Monthly Archives: febrero 2015

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Después de leer “Crónica de la maratón de Sevilla 2.015” por Mr. Law, no os puedo contar nada nuevo. Lo ha clavado.

Todo lo que cuenta en su post ocurrió tal cual, aunque se le olvidó mencionar…….que unas chicas perjudicadas por el agua misteriosa nos preguntaron si éramos enfermeros y hablar sobre el asunto de la vaselina en su habitación. Por qué? no lo sé, igual no quiere que nadie lo sepa 😉

Bueno…….fuera de bromas y una vez hecha la introducción, os voy a contar como viví el antes, el durante y el final.

La historia empieza tal que así………

Una vez finalizada la IV edición de la Maratón de Málaga en diciembre’14, Mrs. Boots y yo fuimos a ver a nuestro gran amigo Juani Sarria a Bikila Málaga (tienda de running). Allí conversando sobre las sensaciones de la carrera y entre guasa y bromas con Mr. Boar (este miraba unas zapas) Juani nos dice como el que no quiere la cosa…… “pillando estas zapatillas te regalan el dorsal para la maratón de Sevilla”.IMG_3232

Para qué dijo nada, en menos que canta un gallo, mi mano agarró el teléfono e informó de esto al resto de la manada……pasadas unas semanas, y después de algún que otro contratiempo, 4 Bichos estábamos inscritos: Mr. Boots, Mr. White, Mr. Law y un servidor, Mr. Anfibio.

 

Una maratón en febrero cuando mi reto para este año es acabar un Triatlón MD pues como que no…… pero ya me había comprometido, así que ahora tocaba cuidarse y no lesionarse.

 

Llegado, y antes de ir a Sevilla, había que cumplir con mi jornada laboral como hacemos todos los runners populares: 8 horas con 30’ para desayunar. Ya de camino a Sevilla, el tiempo no acompañaba. Había niebla, hacía frío, llovía y estaba cansado.IMG_3227

Lo tenía muy muy claro terminarla acompañado de Mr. Boots y que no me pasara factura. Disfrutarla, no en vano está considerada como una de las mejores maratones de Europa.IMG_3228

A las 03:30 a.m. Mrs. Boots tenía puesto un paño de agua fría en la frente. Teníamos que bajar los 38’5 grados de fiebre. 5 horas más tarde tomaba la salida sin ella.

 

Mr. Law y yo quedamos con Mr. White para ir juntos y terminarla. Media hora antes de la salida estaba dispuesto a intentar bajar de sub 4 h., o al menos intentarlo.

9:00 horas de la mañana y dan el pistoletazo de salida……

Durante unos metros corrí solo, a lo lejos vi el globo de las 4 h. y allí que me acoplé. Fue una decisión acertada aunque en ese momento no lo supiera.

-“Hola soy Juan y tu?”

-“Yo Emilio”

-“A 4 horas no?”

-“Sí”

-“Pues aquí me quedo contigo”

Nos dimos la mano y comenzamos una carrera que terminaría en el km 30. Hasta ese km tuve una liebre para mí solo (mi percepción).

No sé cómo, pero en dicho km vino a mi mente esta frase “Los que no arriesgan no tienen recompensa” y apreté hasta llegar a meta.

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El final es predecible, recogí la medalla de finisher y el poncho de plástico para no enfriarme, fui en busca de Emilio (liebre), de Mr. Law y Mr. White.

Emilio y yo nos fundimos en un fuerte abrazo cerca del arco de meta. Es anecdótico y sorprendente como una simple carrera puede conseguir esto.

Momentos después vi como mis compis entraron en meta rebajando ambos su mejor marca personal.

Chapó por ellos y por Mrs. Boots que aun estando débil se acercó al estadio para verme (nos) llegar.

Las circunstancias no permitieron que ella corriera la Maratón.

El próximo año intentaremos estar de nuevo en el arco de salida. IMG_3226

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Sábado Día de Andalucía, fiesta de disfraces. Llevo dos disfraces, el de Micky y el de corredor.

image1Hace un año hubiera sido un sábado más, este año para mí era el día anterior a la media de Álora.

Picado por un psyco runner que habla sobre el fracaso del corredor le hecho dos narices y tiro hacia Alora, no llevo dorsal pero por supuesto no estoy dispuesto a correr sin él, y durante el trayecto pido a Dios que no haya dorsales  y pueda disfrutar de un buen desayuno con naranjas naturales y pan cateto mientras espero a dos amigos que corren.

