sorprendente como una simple carrera puede conseguir esto.

Momentos después vi como mis compis entraron en meta rebajando ambos su mejor marca personal.

Chapó por ellos y por Mrs. Boots que aun estando débil se acercó al estadio para verme (nos) llegar.

Las circunstancias no permitieron que ella corriera la Maratón.

El próximo año intentaremos estar de nuevo en el arco de salida. IMG_3226

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Meses atrás, recién acabada la Maratón de Málaga, un grupo de valientes y aguerridos runners se plantearon un nuevo reto: correr el 22 de Febrero de 2015 la Maratón de Sevilla -de las que dicen, y con razón, que es de las mejores de España, si no de Europa. Esos valientes -o locos, según se mire- fueron Mrs. Boots, Mr. Anfibio, Mr. White y Mr. Law.

Cada uno de ellos tenía su reto personal posterior -101 kms de Ronda y la preparación de un triatlón, básicamente-, por lo que sus preparaciones se centraron en dichos retos, y no en la maratón de forma específica. Esto le daba un puntito más de épica y emoción a la prueba.

Por una inoportuna dolencia física, Mr Law se vio obligado a ceder el dorsal a un corredor amigo de Mr Anfibio, pues el médico le recomendó reposo durante un mes, lo que haría imposible que llegase con garantías de salir vivo a la cita. Pero todos sabemos ya a estas alturas que Mr Law no es conocido por su cordura y capacidad de mantener la mente fría, verdad?

Así las cosas, el viernes 20 de febrero, y sabiendo que no iba a correr, Mr Law se concedió el pequeño homenaje de visitar el Pimpi con su más que tradicional -y embriagador- vino dulce, con posterior visita a la afamada Plaza Mitjana malagueña, conocida por todos por la escasa influencia de alcohol que allí hay…

Sábado 21 de Febrero de 2015: Ya en primera persona, partida hacia Sevilla, llegada al hotel y, sorpresas de la vida, vuelta hasta la punta contraria de la ciudad a recoger el dorsal. Allí estaba Mr Sensei, al cual le comenté mi plan de acompañar durante los segundos 21 kms del recorrido al resto de participantes, ante lo cual me respondió que porqué no me animaba a correrla entera. Entre el ambiente y ese comentario, mi mente estaba más caliente que el centro de un volcán.

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Foto con Mrs Little -que se plantó en Sevilla de visita sprint- y Mr Sensei en la feria del corredor.

Una vez acabada la comida -con demasiada cerveza para ser el previo de una maratón, pero yo seguía sin ver claro eso de correr, sobre todo porque ya me había comprometido a ceder el dorsal-, llegaron Mr Boots y Mr Anfibio. Y las peores de las noticias llegaban a mis oidos: Mr Boots estaba mala malísima con fiebre, y era muy seria duda para el día D, aunque se fue a la cama de inmediato intentando apurar sus opciones. Mientras tanto, Mr White estaba de tiendas por Sevilla con su familia -también muy propicio para correr 42 kms al día siguiente- y Mr Anfibio y yo mismo nos fuimos a dar un leve paseo por los aledaños del hotel y comprar la cena -pizza, por aquello de los hidratos.

IMG_2425Nosotros siempre tan sociables. De hecho, fuimos tan sociables que incluso dos chicas -un poco alcoholizadas, todo sea dicho de paso- nos empezaron a piropear de forma bastante contundente y tuvimos que huir del lugar!

IMG_2430Disfrutando un poco de las vistas del puente de Triana

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La espera de la cena es más llevadera con una cervecita -eso sí, ya sin alcohol.

Domingo 22 de Febrero de 2015: Suena el despertador pronto, a las 06:15 de la mañana. Lo primero que hago es coger mi teléfono y preguntar por el estado de Mrs Boots -ojalá, de todo corazón, estuviese recuperada-, pero las peores de las noticias posibles fueron las que leí: no iba a correr porque seguía con fiebre.

GUERRERA, CAMPEONA, PEDAZO DE BICHARRACA, HABRÁ MÁS EDICIONES Y DESDE AQUÍ TE REPITO LO QUE TE DIJE: QUE EL AÑO QUE VIENE REPITO EN SEVILLA CONTIGO Y CON MR ANFIBIO HASTA CRUZAR LA META EN EL ESTADIO DE LA CARTUJA!

Dicho esto, sólo quedaba por hacer una cosa: ceder el dorsal de Mrs Boots y quedarme yo con el mío. De esta forma tan peculiar, como poco esperada, me planté en la cafetería del hotel a intentar desayunar -no entraba nada, cosa de los nervios. Como no lo llevaba preparado, cogí el portadorsal y los geles de Mrs Boots, y Mr Anfibio y yo salimos hacia la Cartuja, donde nos esperaba el bueno de Mr White.

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El pretendido desayuno.

Tras dejar todo en el guardarropa, enfilamos el camino hacia la salida con una ligera brisa que hacía tiritar de frío -ya me acordaría yo de esa brisa tres horas más tarde-, aunque nos quedamos sólos Mr White y yo, pues Mr Anfibio tenía una oferta de su amigo -el del dorsal- para hacerle de liebre de sub 4 horas -3:45 le prometió- ante lo cual no pudimos hacer otra cosa más que echarlo a patadas para que se aprovechara de ello (la única pena, que la liebre saliera corriendo a 4:30 el km sin avisar y dejase tirado a Mr Anfibio a los 100 metros de comenzar la carrera; pero eso son otras historias que enturbiarían esta crónica)

Así las cosas, me propuse hacer toda la carrera junto a Mr White, y así lo hice, desde principio hasta el final, desde el priemer metro hasta el último centímetro; pasando por barrios más animados y por otros un poco menos, contándole chistes en el km 32 cuando sus fuerzas fallaron momentáneamente y empujándome él a seguir cuando me tironeó el isquio de la pierna derecha; riéndonos con los novatos que decían aquello de “llegar con garantías al km 30” -ni garantías ni nada, se llega con dolores hasta en el alma, que dijo el poeta-, disfrutando de un ambiente inmejorable, devorando kilómetros casi sin darnos cuenta, y escuchando batallas de otros corredores -por ejemplo, unos vascos que, ante mi pregunta de si estaban soltando piernas antes del Zegama, me contestaban con toda la guasa del mundo que desde la meta se subían corriendo para Hernani.

