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Llega el medio día. No es uno más. Quizás es uno de los más esperados del año para mí.

El ritual es el mismo desde hace cuatro años, allá por 2014 cuando empezaba en esto de las carreras de larga distancia sin saber hacia dónde me dirigía, impulsado por una desconocida fuerza hacia la búsqueda del mas allá, como Cristobal Colón buscando el mismo borde de la tierra para confirmar que esta no era plana.

Ronda me esperaba de nuevo como cada segundo viernes del mes de Mayo, aunque esta vez he estado a punto de perderme la fiesta. El destino me hizo esperar hasta el último momento, haciendo la maleta para ir a Ronda o a otro continente, pero finalmente las fuerzas del destino eligieron que debía estar otro año más visitando la ciudad soñada.

Por delante, un par de horas de viaje y el deseo de que fuese un gran fin de semana para todos mis amigos que estarían en los 101 km de Ronda.

En mi peregrinar hacia Ronda, pienso en las anteriores veces que he corrido allí.

Desde aquella incipiente aventura en solitario del 2014, pasando por la insípida carrera del año siguiente y la disfrutona del año pasado, este año afrontaba la carrera desde un ángulo diferente.

El tiempo era el objetivo, no porque quiera ganar algo, sino todo lo contrario, no quiero perder. No quiero perder la oportunidad de estar en Chamonix, de estar en verano con el trabajo bien hecho.

Desde hace meses, decidí que cada entrenamiento lo haría al máximo de intensidad (cuando así lo requería la sesión) como si no hubiese un mañana.

Dar un apretón de rosca más y rozar el límite en los entrenamientos.

No quiero perder. Quiero ganar. Quiero ganarme en UTMB.

He aprendido en este deporte que no hay magia, solo dedicación y esfuerzo. No hay secretos ni atajos. El camino está marcado y solo hay que saber seguirlo. No hay más. Esto del rendimiento deportivo es matemáticas, una ciencia exacta con el aliciente de variables incontroladas que hacen de cada carrera un resultado predecible en resultados positivos e impredecible en los negativos.

En esta ocasión, el resultado se decantó del lado positivo.

Comparativa de mis cuatro ediciones y su desarrollo. La experiencia lo es todo.

Habrán sido esos entrenamientos intensos o de haber llenado el vaso de la experiencia a niveles importantes, que la carrera se decantó por el lado deseable.

Llegaba a Ronda con un rutómetro a seguir que marcaba llegar a Ronda antes de que sonaran las campanas de la Iglesia de la Merced, junto a la Alameda, marcando las 11 de la noche. Eso suponía hacer un tiempo inferior a 12 horas del recorrido (ritmos ya establecidos hace un año justo tras acabar la carrera)

Campanario que decidiría la consecución del objetivo este año.

Este año, al igual que el año pasado, habría dueto para asaltar la marca. Si el año pasado el papel de escudero y caballero fue alternándose durante la carrera con mi compañero Belu, este año la aventura estuvo acompañada de Javi, nuestra gacela humana, que le auguraba un gran tiempo en su primera ultra.

Antes de partir, disfrutando desde el estadio los momentos previos a colocarse en el corralito

Las emociones y sensaciones que desprende esta carrera son inigualables: recogida de dorsales, cena de la pasta, entrada al estadio, salves al rey, recorrido por calle la Bola… el destino quiso que pudiera disfrutar otro año más de esos momentos únicos.

La alameda engalanada para la ocasión

Inevitable pararse a contemplar zona Bandolera desde el mirador del Tajo y recordar cada momento vivido este año.

La carrera transcurría según el plan,  hasta que  pasamos Arriate donde a mi compañero de batalla le saltaron problemas musculares.

Le costaba subir la cuesta de los cochinos. Yo le decía que no me siguiera, que mantuviera las distancias que estas carreras son muy largas. Tan tozudo como gran persona, me seguía la estela y tras pasar el Cortijo del Polear saltó la alarma.

En estos casos normalmente (yo y cualquiera de mi gente de los bichos) nos quedamos para ayudar al compañero y no abandonarle, pero tal y como le había dicho en la salida, esto es una vida entera concentrada en pocas horas, y cada uno debe vivirla a su manera.

Pactamos que había que seguir el plan, si uno se quedaba atrás, ya habría momento de encontrarnos más adelante.

Y así paso, que tras dejarle atrás y estar pensando en él durante los siguientes 20 kilómetros, me lo crucé justo cuando yo abandonaba Setenil, a escasos 5′ de diferencia. Pensé que me alcanzaría antes de llegar al cuartel, pero finalmente no pdo y llego a Ronda cunpliendo también el objetivo, unos minutos detrás mia.

Todo marchaba según el plan, incluso me atrevo a decir que sabía de antemano que me sería fácil seguir el rutómetro, ya que marque los mismo ritmos que el año anterior y la experiencia y entrenamientos de todo un año sabía que me pondrían en una mejor situación de carrera.

Paso por Benaoján todavía con mucha luz. Conseguir ver Ronda de día era lo único que tenía en mente.

Correr para no perder. Me lo repetía sin cesar en muchas ocasiones. Había que apretar dientes si quería ver Ronda de día, porque me habían dicho que desde el kilómetro 90 se ve el Tajo, y lo tenía cerca, muy cerca, tan cerca que al final de aquella larga cuesta apareció. Tengo la imagen clavada en mi mente. Una panorámica de toda Ronda, con los rayos del sol del atardecer bañando toda la alameda, el puente nuevo, la Ronda vieja y la moderna. Allí estaba, enfrente mía, y lo conseguí.

En esos pocos segundo que se tarda en cambiar el ritmo entre subir y bajar, pude mirar hacia delante y contemplar lo que muchos desean ver y este año no lo conseguirán. Me sentía un privilegiado por estar en ese momento en aquel lugar.

No paré, no saqué la cámara para inmortalizar el momento, no hacía falta. Lo tengo clavado en mi retina y siempre lo recordaré. Siempre que quiera verlo de nuevo, sólo tengo que cerrar los ojos y lo tendré, delante mia de nuevo. Ahora era el momento de ir a por el premio gordo: entrar en Ronda de día.

Miro la hora, son casi las 9 de la noche, me queda al menos 1 hora de luz y 11 kilómetros. Teniendo en cuenta que desde la cuesta del cachondeo hasta la Alameda son al menos 20 minutos, solo me dejan 40 minutos para 10 kilómetros. Misión complicada.

Llegó el momento, me digo. Ahora era el momento de correr para ganar, para ganarme, para ganarme Ronda. Había que intentarlo, llegar a las calles de Ronda de día o al menos sin usar el frontal.

Corono el Puerto de la Muela a las 21:39 con los últimos destellos de sol acompañando las últimas rampas. Sólo me quedan 5 kilómetros y el ocaso empieza a aparecer.

Justo cuando paso a los pies del Tajo, ya la luz era muy tenue, pero podía seguir avanzando por la cuesta del cachondeo sin problemas de visión y alcancé las calles de Ronda con las luces de la ciudad marcándome el camino hasta la meta.