Esto se sigue liando: dorsal 789 y como diría Joaquín Prat…a jugar.
Dos horas corriendo  y 10 minutos caminando, la última cuesta.
¿Fracaso?
Llevo entrenando duro para mi nivel desde principios de año y siendo constante
Un tipo que se levanta a las siete y media de la mañana para desayunar cereales con yogur, después de haber estado disfrutando de los amigos y la familia la noche anterior, tiene la suerte de tener amigos que lo lleven a 40 kilómetros de su casa , disfruta de una mañana de domingo haciendo deporte, corre por el mismo carril de verdaderos atletas, se cruza con superpaco, y de vuelta a casa es abrazado por su familia a mí no me parece un fracaso.
Que no baje de 2 horas que es lo que me hubiese gustado, que al final tuve que caminar porque ya no podía correr más, que me hubiese gustado correr con más sensación de soltura si eso es verdad pero eso lo considero ambición, deseos, anhelos, pequeños objetivos no más.

En la última cuesta intente tirar de recursos mentales, me veía como esa tortuga que va adelantando esas liebres, a base de coraje y de ganas, como siempre me ayuda pensar en que sigo siendo un privilegiado.

Como he escuchado en alguna parte para mí esto es algo más que correr.

 Mr Turtle

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Siendo honestos, el buen corredor popular es el que fracasa. No me refiero en este post a los casos de aquellos atletas profesionales cargados de vanidad. Hablo de humanos… de corredores populares. Fracasar es de runners. Todo corredor que se precie, tiene algunos momentos de proyección de hacia dónde quiere dirigir sus metas y construye una planificación del calendario de carreras, asignando a cada una de estas carreras un tiempo objetivo.

Hay corredores que sitúan estos tiempos objetivos dentro de su zona de confort. Son corredores que acuden a las competiciones por el mero placer de hacerlo, por motivos no competitivos, y corren a ritmos cómodos para sus posibilidades. Tampoco me refiero en este post a este tipo de personas conservadoras.

El verdadero runner señala en su calendario anual alguna carrera en la que su tiempo objetivo requiere de esfuerzo, sacrificio y cierta incertidumbre acerca de las posibilidades para superarlo. Aquí reside la verdadera esencia del BICHO RUNNER, en fijar y superar nuevos retos ambiciosos, para los que haya que entrenar duro.

En otra ocasión comentaremos qué requisitos han de tener estos objetivos para que realmente sean eficaces. Me centraré en qué ocurre cuando no conseguimos superar nuestros propios retos.

El corredor popular no compite para ganar, ya que llegar de los primeros queda alejado de sus posibilidades. Si sólo compitieran quienes tienen posibilidades de ganar, por nuestras calles sólo correrían apenas una decena.

El corredor popular compite contra sí mismo. En otro deporte, perder contra un rival tiene fácil justificación: “El rival fue más fuerte, más hábil, más bueno o simplemente jugó mejor”. En el running, luchas contra tus propias posibilidades. Tú mismo eres tu propio rival.

Aún recuerdo como en 2014 clavé las rodillas en el césped del estadio de atletismo tras la Media Maratón de Málaga y vomité literalmente con rabia, tras conseguir 1:51:15 cuando realmente quería bajar de 1:50. También recuerdo mi nefasto 2:08 en mi 6ª Media Maratón, cuando mi mejor tiempo era de 1:54:18, teniendo que parar varias veces antes de llegar a la meta. En ambas ocasiones fracasé, como también fracasan la mayoría de los runners populares que son exigentes consigo mismo. Me gustó fracasar y lo volveré a hacer. Hice todo lo que estaba en mi mano para intentarlo y lo volveré a intentar con afán de conseguirlo.

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Hay corredores exigentes que no se sobreponen fácilmente del fracaso de un objetivo auto impuesto. Una mala experiencia puede llevarles a adoptar una actitud de abandono hacia el running o hacia la distancia exigida en la prueba (Por ejemplo, no volver a intentar un maratón), o simplemente eternizarse en tiempos confortables en los que el verdadero runner no disfruta.

Fracasar es de runners… asúmelo. El runner se fija objetivos exigentes al borde de sus posibilidades y lucha por conseguirlo a través de una planificación de entrenamientos, descanso, buena alimentación y un estilo de vida saludable.

