Monthly Archives: mayo 2016

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“La vida no es una caja de bombones Forrest, es una ultra maratón – Mr. M

“Los 101: la vida en 24 horas” – Mr. Surman 1

 

Prólogo

Mr. M, Mr. Surman1 de Marea Naranja, D. Emilio Chamizo y otros pocos forman parte del imaginario de héroes que se plantearon antes que yo realizar 101 Km y lo consiguieron. A ellos les debo esta crónica, pues abarcaron gran parte de mis pensamientos durante 101 Km y de ellos robo esta idea. A ellos y a todos y cada uno de los Bichos y de los NSB… y por encima de todos a mi mujer. Ellos son los que despertaron en mí una simple pregunta retórica… ¿Qué es la vida sin sufrir?…. 

… Ahora ya lo sé  yo también… una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

…. Paso pues a narrar mi vida a quien quiera compartir mi sufrimiento.

 

Concepción

Todo ciclo de la ovulación contiene días que alcanzan el zénit de la fertilidad. Para los 101 Km de Ronda de 2016, esta fertilidad duró sólo 49 segundos.  O conseguías fecundar y hacerte con un dorsal en ese minuto, o quedabas condenado al ostracismo, a intentarlo en otra ocasión, a no disfrutar de toda una vida.

Yo y mis compañeros de esta vida (mis amigos de la infancia y otros Bichos Runners) tuvimos suerte. Nuestros códigos entraron en periodo fértil. Tuvimos dorsal y con ellos, la posibilidad de nacer.

 

Embarazo

El embarazo prepara al embrión para convertirse en feto, y al feto para poder nacer y convertirse en bebé. Para mi vida durante los 101 Km, el embarazo consistió en 12 semanas de entrenamiento específico, diseñadas por Mr. Sensei.

A lo largo de este tiempo, preparé a mi cuerpo para soportar distancias épicas sin desfallecer, a través de constancia, pasión, compromiso y diálogo con mi entorno, especialmente con Virchy y Sofía,  a las que agradezco el apoyo incondicional brindado durante este periodo.

 

Parto

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Los marchadores nacimos el 14 de Mayo de 2016 a las 11:00 AM. La atmósfera legionaria; la emoción contenida del resto de participantes; la legendaria sombra de personas a la altura de Super Paco; el momento de saludar fraternalmente al resto de bichos la cena de la pasta del día anterior, compartida con Mr Montain y el resto de bichos; la recogida de dorsales y especialmente, las salves cantadas desde el palco, facilitaban un nacimiento mítico, donde en el rostro de familiares que contemplaban el espectáculo desde las gradas, ya se reflejaban algunas lágrimas y sólo con esto ya se erizaba la piel. ¡Dios mío, si sólo estamos empezando… ¿Qué nos esperarían las próximas horas?!! – pensé.

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Nos esperaban todas las emociones sensibles por el ser humano y condensadas en 101 Km, que bailarían entre ellas, mezclándose: Alegría con miedo. Ira con tristeza. Felicidad con sorpresa y con afecto…. emociones llenas de vida.

 

Lactancia

Ronda se volcó al 100%. Una vez nací, experimenté los colores de su paisaje, la calidez de su gente, la monumentalidad de su estructura. Aromas a pan recién hecho, a humedad de la lluvia, a jovialidad y espectáculo, a comercios que rebosaban energía. Con gritos de vamos, vamos, levité sobre el tajo. Tras el puente, la plaza. Ronda abrió las puertas de su corazón y nos permitió ser bombeados por su ruedo, como sangre fresca por arterias. Tras la plaza, más Ronda, más vamos, vamos… más viva, viva… más emoción… más vida.

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El casco urbano se fue alejando poco a poco, a través de una larga recta a través de la que se desplazaba un enorme gusano, lleno de color, vitalidad, esperanza y gloria. En su cola, los militares cerrando el paso. Olía a barro. Fango inofensivo que apenas frenaba. Refrescaba. Si esto era el barro que presagiaban las lluvias, bienvenido era ¡¡¡Cuan equivocado estaba!!!

Atravesé el brillante bosque mediterráneo, deslumbrante por la lluvia, por la vía de los pescadores y llegué al círculo cerrado de las navetas, donde aprendí a andar, a comer, a hidratarnos, a consolidar mi cuerpo a la carrera.

Cuando yo entraba en este círculo de aprendizaje, Mr. M y Mr. Belu salían, vaticinando un nivel de vida impresionante. Me alegré, al igual que me alegró muchísimo ver a Mrs Litle, apoyando a los bichos. Iba bastante suelto. Adelantaba. Buenos augurios.

 

Infancia

Al salir de las navetas, ya era todo un niño. Trotaba a velocidad de crucero, me alimentaba de forma autónoma, me hacía con la carrera. El campo verde, fresco, iluminado, brotando, jovial como también lo era mi ritmo de carrera.

Aún era un niño y con los niños de Arriate me fundí, chocando las manos. Nos trataban como héroes.

– ¡¡¡Choca, Choca!!! ¡¡¡ Eres un “PRO”!!!!. – Decían inocentes.

Pros son los que acaban en menos de 10 horas, o en 13, como M o Belu… yo sólo era un triste figura que disfutaba de una de sus experiencias top 5 de su vida, aunque en verdad, esa inocencia de niño me hizo sentir pro.

– ¡¡¡ ARRIBA ARRIATEEEEEE!!!!!, ¡¡¡VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ARRIBA ARRIATEEEEE!!!! – grité.

La multitud respondía dejándose hasta el último aliento. El pueblo entero se levantaba, y aplaudía, y ovacionaba…. Y eso te crecía… y pasabas sin ser consciente de ello a la adolescencia de la carrera.