La llegada como siempre, emotiva y espectacular, aún más por el momento que se pasa por Ronda con todas las calles llenas de gente animando y aplaudiendo. Ha merecido la pena apretar y sufrir los últimos kilómetros para sentir estos momentos.

Objetido Sub 12 conseguido

La magia de Ronda no termina cuando cruzas la meta. Quedaba una larga noche esperando a todos y cada uno de mis amigos cumplir sus sueños. Llegar el primero del grupo tiene la ventaja de que puedes vivir parte de los sentimientos que tu gente cuando cruza el arco de meta y yo, como cualquier otro miembro de los Bichos, no me lo quería perder, no me quería ir de la Alameda para ver a todos entrar. Y así fué.

Primeras luces del día esperando al último de los Bichos, donde los tiempos y ritmos dejan de tener valor, pasando a usar como armas de la batalla el coraje, tesón y constancia.

 

Mr M

 

 

 

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Penyagolosa trails, una prueba que suena en todo el entorno ultrero español. ¿Por qué tenía esa fama de carera perfecta y bien organizada?

Desde que salió la oportunidad de verla en directo en Enero, se activó el protocolo Castellón e inició la aventura MIM- Maraton i mitja 63k 3.000m+.

A continuación  un resumen de lo acontecido.

Organización

Una prueba totalmente arraigada en Castellón, con 2,100 participantes,  19 ediciones y fama de ser de las mejores de España, lo cual no garantiza que todo funcione a la perfección, pero en esta carrera TODO es perfecto.

El trazado rápido y totalmente corrible desde el principio, para los que aguanten los 63k.  

La zona preciosa, me recordaba a la zona de Yunquera pero cambiando pinsapos por pinos, salvando las distancias. Prácticamente todo senderos, algo siempre de agradecer.

Voluntarios de sobra, la coordinación pre y post carrera era un baile perfectamente sincronizado con personas que viven la carrera y la miman.

Bolsa del corredor de lo mejor que he recibido, sin llegar al nivel de Bandoleros.

Tratamiento al corredor muy profesional, sin formalismos pero muy serio y  con toda la información muy clara, reflejando tantos años de experiencia de la carrera.

Pertenecer a la Ultra Trail World Tour y conseguir que el año que viene se celebre el campeonato mundial aquí no es de extrañar, y fruto de muchos años de buen hacer.

Buenas sensaciones pre carrera con gran ambiente en la feria del corredor

La carrera

Sin haber estudiado el trazado me puse el objetivo de 7h30′, ¿porque? Intuición ultrera supongo.

Tras la charla técnica, la estrategia estaba clara si quería ir a por ese tiempo.  Los primeros 33k eran rápidos, la gente va a tope y luego lo pueden pagar así que habría que ir con prudencia y no alargar el ritmo fuerte demasiado tiempo.

En el km 5 se produce un estrechamiento al iniciar el primer sendero y aparece el llamado momento lemmings (tapón, corredores en fila y adiós a la planificación). Por tanto estaba clara la estrategia: ritmo a tope desde el inicio y luego ir fuerte pero sin gastar depósitos, que la carrera realmente empieza en el km 33 donde viene más de la mitad el desnivel y es la parte más técnica, al menos así nos lo cuentan los lugareños.

Con esas premisas, me sitúo en tercera línea de salida, con los pro, con los tops, con los ultreros castellonenses,  ¿y por qué no?

Salida. Todos a fuego, salida explosiva desde el estadio de atletismo de la universidad Jaime I (alucinante salir desde el tartán a las 6 de la mañana)  por zona urbana durante 5k registrando ritmos de media maratón (4’10 km)

Kilómetro 10 en 50′, lo de salir a fuego se está alargando, pero el terreno permite correr, son senderos en los que me permite subir a mi ritmo sin problemas, así que me propongo llega al avituallamiento y buscar  reserva de gasolina.

Siguen los kilómetros y ya en posición de carrera fijada, los corredores nos vamos turnando los puestos y manteniendo el tiempo final objetivo, así que bajar el ritmo significaría no cumplir y sigo apretando y corriendo todo el tiempo.

Kilómetro 33. Mitad de carrera y punto clave. Llego con las energías un poco tocadas en los últimos 3 km, ese no era el plan así que activo el protocolo anti pájara y dedico mi tiempo en comer, beber y relajarme. Creo que estoy varios minutos en el avituallamiento, pero me compensan y salgo renovado. Un reset a tiempo es un salvavidas.

Quedan tres subidas largas donde según dicen son muy complicadas.

Decido empezar a usar bastones y subir andando a ritmo fuerte y correr llanos y bajadas para mantener la media.

En parte, me han decepcionado esas zonas difíciles que venían en este tramo. Senderos fáciles de correr salvo alguna zona con piedra suelta pero nada comparado con pruebas como cara los tajos o bandoleros.

Ya con un calor que empezaba a apretar y que sufrirían los que vinieran detrás, entro en meta en 7h31′. Objetivo cumplido y satisfacción plena.

Conclusiones

Y ahora escribiendo estas líneas junto al arco de meta esperando a mis amigos que lleguen, me emociono al recordar la carrera y todas las buenas sensaciones de las que he podido disfrutar en esas 7h 31′.

Disfrutado del ambiente post carrera, momentos unicos e irrepetibles

Creo recordar que es la primera vez que en una carrera larga la gestión de la misma ha sido perfecta, con experiencia y cumpliendo un plan que no tenía realmente planteado.

En carrera siempre voy concentrado, serio y pensativo, solo en los avituallamientos suelto cualquier gracejo a los voluntarios (que bien que se lo trabajan y es la única forma de responderles por mi parte) y me olvido de sensaciones más allá de las musculares o energéticas que no sea la propia carrera.

Ahora ya relajado es cuando me doy cuenta de que estas sensaciones tan buenas no son casuales, es fruto de más de 2 años dedicado a esto y siguiendo cada sesión de entrenamiento al pie de la letra de mi entrenador y amigo Dani Perez.

Sin pestañear, sin dudar ni tan siquiera preguntar por qué, simplemente lo hago, no hay más. Hoy puedo decir eso que me gusta tanto escuchar, y que lo he vivido en total plenitud esta mañana: hoy he jugado con la montaña….y ella ha querido jugar conmigo.

Mr M

 

0 42

(La publicación original de esta entrada se puede ver en www.pasodetiempos.com)

El cosquilleo que siento cuando me calzo las zapatillas, el nerviosismo latente en el momento de la salida de una prueba, la euforia incontrolada cuando llegas a meta, el depósito de endorfinas rebosando horas después de emplearte a fondo en una carrera.

Eso es el BICHO, lo que te empuja a hablar, leer y relacionarte en torno a una pasión compartida por gente como tú.

Esta definición del BICHO no es mía, es el significado que un club le da a ese veneno que muchos llevamos dentro, inevitablemente el BICHO lo llevo dentro de mí y ha llegado el momento de mostrarlo.