Cuando como runner fracases, no caigas en la desidia o el miedo a volver a intentarlo, ni en el consuelo fácil de “Lo importante es participar”. Analiza con objetividad qué variables te han llevado a este fracaso. Algunas de ellas residirán en lo evidente:

– ¿No entrenaste lo suficiente?

– ¿Sobreentrenaste o compites con demasiada frecuencia?

– ¿El objetivo estaba alejado de tus posibilidades reales?

– ¿Tu alimentación es deficiente? ¿Las condiciones de carrera (calor, hidratación, equipamiento eran las adecuadas?

– ¿Tu estrategia de carrera resultó inadecuada?

Anota todas estas variables que detectes y controla que la próxima vez que lo intentes, estos factores que te han llevado al fracaso estén controlados al 100%. Si tu objetivo está en la frontera de tus posibilidades, disfruta de la incertidumbre.

Rodéate de gente que te ayuden a levantarte tras vomitar un fracaso después del arco de la meta. Redefine tus objetivos y vuelve a luchar por ellos.

Tus creencias determinan tu percepción del mundo. Un BICHO RUNNER siempre cree que después de un fracaso para alcanzar un buen objetivo, sólo puede venir otro intento esta vez exitoso.

¿No fracasas?… Atrévete a exigirte hasta la frontera de tus posibilidades!!!!

MR FARTLEKS KILLER

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Iniciamos una nueva sección en la web: Psyco Running Sessions.

Nuestro Psicólogo favorito, Javier Gallego Gómez, nos ofrecerá el 28 de cada mes un post sobre psicología aplicada al running popular.

Si te gustaría que se hablase de algún tema en concreto que no esté ya contemplado, contacta con nosotros para poder incluirlo.

Pronto tendremos la primera sesión, asi que… estén preparados para entrenar su mente!!!

Aquí teneis el programa.

Psyco running sessions_

El equipo de Bichos Runners

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Meses atrás, recién acabada la Maratón de Málaga, un grupo de valientes y aguerridos runners se plantearon un nuevo reto: correr el 22 de Febrero de 2015 la Maratón de Sevilla -de las que dicen, y con razón, que es de las mejores de España, si no de Europa. Esos valientes -o locos, según se mire- fueron Mrs. Boots, Mr. Anfibio, Mr. White y Mr. Law.

Cada uno de ellos tenía su reto personal posterior -101 kms de Ronda y la preparación de un triatlón, básicamente-, por lo que sus preparaciones se centraron en dichos retos, y no en la maratón de forma específica. Esto le daba un puntito más de épica y emoción a la prueba.

Por una inoportuna dolencia física, Mr Law se vio obligado a ceder el dorsal a un corredor amigo de Mr Anfibio, pues el médico le recomendó reposo durante un mes, lo que haría imposible que llegase con garantías de salir vivo a la cita. Pero todos sabemos ya a estas alturas que Mr Law no es conocido por su cordura y capacidad de mantener la mente fría, verdad?

Así las cosas, el viernes 20 de febrero, y sabiendo que no iba a correr, Mr Law se concedió el pequeño homenaje de visitar el Pimpi con su más que tradicional -y embriagador- vino dulce, con posterior visita a la afamada Plaza Mitjana malagueña, conocida por todos por la escasa influencia de alcohol que allí hay…

Sábado 21 de Febrero de 2015: Ya en primera persona, partida hacia Sevilla, llegada al hotel y, sorpresas de la vida, vuelta hasta la punta contraria de la ciudad a recoger el dorsal. Allí estaba Mr Sensei, al cual le comenté mi plan de acompañar durante los segundos 21 kms del recorrido al resto de participantes, ante lo cual me respondió que porqué no me animaba a correrla entera. Entre el ambiente y ese comentario, mi mente estaba más caliente que el centro de un volcán.

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Foto con Mrs Little -que se plantó en Sevilla de visita sprint- y Mr Sensei en la feria del corredor.

