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Todo comienza con un pensamiento, ir a Veleta o Mulhacen en época invernal. Solo hay una persona que puedo llamar, Jose Manuel Lanzas Oleas alias “el primo”, el único que podría ayudarme en este pensamiento, un Montañero de los pies a la cabeza.

Se produjo la conversación y se concretó fecha: 26 diciembre, lunes y festivo, solo a expensas del buen tiempo.

Íbamos hablando conforme se iba acercando la fecha y en una de esas charlas me comentó que íbamos a subir por la cara norte del Veleta utilizando técnica de glaciar en cordada. Yo le dije que sí, que a pesar de ser novato y tenerle mucho respeto, mi espíritu aventurero me inyectó la adrenalina suficiente para tirar adelante.

Con todo el material preparado llega el día de emprender la aventura. 4:00 am de la madrugada del lunes 26. Desayuno y a esperar que venga a recogerme. También vamos a recoger a Chami, un amigo de Lanzas que es escalador y se une también a la fiesta, grandísima persona. Paramos en los Abades  a tomar café y algo de comer. Ya nos acercamos a Granada y se unen a la expedición dos pedazos de bichos de la escalada, Javier Barba y Grek, con los cuales entablamos conversación de carreras por montaña y Javi de campeonatos que él hace de escalada y que se iba a los Alpes ( Mont blanc , Cervino , Eiger) .

De izquierda a derecha Chami, Lanzas, Javi Barba y el bicho Grek

Llegamos a Hoya de la Mora, nos preparamos para iniciar la marcha y allá que vamos. Tenía un veneno interior de mí, ansias de empezar a patear la montaña, cansarme en definitiva.

En el fondo tenía mucho respeto, tanto que en ocasiones se convertía  en miedo a lo desconocido pero queriendo enfrentarme a él una vez más. Así se crece como persona en la vida, superando miedos. Necesitaba a elevar pulsaciones, empezamos la subida y empezo a relajarme.

La aproximación hacia el Canuto fue en un par de horas a un ritmo cómodo, parar a echar fotos y lo que hiciera falta. Salimos Chamo ,Lanzas y yo, después venían detrás Javi y Grek.

Vamos llegando al cresteo final y ya se ve el Canuto de más cerca. Te impresiona mucho estar a sus pies, empiezo a estar más nervioso pero estoy muy atento a todas las indicaciones de Lanzas. Es un buen momento para avituallarse: bocadillos de jamón y aceite de Casabermeja, naranjas , nueces y un poquito de té verde.

Sacamos crampones, piolets, arnés y casco. Nos vestimos para la batalla tranquilos sin prisas disfrutando también las vistas que te dan esos 3000 m de altitud , brutales.

Cresteo donde avituallamos y nos  colocamos el material técnico piolets, crampones y casco el día es excepcional como lo veis en el fotograma.

Nuestro colega el Esquimal nos invitó a su casa je je

Llega la hora de la verdad, se crea un sentimiento dentro de mi inexplicable ,nuevo en mi cuerpo, no se describirlo, aparentemente no se me nota, pero se dónde me estoy metiendo y es serio aquello que veo ,pero que muy serio. A lo lejos los grupos que iban primeros se observaban como bultos de colores , podía ver que eran montañeros por lo juntitos que iban y ese avance lento pero seguro que yo divisaba desde el cresteo. Allí había que llegar, donde ellos estaban, incluso más alto aun exactamente.

Lanzas nos comenta muy seriamente varios temas seguridad, tranquilidad y cómo afrontar técnicamente todo, y así nos dice que la zona de antes de Canuto iremos sin encordar ya que la nieve está en buenas condiciones. Comenzamos la parte media de la expedición travesía de las cornisas y corredor.

Bajada desde el cresteo y que lleva a la zona de las cornisas en una especie de “V” con buen clima. Ahí no hubo mucho problema, bajamos despacio pero seguros y había muchas fuerzas hay aun (el bocata de jamón serrano vino muy muy bien)

Solo con ver la inclinación de la nieve no hay que describir lo salvaje de la subida. El sitio es brutal y nos adentramos hacia las cornisas. Poco a poco vamos subiendo, es costosa así que vamos lateralmente y cuesta cojer la huella marcada, todo es más lento aun, muy lento a más de 3000 metros con toda la mochila y el equipo técnico la proeza es monumental.