BICHOS RUNNERS es el grupo humano con el que he decidido iniciar una etapa deportiva y personal en torno al running, y lo defino como un grupo de personas y no como club deportivo (que también lo es) porque huyo de términos relacionados con la competitividad y las marcas. Yo #pasodetiempos y este “club”, y muchos de sus componentes, comparten esa filosofía.

Pero mi historia con BICHOS RUNNERS no es reciente, esto viene de atrás e ineludiblemente en algún momento tendríamos que coincidir en el camino y así ha sido.

Os cuento:

Quise preparar el Maratón de Málaga 2012 pero por motivos personales decidí no hacerlo, además era una auténtica locura. Estuve inscrito al Maratón de Málaga 2013 pero una enfermedad de mi madre me impidió prepararlo adecuadamente y renuncié dos meses antes (hoy en día mi madre está genial), pero el Maratón de Sevilla 2014 si que lo preparé para debutar en la distancia. Era mi gran ilusión y aunque no os lo creáis, motivos laborales me dejaron fuera de la línea de salida apenas 10 días antes de aquella fecha. Mala suerte con los 42k ¿verdad?

En ese momento decido olvidarme de la mítica distancia y centrarme en otros retos deportivos con la mente puesta en Sevilla 2015, todo un año por delante para prepararla. Pero una tarde del mes de julio de ese verano (2014) me entero que se presentan los planes de entrenamiento para la V edición del Maratón de Málaga y el “BICHO” se pronunció. Me acerqué a las instalaciones del Carpena, pero llegué tarde, no pude atender las explicaciones de Dani Pérez (del que entonces no sabía ni quien era) y menos aún posar en la foto oficial de la presentación.

Yo estuve en esa foto, pero no del lado que posa, sino del otro, había llegado tarde y me quedé junto a los fotógrafos. Recuerdo como al terminar el acto me acerqué a Dani para preguntarle un par de dudas, entre las cuales si habrían quedadas de entrenamientos, y me dijo que un grupo de corredores habían creado un club y que hablase con ellos para preparar la carrera. Ese grupo era BICHOS RUNNERS, nunca me puse en contacto con ellos, yo había empezado meses antes el proyecto de Runnáticos y decidí seguir adelante.

Foto presentación entrenamientos V Maratón de Málaga (Julio, 2014)

Los meses pasaron, participé en el Maratón de Málaga 2014 pero sólo hice media carrera como preparación para el Maratón de Sevilla 2015 donde por fin pude conseguir mi sueño de ser maratoniano, y así han pasado casi tres años donde he coincidido y he conocido a muchos de los que ahora empezaran a ser mis compañeros, sintiendo esa envidia sana cuando los veías participar en carreras, cuando lees sus artículos en la web, cuando los sigues en redes sociales o ves el despliegue humano que hacen en eventos solidarios, en pruebas como “Los 101 de Ronda” o el mismo maratón de nuestra ciudad, Málaga.

Hace un año y medio arranqué junto con otros corredores el proyecto de Zapas Solidarias y dentro de ese grupo he conocido a tres personas excepcionales, con un corazón enorme y a las que he apreciado mucho por todo lo vivido en los distintos retos que Zapas Solidarias ha participado y organizado. Anfi, Gus y Law son BICHOS RUNNERS y gracias a nuestro vínculo solidario he tenido la oportunidad de conocer más de cerca al “club” y a su gente, en algunos de sus entrenamientos y carreras.

Llevaba meses dando vueltas al coco intentando buscar una manera de reengancharme a este mundo, pero no de un modo simplemente deportivo porque no he dejado de participar en carreras, sino de una forma emocional, buscando ese punto de motivación que quizás estaba algo perdido en mi interior y que tenía el convencimiento de que el único modo era contagiarme del BICHO a través de aquellos que lo poseen, compartiendo con ellos mis experiencias, empapándome de las suyas y creciendo un poquito más como deportista y persona.

Agus, Alberto, Belén, Dania, Diego, Gus, Juan Antonio, Elo, Javi, Jesús, Chema, Mamerto, Manu, Marili, Mayte, Miguel Angel, Óscar, Pablo, Juan, Sebas, Truji… y otros muchos que me quedo sin nombrar son algunas de las personas con las que he compartido de manera ocasional, momentos formidables, entrenamientos, charlas y alguna que otra cerveza.

Gracias por abrirme las puertas de vuestra casa, por compartir y mostrarme el BICHO que llevamos dentro, y por no haberme dicho nunca que formase parte de vuestro club, por no haberme preguntado nunca: Sevi, ¿cuándo te vienes con nosotros? Eso dice mucho de ustedes como personas y como colectivo…

El domingo participo en mi primera carrera con BICHOS RUNNERS, con la camiseta de un amigo cuya fortaleza personal y humana me servirá de ayuda cuando flaqueen las fuerzas por la Sierra de Alhaurín. Va por ti “león” y por toda la gente que lucha día a día por salir adelante. Y por supuesto, va por el BICHO que todos llevamos dentro.

Nos vemos en “Cara Los Tajos“…

Mr Sevi

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Para empezar a contar esta historia, primero voy a remontarme y darles las gracias a los 2 culpables bichunos Mr. Barbuo y Mr. Marín que fueron los que entre risas y el ya conocido “vamos a apuntarnos al sorteo por si nos toca” acabamos metidos en esta carrera por ellos.

Estaba viendo la cabalgata de Reyes con mis padres el día 5 y me llega un email al móvil: Si ha recibido este correo ha sido usted agraciado con un dorsal en la repesca del sorteo, tengo que leerlo dos veces para asimilarlo, por tanto, primer regalo de Reyes anticipado. Comentamos la noticia por el grupo de trail y efectivamente nos ha tocado a Mamerto, Law y a mí y en cuestión de un par de días ya tenemos hasta alojamiento.

La MiM de Penyagolosa ha significado mi debut en la Ultra distancia a pie, ya que había hecho Maratón Málaga 2015 y los 101kms, pero en duatlón y en bicicleta. Así que ahí a lo loco y sin anestesia me meto en una prueba de 63k y +3100 positivos.

Han sido 4 meses de preparación que han pasado en un abrir y cerrar de ojos y lo más importante y que más me preocupaba: Sin lesiones.

Los días previos a la carrera los he vivido con una tranquilidad bastante inusual y eso que la prueba tenia tela, pero el haber llevado de sherpas experimentados a M y Law ha sido un alivio. Ponemos rumbo a Castellón y hacemos un alto en el camino por Benidorm antes de llegar al punto clave.

El apartamento nos quedaba muy cerquita de la feria del corredor y zona de entrega de dorsales, así que podemos pasarnos un buen rato y respirar el ambiente ultrero y de primer nivel que se respira, es una clásica de las carreras por montaña en el panorama nacional.

Asistimos a la charla técnica para conocer más de cerca los puntos críticos de carrera y después de esto una buena cena de pasta y para la cama que el despertador sonaba bien temprano, la salida era a las 6 de la mañana.