Una vez acabada la comida -con demasiada cerveza para ser el previo de una maratón, pero yo seguía sin ver claro eso de correr, sobre todo porque ya me había comprometido a ceder el dorsal-, llegaron Mr Boots y Mr Anfibio. Y las peores de las noticias llegaban a mis oidos: Mr Boots estaba mala malísima con fiebre, y era muy seria duda para el día D, aunque se fue a la cama de inmediato intentando apurar sus opciones. Mientras tanto, Mr White estaba de tiendas por Sevilla con su familia -también muy propicio para correr 42 kms al día siguiente- y Mr Anfibio y yo mismo nos fuimos a dar un leve paseo por los aledaños del hotel y comprar la cena -pizza, por aquello de los hidratos.

IMG_2425Nosotros siempre tan sociables. De hecho, fuimos tan sociables que incluso dos chicas -un poco alcoholizadas, todo sea dicho de paso- nos empezaron a piropear de forma bastante contundente y tuvimos que huir del lugar!

IMG_2430Disfrutando un poco de las vistas del puente de Triana

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La espera de la cena es más llevadera con una cervecita -eso sí, ya sin alcohol.

Domingo 22 de Febrero de 2015: Suena el despertador pronto, a las 06:15 de la mañana. Lo primero que hago es coger mi teléfono y preguntar por el estado de Mrs Boots -ojalá, de todo corazón, estuviese recuperada-, pero las peores de las noticias posibles fueron las que leí: no iba a correr porque seguía con fiebre.

GUERRERA, CAMPEONA, PEDAZO DE BICHARRACA, HABRÁ MÁS EDICIONES Y DESDE AQUÍ TE REPITO LO QUE TE DIJE: QUE EL AÑO QUE VIENE REPITO EN SEVILLA CONTIGO Y CON MR ANFIBIO HASTA CRUZAR LA META EN EL ESTADIO DE LA CARTUJA!

Dicho esto, sólo quedaba por hacer una cosa: ceder el dorsal de Mrs Boots y quedarme yo con el mío. De esta forma tan peculiar, como poco esperada, me planté en la cafetería del hotel a intentar desayunar -no entraba nada, cosa de los nervios. Como no lo llevaba preparado, cogí el portadorsal y los geles de Mrs Boots, y Mr Anfibio y yo salimos hacia la Cartuja, donde nos esperaba el bueno de Mr White.

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El pretendido desayuno.

Tras dejar todo en el guardarropa, enfilamos el camino hacia la salida con una ligera brisa que hacía tiritar de frío -ya me acordaría yo de esa brisa tres horas más tarde-, aunque nos quedamos sólos Mr White y yo, pues Mr Anfibio tenía una oferta de su amigo -el del dorsal- para hacerle de liebre de sub 4 horas -3:45 le prometió- ante lo cual no pudimos hacer otra cosa más que echarlo a patadas para que se aprovechara de ello (la única pena, que la liebre saliera corriendo a 4:30 el km sin avisar y dejase tirado a Mr Anfibio a los 100 metros de comenzar la carrera; pero eso son otras historias que enturbiarían esta crónica)

Así las cosas, me propuse hacer toda la carrera junto a Mr White, y así lo hice, desde principio hasta el final, desde el priemer metro hasta el último centímetro; pasando por barrios más animados y por otros un poco menos, contándole chistes en el km 32 cuando sus fuerzas fallaron momentáneamente y empujándome él a seguir cuando me tironeó el isquio de la pierna derecha; riéndonos con los novatos que decían aquello de “llegar con garantías al km 30” -ni garantías ni nada, se llega con dolores hasta en el alma, que dijo el poeta-, disfrutando de un ambiente inmejorable, devorando kilómetros casi sin darnos cuenta, y escuchando batallas de otros corredores -por ejemplo, unos vascos que, ante mi pregunta de si estaban soltando piernas antes del Zegama, me contestaban con toda la guasa del mundo que desde la meta se subían corriendo para Hernani.

No obstante, llegados a la plaza de España -allá por el km 35 o 36- la cosa se puso seria, dolores por todo el cuerpo, agotamiento físico y mental…vamos, lo normal. Aún así, Mr White pudo aguantar el tipo y hacerme a mí aguantarlo con él, y apretamos casi 20 segundos por km -sí, yo también pensé que eso no se podía hacer a esas alturas- hasta ponernos a 5:30 el km.

El final no pudo ser más épico cuando Mr White se encontraba con su familia a la entrada de la Cartuja, para llegar hasta la meta ya con un suave paseo y cumplir una vez más con la gloria soñada: cruzar el arco de meta. Te costó, te ha costado durante años, pero ahí estás, campeón!