 

Adolescencia

Toda adolescencia se hace muy cuesta arriba, pues es una edad cochina. Efectivamente, con precisión en el paralelismo de este relato, Arriate acabó en la cuesta de los cochinos, posiblemente la pendiente más larga de la carrera. Desde ahí brinqué de cortijo en cortijo, dimensionando mis pasos a velocidad que me podía permitir en subida. Toda competición exigente te pone en tu sitio, y en este instante, la carrera distinguía entre senderistas entrenados en cuestas y corredores que daban lo mejor de sí en llanos y bajadas. No por ello me dejaba amedrentar, pues cada uno tiene su ventaja competitiva a la que debe saber sacarle partido, aunque la mía estaba en otro instante. Lo mío no eran las cuestas. Me adelantaban por la derecha y por la izquierda.

Tras coronar el Polear, la situación cambió, las piernas se soltaban de forma sostenida y en pendiente pronunciaba. Volaba. Adelantaba a los que optaban por andar o trotar muy lentamente. Sentía que avanzaba. Sentía vida y esta fuerza te acompañaba hasta Alcalá, donde de nuevo los niños te llamaban “Pro” u optaban por reírse de ti, sin término medio, si te veían desencajado. Los lugareños vitoreaban:

– ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA ALCALÁÁÁ!!!! – decía, y la multitud se dejaba hasta el último aliento otra vez.

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Justo en el zénit de kilómetros atravesé la cuesta con más gradiente, que te catapultaba para abandonar Alcalá y sumirte en un paisaje glorioso de naturaleza abundante, maleza enriquecida por las últimas lluvias, aromas desconocidos para un urbanita y sonido de pájaros y otros bichos. Humedad, verdor, frescor, ritmo y microclimas danzaban hasta impulsarte a Setenil, a través del sonido del agua que cargaba con violencia sobre las paredes de los arroyos, fundiéndose con los pasos de los que trotábamos.

Setenil fue una fiesta comunitaria. Jóvenes y mayores bebían en las calles y se amontonaban, estrechando aún más sus pequeños carriles, apoyando a la carrera.

– ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!!!, ¡¡¡ VAMOSSSSS ARRIBAAAA!!! ¡¡¡ ¡¡¡ ARRIBA SETENIL!!!! – decíamos, y la multitud se dejaba hasta el último aliento una vez más.

… y los oriundos estrechaban aún más espacio en un escenario que te recordaba a los pueblos del Tour de Francia, o a los de la mítica UTMB, y conseguías llegar hasta el polideportivo, hito donde pasabas de la adolescencia a la madurez.

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En el polideportivo, a través del cambio de mochila, maduré de adolescente a adulto. Una ampolla irrumpió con fuerza al cambiar de calcetines. Fea y gorda. Me podía causar problemas en un futuro no muy lejano. Mi compañero Toni optó por amputar, con la inestimable ayuda de Mr. Lauval que me sujetó la cabeza para no mirar. Con pericia militar, Toni pasó aguja e hilo y saneó el líquido de la herida.

-¡Dos minutos y a correr!, – me dijo

-¿Qué hago con el hilo? – Pregunté.

-El hilo forma parte de ti hasta llegar a meta. Ni caso. ¡Vámonos!

… y así nos fuimos, aunque se nos esfumaron 45 minutos de vida en ese polideportivo, entre cambios de mochila, avituallamientos y ampollas. Costó retomar la inercia de carrera. Durante un par de kilómetros, estuve pensando en Annie Wilkes de Misery.

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Adultez

Setenil me hizo mayor. Asumí con responsabilidad el resto de la carrera, sabiendo que lo más duro estaba por llegar.  Me planteé racionar los kilómetros, asegurar los pasos cuando debiera y disfrutar trotando cuando pudiera.

La vida adulta pasa deprisa. Durante este tramo de carrera disfrutas menos. Recuerdas menos. Vives menos. Sólo te centras en avanzar y devorar kilómetros.

– ¡¡¡ Oooooootro ¡!!.- Gritábamos los NSB cada vez que el garmin sumaba uno.

La subida desde la Huerta del cura hasta Chinchilla fue bastante nefasta. Perdí posiciones. La carrera volvía a ponerme en mi sitio: entre los que no han entrenado suficientemente bien las subidas. Adopté la única estrategia válida posible, la de la mirada al frente y hacia delante, contando los kilómetros.

Al coronar chinchilla, pocos trotaban. Los NSB luchamos. ¿Quién dijo que a partir del 65, los participantes de nuestra talla no podían correr?¿Dónde estaba escrito?. David, Toni, Miguel y yo no nos resignamos a seguir marchando. Teníamos chispa, nos sentíamos frescos y conservábamos ganas, así que hicimos lo que habíamos venido a hacer: Trotar y dar lo mejor de nosotros.

Primero adelantamos a dos primeguis, luego a una decena más de participantes. Conforme pasábamos a gente, más rápido corríamos, hasta enfilar la mítica cuesta previa a la fuente de la higuera. La mayor parte andaba, nosotros levitábamos. 10, 20, 30…. Seguíamos adelantando.

-¡Son los kilómetros de la verdad!!! ¡¡Si adelantamos aquí, llegamos!!!! – animó Miguel.

Puse velocidad sub 6 min por Km. La carrera nos recolocó en nuestro sitio y es lugar eran bastantes posiciones por delante. El dibujo del circuito hace que toques Ronda, que toques la meta, que sientas la muerte de la carrera… pero realmente se encuentra a unos 20 Km de distancia.

– ¡¡¡¡Oooootrooooo!!! ¡¡¡Oooootrroooo!!!!- Seguíamos cantando cada vez que superábamos un Km.