Cuando suena el despertador, aparte de levantarme con una tostá de sueño enorme (3:45am en pie) me entra un canguelo en el cuerpo terrible que según vamos yendo para la salida se va pasando principalmente porque ¡vaya rasca de frío pegaba en salida!

Últimos ánimos y abrazos y nos vamos Law y el menda para el corralito ya que habíamos hablado de ir juntos, Mamerto tira con el sector de más nivel de la prueba.

Pistoletazo de salida y mucho público volcado con la carrera para ser una hora tan temprana, salimos a un ritmo que nos permite ir cómodos y reservando porque todo el mundo nos había dicho que en el km 34 – Les Useres era donde empezaba realmente la MiM y la parte dura.

Ir con Law es seguridad de tener que acabar metiendo la lengua en remojo de lo que casca, pero así se hace más divertido también, esto es algo más que correr y tocaba disfrutar de la oportunidad única de carrera a la que habíamos podido asistir.

Y lo que nos decían era cierto, hasta mitad de carrera era un perfil bastante corredor y asumible, pero la historia cambia totalmente con lo que nos encontramos en la segunda parte todo en repechón continuado, recuerdo con especial dureza la subida a Lloma Bernad sin una sombra y con un zigzagueo de piedra suelta interminable.

Vamos juntos toda la carrera hasta que en el km 50 pasando Xodos decido tirar en solitario ya que mi Law había tenido problemas estomacales toda la carrera y yo iba bastante más fresco de piernas.

Hasta culminar la última subida de Banyadera y dejar el Penyagolosa a nuestros pies, es cuando empieza el verdadero momento de fagocitar en la bajada rocosa y darlo todo, cual es mi sorpresa y alegría que a 1 km de meta me encuentro a Mamerto esperando para ver si nos veía pasar, había leído por el Sherpa Team en el grupo verde de whatsapp que había llegado y había hecho un carreron, con eso ya tenía el extra necesario para encarar la recta final hasta el Santuari de Sant Joan donde ya se oía a la muchedumbre y que era donde me esperaba mi ansiada meta.

Reconozco que alguna que otra lagrimilla se me escapó recordando todos los meses de entreno y que había sido capaz de romper mis límites una vez más y superarme a mí mismo, que al fin y al cabo es lo bonito de esto, la superación, el mejorar y tener detrás una familia que te arrope como y apoye tus locuras como es la bichuna.

He disfrutado de principio a fin esta carrera porque no tiene fallos ni peros por ningún lado, y tengo claro que las Ultras han venido para quedarse.

Dar las gracias por ayudar a conseguir este ansiado reto en primer lugar a Dania que se merece un monumento por aguantarme y no fallarme nunca, a mis padres por ayudarme y enseñarme a perseverar, a Dani Pérez por sacar el máximo rendimiento de mí y a M y Law por ser mis compañeros en esta bonita aventura y a todos mis bichos por aportar tanto en el día a día.

Y esta es la historia de cómo me convertí en Ultrero.

Mr. Mountain

 

 

 

 

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Año 2. 12 Enero 2017. Se ve a lo lejos la oportunidad buscada. Todo dependía de la fortuna del momento. De ese momento de estar o no estar, de seguir adelante o tener que retrasar todo 12 meses. Recuerdo perfectamente hace dos años cuando tome la decisión de estar frente a la iglesia de Chamonix el último fin de semana de Agosto, allí entre una multitud de corredores de 90 países, esperando el momento de partir a lo desconocido y vivir la experiencia UTMB desde dentro.

Mucho ha pasado desde entonces, y no solamente mi cambio físico y deportivo, sino que lo más sorprendente es el efecto que he provocado en mi entorno sin proponerlo ni buscarlo.

Lo que en principio me plantee como un reto personal y de búsqueda del límite deportivo, en este tiempo ha ido tomando otra forma, otro sabor, otra esencia, otro matiz añadido.

Los caminos no se recorren solos, es inevitable tener compañeros de viajes, unos buscados y otros encontrados en el caminar.

El año pasado, en la Ultra de Bandoleros (155km) ya se produjo algo mágico que comente en su momento (http://bichosrunners.com/utsb-155-km-capitulo-1/) y en ese instante previo a enfrentarme al destino me vienen aquellos recuerdos. La sensación de miedos iniciales se transforman de alguna manera en responsabilidad. Una responsabilidad sin obligaciones, sin requerimientos previos, simplemente la necesidad de corresponder.

Conociendo a todos ellos, solo de pesar que estarán durante más de 35h atentos a lo que pudiera acontecer, a destripar mi rutómetro y dar seguimiento visual en cada cámara del recorrido, cuanto menos me daba ese punto de necesidad de responder.

Los días previos toda mi gente me preguntaba sobre la prueba, que cuando era el sorteo, que si tenía alguna opción o que pasaría en caso de no tener la suerte de mi lado.

Lo que aconteció los minutos previos y siguientes al sorteo ya los explique hace meses (http://bichosrunners.com/refuse/)

La sensación de impotencia y de no poder hacer nada va en contra de todo lo que simboliza una ultra, de todo lo que he ido aprendiendo en estos años. Era el momento de asimilar y analizar la situación real.

Sobre las 11:24 esa misma mañana recibo un correo de la organización confirmando lo que ya había visto 81 minutos antes.

En el correo decían lo siguiente (de forma resumida)

[…  los corredores que no vengan seleccionados en el sorteo tienen dos  posibilidades:

1.- Solicitar el reembolso de la pre-inscripcion y esperar al año que viene conservando coeficiente 2 en el sorteo. 

2.- Optar a un dorsal solidario. 

…]

Por unos instantes, la palabra Refusé empieza a dejar se resonar en mi cabeza.

¿Había todavía alguna opción para estar en Chamonix este verano?

La marcha Radestzky empieza a sonar de fondo en mi cabeza de nuevo. Se respira ese silencio mágico anteponiéndose a las primeras notas. El redoble de tambor increscendo va encendiendo una pequeña y tenue luz de esperanza. Sale el director de orquesta al centro del escenario. Si, lo voy viendo cada vez más real. Si había una opción, por rocambolesca que pudiera ser, había que intentarlo.

 Siempre adelante, despacio pero adelante. Un mantra que me suelo repetir en los momentos difíciles en las ultras, y esto no es muy diferente a una carrera de larga distancia, y desde luego era el momento anímico más bajo que había estado en estos años.

Me informo de la opción de dorsal solidario, era lo único a lo que me podía agarrar en ese momento. Según la web, existen disponibles un total de 150 dorsales solidarios que ofrece la organización para aquellos corredores que consigan una donación mínima (de cuantía importante) a una de las 10 ONG’s con las que colabora la UTMB.

Los siguientes días fueron verdaderamente intensos. Intercambio de correos electrónicos con la ONG’s seleccionada para colaborar, ver alternativas para obtener la donación y mucha incertidumbre (los dorsales solidarios suelen agotarse también en pocos días).