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Disfrutando del sabor de la gloria!

Al final, Mr Anfibio cumplió con su objetivo de bajar de 4 horas y encima lo hizo solo. Chapeax, crack! Mr White y yo cumplimos con nuestro objetivo: 4 horas, 12 minutos y 48 segundos. En mi caso, además, mejoré mi mejor marca personal en 18 minutos -y eso que la semana había sido de carga, con 32 kms en las piernas y 2 sesiones de gimnasio-, y Mrs Boots tuvo el detalle de, mala como estaba, acercarse a vernos a la meta.

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Grandes todos!!!!!! Mrs Boots, tú también te merecías la medalla, por eso la llevas colgada!!!

Y lo mejor, cómo no…la comida-cervecita POST MARATON!!!!!!


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Mr Law

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Vamos a cumplir con la “obligada” cita semanal narrando mis peripecias de cara a los 101 kms de Ronda:

Lunes: Sesión de fuerza máxima en el gimnasio (sin hacer piernas, que venía tocado de la sesión de montaña con Mamerto el domingo) y 30′ de bici estática muy suave para oxigenar.

Martes:  500 metros de natación (unos 17 minutos) seguidos de 5 kms de carrera continua (en 30’28 minutos)

Miércoles: sesión dura de carrera, series de 1 km a ritmo fuerte (5′ el km o menos) alternando con 1 km de recuperación a 6′ el km. Total: 12 kms en 1 hora y 6 minutos.

Jueves: 700 metros de natación (23’44”), sesión de entrenamiento HIIT en el gimnasio, y 5 kms de carrera continua en media hora.

Viernes: 10 kms de carrera continua en 55 minutos. Lo mejor de todo, que mi frecuencia cardíaca ha bajado sustancialmente (150 ppm a 5’30 el km, inmensa mejoría).

Sábado: Descanso.

Domingo: se me fue de las manos, me calenté, y me casqué la Maratón de Sevilla entera, haciendo MMP por 18 minutos (4 horas, 12 minutos y 53 segundos) . Mañana publicaré crónica, por cierto!

 

Total, que acabo la semana con 72 kms de asfalto en las piernas, 1200 metros de natación, y dos sesiones bien intensas de gimnasio.

La cosa pinta bien!!

La próxima semana será de descarga, por la cuenta que me trae. Ya os contaré!

 

Mr. Law

Lunes y martes: siguiendo con la tónica de los últimos días, el trabajo no me deja entrenar. Quizá sólo sean excusas y podría sacar tiempo si, de verdad, quisiera, pero debo reconocer que mi ánimo no es el mejor. El lunes, después de trabajar la noche anterior, estaba cansado para ir a la piscina así que desayuné y me fui a la cama un rato. Me pasé el resto del día malhumorado conmigo mismo, y lo que es peor, pagándolo con los que están cerca, por que la pereza y el cansancio me habían vencido.

Es difícil compatibilizar trabajo y deporte. Por supuesto, el trabajo es prioritario y, cuando estoy cansado prescindo del deporte. Eso me lleva a la frustración pero, sin embargo, si me limito a entrenar cuando estoy descansado no puedo dedicarle el tiempo que querría…

Pero no tengo derecho a ser pesimista, por primera vez desde la maratón de Málaga del pasado diciembre he vuelto a hacerme un plan de entrenamientos. Hasta ahora he hecho deporte cuando y como he podido. No me planteaba la continuidad, sólo entrenar cuando pudiera. Después de mucho tiempo vuelvo a verme capaz de alcanzar un objetivo a medio plazo (no quiero nombrarlo para que no se gafe. Ya os lo iré comentando si todo sigue bien).

Miércoles: Por fin un buen día de entrenamiento. A primera hora voy a la piscina y, aunque me cuesta muchísimo esfuerzo, no pierdo el interés ni las ganas de progresar.

Una hora después de salir de la piscina me calzo las zapatillas y salgo a correr. Las molestias de la pierna disminuyen y eso hace que vaya recuperando las buenas sensaciones.

Natación: 675 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,5 k en una hora.

Jueves: Descanso.

Viernes: Otra buena jornada de entrenamiento (aunque acabaré pagando las consecuencias). Salgo de trabajar a las 8 y, sin dormir, desayuno y me voy a la piscina: trabajo y trabajo, no queda otra.