Con la moral por los cielos, nos adentramos en el cuartel de la legión, punto mítico de la carrera, donde se producen cada año la mayor parte de los abandonos.

-“Al cuartel hay que entrar aún chispa”.- recomendó Mr. M a los bichos en los momentos previos a la salida. “Aún me queda mucha chispa. Voy muy bien”.- Pensé.

En la puerta, avituallamiento frío. En el comedor, avituallamiento caliente. Al entrar, el cambio de temperatura se hace notorio. Fuera el termómetro debía situarse en torno a los 10 grados. Dentro pasaría de 25. Al cruzar las puertas del comedor, el desvencijado edificio parece un paraíso: las sillas, lujosos y acolchados tronos; las mesas y la comida, auténticos manjares; las cocineras, auténticas sacerdotisas que suministran miel y ambrosía, el manjar de los dioses. ¡¡¡Había televisión!!!

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-¡¡¡ Ni se nos ocurra sentarnos!!!.- Dijo David. .- Vamos a salir de aquí rápido o la carrera habrá acabado para nosotros. – Añadió como si le estuviera aconsejando la mismísima Cirse, quien advirtió a Ulises de los peligros de los cantos de sirena…

Ciertamente el bullicio del resto de los participantes, sus familiares y los televisores, invitaban a reposar. Un estridente ruido enmudeció la sala. Un corredor desfalleció, cayendo de súbito desplomado. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero nos animó devorar la sopa, el arroz y el perrito caliente para salir cuanto antes de allí, de vuelta a los 10 grados.

Cambiamos las mochilas, saludamos al resto de heroicos bichos que encontramos (Mrs Monroe, titánica; Mr. Sebas; Mr. Rubio; Mr. Boar; Mr. Buzo y Mr. Beetle y enfilamos a trote la senectud, hasta llegar a la cuesta de la Ermita de Montejaque, donde entramos de pleno en la vejez.

Vejez

Sabía que la subida a la ermita era la cuesta más dura de la prueba, quizá no tanto por su pendiente o por su trayecto, sino por la propia escasez de fuerzas, algo ya decrépitas. Toni, David, Miguel y Yo debíamos llegar juntos. Guardamos fuerzas. A partir de aquí, se acabó el trotar. Ciertamente, ya no se producían adelantamientos significativos, ni por parte nuestra, ni por parte del resto. La carrera dictó sentencia en las posiciones a partir de este momento: así se quedarían los que consigan llegar. Aun así, se producían abandonos, muy a pesar de quienes, aun habiendo sobrevivido a las seductoras sirenas del cuartel, sufrían calambres, desfallecimientos o simplemente ausencia de voluntad para continuar.

Coronar la ermita dejó un sabor agradable. Esperaba un templo cargado de magnificencia y decoro, pero encontré a la izquierda un simpático, austero y humilde templete. Tras él, inicié la bajada, sumido en la más absoluta oscuridad. Miré arriba, me sentí pleno acompañado por las estrellas. En estas condiciones, la capacidad de introspección se agudiza. Contestas a preguntas de tu yo interior. Ordenar armónicamente la información. Los sentidos pasan a segundo plano, salvo por la belleza de las montañas que bordean Benaojan.

Al mirar atrás, vislumbraba centenares de frontales que desfilan tras de mí, dejando una línea de puntos que se perdía lo lejos. El escenario me recordó al relato de Bécquer del monte de las ánimas, o al desfile de almas errantes de la escena de Poltergeist.

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Cruzamos Benaojan. Admirable como a las 3 de la mañana aún había lugareños animando, aunque a esas alturas carecía de fuerzas para un ¡¡¡ ARRIBA BENAOJÁN!!!!!  Les miraba a los ojos, pero no tenía fuerzas para articular palabra. No hacía falta, en su mirada había complicidad y apoyo y que estuvieran ahí a esa hora, también me hizo sentir como me hicieron sentir los niños de Arriate…. muy “pro”.

Pensé en Sofía. Pensé en Virginia. Pensé en mis padres y mis familiares. Pensé en todos los que me rodean. Pensé en los Bichos, en los que están aún en carrera, en los que han llegado y en los que estaban expectantes alegrándose por nosotros. Pensé en Mr. White, cuyos pasos ya han llegado más lejos que cualquiera de los nuestros. Pensé en mi hermana, que había vencido a su batalla. Pensé en los que están, en los que no están (Ramón Martínez, entre otros). Pensé en Dios y di gracias. Detrás de esta plenitud, sólo podía estar él. Pensé en los NSB que estaban a mi lado, acompañando mis pasos y me sentí afortunado. Pocos terminan los 101 en compañía de sus mejores amigos de la infancia. Pensé en Doc Brown, cuando revelaba a los del salvaje oeste que un día el hombre sólo correría por placer. Sonreí.

Pronto me adentro en el infierno y salgo del estado introspectivo al estado “constant tensión”. El barro aparece. Aunque se le esperaba, ataca con una virulencia desprevenida. Conseguimos a duras penas, ascendiendo con precaución. Resbalamos, caemos, nos levantamos, caemos. Nos quedamos anclados. Nos resbalamos. A las 4 AM nos pasa factura el cansancio y el lodo para el que no estamos entrenados. Coronamos el ascenso, pero el descenso fue aún peor. Caemos. Nos levantamos. Nos resignamos a seguir, luchando por no correr la misma suerte que Artax, devorado por el pantano de la tristeza. 25 minutos por kilómetro, más de una hora en ese lodazal.