Tras varios meses de gestiones, el resultado lo resumiría en una palabra: Agradecimiento.

Agradecimiento a Frères des Hommes, organización que me ha elegido como su corredor para representarlos en la carrera.

Agradecimiento a mi empresa por apoyarme sin dudarlo y hacer la donación íntegra.

Agradecimiento a los que me animaban a seguir adelante y no parar de soñar despierto.

Hoy, a poco más de 5 meses para la prueba, recibo el correo que tanto tiempo he estado esperando. Nicolás, un señor francés de la organización me escribe un mail oficial informándome de lo que tanto anhelaba estas semanas atrás:

 “Your participation to the UTMB® is now guaranteed and you can enjoy one of the solidarity bib”

 Pocos segundos después, casi sin pestañear y sin darme cuenta de la situación, estaba registrando mi plaza, enviando el certificado médico y realizando el abono de la prueba.

 Ya si puedo decirlo. Ya si puedo decir que tengo dorsal. Ya si puedo decir que tengo 5 meses para preparar el gran momento, ese donde se escuche a escasos minutos de la salida la canción de Vangelis (el tema principal de la película “1492 La conquista del paraíso”, la banda sonora que probablemente hará emerger todo ese esfuerzo, dedicación y constancia para estar en el lugar y momento que me propuse voluntariamente años atrás, cuando el 1 de Enero de 2015, viendo el concierto de año nuevo me dió por pensar, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

 

Mr M

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Puede ser el tercero, quedan sólo 21 días y ya noto ese cosquilleo y temblar interno tan difícil de controlar.

La verdad es que le estamos perdiendo el respeto a esto de correr, a salir cada tarde y hacer 10-15km como si fuese un paseo, a veces me pregunto si en un futuro será bueno esto que hacemos hoy.

Puede ser el tercero… me repito una y otra vez.

¿Has entrenado bien? Se pregunta mi cabeza. He cumplido, mejor o peor, días más rápidos, días más lentos, pero en líneas generales puedo decir que he cumplido. No he seguido el planning a rajatabla, para poder hacerlo tendría que ser deportista y dejar de ser enfermera, hija y novia. Me vienen largas semanas con 5 días de entrenamientos, tengo que reducirlo a 4 días y a veces privarme de cosas, así que puedo decir que si privarme de cosas y salir a entrenar es cumplir, yo he cumplido.

Siento miedo, sé que hasta el km 21 será relativamente fácil, será como un paseo acompañado al son de las palmas de los sevillanos y familiares que desplazados hasta Sevilla animen a sus corredores y al resto de maratonianos. Me da miedo el MURO; que llegue y no sea capaz de “saltarlo”, que mi cabeza diga hasta aquí aunque mis piernas puedan un poquito más…

Me pregunto en qué pensarán el resto de corredores cuando les sobreviene el temido muro. ¿Agachamos la cabeza y nos vamos? ¿Dejamos el sueño incompleto?  ¿Abandonamos esa ilusión?…

El mundo no entiende a los que corren, y no lo entienden porque no lo han hecho; ninguno de ellos ha disfrutado una maratón, ninguno ha sentido ese dolor físico que casi te parte en dos, ninguno ha visto a otro corredor acalambrado y le ha ayudado con el último gel o la última sal que te queda a pesar de saber que quizás tú puedas necesitarla más adelante… ninguno ha hablado con alguien que no conoce de nada, ninguno ha levantado jamás el brazo de otra persona al entrar en meta y se ha abrazado con un desconocido sólo por haber corrido junto a él; porque señoras y señores, maratón es eso, enseñanzas de vida.

Os voy a contar que fue lo que me llevé de mis dos maratones, no sólo una medalla y una camiseta que guardo como un tesoro, me lleve mucho más, algo casi indescriptible con palabras, muchas emociones, muchísimos recuerdos.

En mi primera maratón (Málaga 2014) aprendí que si quieres ir rápido es mejor ir sólo, pero que si quieres llegar lejos es mejor ir acompañado. Conocí a JC, si, a nuestro pelocho, un niño especial que cada día que pasa se nos hace mayor. Nos dió tiempo a hablar de muchas cosas, os podéis imaginar en 5h11’… supe de su vida, y creo que eso fue lo que me llevo a la meta, ¿cómo alguien tan especial tenía una historia así?

En mi segunda maratón (Málaga 2015) aprendí lo importante que es la ayuda del otro. Ver al presi en el km 30… fue mejor que encontrar agua en el desierto!

Fueron 12km donde lo único que le repetía una y otra vez era que no dejara que la liebre de 4h30′ nos adelantara y si me tengo que quedar con algo es con ese abrazo tuyo al llegar al km 42… justo donde comienza la alfombra azul que te lleva a la gloria donde me dijistes “enhorabuena campeona, lo tienes hecho y lo único que verá la liebre de 4h30′ será tu culo”.

Para quienes lo veáis de fuera quizás no lo veáis importante pero estos gestos son los que agrandecen a las personas y son los que se recuerdan siempre.

Ahora sólo quedan 21 días, y lo voy a hacer. Tengo 42km por delante, para pensar, recordar, aprender y emocionarme; hay 42 motivos para seguir adelante, para no flaquear, y este año lo haré por ti papi; porque él fue y demostró ser un campeón cuando tuvo que hacerlo, lidiando con el hombre de la guadaña a escasos metros, ese sí que fue un muro difícil de superar y si tú lo hicistes… a mí el 19 F no me va a parar nadie.

Sevilla 2017 sera mío y de toda la manada, porque no debemos celebrarlo por llegar, sino por estar.

Mrs.Little

 

 

 

 

 

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Todo comienza con un pensamiento, ir a Veleta o Mulhacen en época invernal. Solo hay una persona que puedo llamar, Jose Manuel Lanzas Oleas alias “el primo”, el único que podría ayudarme en este pensamiento, un Montañero de los pies a la cabeza.

Se produjo la conversación y se concretó fecha: 26 diciembre, lunes y festivo, solo a expensas del buen tiempo.

Íbamos hablando conforme se iba acercando la fecha y en una de esas charlas me comentó que íbamos a subir por la cara norte del Veleta utilizando técnica de glaciar en cordada. Yo le dije que sí, que a pesar de ser novato y tenerle mucho respeto, mi espíritu aventurero me inyectó la adrenalina suficiente para tirar adelante.

Con todo el material preparado llega el día de emprender la aventura. 4:00 am de la madrugada del lunes 26. Desayuno y a esperar que venga a recogerme. También vamos a recoger a Chami, un amigo de Lanzas que es escalador y se une también a la fiesta, grandísima persona. Paramos en los Abades  a tomar café y algo de comer. Ya nos acercamos a Granada y se unen a la expedición dos pedazos de bichos de la escalada, Javier Barba y Grek, con los cuales entablamos conversación de carreras por montaña y Javi de campeonatos que él hace de escalada y que se iba a los Alpes ( Mont blanc , Cervino , Eiger) .