Después vuelvo a hacer una hora de carrera, meto más tramos de desnivel y soy capaz de mantener un ritmo final bastante bueno. Estoy contento.

Natación: 600 metros en 45 minutos,

Carrera: 10,7 k en una hora.

Sábado: Tenía pensado salir con la bicicleta pero no he tenido fuerzas. A eso me refería cuando he dicho antes que pagaría las consecuencias. Intento entrenar incluso estando saliente del trabajo pero, más antes que después, el agotamiento me vence (es inevitable).

Domingo: Otra vez saliente del trabajo. Llego a casa y hasta el último momento dudo de si salir a correr o quedarme en casa. Al final “la responsabilidad autoimpuesta” (¿acaso hay otra?) y el contagio de saber que hay compañeros participando tanto en la Media Maratón de Alfarnate como en la Maratón de Sevilla me dan el empujón necesario para calzarme las zapatillas. Cumplo el plan previsto bastante mejor de lo que pensaba: 18kms por la Gran Senda entre Churriana y Alhaurín de la Torre. ¿Será verdad que he vuelto?…

Carrera: 18kms en 1:40.

La semana que viene…Dios proveerá.

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Y ahí se encontraba, tras pasar trabajando cuarenta y seis horas y media y sin apenas dormir nada (apenas dos cabezadas mal dadas), tirado en la cama sin poder pegar ojo. Después de estar un par de horas dando vueltas, desesperado, salta fuera de la cama y sin pensarlo se pone unos pantalones cortos, una camiseta y se calza las zapatillas y se tira a la calle. Con la complicidad de la oscuridad de la noche, y protegido por las sombras que provocaban las nubes al tapar la luna por momentos, echó a correr. Con el empuje de la sensación de que te persigue algún peligro comenzó a correr cegado. A dicha sensación la expulsó de su mente una tormenta de pensamientos que fue inundando su mente hasta ahogarla por completo. Sin ver nada y sin poder poner orden en su cerebro, continuó corriendo sin parar.

En una de las bocanadas de aire que inhaló percibió unas trazas de aroma a salitre, sin darse cuenta y sin saber porqué, guiado por su olfato inconciente siguió dicho rastro. Cada vez este perfume embriagador se hacia más y más intenso hasta que una brisa húmeda con aroma a mar y los rayos de la luz de la luna empezó a despertarlo de su letargo. Hipnotizado por la esencia que captaba su olfato continuó corriendo, esta vez no tan desesperado.

01Cuando se quiso dar cuenta, se encontraba parado en medio de una arboleda, mientras observaba las copas de los árboles, el salitre aguijoneaba sus pulmones debido a sus profundas bocanadas de aire que daba para poder volver a la calma.

Una sensación de calma y paz le invadió el cuerpo. Se sentía calmado y asombrado por el majestuoso paisaje que se aparecía ante sus ojos. Los claroscuros de la luz de luna provocaba en ese pequeño bosque de árboles centenarios que formaban el parque le creó la sensación de estar confuso y perdido. Se sentía aturdido y desorientado. Ese parque por donde tantas veces había estado, donde tantos y tantos ratos había pasado recorriendo sus senderos, sus fuentes y donde vivían aquellos bancos, fieles testigos mudos de tantas historias.

02Allí estaba, parado ante aquellos troncos de los que por primera vez se percató de la calma que transmitían. Esos tonos grises con manchas verduscas y marrones, cual pieles desgarradas por el paso del tiempo, acompañados por ese aroma a mar que te hipnotiza y cautiva.

03Se sitió engullido por una tranquilidad y paz lapidaria.

Con esta sensación e imagen recorrió de nuevo el camino de vuelta acompañado por el olor a salitre, la luz de laguna y el “chiriviri”, tan nuestro, de esa e irrepetible noche malagueña.