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Tras el barro, pocos son mis recuerdos. Entre el 95 y el 99, el cansancio me vuelve muy viejo. Senil. Recuerdo vagamente pasar por un estado de frondosa vegetación. Al fondo, en el cielo se intuían las primeras llamaradas del amanecer. Recuerdo el aroma a café de los puestos de avituallamiento. Recuerdo avistar el tajo a mi izquierda, iluminado como el sol, señalando la gloria. Recuerdo como pensé que la victoria sería nuestra y ya nadie podría arrebatárnosla. Recuerdo como ya no caminaba, deambulaba sonámbulo. Luchaba por mantener los ojos abiertos.

Llegamos al KM 100, el inicio de la cuesta del cachondeo. Subimos con muchísima emoción. Nos felicitamos. La carrera llegaba a su fin. Ronda nos recibía madrugador. La cuesta daba paso a la monumentalidad de la ciudad. En silencio, vuelvo a pensar. Pienso en este deporte como instrumento psicoterapeutico. Pienso en este deporte como instrumento de paz. Tal vez el secreto para la concordia resida en fomentar que  los seres humanos corran largas distancias junto a otros, y no huyendo de otros.

– “Felicidades…. cómo sois los bichos… os machacan, os trituran, parece que morís pero luego siempre estáis ahí… enhorabuena!!”.- Me giro y veo a Mena de Runs App. Yo contesto con un simple “gracias” y una mirada de complicidad, acompañada de un abrazo.

Cruzamos el suelo de uno de los puentes más bellos del mundo. Giramos a la derecha, rumbo al arco de meta.

Muerte

Dicen que al morir contemplas toda tu vida en un segundo y que te acompañan tus seres queridos. En ese segundo me pasaron flashes de la plaza de toros, de ¡¡¡Arriba arriate!!!, de la ampolla de Setenil, del canto de sirena, del olor del café, del lodo y sobretodo de un pensamiento: los NSB lo habíamos conseguido. Alcé la mirada. Vi la sudadera de Law, ya vestido como finisher cientounero. Lo había logrado!!! Y Jc!!!!!! Bravo!!!! Vi a Mrs Little y al lado vi al rostro más angelical de la faz de la tierra. La madre de mi hija. Mi querida Virchy. Pensé en Sofía. Rompí a llorar. Saludé a María, que aguardaba paciente y emocionaba a David.

– ¡Lo has hecho cabrón, eres un crack! – Me dijo Mr. Beluga señalándome. Le abracé. Él sí que fue un crack, debutando en apenas 13 horas y sin entreno específico.

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Los NSB nos colocamos con paso decidido en meta. Paramos a pie de línea. Nos hicimos una foto. Nos abrazamos. Giré. Alcé los brazos y lancé un grito matando la carrera.

– ¡¡¡¡ Toooomaaaaaaaaa!!!!!!

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Fin de la vida.

Al otro lado me esperaba Mr. M, que sin percatarme grababa la escena, en un regalo a la altura del de Mr. Lizard dos años y medio cuando grabó mi último kilómetro en mi primer maratón.

– “Gracias por recomendarme esta mierda”.- Le confesé. Te lo debo, M.

Así de cierto…  una vida es una ultra… toda ultra… contiene una vida.

¿Qué es la vida sin sufrir?

Mr. Fartleks Killer

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Ese viernes trece de mayo ya prometía grandes momentos; llegué con mis padres a Ronda y me traje conmigo todos esos nervios acumulados desde hacía meses, en los que bombardeaba a dudas a mis bichos Mr. M, Law, Rubio, Mountain, Marín o Lizard y mis montunos Juan o María, entre otros muuuchos.

Ese cosquilleo se esfumó tras repartir abrazos con mis compañeros en la Alameda del Tajo y con el trato familiar recibido por los padres de Mountain y su fiel guardián.

El sábado a todos nos alegraba ver el celeste en el cielo tras una semana de lluvias. Todo el pueblo era un río de deportistas y aficionados camino al campo de fútbol, donde tras los discursos de rigor, se ponía en marcha la 19 edición (no podía ser otra) de esta prueba.

01Parto entonces la aventura con Mr. Boar, Rubio, Buzo, Juanfran y algún otro compañero ya experto en estas lides. El bullicio de animadores y el pelotón agrupado hicieron que el primer cuarto de carrera volara casi sin darnos cuenta.

A la entrada del Puerto de Navetas nos cruzamos con M & Belu persiguiendo sus objetivos a un ritmo endiablado y a la salida, damos con un donut que nos supo a menú gourmet. En las primeras zancadas atravesando Arriate, nos encontramos a mis padres con un lote de bocatas y plátanos para cargar pilas.

02Visto el tamaño de los primeros, optamos por el postre y seguimos en el camino alternando las subidas andando ligero con las bajadas y rectas que a la señal de Juanma de “¿un trotecito?” me animaban una y otra vez como un niño lo hace con un caramelo.

Así llego a Alcalá del Valle, junto a Rubio, Juanfran y Boar quien tuvo que recurrir a ayuda médica para sus pies y al que perdimos de vista pese a volvernos en su busca, lo que hizo que tuviéramos continuar sin él los próximos kilómetros.

Allí pasada la mitad de carrera, mis padres, mi hermana y mi cuñao me dieron otra inyección de energía y le hicimos hueco a esos “pitufitos” de jamón y queso.

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Los pies más que otra parte del cuerpo se empezaban a resentir, pero nos dieron referencia de que Law, JC y Marili estaban cerca y eso nos daba un puntito más en la marcha, novevieeeoo!!

Llegar a Setenil de las Bodegas me puso los vellos de punta, con los espectadores mezclándose entre nosotros y transmitiéndonos esa euforia y fuerza tan necesaria para lo que quedaba. Por si fuera poco, allí nos encontramos a Mr Lauval y Teacher, que fueron expresamente a animar al equipo, con Mr Fartleks Killer y con Law y cía. Perdimos un tiempo precioso con mis mochilas y la noche amenazaba con caernos encima.