De izquierda a derecha Chami, Lanzas, Javi Barba y el bicho Grek

Llegamos a Hoya de la Mora, nos preparamos para iniciar la marcha y allá que vamos. Tenía un veneno interior de mí, ansias de empezar a patear la montaña, cansarme en definitiva.

En el fondo tenía mucho respeto, tanto que en ocasiones se convertía  en miedo a lo desconocido pero queriendo enfrentarme a él una vez más. Así se crece como persona en la vida, superando miedos. Necesitaba a elevar pulsaciones, empezamos la subida y empezo a relajarme.

La aproximación hacia el Canuto fue en un par de horas a un ritmo cómodo, parar a echar fotos y lo que hiciera falta. Salimos Chamo ,Lanzas y yo, después venían detrás Javi y Grek.

Vamos llegando al cresteo final y ya se ve el Canuto de más cerca. Te impresiona mucho estar a sus pies, empiezo a estar más nervioso pero estoy muy atento a todas las indicaciones de Lanzas. Es un buen momento para avituallarse: bocadillos de jamón y aceite de Casabermeja, naranjas , nueces y un poquito de té verde.

Sacamos crampones, piolets, arnés y casco. Nos vestimos para la batalla tranquilos sin prisas disfrutando también las vistas que te dan esos 3000 m de altitud , brutales.

Cresteo donde avituallamos y nos  colocamos el material técnico piolets, crampones y casco el día es excepcional como lo veis en el fotograma.

Nuestro colega el Esquimal nos invitó a su casa je je

Llega la hora de la verdad, se crea un sentimiento dentro de mi inexplicable ,nuevo en mi cuerpo, no se describirlo, aparentemente no se me nota, pero se dónde me estoy metiendo y es serio aquello que veo ,pero que muy serio. A lo lejos los grupos que iban primeros se observaban como bultos de colores , podía ver que eran montañeros por lo juntitos que iban y ese avance lento pero seguro que yo divisaba desde el cresteo. Allí había que llegar, donde ellos estaban, incluso más alto aun exactamente.

Lanzas nos comenta muy seriamente varios temas seguridad, tranquilidad y cómo afrontar técnicamente todo, y así nos dice que la zona de antes de Canuto iremos sin encordar ya que la nieve está en buenas condiciones. Comenzamos la parte media de la expedición travesía de las cornisas y corredor.

Bajada desde el cresteo y que lleva a la zona de las cornisas en una especie de “V” con buen clima. Ahí no hubo mucho problema, bajamos despacio pero seguros y había muchas fuerzas hay aun (el bocata de jamón serrano vino muy muy bien)

Solo con ver la inclinación de la nieve no hay que describir lo salvaje de la subida. El sitio es brutal y nos adentramos hacia las cornisas. Poco a poco vamos subiendo, es costosa así que vamos lateralmente y cuesta cojer la huella marcada, todo es más lento aun, muy lento a más de 3000 metros con toda la mochila y el equipo técnico la proeza es monumental.

Se me sale una correa de la polaina y veo que se va subiendo. oh oh!! puede entrar nieve y humedecer el pie pues, y así fue. A eso añadirle que al ir con el piolet en parte derecha para ir metiéndolo en nieve (el piolet es un salvavidas espectacular ) el guante empieza a calar (los hay con mas impermeabilidad para que engañaros).

El camino se pone chungo hay que ir con mucho cuidado, Lanzas primero seguido de Chami y luego yo, ascendíamos 50 metros y parabamos. Lanzas miraba, hacia señas a los dos ¿todo bien? No nos dejó ni un momento, nos guiñaba, el pulgar hacia arriba y adelante siempre nos avisaba de todos los pasos mas difíciles: ojo aquí , extremar allá , nuestro maestro ,el guía . Chami aflojó el paso en unas de las cornisas a eso que yo me encontraba con fuerzas y me coloque detrás de Lanzas, muy de cerca. No me quería distanciar de él para ver sus movimientos pero subía muy fácil.

Esta parte fué la más crítica. A todos los inconvenientes se le añadía el tema psicológico, el más importante. Algo no va bien, empiezo a mostrarme inseguro, me puede el lugar donde estoy. La montaña dice aquí estoy yo, tú has venido porque has querido. No coordino nada, ni pasos ni piolets ni nada.

Miro atrás y no veo a Chami. Se queda rezagado. Miro hacia arriba y no veo a Lanzas. Él ha pasado ya uno de los salientes más peligrosos y por mi orientación deduzco que no queda mucho para el canuto pero queda algo, voy subiendo como puedo pero sin un sentido, el miedo se apodera de mí y me paro. Recobro respiración y observo todo el paisaje y me tomo mi tiempo. Respiro lento, miro las pisadas y me digo: vas a lograrlo y no te vas a arrugar, tranquilo.

Retomo pasos más coordinadamente, respirando, perfeccionando la técnica y estando seguro de cada paso. Al fin consigo salir de la cornisa y veo a Lanzas que está esperándonos. Llego a su lado y ve que voy mal. Me quito guantes, manos y dedos muy helados. Los muevo, los seco y me arreglo polainas. Lanzas habla por walkitalkie con Chami, el cual nos conté después que s sufrió un susto bastante comprometido. Le comunica que saque la cuerda y avanzanzamos con técnica de encordamiento en glacial .

Una vez encordados fuimos ascendiendo más tranquilos y seguros pero siempre sabiendo donde estamos, quedan unos 20 metros para llegar a la repisa donde se inicia la escalada clásica.

Nos pasan un  grupo de 4 personas en el que van montañeros muy experimentados , eso me alivia aun más. Dos de ellos son corredores de montaña y más concretamente Bandoleros, casi nà.

Ya estamos en la repisa. Todo se vuelve de otra perspectiva. La imagen de Mulhacén, Alcazaba y todos los picos hace que se me olvide los malos ratos, el paisaje merece la pena.

Empieza el preparo de escalada: cuerdas, mosquetones, etc… Quedan unos 80 metros para la ansiada cumbre pero me veo más seguro en esta parte sin saber porqué .

Inicio de la pared en escalada clásica

Segundo largo. Sólo quedan 25 metros para cumbre, en esta parte estoy más seguro de mí a pesar de salirse el crampón en un momento.

La parte final fue muy emocionante e inquietante tanto por el sitio como por el ansia de terminar llevamos más de 3 horas ascendiendo por cara norte y las fuerzas flojean, pero finalmente conseguimos alcanzar la cumbre del Veleta .

No tengo palabras para describir tal emoción. Siempre digo que cuando el ser humano se encuentra acorralado en sus miedos, es cuando se acuerda de las personas que tiene a su alrededor: hijos, mujer, familia, mascotas,… todo sale a relucir, ¿es por ello por lo que luchamos? ¿merece la pena arriesgar tu vida? si se lucha es por que hay una ilusión, una meta que alcanzar y cada día estoy más día estoy más cerca de ella.