                                                                                               Mr. Boar

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Estaba yo tranquilamente reposando la comida post-cumpledemamá (FELICIDADES MAMÁ!!!!!), cuando, de repente, algo inesperado vino a turbar mi paz interior. Y es que estaba ojeando mi facebook tumbado plácidamente sobre la cama -sí, los runners también nos tumbamos, pero no es por vagos sino para propiciar la supercompensación muscular-, cuando leí el siguiente post desde el blog de otro runner -al cual por cierto no tengo el gusto de conocer-:

http://ciudadanorunner.blogspot.com.es/2015/02/carta-un-imbecil.html

En dicha publicación, nuestro compañero de kilómetros pone a caldo a un personaje público -Salvador Sostres- por su, digámoslo con un poco de educación, poco acertada visión del deporte en éste otro artículo:

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/guantanamo/2015/02/16/las-endorfinas.html

Pues bien, como buen runner imbécil que soy, no puedo por menos que hacerle la réplica al personaje éste que se hace llamar escritor y periodista; y ya de paso ahondar un poco en ciertos aspectos tanto físicos como mentales sobre éste deporte que tantas alegrías nos proporciona -porque, claro está, los imbéciles como nosotros nos alegramos con poco.

1.- En primer lugar, señor Sostres, las grandes categorías de la vida no son algo objetivo, sino que a cada cual le proporciona felicidad una u otra cosa en función de mil y una circunstancias. De lo contrario, y aplicando su lógica, tan sólo los pocos privilegiados que escriben artículos serían felices. Por lo tanto, su teoría acerca de la felicidad queda, de plano, descartada.

2.- Además, no contento con esa afirmación, se le ocurre decir que para buscar el placer en el deporte uno debe tener una vida vacía. Esto merece un poco de atención por mi parte. Soy un joven trabajador autónomo que tiene la suerte de vivir de lo que le APASIONA, que cuenta con un nutrido e inmejorable grupo de amigos -entre los cuales incluyo, por su puesto, a los BICHOS RUNNERS-, que tiene una familia a la que poco o nada más puede pedir, y que por suerte no tiene más problemas actualmente que los normales de la vida diaria.

Quiero decir con ésto, Salvador, que soy PLENAMENTE FELIZ en mi vida. Y aún así, me gusta, no, ME ENCANTA correr: por asfalto, por montaña, por carriles, por hierba, y hasta en la puta cinta del gimnasio cuando no queda más remedio.

¿Le resulta a usted duro de entender esto? Intentaré hacer un esfuerzo explicativo para que lo pueda entender hasta un mono amaestrado -espero que esté a la altura, no soy capaz de rebajar más mi nivel explicativo-: el deporte, cualquier deporte, provoca que se eliminen toxinas, regula los niveles de azúcar y colesterol, ayuda a controlar el peso, y, en general, MEJORA LA SALUD. Por tanto, es LÓGICO que el deporte haga que las personas se sientan bien consigo mismas.

3.- Lo que de verdad me ha ofendido es éste tipo de afirmaciones suyas: “hay que ser realmente un triste, y no esperar nada de la vida, para ser vegetariano o disfrutar comiendo verduras. Para comer bien hay que haber matado antes. Todo lo demás es para señoritas aficionadas, gordos que necesitamos parar y personas que no saben ser felices.”

Es frecuente en nuestra era tan relativista que mucha gente eleve a categoría trivialidades como el deporte, que a los artesanos se les considere genios y que a cualquier artista pop se le llame Dios. Tiene que ver con este ejército de holgazanes que siempre se queja y que todo lo quiere fácil. Tiene que ver con este ejército de almas sin tensión que, como el diablo, son legión. La falta de jerarquía, la falta de rigor. El olvido de cualquier espiritualidad, y luego ya las endorfinas. ¿A quién se le ocurre?

Pero no hay demagogia más baja que el placer que viene del cuerpo, ni ocupación más vulgar que darle a la mente que forzar el cuerpo al límite de su agotamiento.”

El único placer verdadero es el que viene del alma o del cerebro. Tenemos iglesias y tenemos restaurantes. Hoteles prominentes, majestuosos bares. El amor y sus muchísimas formas de darlo.

Hay un imbécil que corre para sentirse bien. Recemos por él. Y traiga champán, que yo ya he nadado.”

Al leer ésto ya me he calentado. Triste hay que ser para, siendo un cerdo grasiento e irrespetuoso con los demás, dedicarse a atacar a los que practicamos deporte por no tener los COJONES suficientes para practicarlo usted también.

¿Que todo lo queremos fácil? Pero caballero, ¿ha probado usted a intentar siquiera correr 10 kilómetros seguidos? Es increíble que haga esta afirmación cuando el deporte se basa en la superación de los propios límites de uno mismo. Intente correr una maratón y verá lo fácil que lo queremos todo. Y ésto mismo es aplicable a su perla sobre forzar el cuerpo.