No obstante, llegados a la plaza de España -allá por el km 35 o 36- la cosa se puso seria, dolores por todo el cuerpo, agotamiento físico y mental…vamos, lo normal. Aún así, Mr White pudo aguantar el tipo y hacerme a mí aguantarlo con él, y apretamos casi 20 segundos por km -sí, yo también pensé que eso no se podía hacer a esas alturas- hasta ponernos a 5:30 el km.

El final no pudo ser más épico cuando Mr White se encontraba con su familia a la entrada de la Cartuja, para llegar hasta la meta ya con un suave paseo y cumplir una vez más con la gloria soñada: cruzar el arco de meta. Te costó, te ha costado durante años, pero ahí estás, campeón!

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Disfrutando del sabor de la gloria!

Al final, Mr Anfibio cumplió con su objetivo de bajar de 4 horas y encima lo hizo solo. Chapeax, crack! Mr White y yo cumplimos con nuestro objetivo: 4 horas, 12 minutos y 48 segundos. En mi caso, además, mejoré mi mejor marca personal en 18 minutos -y eso que la semana había sido de carga, con 32 kms en las piernas y 2 sesiones de gimnasio-, y Mrs Boots tuvo el detalle de, mala como estaba, acercarse a vernos a la meta.

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Grandes todos!!!!!! Mrs Boots, tú también te merecías la medalla, por eso la llevas colgada!!!

Y lo mejor, cómo no…la comida-cervecita POST MARATON!!!!!!


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Mr Law

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Alguno de los que lea este post, pensara que esto va de publicidad, eslóganes o del coleta de Podemos.

Tranquilos no voy a proponer crear un circulo ciudadano @BichosRunners, para hacer asambleas de votación, decidiendo la próxima quedada para trotar a ritmo de 5’00 min/km.

Os voy a contar porqué si se puede, porqué siempre se puede, y porqué nuestros límites están más lejos de los que nosotros mismos conocemos.

Mi historia podría empezar por muchos sitios, por la de un niño rubio que se ponía colorado cuando aceleraba el paso, y suspendía gimnasia, o por la del adolescente que hacia todos los deportes que se ponían de moda, pero que en todos era un desastre.

Esa historia cambio ahora hace unos 3 años, pero para llegar ahí, hay que remontarse a un invierno de los años 90, cuando una sucesión de días de fiebre alta me llevaron a una cama del Carlos Haya, durante 10 días.

De allí salí con una afección crónica renal, que no precisaba más que controles rutinarios durante años.

Todo fue rutinario y normal hasta que en año 2009, 2 meses antes de que naciera mi hija, tuve que empezar con la diálisis. La diálisis es el tratamiento sustitutivo de la función renal, porque o te tratan o simplemente te mueres. Así de crudo y duro.

Mi vida se dio la vuelta como un calcetín, solo veía el día siguiente y la cara de mi hija, para tener las fuerzas suficientes para levantarte de la cama, irme a un centro de diálisis, y pasar 5 horas, viendo cómo te quita un poco de vida, a la vez que te la da, esa máquina enorme que limpia tu sangre…y siempre pendiente de el teléfono que parece que nunca suena con la noticia que esperas.

Y un día suena el teléfono, en mi caso fue la tercera vez, un viernes de dolores de hace 3 años, 8 meses y 11 días…y allá que vas a un quirófano, lleno de esperanza y de miedo, viendo la cara de tu mujer y de tus padres con el mismo miedo y la misma esperanza que tu, imaginando que por fin tu vida puede cambiar, que puedes volver a dormir fuera de casa, a comer plátanos, a beber agua, a acompañar a tu hija a las clases de natación.

Muchos pensareis ahora, y esto que tiene esto que ver con el running. Pues en mi caso mucho. Al que ahora algunos conocéis, llegó a pesar 80 kilos y se ahogaba subiendo las escaleras de su casa después de salir del hospital ya trasplantado, y pasar unas meses de vida cuasi normal, que en mi caso, se resumen, en 16 pastillas diarias, control de la tensión y del volumen de orina.

A esos 80 kilos le siguieron un aviso de los médicos: Óscar si quieres que tu nuevo riñón te dure, tienes que bajar de peso y comer un poco menos.

 El antes y el despues de correr
 ¿Y que podía hacer yo para bajar de peso y no tener que dejar de comer de casi todo? ¿Podría andar en la cinta del gimnasio mientras la niña esta en clases de natación? ¿Perdería así unos kilillos? Pues vamos a ver qué tal…

El resto de la historia, más o menos la podéis imaginar… De andar a trotar, de ahí, a correr un poquito, comprate unas zapatillas “de correr”, hacer 5 km…

Y poco a poco pequeñas metas, sin pretensiones, disfrutando, sufriendo, viendo la cara de mi mujer y mi hija en todas las metas, algunos diez mil, cinco medias maratón, dos maratones, cada vez un poquito más rápido, y un poquito más lejos, y siempre en la mente una frase, en los momentos difíciles, cuando las piernas ya no van, y en los momento en que cruzas el arco de meta… SI SE PUEDE…

NUNCA LO OLVIDEIS, SI YO PUEDO VOSOTROS TAMBIEN

Mr White