Mr Barbuo

0 55

No podía ser de otra Manera. Enero y Jaén, un frio que cortaba la cara, las manos, el cuerpo entero…pero no cortó las ganas de correr de los 12000 participantes de la carrera de San Antón, entre ellos nuestro bicho Manuel, que le echaba valor y la terminaba en 48 minutos, una carrera en la que la multitud, las calles estrechas y el mismo recorrido dificulta poder competirla con soltura. El pistoletazo de salida fue puntual, y hasta cinco minutos después no atravesaba la línea de salida el último corredor. Los espectadores disfrutamos de un ambiente atlético inigualable, los corredores por su parte, pudieron disfrutar de los ánimos del público que se agolpaba durante todos los puntos de paso de la carrera con antorchas que dejaban una estampa que emocionaba.

El vencedor completaba el recorrido en 30min exactos.

En definitiva una experiencia más una carrera más y un motivo más para no dejar de hacer lo que tanto nos gusta, correr.

Mrs Ana Ana

0 43

6:54 am. Suena el despertador como todos los días, Radio Nacional me despereza con sus voces, esos no duermen nunca y me aseguran un despertar a ritmo de palabras. Apuro unos minutos y me levanto de un salto para iniciar el día. Es 12 de Enero de 2017. No es otro día. Es el día.

Mi reloj me lo recuerda desde hace 2 años que este es el día donde se debe empezar a gestar el sueño, el día que se pasa de ilusión lejana a sueño realizable, el inicio de un viaje apasionante a lo desconocido, directo al corazón de Europa para rodear su cumbre más alta en menos de 46 horas.

La mañana transcurre con cierta normalidad, similar a cualquier otro día mientras que se acerca la hora del momento decisivo.

Sé que no las tengo todas conmigo, que las probabilidades no me dan la victoria asegurada, de hecho pierdo el partido antes de empezar por 2 a 5, pero hay que usar el poder oculto del pensamiento positivo y cualquier otro elemento de persuasión y me aferro a él los días previos.

Palabras cruzadas con la manada los momentos antes de que se publique el sorteo me tranquilizan. Ellos, mi gente de correr, siempre los he sentido detrás empujándome en cada ultra que he hecho. Es como si les debiera en parte estar aquí ahora mismo y no quería defraudarles. Aunque parezca que practicar ultras es algo solitario, no es así. Todas esas horas de soledad en el monte genera vínculos más fuertes con los tuyos. Se piensa y mucho, unas veces en silencio y otras en voz alta. Y esos lazos forjados en soledad se trasladan al día a día en forma de cariño y amistad.

Se acercan las 10 de la mañana. Resuena en mi cabeza una vez más la marcha Radetzky (Johann Strauss padre, 1896). Al igual que en todo inicio de año, esta marcha sirve de banda sonora para purgar y resetear, mirar hacia el futuro y proponerse objetivos a cumplir, así que es buen momento para invocar al mariscal de campo Joseph Wenzel Radetzky una vez más.

Lo tengo todo preparado. Los vuelos seleccionados y el alojamiento localizado tras buscar y rebuscar la mejor ubicación con el mínimo coste, todo a tan solo un clic de ratón. Me imagino que los otros 7.000 corredores estarán haciendo lo mismo que yo y se agotará pronto la oferta.

Son las 10 de la mañana del 12 de Enero de 2017. Es mi momento. Es hora de mirar al destino cara a cara, entro en la web de la prueba y allí está mi nombre.

Refusé. No se Francés, pero no lo necesito para saber el resultado del sorteo.

Miro la pantalla del ordenador y allí estaban las ventanas abiertas de easyjet y booking preparadas para darle al botón de pagar  que me llevarían al epicentro del ultra trail mundial y no podía.

Vuelvo a mirar la web de la organización. Refusé. Ahora parece que leo el francés como si fuera mi lengua nativa, porque lo entiendo a la perfección, incluso me atrevo a decir que hasta hubiera pronunciado perfectamente la “R” francesa como si hubiera nacido en el mismísimo Chamonix.

Refusé. No había nada más que hacer que esperar otros 12 meses hasta que llegara mi hora. No entraba en mis planes esta situación. Intento tener todo lo controlable controlado, pero obviamente este punto estaba fuera de control, así que simplemente me sentía consternado por no poder seguir mi estrategia, de seguir mi segunda fase del plan.

Hablo con mi círculo más cercano. Les doy la noticia. Vuelvo a mirar la pantalla y allí estaba la palabra centelleante enfrente de mis ojos. Refusé.

En un acto de autodefensa, me intento convencer de que la vida sigue igual, que si no ha podido ser este año, el año que viene tendré más oportunidades, ya que tendré doble boleto en el sorteo, y me hago la eterna pregunta que te persigue cuando estás de bajón en toda carrera, ¿y para qué quieres correrla?.

Unos segundos de silencio y sin tener respuesta a mi pregunta, de repente me viene a la mente la primera vez que tuve constancia de esta carrera.

Era el 2014, acababa de empezar a correr trails y por casualidad me encontré por la red una retransmisión en directo de una carrera, en donde había muchos españoles y dos de ellos iban en segundo y tercer lugar. Cuando me enteré de que era una carrera de 170 km simplemente me quedé sin palabras. ¿Es posible correr esa distancia sin descansar ni dormir?

Mi interés por la retransmisión aumentó aún más cuando el comentarista explicaba que los dos españoles llevaban corriendo juntos desde el kilómetro 100, porque auque con muchos problemas fisicos, uno iba bien bajando y el otro subiendo, y así se ayudaban para poder llegar a meta y hacer pódium los dos juntos.

Aquello me dejó enganchado a la pantalla y desando ver a esos dos guerreros cruzar la meta juntos.

Desde ese momento, cada vez con más entusiasmo e interés miraba de reojo la prueba, los artículos, las fotografías y los videos de aquellos parajes espectaculares de dónde venían historias de sufrimiento y superación. El resto de la historia, ya la he ido contando desde hace 2 años en esta web.

Ahora me tocaba empezar de nuevo, retrasar 12 meses el plan y esperar de nuevo mi hora. Siempre se confirma que la vida es una ultra trail, y en este caso no iba a ser muy diferente.

En una ultra siempre hay momentos de bajón y momentos pletóricos llenos de efusividad, los sentimientos positivos se mezclan con negativos y generan una oleada de sentimientos en un corto espacio de tiempo.

Ahora estaba en uno de esos momentos de bajón, de pinchazo como llamamos en las carreras. ¿Pero va a acabar todo aquí? ¿De verdad que no puedo hacer nada para conseguir dorsal y cumplir mi reto UTMB 2017?

Aún no tengo una respuesta clara a mi pregunta de por qué hago ultras, pero si algo he aprendido en esto de correr, es que si se sabe aguantar los momentos malos, casi de forma mágica emergen energías de la nada que te hacen levantar vuelo que finalmente te llevan a la línea de meta. Son momentos en los que hay que pararse a evaluar la situación y tomar las decisiones correctas. Ahora es uno de esos momentos. Toca pensar, ver opciones y reformularse la pregunta que inició todo esto, ¿cómo sonará la marcha radetzky a los pies del Mont Blanc?