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Tras otra subidita curiosa por terreno empedrado confirmamos que llevábamos provisiones para no parar en el próximo avituallamiento donde encontramos a Law y JC, que poco después nos cazaban con las luces largas puestas cual estrellas fugaces. No veía la hora de la última parada larga y se sumaban a nosotros Mrs Monroe y el increíble Gus, vaya remontada y qué alegría nos dió poder ir juntos de nuevo en busca del espetito, que no llegaba.

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En el cuartel, el caldito entró de escándalo, picamos algo, me puse mis zapas de asfalto que tanto agradecieron mis pinreles y tras algún que otro despiste de los míos afrontamos la parte más dura, por el cansancio acumulado y por el terreno embarrado, en el que mantenerse en pie fue un verdadero milagro.

La “maravillosa” app de seguimiento decía que estaba en meta cuando aún me faltaban cerca de 6 horas para ello. No fue fácil, pero la cabeza y mi última pareja de baile Mr Boar, se empeñaron en decirle a las piernas que llegados a ese punto… la meta, la medalla y la sudadera eran la única salida.

En esos instantes, aunque me prometía no volver, aquella cinta naranja en la muñeca me recordaba aún con más ímpetu el calor recibido por tantos familiares y amigos.

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Gracias a todos ellos disfrutamos el amanecer de Ronda, con algunos esperándonos, pese a haber llegado hacía horas, (incluida Mrs Little, cuya enorme cobertura y apoyo durante todo el fin de semana será siempre admirable) y con ese ansiado y emocionante abrazo con quienes me dieron la vida.

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Pasadas un par de semanas, contagiados por aquel espíritu cientounero, ellos mismos me preguntaban si volvería a hacerlo. Sobran los motivos… Allí estaremos con nuestra legión de Bichos, uno para todos…!!!

Mr Beetle

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Murciélagos. Sí, habéis leído bien, murciélagos. Eso es lo que sentía en el estómago la mañana del 13 de mayo mientras ultimaba los preparativos para partir hacia Ronda. Lo de las mariposas -propias de los nervios o los enamoramientos- son mariconadas, lo mío eran murciélagos asesinos hasta arriba de droga. Y no es para menos, teniendo en cuenta que me enfrentaba al único reto que, hasta la fecha, me había tumbado: completar los 101 kilómetros de la prueba de ultrafondo más mítica de Andalucía.

Muchas cosas han cambiado con respecto al pasado año: para comenzar, no iría solo -o sólo con Mamerto, que viene a ser lo mismo, pues el tío sale a la velocidad del correcaminos-, sino que nos juntábamos allí la friolera de 12 compañeros y amigos del club -Jc, M, Belu, Beatle, Monroe, Lizard, Mountain, Boar, Fartlek Killer, Sebas, Buzo-, más amigos de otros clubes-el insecto palo, amigo de Sebas, Javi y Antonio de los cochinos runners, Alejandro Mena, Alicia Varas, Sevi y El Miarma de Zapas Solidarias-,  más familiares y amigos que venían de apoyo logístico -Little, Begoña, Virchy, los padres de Beatle, etc-; además, físicamente iba con unas sensaciones realmente buenas; y a nivel mental, tenía confianza en mí mismo, algo que no tuve en ningún momento el pasado año.

Con estas premisas, quedamos para comer los tres que saldríamos juntos -Jc, Little y yo mismo-, para dar buena cuenta de una carga de hidratos como mandan los cánones -pizza, en éste caso, que Jc y yo ya estábamos hasta la coronilla de comer macarrones.

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A la rica pizza oiga!!!!

IMG-20160513-WA0018Go to Ronda!

Conforme nos acercábamos a Ronda, el nerviosismo comenzaba a desaparecer, para incrementarse de forma exponencial la ansiedad que sentía por comenzar. Me sabía fuerte, y quería demostrarme a mí mismo que éste año podía. Además, ver que la lluvia de los días anteriores no había hecho tantos estragos como se predecía era una buenísima noticia.

Al llegar a Ronda, nos dirigimos directamente al polideportivo a recoger los dorsales -momento en el que comenzó a llover, paradójicamente. Uno de los momentos más especiales de esta prueba, sin duda.

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IMG-20160513-WA0028Algunas fotos sobre la recogida.

Tras la recogida -y con un más que desagradable incidente con el pobre JC que en ése momento dijo que no corría y se volvía para Málaga-, nos fuimos para la cena de la pasta, en la Alameda del Tajo, a disfrutar del ambiente y del rancho militar. Este año cambiamos a Joan Marc Falcó por nuestro calvito de referencia!


IMG-20160513-WA0031 La compañía es mucho mejor que la comida! jaja

 

IMG-20160513-WA0032 Faltaban algunos por llegar, pero eso no era motivo para no posturear un rato!

Día 14 de Mayo. Suena el despertador, y los nervios han sido sustituidos por ganas, muchísimas ganas. Tras el desayuno junto a los cochinos -compartíamos casa con ellos-, pusimos rumbo al campo de fútbol. Y sí, JC también venía: estaba escrito que nosotros compartíamos destino este año!

IMG-20160514-WA0000Breakfast time!

IMG-20160515-WA0010Foto de grupo. Tras esta foto, abrazos y cada uno a su lugar en el cajón.

Faltaba poco. Instantes. Ya se escuchaba el discurso del Coronel, y JC, Monroe y yo nos reafirmamos en nuestra postura: salir los tres juntos, andando el primer km, y continuar juntos el máximo tiempo posible.

VIVA ESPAÑA!!! VIVA EL REY!!! VIVA LA LEGIÓN!!!!