Por otra parte, es impresionante que hable usted de placer del alma y acto seguido mencione restaurantes, hoteles y bares. ME DESCOJONO directamente.

Y respecto a su calificación de imbécil, sí, soy un imbécil por perder el tiempo en contestar su estúpido texto, pero es que me ha tocado la fibra…y total, hoy ya he cumplido con mis 12 kilómetros de imbecilidad.

4.- Creo intuir que usted piensa que el deporte es para personas de poco trasfondo personal y más bien tontas. Pues de la foto de arriba, le comento: un economista, una enfermera, un auxiliar de enfermería, dos ingenieros, un empleado de banca, un directivo de una gran multinacional, un psicólogo, una terapeuta y un abogado -servidor. Todos muy tontos y muy zafios, sí señor.

5.- Soy un corredor popular de 85 kgs que empezó a correr porque pesaba 110. Por tanto, sé de lo que hablo cuando digo que el deporte es salud, que te hace sentir infinitamente mejor contigo mismo, que te proporciona una forma física que a todos nos gusta lucir, que proporciona felicidad -sí, las dichosas endorfinas-, y un largo etcétera que no es plan de alargar.

Por lo tanto, amigos míos, cuando un impresentable como éste os diga que el deporte, sea el que sea, es para imbéciles, contestad con un aforismo de sobra conocido por todos: mens sana in corpore sano.

 

Mr. Law

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La montaña para mí era, es y ha sido mi vía de escape y válvula de desconexión cuando el mundo me asfixiaba, y por lo fácil que es encontrar montaña por Ronda.

El 13 de Enero de 2014 llegué a mi tope cuando descubrí que al ponerme unos pantalones nuevos, comprados hace poco, no me cerraban y que algo raro pasaba aquí.

Enero 2014Ese día decidí irme a la montaña para replantearme aspectos que llevaban tiempo rondando en mi cabeza y ver cómo podía encauzarlos. Mi bajo estado de forma y el asma al que llevo ligado desde que nací, acarreaban serios problemas sino ponía remedio, y me plantee empezar a correr, por ser deporte accesible y barato.

A la primera intentona duré dos semanas y volví a dejarlo, harto de los inicios con agujetas. En Mayo después de los 101KM-24H, la gran prueba de la que Ronda es cuna, me dije ”yo esa la acabo el año que viene”.

Me marqué un objetivo a corto plazo para empezar, la carrera nocturna de “Las 3 Murallas”, en Ronda. “Inscripción hecha, ahora toca entrenar que no pretendo acabar arrastrándome” – me dije.

Dicha prueba constaba de un circuito de 7,5 km en dos vueltas a Ronda combinando asfalto y trail, un recorrido duro de sube y baja. Para planificarla, como no, empecé a irme a la montaña y esta vez las sensaciones eran distintas, el objetivo me animaba salir a correr y esta vez sí veía cambios, tan simples como hacer el mismo recorrido en menos tiempo.

Los días previos a la carrera fueron de mucha incertidumbre, mucho trabajo mental y el ya clásico por todos los novatos “¿Y si no la acabo?”.

La carrera no solo la acabé, lleno de dolores y calambres por supuesto, sino que la terminé con un tiempo muy respetable para el entreno que había realizado: 1h 46’. Aquel día saqué el BICHO que llevaba dentro.

Hoy más de un año después, vengo de mi visita anual al neumólogo, y no solo es que esté mejor, estoy como nunca había estado: no tengo crisis de asma, mi capacidad pulmonar ha mejorado en un 8% y peso 12kg menos que cuando me metí en este mundo.

Enero 2015

Correr se ha convertido para mí no solo en un deporte, sino en imprescindible en mi día a día, por los valores que aporta de esfuerzo, sacrificio y superación, y además como filosofía y estilo de vida.

Por eso ahora entiendo la frase de “lo que no te mata, te hace más fuerte”. Efectivamente me hizo más fuerte mentalmente, por eso cada vez que salgo a entrenar y sobre todo a la montaña, me acuerdo de los primeros días malos. Mi reto ahora es divertirme en este mundo y seguir superándome a mí mismo.

¿Merece la pena el esfuerzo? TOTALMENTE. Y esta es la historia de cómo me convertí en Mr. Mountain.

Mr Mountain