Esto no acaba aquí. Objetivo UTMB 2017 sigue adelante.

Mr M

 

 

 

 

 

 

 

0 57

Diciembre, desde hace ya unos dos años era el mes de la Maraton Cabberty de Málaga. Y este 2016 no podía ser distinto, y comencé mi planning de cara a la Maratón 2016 para intentar alcanzar esa mmp, pero sobre el mes de octubre se me presento la oportunidad de poder evadirme un poco de la rutina del mundo e irme de escapada con mi novia. Y dado que laboralmente me es un poco difícil coincidir con Carmela en vacaciones pues tuve que descartar (no sin pena) el objetivo de Maratón 2016. Y parece ser que la Maratón también ha querido esperarme a mí este año.

Pero como aquí, uno es un alma inquieta, y aprovechando que este año tenia también casa por Almería, vi una Ultra por la zona de Cabo de Gata, en fecha cercana y posible. Zona que conocía tras varios recorriendo sus innumerables calas y que la verdad que me atraía mucho. Y así fue, inscrito para el 10 de diciembre a la Ultra Costa de Almería 2016. 90 km +1800 m de desnivel, de Aguamarga a Almería en un tope de 17 horas. Una Ultra sin excesivo desnivel, con unos 30 km finales de llaneo pero larga distancia en definitiva. Pues a entrenar se ha dicho.

Amaneciendo en pleno Cabo de Gata

Tras unos 2-3 meses dedicados a afinar hasta ese día, creo que llegué a la carrera en buena condición, soy de los que piensan que siempre se puede afinar más, pero como somos guasones y disfrutones, también nos gusta lo épico. Así que tras bueno ratos de entreno y carreras con grandes bicharracos allí me planté a las 07:00h en Aguamarga, sin más compañero que mi mochila y mi frontal.

A mitad de pelotón, comencé mi marcha, esos primeros kilómetros de subida donde con la noche aún presente y en la serpiente de corredores íbamos tomando algo de altura para después bajar y de nuevo subir por la Cala de San Pedro. Sin duda de los mejores momentos de la carrera, con el amanecer en el horizonte, la mar hecha casi un plato y la postal de los acantilados. Poco a poco tras pasar el pueblo de Las Negras, sobre el km 10-12 fue cogiendo poco a poco mi sitio y ya se iba estirando la carrera.

Subida y bajada a la Cala de San Pedro

Sobre las 3 horas de carrera enfilábamos la que sería la subida más larga y dura, por el barranco de Requena. Ahí con ritmo cómodo y alentado en la posterior bajada en la que me sentiría cómodo fui avanzando. Y en la bajada previa a San Jose, por unos senderos bastantes técnicos pude pegarme a otro pelotoncillo de corredores y pasarlos antes de entrar al pueblo a reponer fuerzas con un plato de pasta y con la mitad de la carrera ventilada.

Salgo de San José (desde donde a las 10:00h se inició la prueba de 45km), con una hora de adelanto sobre mi planning así que animado encaro una de las últimas subidas que tendríamos. Este tramo tras la euforia de salir de San Jose se me empieza a hacer pesado, el calor empieza a caer, me cuesta mucho avanzar, voy solo, sin ningún corredor a la vista, no tengo nadie para ir tomando referencias, con quien poder hacer “la goma”, con quien hablar o distraerme… pajarón gordo durante unos kilómetros. Hasta que acierto que me aproximo a la última bajada pasando el Arrecife de las Sirenas, mis padres, hermano y novia están cerca en el pueblo de Cabo de Gata, sobre el km 60, comienzo a retomar sensaciones y con la gravedad a favor retomo buen ritmo. Veo a mis padres y novia, se me olvidan por un momento los 60 km que llevo en las patas y como no, me tomo una cerveza que me da alas para los siguientes 30 km.

Kilometro 60, última bajada.

Estos últimos 30 km sin duda los más duros de la prueba, ningún desnivel, carriles bonitos, cerca de marismas, tramos de arena, y siempre la costa a tu izquierda. Ves al fondo de la bahía a Almería pero no llegas. Comienzan a pesar las piernas, vamos haciendo el elástico 3-4 corredores, se hace imposible el aguantar 3km seguidos al trote. El calor ya es otro lastre muy pesado, la arena tampoco ayuda. En estos momentos es cuando la cabeza es la que manda, solo avanzar, solo avanzar, solo avanzar hasta el siguiente avituallamiento. En el km 77 me alcanzan un grupo de 3 donde iba la primera clasificada femenina y me animan a que me enganche con ellos, corren 600 metros y andan 400 metros…aguanto 3-4 km con ellos, pero se me hace imposible aguantar.

Yo y el paisaje…más secos que una mojama a esas alturas.

Entro en la zona de la universidad, ya es asfalto, paseo marítimo, últimos 5 km, último avituallamiento, fuerzas poquitas, ganas de llegar muchas, velocidad de crucero en el caminar y cuando a falta de 2,5 km me llama mi padre diciéndome que apriete que estoy al caer. Veo los focos del estadio de los Juegos del Mediterráneo, retomo el trote, aguanto como puedo y entro en meta en 10 horas 43 minutos. Tiempo mejor del esperado y sorprendentemente en el top 30.

Alegría y orgullo de haber terminado. En los últimos 20 km, en esa soledad del corredor, llegué a dudar de si sentiría ese gozo y alegría al entrar en meta, pero efectivamente, compensa todo el sufrimiento el entrar y decir sí señor, he llegado.

Finisher

Y hoy unos días después de la prueba, físicamente aun un poco convaleciente, puedo decir que es una prueba sobre la que tenía mis dudas, no tenía referencias casi de apenas nadie, iba solo, y no confiaba al 100% en mis opciones de llegar en condiciones “favorables”. Pero ya puedo decir que merece la pena, el entorno espectacular, organización de 10, avituallamientos de lujo, poco más que pedir. Los que tiramos más pa’l monte es una opción distinta a las carreras trail al uso, mucho acantilado, costa y no excesivamente dura. Ahora, eso si, mi recomendación es hacerla acompañada de alguien con el que puedas ir compaginando la carga mental en esos últimos 30 km (dupla tipo M&Belu en 101), es una prueba de mucho coco por ese tramo final de carrera y por esos largos ratos solos bajo el sol solo con la vista de un carril y una ciudad al final de la costa.

Y para terminar como no agradecer a mis padres y Carmela el fundamental apoyo y animo que me dieron en carrera, y de igual forma el aguantarme durante los meses de entreno. También dar las gracias a todo ese pedazo de grupo de los Bichos Runners por esos mensajes de apoyo alentando, y a todos con los que he compartido y compartiré ratos de pateo por los montes…hay que volverse un bandolero de aquí a nada: Raulillo, M, Law, Juanfran, Belu, Sebas, mi primo Juan, etc etc.

Mr Marín