Y a correr, que esto ya está en marcha! Los primeros kms transcurrieron casi sin darnos cuenta, con una sensación que embriagaba todo mi alrededor. Estaba disfrutando, y mucho, algo que no puedo decir que ocurriese el año pasado. Sin darnos cuenta estábamos casi en el km 5, donde esperaba nuestro sherpa team dando ánimos. Ya en éste momento comenzaron lo que para mí eran buenas noticias: ganas de orinar. Significaba que los riñones, en principio, irían bien.

IMG-20160515-WA0012Posturruners!!!

Nada más salir de Ronda nos encaminamos hacia Navetas, donde volvimos a ver a nuestras animadoras particulares, y nos dijeron que M y Belu iban clavando su tiempo previsto. A la salida de Navetas, en el km 25, habíamos clavado nuestro parcial previsto -3h30′- y paramos para revisarnos los pies y comer algo -un bocata de jamón serrano y aceite del tamaño de la pata de un burro.

IMG-20160515-WA0015No hay ampollas, Sí hay hambre!

Este fue el mayor error y la mejor lección que aprendería durante el fin de semana JC: NO COMERSE UN BOCADILLO MÁS GRANDE QUE TU BRAZO SIN ESTAR ACOSTUMBRADO A ESO! Y es que al pobre se le indigestó el bocadillo y estuvo desde el km 28 hasta casi el 40 pasándolas putas.

Pero no adelantemos tanto. Al salir de Navetas y pasar la vía del tren, enfilamos la llegada a Arriate por una bajada asfaltada que hacía chirriar las rodillas. Y en ese momento llegó mi primer percance de la jornada: el ataque del mosquito asesino, que no tuvo otro sitio donde cobijarse que dentro de mi ojo.

Una vez hechas las labores de enfermero por JC, entramos en Arriate -este año era novedad el recorrer el pueblo por dentro-, donde fuimos recibidos por una multitud de lugareños de lo más cariñosos, así como por los padres de Beatle -sin duda, les debemos una, porque se portaron como si fuésemos su propia familia.

Enfilada la cuesta de los cochinos, se hizo más larga de lo esperado debido al mal estado de JC, pero nada que un auténtico jabato como él no pudiera superar. Hasta aquí, Monroe iba un poco a la zaga, pero sabiéndose fuerte en las subidas, aprovechó para tirar ella y recuperar un poco de terreno, para que la alcanzásemos luego en el llano. Otra que está hecha de roca volcánica.

Y casi sin darnos cuenta nos plantamos en Alcalá del Valle, donde nos recibió Cepe, de Zapas solidarias, de modo que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente iban sencillamente GENIALES:

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Alcalá del Valle, Km 49. Todo va rodado.

El primer golpe mental lo tuvimos en éste momento, a la salida de Alcalá y hasta llegar a Setenil, pues ya veíamos cerca la primera de nuestras metas pero no parecía llegar…hasta que llegó!

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Entrando a Setenil. Ya era descontar kms!

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Grandes todos, que al final nos pillaron y tó! 

Llegar a Setenil de las Bodegas es una sensación indescriptible. Ese pasillo cual ciclista subiendo al angliru te hace correr como si estuvieras en un 5k, y llegar y encontrarte tanto con gente que esperas como con gente que no esperas -Lauval y Teacher, y Marin que se fue minutos antes de llegar nosotros- no tiene precio.

La única pega que tuvimos fue que hubo mucha cola con las mochilas y nos retrasamos 40 minutos más de lo previsto en salir. Pero, tras un cambio de ropa y una parada en el wc, volvimos a retomar la marcha. La previsión hasta ese momento fue perfecta, pero aquí se fue al garete por una hora. Es decir, teníamos tres horas para llegar al cuartel (19 kms), cuando yo había previsto cuatro. Y encima era un trozo en el que sabía que me iría muy mal mentalmente, pues el año pasado lo sufrí muchísimo y me tuve que retirar al poco de empezarlo. Aquí comenzaron su enorme labor JC y Monroe, que no me dejaron pensar en nada negativo.

Aún de día -el año pasado ya era de noche- enfilamos la cuesta que nos llevaba hasta chinchilla -km 67-, donde me retiré el pasado año, y eso me hizo venirme arriba de una forma inusitada. Monroe empezaba a quejarse mucho de su rodilla, y empezaba a agobiarse al no poder seguirnos. Esto, unido a que nos dieron caza el grupo de Sebas, Insectopalo y Beatle, que nos hizo salir cual guepardos a su búsqueda para adelantarlos nuevamente, hizo que Monroe decidiera quedarse rezagada. Con todo el dolor de mi corazón, la dejamos allí -a sabiendas de que el grupo que venía detrás la recogería, pues iban a un ritmo más conservador-, pero no era bueno para ella ir agobiada ni bueno para nosotros ir más lento, pues empezábamos a notar las horas en el cuerpo.

Así, tras encarar la larguísima bajada hacia el acuartelamiento de Montejaque, nos plantamos allí -con una pájara curiosa del que suscribe, que casi se queda dormido bajando-, donde hicimos la última parada para reponer fuerzas junto a nuestras sherpas, que estaban esperándonos. Lo mejor de todo: nos confirmaban que M y Belu iban en tiempo de sub 13 horas, y que los cochinos iban también como tiros.

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Aquí me empezaba a encontrar bien de nuevo.

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Cayó el perrito, el arroz, el caldo, el bollo de crema…Si por poco no me como también a la cocinera! jaja

Empezaba lo que sin duda iba a ser el baile con la más fea…aunque debo reconocer que tenía ganas. Nada más salir del cuartel, enfilamos la bajada que nos llevaba hasta Montejaque para comenzar con la famosa subida a la Ermita. Salvo el último tramo, la verdad, no me pareció tan dura cómo la pintaban; no opinó lo mismo JC, que comenzó a quedarse dormido por el camino debido a una pequeña bajada de azúcar.