Se me sale una correa de la polaina y veo que se va subiendo. oh oh!! puede entrar nieve y humedecer el pie pues, y así fue. A eso añadirle que al ir con el piolet en parte derecha para ir metiéndolo en nieve (el piolet es un salvavidas espectacular ) el guante empieza a calar (los hay con mas impermeabilidad para que engañaros).

El camino se pone chungo hay que ir con mucho cuidado, Lanzas primero seguido de Chami y luego yo, ascendíamos 50 metros y parabamos. Lanzas miraba, hacia señas a los dos ¿todo bien? No nos dejó ni un momento, nos guiñaba, el pulgar hacia arriba y adelante siempre nos avisaba de todos los pasos mas difíciles: ojo aquí , extremar allá , nuestro maestro ,el guía . Chami aflojó el paso en unas de las cornisas a eso que yo me encontraba con fuerzas y me coloque detrás de Lanzas, muy de cerca. No me quería distanciar de él para ver sus movimientos pero subía muy fácil.

Esta parte fué la más crítica. A todos los inconvenientes se le añadía el tema psicológico, el más importante. Algo no va bien, empiezo a mostrarme inseguro, me puede el lugar donde estoy. La montaña dice aquí estoy yo, tú has venido porque has querido. No coordino nada, ni pasos ni piolets ni nada.

Miro atrás y no veo a Chami. Se queda rezagado. Miro hacia arriba y no veo a Lanzas. Él ha pasado ya uno de los salientes más peligrosos y por mi orientación deduzco que no queda mucho para el canuto pero queda algo, voy subiendo como puedo pero sin un sentido, el miedo se apodera de mí y me paro. Recobro respiración y observo todo el paisaje y me tomo mi tiempo. Respiro lento, miro las pisadas y me digo: vas a lograrlo y no te vas a arrugar, tranquilo.

Retomo pasos más coordinadamente, respirando, perfeccionando la técnica y estando seguro de cada paso. Al fin consigo salir de la cornisa y veo a Lanzas que está esperándonos. Llego a su lado y ve que voy mal. Me quito guantes, manos y dedos muy helados. Los muevo, los seco y me arreglo polainas. Lanzas habla por walkitalkie con Chami, el cual nos conté después que s sufrió un susto bastante comprometido. Le comunica que saque la cuerda y avanzanzamos con técnica de encordamiento en glacial .

Una vez encordados fuimos ascendiendo más tranquilos y seguros pero siempre sabiendo donde estamos, quedan unos 20 metros para llegar a la repisa donde se inicia la escalada clásica.

Nos pasan un  grupo de 4 personas en el que van montañeros muy experimentados , eso me alivia aun más. Dos de ellos son corredores de montaña y más concretamente Bandoleros, casi nà.

Ya estamos en la repisa. Todo se vuelve de otra perspectiva. La imagen de Mulhacén, Alcazaba y todos los picos hace que se me olvide los malos ratos, el paisaje merece la pena.

Empieza el preparo de escalada: cuerdas, mosquetones, etc… Quedan unos 80 metros para la ansiada cumbre pero me veo más seguro en esta parte sin saber porqué .

Inicio de la pared en escalada clásica

Segundo largo. Sólo quedan 25 metros para cumbre, en esta parte estoy más seguro de mí a pesar de salirse el crampón en un momento.

La parte final fue muy emocionante e inquietante tanto por el sitio como por el ansia de terminar llevamos más de 3 horas ascendiendo por cara norte y las fuerzas flojean, pero finalmente conseguimos alcanzar la cumbre del Veleta .

No tengo palabras para describir tal emoción. Siempre digo que cuando el ser humano se encuentra acorralado en sus miedos, es cuando se acuerda de las personas que tiene a su alrededor: hijos, mujer, familia, mascotas,… todo sale a relucir, ¿es por ello por lo que luchamos? ¿merece la pena arriesgar tu vida? si se lucha es por que hay una ilusión, una meta que alcanzar y cada día estoy más día estoy más cerca de ella.

Mr Barbuo