Tras coronar, bajada en zig zag -espectacular-, llegada al avituallamiento, café calentito, y a correr dirección Benaoján a lo que dieran las piernas. Quién me lo iba a decir a mí, corriendo a 5’40 por km tras más de 80 en las patas… Una vez en Benaoján cambiamos las pilas a los frontales, y enfilamos la subida al llamado País del Barro. Y PUTO BARRO! Tardamos más de 20 minutos por km, entre resbalones y caídas; pero, como buenos bichos runners a los que nos gusta la épica, salimos de allí ilesos y corriendo como locos en la primera subida sin barro que vimos para entrar en calor.

Pasaron despacio los kms siguientes, hasta que, por fin, nos vimos en la famosa cuesta del cachondeo -que no me pareció ni tan dura, por cierto- donde nos esperaba Little para acompañarnos en nuestros últimos instantes de carrera, corriendo a lo largo del Tajo y hasta llegar a la Alameda.

18h10’53” marcó el crono al llegar. LLEGAMOS, JODER SI LLEGAMOS! Este año se hizo justicia!
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Las caras lo dicen todo

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Más feliz que una perdiz vieo!

La verdad, pensé que me hartaría a llorar si cruzaba la meta, pero estaba tan en shock que fui incapaz. No os hacéis una idea de la alegría tan inmensa que me dio ver en meta esperándonos a M y Belu -y obviamente a Little, sólo que esta alegría fue un km antes jaja-, los cuales esperaron 5 horas tras llegar -hicieron 13h15´al final- para vernos llegar. Como no podíamos con nuestro cuerpo, nos fuimos a cenar…y vuelta a esperar hasta ver llegar al último compañero!

PORQUE LLEGARON TODOS!!! Conforme pasaron de las 19h30´de carrera apareció Fartlek Killer con su grupo de NSB, y justo después Monroe, Sebas, e Insectopalo. Para acabar llegando, tras 20 horas, Beatle y Boar, para el cual solo puedo tener palabras de admiración, pues no siendo las mejores circunstancias y con los pies destrozados tuvo cabeza y COJONES para acabar.

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El desayuno de los campeones jajajaja

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Comida post 101, a reponer y posturear!

Agradecer a todos nuestros patrocinadores por ayudarnos con ésta aventura -en especial, Dani Pérez, que nos supervisó el entrenamiento, y Marian, de Qi Center, por dejarme las piernas y la espalda como nuevas para la gran cita-, así como a todos los que nos seguisteis y apoyasteis desde la distancia.

Pero, muy especialmente, agradecer a Sissi y Eli por su apoyo durante toda la carrera, a Lauva, Techar y Marín por venir a vernos y dar ánimos, a M y Belu por esperarnos en meta pese al cansancio -cuando otros no lo hicieron- y a Little, porque se levantó la primera y se acostó la última, animando hasta el final pese al frío y el cansancio y a no comer apenas en ese día.

Nos vemos el año que viene!

Mr Law 

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“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”

Volviendo a mi intención de dejar por escrito lo que va aconteciéndome en mi camino al UTMB, encontré este texto a medio empezar, el cuál ni tan siquiera recordaba haberlo iniciado.

El texto pretendía publicarlo en la previa de los 101 de Ronda de este año, pero la falta de tiempo e inspiración no se pudo completar. El post decía algo tal que así:

[…Solo ha pasado un año y vuelvo a encontrarme esa piedra en el camino. Esa piedra de querer hacer un tiempo determinado en una carrera, cuando siempre he renegado de marcas y batallas. 

Debe ser que además de animal, la edad me está volviendo valiente, o loco quizás, pero aun siendo consciente de que conseguir el buscado sub13h no es el único objetivo en Ronda este año, siempre ser finisher debe ser un objetivo en toda ultra, me ilusiona luchar para conseguirlo. 

Hacer una carrera de 101 km como entrenamiento de otra de 115 km con 5 semanas de diferencia puede parecer una grosería deportiva para un aficionado al trail como yo, pero en esto de las ultras la experiencia es la base del éxito, y yo necesito aún muchas horas de monte para  sentirme capacitado y con seguridad para llegar al objetivo del 2017. 

En realidad, pensándolo fríamente, me siento preparado para el asalto y con opciones de salir victorioso. El convertirme en bandolero hace 10 semanas me da una confianza añadida, demasiada para mi gusto a la hora de encarar la prueba, y ese es el principal rival a batir este fin de semana. 

Tengo muy claro que la confianza crea accidentes y solo la preocupación los evita, así que la clave será encontrar el equilibrio entre arriesgar y controlar; el resto será fruto de tomar las decisiones correctas en el momento adecuado.]

Me resulta extraño ver el contraste del antes y el después.  Si antes de la carrera me sentía con miedos, incertidumbres e intrigas, a pocos minutos de completarla en 15′ por encima del sub13, aún con el cuerpo abatido y bajo la fría madrugada de ese sábado en la Alameda de Ronda, mi compañero de batalla ya estaba planeando el asalto al sub12 el año que viene.

img_0987Objetivo del año que viene: saltar la piedra y cruzar el arco

Yo, precavido y calculador como de costumbre, no lo tenía tan claro. Hasta revisar la carrera con sus errores y aciertos, analizar tiempos de paso y paradas, no me he dado cuenta que sí, que era posible e incluso se podía haber conseguido este mismo año, pero no pudo ser.

Podría poner unas cuantas razones razonables para justificarlo, pero no sería justo. Todos hemos pasado por aquel barrizal y todos hemos disfrutado de la agradable temperatura durante el recorrido. Pensar en el asalto al sub12 el año próximo es un aliciente más para seguir avanzando y aprendiendo.

 img_1022Última recta visualizando ya la Alameda, dejando a trás el pais del barro que tanto costó superar este año.

Como resumen de la carrera de Ronda, se podría ver representado en mi histórico de tiempo en esta prueba. Con tres participaciones, entrenos focalizados en carreras de montaña y la propia evolución del cuerpo, la progresión es clara y sobretodo, tener la sensaciones de poder seguir avanzando.

r1 Gráfica de tiempos realizados y previsión para el 2017.
Como se puede apreciar, ver el Tajo de Ronda con las últimas luces del dia es un privilegio solo para unos pocos.

Como decía al inicio, ahora todo se centra en terminar la próxima prueba, Gran Trail de Peñalara (115 km +\-5200m) y conseguir al fin los ansiados puntos que me permitan acceder al sorteo de una plaza para la UTMB.

53995230bf435Próxima parada: Sierra de Guadarrama para coronar el Peñalara

Mr M

 

 

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A falta de, exactamente, 8 días para el gran reto del año, puedo decir que estoy plenamente satisfecho del trabajo realizado hasta el momento. Tras superar el agotamiento físico provocado por la carrera Desafío Sur del Torcal, en el cual tuve unas sensaciones horribles, llegando en 6h39′ cuando esperaba bajar de las 6 horas -culpa de muchos factores, pero, principalmente, de la mala alimentación de los días previos-, de la cual al menos pude sacar como elemento positivo el fenomenal binomio que formo con mi inseparable Mr Jc Sprinter, llegaron nuevas y mejores sensaciones.

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Aquí una foto donde se observa la cara que se te queda después de hacer 25 kms con una pájara de escándalo. Felicidades a nuestro psicólogo de referencia por su primera maratón de montaña.

Parece ser que, al retomar la senda de la alimentación y el descanso, eso a lo que llaman supercompensación comenzaba a dejarse ver tímidamente, de forma que he podido ir encadenando sin problemas todos los entrenamientos de calidad marcados en el plan, disfrutando un par de semanas después de la preciosa carrera del Trail Villa de Teba junto con Mrs Monroe y Mrs Little.

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 Refrescante baño en el río!

 

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Más deslizante que los toboganes del Aguapark. Foto de Jesús García, Lafotodelrunner

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Volando vooooy, volando veeeengooo!!!

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Cruzando la meta, acompañando a Mrs Little.

Los siguientes entrenamientos junto a Mr Jc, Mr Lauval y Mrs Monroe no han hecho más que afianzar la confianza que tengo este año en mí mismo -y que, sinceramente, necesitaba, pues el miedo al fracaso no es algo que se olvide con facilidad. De modo que a éstas alturas de la película, ya sólo queda mantener el tono muscular con sesiones sin excesivo esfuerzo, comer bien, descansar todo lo que se pueda, y entrenar el aspecto mental!

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Recién acabado el entrenamiento de mayor intensidad en mucho tiempo. Subida y bajada al boticario como si nos persiguiese un oso.

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Tirada de 40 kms con los que creo que serán compañeros de batalla en Ronda. Resultado inmejorable: a ritmo de carrera, 5h09′

Mr Law

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Allá por el mes de noviembre, cuando surgió la idea de diseñar nuestro Calendario Bichos Runners 2016, nuestro compañero Mr. Teide me propuso una gran idea: que parte del importe de los mismos fuese destinado a una asociación con fines sociales.

Entonces me acordé de mi ex-compañera de trabajo, que tras conocer la noticia de su enfermedad de cáncer y de plantarle cara a éste como sólo hacen los valientes, decidió unirse a la Asociación Por Una Sonrisa para ayudar a los que estaban ahora en su lugar.

DSC_0024Por eso en este post quería que la conociérais un poquito mejor. Por Una Sonrisa están comprometidos a mejorar las carencias de los pacientes oncológicos más jóvenes y conseguir su integración social; intentan conseguir espacios hospitalarios como salas, ludotecas o unidades de día para que estos niños encuentren un espacio propio, sin tener que desplazarse a sus hospitales de referencia para pequeñas intervenciones y sin tener que estar compartiendo espacio con pacientes de bastante más edad; conciencian con talleres para afectados y familiares, en combinación con otros afectados para formar terapias grupales; luchan por la recuperación de la unidad familiar en casos con cáncer mediante vacaciones, salidas, actuaciones, etc.

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Un ejemplo de ello es la Semana Mágica, que surge con la idea de devolverles la esperanza para que vuelvan a sentirse familias capaces de luchar y vencer, sin limitaciones a querer vivir y disfrutar. Para ello un grupo de voluntarios se desviven por poner una sonrisa a cada uno de los participantes. Está demostrado que los niños mejoran su estado anímico, su fuerza mental y sus ganas de luchar, y los padres aprenden a volver a sonreír junto a sus familias.

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Hace unos días, cuando fuimos a entregarles esa pequeña ayuda recaudada, conocimos el verdadero origen de este proyecto; la historia de Emilio, hijo de la fundadora, un chico que a pesar de su enfermedad, siempre mostró sus ganas por vivir y disfrutar del momento, mostró una gran generosidad por los demás niños y una gran capacidad de superación ante todas las adversidades; nunca se le vió desvanecerse ni flaquear ante los problemas, nunca se dió por vencido, nunca perdió su sonrisa. Por Una Sonrisa pretende regalar sonrisas a todos los niños con cáncer y a sus familias, para que la energía de ese niño no se pierda.

Desde Bichos Runners le damos la enhorabuena por su gran labor a la que apoyaremos en todos sus objetivos.

IMG-20160420-WA0005Mr Beetle